Amantes de las bajas pasiones cinematográficas…

Especial Michael Haneke I: El Séptimo Continente


7kontinent_plakat.jpg

Alienación Familiar

Der Sebiente Kontinent – 1989

El Séptimo Continente (Der Siebente Kontinent) (1989), la primera película del director alemán Michael Haneke, es la disección exhaustiva y minuciosa de una familia de clase media perteneciente a la sociedad vienesa, familia que podemos suponer comparte características similares con otras no solo austriacas si no de distintas partes del mundo sobre todo de los países que forman parte del occidente industrializado. Haneke con esta película sienta de manera notable las bases de lo que serán los temas que lo obsesionarán durante toda su carrera además de ser la exposición en una importante medida de un estilo muy relacionado con el Naturalismo, a la hora de presentar a sus personajes y cómo estos son representados dentro de la puesta en escena.

El Naturalismo tiene entre sus aspectos fundamentales la observación, la predominancia del espacio y el tiempo y la principalía de lo material, lo físico, en otras palabras, lo corpóreo. La observación distanciada y gélida con la que el director alemán registra a sus personajes se volverá desde El Séptimo Continente una marca indeleble de su estilo fílmico; la gelidez hay que decirlo no solo es privativa del director a la hora de filmar si no principalmente de sus personajes en el ámbito afectivo y emocional. Son estas tres características junto a la presencia de la familia y la violencia las que servirán de base para alimentar el mundo cinematográfico hanekequiano. Haneke no únicamente las combina sino que las potencia con la aplicación de los recursos expresivos que la cámara y el cine en general le proporcionan.

der-siebente-kontinent01963018-26-37.jpg

Los integrantes de la familia S. -reparen en el guiño que se hace a la inicial K. que usara el gran Franz Kafka para identificar a su personaje central en sus dos magistrales novelas El Proceso (1925) y El Castillo (1926)- (esta referencia no es trivial para los intereses de Haneke ya que en el año 1997 haría su propia versión de El Castillo) viven solos, se podría decir aislados, y su cotidianidad rutinaria se limita en el caso del papá (Georg) a ir a su trabajo y regresar a su casa, en el de la mamá (Anna) ir a su consultorio de oftalmología y encargarse de los quehaceres de la casa; y en el de la pequeña hija Eva ir de su casa al colegio y viceversa..

La familia S. no obstante ser pequeña y compartir, entre otras actividades, la mesa a la hora comer y juntarse en la noche para mirar los programas que transmite la televisión, no tiene mayor comunicación y menos alguna demostración de afecto. Por el contrario, cada uno de ellos transcurre sus días avocados a sus actividades. Los desplazamientos, recorridos y actividades son en el caso de esta familia rayanos en la mecanicidad y el automatismo.

der-siebente-kontinent03784618-28-00.jpg

La impresión hasta cierto punto de aislamiento no es solo respecto de ellos mismos sino ante todo lo que los rodea; por tal motivo la imagen repetida por lo menos tres veces en la película de encontrarse los tres personajes dentro de su carro al momento en que éste ingresa a la máquina lavadora de autos; nos los muestra en una suerte de cápsula que es física por protegerlos del agua pero que se convierte en invisible o si se prefiere simbólica para protegerlos y alejarlos de lo que ocurre cerca de ellos.Ese alejarse o sentirse ajeno a lo que sucede en el mundo es la columna vertebral de la alienación cuya definición en términos generales es el estado de ánimo en el cual un individuo o una colectividad se sienten ajenos a su trabajo o a su propia vida. Esto es, en gran medida lo que le sucede a la los integrantes de la familia S. Se sabe además que la alienación salvo tenga que ver con un problema mental, esto es, intrínseco al personaje mismo, se produce por agentes externos a la persona que lentamente le va quitando entidad hasta llevarlo a un estado de cosificación que es el grado máximo al que la alienación puede conducir a una persona.

der-siebente-kontinent07315318-34-45.jpg

Y si se habla de objeto o más precisamente de mercancía qué mejor ejemplo que la secuencia en la que únicamente se ve el pasar de un lado a otro y de mano en mano los objetos del supermercado para luego ver la máquina registradora (símbolo inequívoco del consumismo) así como el intercambio de dinero, todo esto durante tres minutos. El efecto que se quiere crear es el de trazar un línea paralela entre los objetos propiamente dichos y las personas que están en proceso de serlo que a fin de cuentas a la larga se convertirán en cosas intercambiables.

El Séptimo Continente está dividida en tres partes a la manera de capítulos repartidos en los años 1987,1988, 1989 que a su vez se conjugan con la forma en la que Haneke busca darle el ritmo a su historia; y lo hace de modo entrecortado utilizando fundidos en negro recurrentes que no permite en gran parte del metraje que las situaciones tengan grandes desarrollos dramáticos sino solo los necesarios para expresar lo que a él le interesa; sin embargo, esa opción es suficiente para comunicar lo que desea.

der-siebente-kontinent13777518-39-55.jpg

Michael Haneke opera en varios pasajes de su película en torno a la sugerencia, en otras palabras, hay escenas clave en las que se nos presentan momentos de una fuerte carga expresiva que llevan al espectador a pensar o a buscar los motivos por los cuales tal personaje, por ejemplo, llora como en el caso de Anna. Nunca se dan los verdaderos motivos pero pueden de alguna forma intuirse, y eso es una virtud de la película. Hay un aspecto que tal vez en apariencia sea menor dentro de la historia pero por el modo en que está filmado y por el tono aplicado se convierte en algo relevante. Me refiero a la secuencia en la cual viajan en el carro los tres miembros de la familia escuchando música pop instrumental, mientras que afuera se ve que acaba de ocurrir un gran accidente automovilístico; la imagen lleva de una sensación a otra, pues por un lado la música genera un efecto de relajación mientras que, por otro, lo que acontece afuera del auto – o lo que llamamos antes cápsula o burbuja – genera un sentimiento por lo menos extraño y desconcertante.

Por otra parte, El séptimo continente puede tener que ver con el anhelo que tienen los personajes de vivir en un espacio distinto (utópico) lejano a las preocupaciones que el tráfago del mundo moderno trae consigo. La imagen de una playa llena de rocas (que sabemos que es Australia por una referencia al inicio de la cinta) semejante a un oasis poseedora además de la textura de un sueño o de una idea con rasgos de anhelo e ilusión. Dicha imagen hace recordar un lugar similar aparecido en El Desierto Rojo (1964) de Micheangelo Antonioni que a su vez tenía la característica de ser un lugar salido de algún sueño. La imagen recién referida tiene similitudes con aquella imagen del plano fijo que mostraba la fachada de una casa en la última cinta de Haneke Escondido (Cachè) (2005), la similaridad radica en que ambas tienen la cualidad de evocar a imágenes próximas a lo onírico o al recuerdo.

der-siebente-kontinent09979318-35-19.jpg

Si bien en El Séptimo Continente así como en toda la filmografía de Haneke la mirada ha estado puesta en los asuntos terrenales, materiales concernientes al ser humano, sin embargo, en esta primera película hay una resonancia religiosa que está presente sobre todo en la pequeña Eva que de vez en cuando se persigna y hace alusiones a Dios pero esto únicamente es la parte externa de dicha presencia que tendrá su revelación máxima cuando la familia decida encerrarse definitivamente en su casa al modo de los anacoretas místicos, asimismo todo el proceso del encierro tendrá rasgos de ritual.

El tema del rito se revela en la excelente secuencia en la que se observa la destrucción de la casa a manos de los miembros de la familia S., tal destrucción la emparienta en un punto fundamental con el Potlatch *,  una competencia ritual practicada por algunas tribus del oeste norteamericano, la cual consiste en una disputa hecha entre dos grupos tribales, más precisamente se trata de una competencia de tipo agónico en la que un grupo busca prevalecer por encima del otro demostrando su mayor poderío al destruir la mayor cantidad de objetos. Marcel Mauss en Ensayo sobre El Don (1925) dice que en el Potlatch los que realizan esa destrucción no se están deshaciendo de cosas sino especialmente de significados.

der-siebente-kontinent12289818-59-58.jpg

Aun cuando son obvias las diferencias, entre la destrucción hecha por la familia S y el Potlatch propiamente dicho; la primera no es aunque lo parezca únicamente física sino que tiene una raíz de protesta ante algo que va más allá de ellos como por ejemplo el mundo capitalista y el consumismo; existe como una suerte de desafío ante el orden establecido a pesar de que éste sea hecho dentro de su propia casa, este desafío es para ellos como un desfogue. Mas esta cercanía con el Potlatch registrada en esta familia puede hacerse extensiva a la sociedad consumista ya que algunos antropólogos consideran al consumismo contemporáneo lindante a dicha competencia ritual.

Un elemento primordial en la filmografía de  Michael Haneke es la presencia de los medios audiovisuales, en especial la televisión, que es un factor bisagra para la construcción y desarrollo de sus historias. La televisión más precisamente el televisor funciona como agente acompañante de los personajes de algunas de sus cintas; y en El Séptimo Continente como ópera prima no está excluida la mostración de esa presencia. A propósito de la alienación omnipresente en toda la cinta, qué mayor alienante que dicho aparato. Al terminar la película se da un hecho particular a la vez que paralelo entre la muerte y el televisor encendido, en el momento en que la señal televisiva está fuera de servicio, tal paralelismo sirve para mostrar el grado de imbricación e inseparabilidad que existe entre el televisor y la importancia que ha cobrado en la vida de estos personajes.

der-siebente-kontinent15270518-40-28.jpg

En conclusión, esta primera película tiene dos cualidades: la de ser por un lado, el germen de buena parte  del mundo cinematográfico de su realizador, por  mostrar algunos de los temas y obsesiones que girarán en torno a su mundo creativo en filmes posteriores; y por otro, la de ser una obra que pese a estar dirigida por un debutante se muestra compleja y madura en más de un punto. Esta doble cualidad hace de El Séptimo Continente una película notable.

César Guerra Linares

 

 

 

 

 

 

 

 

 

* Palabra perteneciente a la lengua chinook, originaria de la costa noroeste de los Estados Unidos y Canadá.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Anuncios

3 comentarios

  1. Desgraciadamente he podido ver muy pocas películas de este reconocido director y esta magnífica nota han vuelto a despertar la curiosidad sobre el mismo. Saludos!

    julio 24, 2007 en 11:45 pm

  2. Esta película la vi hace un tiempo y ciertamente estremece. Al principio puede parecer no tener sentido y aparentar monotonía pero luego se ve como todo se cae como un castillo de naipes.
    Las últimas escenas geniales y fíjense que es lo que queda al último, después de todo.

    noviembre 24, 2007 en 8:15 pm

  3. betty

    Recién acabo de verla en la quincena de realizadores en Bs.As. realmente me impresionó, si bien al principio es monótona al punto de querer levantarme, imagines reiterativas y por demás de largas, hasta el punto de exasperarme,buen recurso del director, además la gente de la sala comenzó a tener raros comportamientos como levantarse, cambiar de lugar, mantenerse parado frente a la pantalla, hacer ruidos con todo tipo de cosas, caramelos, bolsas, etc. haciendo crispar al resto e iniciando un cruce violento de sujerencias e intercambiando una variante linguistica de alto voltaje.
    No sé cuánto podrá tener de real el guión dado que fue un caso cierto- la lectura del film da para mucho, cierto es que el director inteligentemente utilizó todos los recursos antropólogicos, religiosos y mitológicos y los reelaboró acorde al drama moderno. El suicidio por nada.
    El personaje de la niña Eva, impresionante, exelente actuación.
    Muy bueno, recomiendo ir a verlo tranquilo. No molestar

    octubre 4, 2008 en 6:32 pm

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s