
Sion Sono – Jisatsu saakaru (El Club del Suicidio, 2002)
En “Cigarette Burns”, uno de los capítulos que dirigió John Carpenter para la serie “Masters of Horror”, se cuenta que en un festival de cine fantástico los espectadores, al ver el filme “Le Fin Absolue du Monde”, reaccionaron irracionalmente, de una forma insana y homicida, generando un baño de sangre que hizo de aquella película un título maldito. Si bien esos sucesos sólo ocurren en la ficción creada por el director de “Halloween” y “La Cosa”, hace unos años se hizo en Japón un largometraje que en la vida real sí desencadenó una serie de hechos que dieron lugar a la muerte de varias personas: “El Club del Suicidio”.

La opera prima del director japonés Shion Sono se suma a la lista negra de esas obras, como “Werther” de Goethe o “Ibis” de Vargas Vila, que en su momento provocaron escándalo por haber incitado al suicidio a muchos. Se afirma que el filme habría sido lo último que vieron los jóvenes implicados en 70 suicidios colectivos en el país oriental desde hace algunos años. Pero si en piezas literarias como las ya referidas se apela a componentes románticos o misóginos, en “El club del suicidio” el hecho de quitarse la vida es una actitud pop, una moda juvenil, una fiebre desatada subliminalmente por un medio de comunicación.

Siguiendo el esquema de thriller psicológico impuesto por “La cura” de Kiyoshi Kurosawa, la película nos presenta a un detective (Ryo Ishibashi) que investiga una enigmática, casi inexplicable, ola de suicidios, que apenas tienen en común una tira de pedazos de piel cosida, extraídas de los menores de edad antes de que se inmolen, que siempre aparece al interior de un maletín blanco en la escena de cada tragedia. Más allá de sus efectos nocivos en la sociedad nipona o de sus deudas con el filme de Kiyoshi Kurosawa, “El club del suicidio” es una muestra emblemática del poder sugestivo y perturbador que puede desplegar el cine japonés de los últimos años.
La fuerza siniestra de la cinta de Shion Sono reside en su subversiva resemantización de las cándidas figuras de la pubescencia y la niñez. Lo que inquieta en “El club del suicidio” son las imágenes de esos chicos uniformados experimentando lúdicamente con la muerte; las presentaciones televisivas de un grupo onda “Parchis” que a través de un lenguaje críptico transmite la idea del suicidio; la funesta voz de un infante con la garganta irritada, que anuncia los actos suicidas a la policía; o el teatro ocupado por niños que espectan a una adolescente en el escenario mientras le hacen oscuras preguntas existencialistas. Los seres de edad escolar se convierten en los canales que recorre ese clima de maldad y enajenación que exuda el filme. En la historia del cine, sobre todo de ciencia-ficción y terror, diversas películas han usado a personajes infantiles como representación del mal: “Village of the damned” (1960) de Wolf Rilla, “Alicia, dulce Alicia” (1976) de Alfred Sole, “Los chicos del maíz” (1984) de Fritz Kiersch, entre muchísimas otras.

No obstante, es el componente tecnológico, que tanto atrae pero a la vez tanto se teme en el mundo contemporáneo, el que acompaña en este filme esa niñez desquiciada. La cinta muestra a la televisión y el celular como las vías a través de las cuales los infantes se ven tentados a dejarse abrazar por la muerte. La tecnología en el cine fantástico japonés contemporáneo, revelando una clara inspiración en filmes de David Cronenberg como “Scanners” o “Videodrome”, es el agente de de lo perverso o lo espeluznante, por medio de cintas como “Tetsuo: The Iron Man” o “El Aro”. Lo mismo ocurre en “El Club del Suicidio”, pero la película se distingue por crear alrededor de ello un angustiante halo de misterio que perturba aún más a medida que se desvanece.

Lo que también sorprende en la cinta es cómo nos va sumergiendo en una atmósfera entre delirante y surrealista, a medida que la ola de suicidios parece inmanejable y la cinta nos conduce casi al azar a desentrañar parte del misterio de los suicidios, a través de secuencias antológicamente bizarras: aquella en que el gurú de un secta de reminiscencias glam entona una melodía macabra mientras tortura a una jóvenes, y esa en que un hombre enmascarado utiliza una máquina para extraer trozos de piel de unos niños puestos contra la pared, una escena que parece extraída de algún pasaje ritualístico de “La montaña sagrada” de Jodorowsky. Son pocas las películas que logran hacer del cine un fenómeno que invade y trastoca nuestra psique. Una de esas es “El club del suicidio”.
Jose Carlos Cabrejo




Muy buen análisis de esta, para mi, genial película. Sion Sono ha hecho una cuasi-secuela de está película, Noriko`s dinner table, muy interesante por sus propios méritos. Espero que algún día también se animen a comentar este filme. Ya para terminar, Sono ha anunciado que va a filmar un tercer episodio ambientado en el universo de El club…, aún ni lo ha empezado a filmar pero solo queda esperar que le salga bien.
Hola… Buenos apuntes sobre esta película extraordinaria, aunque me parece que el Club del Suicidio es mucho más compleja. Más que solo una actitud pop o moda, el suicidio se manifiesta como una solución a lo que es el sufrimiento de vivir en una sociedad como la japonesa, en la que el trabajo de jornadas larguísimas deja poco tiempo a sus habitantes para el descanso y comunicación con su familia, siendo que cuando por fin éstos se dan algun espacio no tienen nada que decirse, prefiriendo sentarse alrededor de la televisión y comentar sobre lo que se transmite en ese momento.
El tedio, el cansancio, el aburrimiento de un país con tanta tecnología, pero también con tanto vacío (manifestada en escenas como la del metro) en el que los niños, que si bien son malvados, son los únicos que se atreven a preguntar: “¿Estás conectado contigo mismo?”. De algún modo, tal vez esos niños representen un poco la esperanza del director en medio de la visión podrida que da de su sociedad.
Saludos Cinerastas por su 1er año!
Leny
Totalmente de acuerdo con Leny. El film está repleto de referencias a absolutos como la pérdida de la inocencia, la frialdad de la tecnología, y la angustia de la nueva clase trabajadora, en un mundo que ya no exige del hombre otra cosa más que su trabajo.
La misión real de los niños era hacer que una sola persona, de entre tantas, cayera en cuenta de que “nos estamos perdiendo a nosotros mismos”. Sólo así se explicaría la última escena.
Obra magistral, que no se agota en el gore, sino que lo utiliza como vía para hacernos llegar un mensaje más profundo.
Se saluda el esfuerzo del autor. No estaría de más otro punto de vista.
Oscar, Leny, Cesar… estan cordialmente invitados a colaborar con nosotros si asi lo desean, con otro punto de vista acerca de la película. Si se animan, pueden escribirme a josesarmiento@gmail.com. Gracias!.
muy buena pelicula ojala en mexico hicieran del mismo estilo
Vaya yo no opine lo mismo cuando la vi. Pero si algo paracido a Leny y Cesar.
El 4º fotograma es de suicide club? No se por que me parece de visitor Q ://
Gracias por la informacion y un saludo.
esta pagina esta super chida pues cuando vi la pelicula no fui al internen por 2 semanas porque creia que me podia meter a asa pajina y morir
chingen asu madre no me gusto su pelicula
Creo que no solo en Japón la sociedad se ve presionada por la exigencia y la tonta competencia de quien es el mejor. Si bien está más que claro que son la sociedad más enfrascada en esta situación. Yo como adolescente veo lo terrible que se torna la vida para aquellos que pueden ser vulnerados, como cada vez nos importa más una nuava fase del qué diran, los chicos muestran sus vidas por interner más que en la vida misma , con fotos, facebook, etc. Y no digo que aquellas herramientas sean las malas, está en como las utilizamos, así como las usa la película para mostrarnos un problema más profundo. Los niños creo que como bien decían son el medo en que el inconsiente humano se expresa, puesto que ellos son los más cercanos a la verdad, los más simples, son auqellas preguntas importantes y obvias que tanto nos cuesta enfrentar.
bueno vi la pelicula y esta muy buena…tiene ecenas fuertes pero = jajjaa…
en conclusion…el suicidio es algo normal…es como para desacerse de los malos momentos de la vida…
:o!!! Que Terrible Sangriento Y Q Mieddo!!! cmo Lo ^Pueden Doportar!!!
hace poco pasaron esa pelcula en el canal cinemax y la verdad no me la vi desde el puro principio pero la escena que mas me impacto fue cuando unos muchachos se suicidaron saltando desde la azotea del colegio y realmente nunca pense que fueran tan sangrienta y creo que como anónimo, me paso lo mismo quede casi que traumatizada y la verdad me impacto. No entendi muy bn la pelicula ya que me toco verla por pedazos y pues no me parecio muy educativa que digamos no?? Espero que me cuenten el final pq no me atrevi a terminar de verla… Ojala alguien me la cuente completa, por favor y si se animan mi correo es marcemonstruo@hotmail.com Gracias y se cuidan.
creo ke es el mejor analisis ke he leido.. la pelicula es bastante rara y no termine de entenderla
chicos.el club del suicidio es una “moda” que se esta dando en japón
es una de las mejores peliculas que he visto
me enknto.
a pesar de que es un hecho y esto se esta dando
demuestra que el hombre
no esta capasitado para afrontar tanta locura
jaja….!!
es como …
ver hacia lo que pasara
moda o tal vez …. otra cosa
esta muy buena
la recomiendo mucho
veanla