Amantes de las bajas pasiones cinematográficas…

Especial Michael Haneke V: El Castillo


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Das Schloss – 1997

El Castillo (y uno de los mejores finales que he visto en mi vida)

Antes de ver El Castillo de Haneke se me ocurrió buscar algo de información en internet sobre la película. Mucha no encontré, aunque me llamó la atención un texto que decía sin mayor explicación que se trataba de una película menor de nuestro querido Michael. Es sin duda distinta a los largometrajes a los que nos tiene acostumbrados el austriaco. Para empezar está basada en un texto inconcluso de Kafka y se trata de una película de época, en algún punto de la primera mitad del siglo 20. Es también distinta en la medida que no encontramos esa violencia contenida, visceral y siempre a punto de estallar que suele estar presente en la obra de Haneke (por lo menos la parte de su obra que yo he visto). En este caso la violencia es reemplazada por una frustración insoportable, abrumadora.

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En fin, me senté frente a la pantalla con cierto prejuicio, esperando ver algo que no estaba a la altura de Benny´s video, la cual acababa de ver y me había encantado. Sin embargo, a los pocos segundos de empezada la película vi algo que me hipnotizó, algo que evidenciaba que se trataba de una historia escrita por Kafka y que además me complacía por la forma en que lo había planteado Haneke. K, nuestro protagonista, llega a una taberna y pide le permitan dormir en un rincón. Su sueño es interrumpido por un tipo… un funcionario que le dice que está prohibido dormir ahí o en ningún otro lugar del pueblo sin una autorización del “castillo”, autorización que además a esas altas horas de la noche no se puede conseguir. K, quien recién parece enterarse que existe un castillo, se muestra despreocupado por el asunto y para que lo dejen dormir en paz suelta lo primero que se le ocurre:

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Soy el agrimensor contratado por el castillo. Hasta aquí la situación no tiene nada de extraordinario. El funcionario llama al castillo y recibe información de parte de “el jefe” de que efectivamente K es el agrimensor. K luce sorprendido al enterarse que ha sido nombrado agrimensor. Es un absurdo formidable, especialmente porque a partir de ese momento nuestro protagonista se comporta como si lo de agrimensor nunca hubiera sido una mentira y nos hace dudar como espectadores de si efectivamente lo es o no. Es como si a partir de ese momento K se hubiera creído su propia mentira.

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El resto de la película acompaña a K en sus extraños avatares por ponerse en contacto con los “señores del castillo”, por descubrir qué trabajo como agrimensor tiene que hacer, por adaptarse al pueblo, por sobrevivir. Todo el tiempo acompañado por la voz en off de un narrador que le da a toda la película un aire a fábula, y es que todos los personajes parecen, más que individuos, seres que representan algo, arquetipos, instrumentos de la fábula. De esta manera, K es el hombre común que debe enfrentar la burocracia, que es abandonado por el sistema. Lucha, no entiende, se enamora, lo traicionan, juegan con él. No parece haber salida ni explicación satisfactoria para su situación. El sistema se ha equivocado, el castillo no requiere de un agrimensor, pero está ahí y no puede dar marcha atrás.

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La película tiene un tono pausado, no tiene la tensión contenida que encontré desde el principio en Benny´s video. Se puede ver El Castillo con la curiosidad con que se observa un paisaje extraño por la ventana del auto en movimiento. Pero conforme avanza la película y las frustraciones y sufrimiento se van acumulando sobre la espalda de K, comenzamos a identificarnos con su situación, comenzamos a experimentar la sensación de que no hay salida para K. Haneke logra nuevamente esa tensión contenida en el espectador, pues llegamos al punto en que no vemos posibilidad alguna de una salida para el protagonista. Nos sentamos al borde del asiento esperando ansiosos que algo pase, porque algo tiene que pasar, K no se puede quedar ahí, estancado. Finalmente Haneke nos da gusto y libera a su personaje y al espectador sugiriéndonos que puede haber una posibilidad de mejora para él, un lugar donde dormir, una actividad que realizar, una posibilidad de futuro… que nunca vemos concretada porque el texto de Kafka no termina y la película no termina. K nunca tendrá más que un futuro incierto.

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Gianmarco Gardella Velazco

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2 comentarios

  1. Pingback: Funny games - Michael Haneke (1997) « Misterioso objeto al mediodía

  2. nestor

    Querría saber si existe una versión de 3 horas de este filme (excepcional por cierto y que es muy fiel al libro, cosa que casi nunca se logra)ya que lo he bajado y me encuentro con que hay un subtitulo srt que es para un video de 3 horas. En los lugares que lo he visto, siempre se hace referencia a la versión de 2 horas, que es la que tengo junto con el archivo de subtitulos “standard” -por decirlo así- para la versión de 2 horas. Quizás alguien pueda despejar esta duda que tengo, de ser posible directo a mi direcc. de mail aquí escrita.Cordiales saludos.
    Néstor.

    marzo 11, 2010 en 1:26 pm

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