Amantes de las bajas pasiones cinematográficas…

La Pasión de Nana


Jean-Luc Godard – Vivre Sa Vie (Vivir su Vida) (1962)

Nana (Anna Karina), vendedora en una tienda de discos, ha de encontrar el dinero para pagar el alquiler. Decide prostituirse y conoce a Raoul, que se convierte en su protector. Poco después, intenta venderla a su rival.   Vivir Su Vida (1962) se inscribe dentro de la primera etapa de la obra de Jean-Luc Godard, es decir, en pleno auge de la Nouvelle Vague (Nueva Ola); pertenece al mismo grupo de Sin Aliento (1960) y Una Mujer es una mujer (1961). La opción de Godard de dividir la película en doce cuadros (secuencias) contribuye a que la crónica de la vida del personaje Nana tenga un carácter episódico o capitular que lo acerque a la forma en que están divididas algunas novelas.   El filme sigue el recorrido de Nana a manera de una travesía existencial en la que se observa en los tres primeros cuadros los problemas personales tanto en el plano sentimental como económico que la van orillando a un tipo de vida en la que no habrá vuelta atrás. De otro lado, hay que recordar que Godard no decide poner el nombre Nana a su protagonista por capricho o casualidad sino porque está aludiendo o si se quiere citando a un célebre personaje de la literatura del siglo XIX me refiero a Nana que da el título a la novela del mismo nombre del gran escritor naturalista Emile Zola. Si bien el director no hace un enfoque de la vida de Nana de forma descarnada y visceral como sí lo hace según su estilo Zola, se siente en el filme godardiano la dureza de las pruebas diarias que el personaje debe enfrentar pero priorizando la mesura y la contención.

Godard para realizar esta cinta se basó en documentos que trataban sobre la prostitución escritos por Marcel Sacotte. No obstante esta base documentaria, el director al tratar dicho tema se aleja de cualquier enfoque sociológico más bien decide hacerlo desde la perspectiva de Nana aunque distanciadamente lo cual sirve para hacer una panorámica de lo que ocurre dentro de cualquier ambiente prostibulario. Pocas veces el cine ha hecho un retrato del mundo prostitucional tan sobrio pero a la vez tan cercano sin derivar en sensacionalismos ni en demostraciones maniqueas.   Por otra parte, la cinta tiene todas las marcas reconocibles del Godard inicial con todas las búsquedas expresivas que tenían como fin romper la manera tradicional de hacer y contar cine como el uso de recursos que rompen el hilo narrativo que se viene produciendo en determinado momento (por lo menos por breves instantes) como cuando ocurre alguna situación que no tiene relación con la historia. La secuencia que ejemplifica cumplidamente lo que decimos es aquella en la que Nana baila en un salón de billar durante el tiempo que dura una canción, esta secuencia tiene un efecto digresivo en el conjunto de la historia.

Hay en el filme un uso continuo de referencias artísticas y culturales (cinematográficas, literarias y filosóficas) cuyo objetivo es articular diversas ideas que apunten directa o tangencialmente ,como si de un juego de espejos se tratase, alo que Nana vive, percibe o piensa. A este propósito es válido apuntar que filmes inmediatamente posteriores de Godard tales como: Pierrot el loco (1965) y Week-end (1967), radicalizarían la utilización referencial principalmente literaria. Dentro de los referentes de Vivir su Vida destaca el que se ubica en el tercer cuadro: La Portera. Paul. La Pasión de Juana de Arco. Un Periodista, debido a su mayor carga expresiva y a la resonancia que tiene en buena parte de la historia, en dicho cuadro se ven imágenes de La Pasión de Juana de Arco de Carl Theodor Dreyer.

Las poderosas imágenes del filme dreyeriano en las que se aprecian los magníficos primeros planos de Juana de Arco encarnada por la legendaria María Falconetti se intercalan con los primeros planos de Nana construyéndose así una conjunción entre los dos filmes que a la vez se convierte en una suerte de contrapunto marcado por los planos y contraplanos de ambos rostros, incluso el hecho de que Nana esté sentada y la pantalla se encuentre algo más elevada contribuye a la creación de algunos picados y contrapicados. Nana se conduele del padecimiento de Juana de Arco y sufre por ello pero también sufre por ella misma de tal manera que en los pocos minutos que dura la secuencia se advierte todo ese pesar que queda reflejado en la compunción de su rostro así como en sus ojos llenos de lágrimas. Asimismo los diálogos que se producen entre los ejecutores y Juana de Arco tienen relación, en un sentido importante, con el devenir de la propia Nana.

De otro lado, la huella de Robert Bresson se siente en Vivir su Vida en más de un punto desde misma la puesta en escena en lo que tiene de austera tanto por los movimientos de cámara precisos cuanto por la parquedad de recursos aun por la introducción de alguna pieza musical que se filtra dentro de ciertas secuencias. Empero, en lo que no coinciden es en la construcción de personajes y en el modo de actuación que Bresson aplicaba para sus “actores” que él prefería llamar modelos. La actuación de Anna Karina si bien en muchos instantes es contenida y no tiene grandes desbordes histriónicos está lejos de cualquier semejanza a los llamados modelos.

Los críticos Suzanne Liandrat-Guigues y Jean-Louis Leutrat son más específicos al determinar la película bressoniana que se emparienta no únicamente con la que ahora nos ocupa sino con otra de la filmografía godardiana, ellos afirman lo siguiente: “Vivir su Vida está “programado” por El Soldadito –Dreyer y Pickpocket (Robert Bresson,1959) son referencias comunes a estos dos filmes-”. Y no les falta razón ya que tanto Nana como Michel (protagonista de Pickpocket) tienen un transcurrir de sus vidas signado por un duro camino que al final los conducirá a circunstancias distintas pero decisivas.

La cámara capta los instantes en los que Nana parece volverse reflexiva de lo que está viviendo, los cuadros que con mayor precisión fijan esos instantes son el once y el doce, en el primero Nana conversa con un filósofo y se empieza a dar cuenta de varias cosas; en este mismo cuadro el filósofo le cuenta la historia de uno de los mosqueteros que por reflexionar por primera vez murió, de alguna u otra forma con Nana ocurrirá lo mismo pues cuando empieza a filosofar y sin querer advierte muchos detalles de la vida y que puede tener otras maneras de enfrentar la realidad, el sino trágico se cierne sobre ella. Nana en el cuadro doce al escuchar lo que le lee uno de sus clientes recibirá el último impulso para decidirse dejar la prostitución pero ya será tarde. Su final es similar al de la película, esto es, seco, directo, las explicaciones sobran.

Por César Guerra Linares

Una respuesta

  1. Estimados lectores, por motivos ajenos a mí, me he tenido que mudar a otra dirección electrónica: pequenoscinerastas1.wordpress.com. El blog sigue llamándose igual. Ingresen a la dirección que les acabo de indicar. Muchas Gracias.

    CÉSAR GUERRA LINARES
    Director y editor general de “También los Cinerastas Empezaron Pequeños”

    agosto 22, 2012 en 12:12 pm

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