Amantes de las bajas pasiones cinematográficas…

ROMA: CIUDAD Y MADRE


Pier Paolo Passolini – Mamma Roma, 1962

Anna Magnani es Mamma Roma una prostituta de mediana edad que intenta liberarse de su pasado en consideración a su hijo. Mamma Roma ofrece una muy audaz mirada en la lucha por la supervivencia en la Italia de la posguerra, y señala la fascinación de toda la vida del director Pier Paolo Pasolini por los marginados y desposeídos. Aunque proscrita en su lanzamiento por ser considerada obscena, hoy Mamma Roma permanece como un clásico; incluyendo una poderosa actuación de una de las más grandes actrices del cine.

Me Rompió el profundo sueño en mi cabeza  un gran trueno, yo me desperté  como persona que despierta a la fuerza   El ojo descansado me volví  al lado derecho y muy fijo miré  para reconocer el sitio dónde estaba   Es verdad que me encontré allí  sobre el valle del abismo doloroso  que acoge el trueno y las penas infinitas   Era oscuro profundo y nebuloso  lo era tanto que para verlo hundo mi cara  yo no discernía ninguna cosa   “Vamos a bajar al ciego mundo  – dijo el poeta todo pálido –  yo iré primero y tú vendrás después   Infierno, 4, 1-15 Divina Comedia

La carrera cinematográfica de Pier Paolo Pasolini, pese a no haber ser sido tan extensa atravesó por diversas etapas; la primera de las cuales entre las que se encuentra la obra que ahora nos ocupa, consta de dos películas: Accatone (1961) y Mamma Roma (1962). Ambas, retratos de personajes enfrentados a una realidad adversa y que tienen a la pobreza y al desamparo como centro de todas sus acciones. Luego, vendría El Evangelio Según San Mateo (1964) una película sobre la vida de Jesús, pero con una visión alejada de cualquier dogmatismo. Esta obra se convertiría, con el tiempo, en una de las cumbres de la filmografía pasoliniana. A partir de aquí Pasolini iniciaría una etapa en la que filmaría tres películas distintas de lo hecho anteriormente, a la vez que singulares como: Pajaritos y Pajarracos (1965) Teorema (1968) y La Pocilga (1969).   De las tres, Teorema será otra de las cimas de la obra del director italiano. Medea (1969) es una suerte de puente entre las tres películas recién citadas y la llamada Trilogía de la Vida conformada por El Decamerón (1971), Los Cuentos de Canterbury (1972) y Las Mil y una noches (1974). En 1975 se conocería póstumamente Saló o los 120 días de Sodoma, que sería parte de un proyecto que Pasolini pensaba convertir en otra trilogía esta vez de nombre Trilogía de la Muerte.

En Mamma Roma se siente el aliento neorrealista heredado de los grandes exponentes de este movimiento, léase Vittorio de Sica con El Lustrabotas (1946) y Ladrones de Bicicleta (1948) y Roberto Rossellini especialmente con su trilogía ambientada en la Segunda Guerra Mundial (1945-1948). Las características neorrealistas se perciben en la apariencia despojada y el carácter urgente que tienen a lo largo de la historia muchas de las situaciones, la impronta cuasidocumental reafirma esas características. Además, a excepción de Anna Magnani y de algunos actores de carrera, Pasolini echaría mano de actores no profesionales, quienes en la época más fructífera del neorrealismo serían la materia prima con la que los directores crearon y modelaron a sus personajes.   Mamma Roma (Anna Magnani), a pesar de su alegría exterior y de su fuerte temperamento es una mujer sufriente por la vida que lleva, pero sobre todo por la que ha venido llevando dado que ésta se ha convertido en un peso del que no se puede deshacer o del que quizá no quiere hacerlo. La virtud de Pasolini radica en que en vez de mostrar frontalmente los padecimientos vividos por la protagonista nos los sugiere y nosotros los imaginamos por medio de lo que ella dice o de lo que va exteriorizando con gestos. Roma lleva una doble vida, ya que durante las mañanas trabaja en un mercado y por las noches ejerce la prostitución. Roma ya no es joven y no es de las prostitutas más requeridas, no obstante, se mantiene en ese mundo, porque tiene cierto ascendiente sobre varias de las personas que por él transitan e incluso es respetada.

La ciudad de Roma es un personaje capital dentro de la historia, pues no es simplemente un espacio que alberga a los personajes -y menos uno de tipo decorativo- sino más bien una presencia abarcante que palpita en los momentos en los que la cámara sale a las calles. Asimismo, sin que Pasolini lo haga de modo evidente podemos observar la convivencia que existe entre la Roma (en la cual está ambientada la historia, esto es, la de las nuevas edificaciones) y la que conserva los vestigios de lo que alguna vez fue la gran ciudad imperial; los contrastes están ahí para generarnos una sensación de extrañeza.   Por otro lado, tanto Roma cuanto su homónimo geográfico comparten más de una característica, ambas son desbordadas, vivaces además Roma, pese a no ser una mujer joven se resiste a anquilosarse y a envejecer, por el contrario quiere seguir vigente, lo mismo ocurre con la propia ciudad que pese a su gran tradición histórica y a su antigüedad coexiste como anotábamos, recién, con la modernidad. Así como Mamma Roma es ante todo madre, Roma-Ciudad en más de un sentido también lo es de todos quienes la habitan.

Dentro de la historia hay una arista importante, nos referimos a Ettore (hijo de Roma) a quien solamente le importa vivir el instante sin preocuparse por lo que vendrá, lo único que quiere es reunirse con sus amigos y vagar. Ettore al igual que su madre es un ser solitario, falto de cariño, que sobrevive diariamente. Este personaje es como una caja de resonancia de todo lo que la madre ha vivido, aun cuando no haya vivido con ella durante algún tiempo. Él y sus amigos son en alguna forma, citando el título de una película de Buñuel Los Olvidados. Desde su primera película Accatone, Pasolini supo trabajar con el mundo proletario y sobre todo rescatar su hablar y códigos. En Mamma Roma consigue hacerlo de nuevo, pero esta vez con el sector juvenil romano de estrato popular.   Por otra parte, en la película se da un movimiento pendular entre la vida cotidiano–terrenal y las referencias al mundo espiritual representadas por las tomas que se hacen de la catedral, la cual se encuentra al otro lado de la ciudad, desde la ventana del departamento de Roma y de las visitas que hace ésta a la iglesia, sin embargo, las referencias no son postizas, puesto que tendrán una importancia fundamental en el desenlace de la historia. También las citas literarias son claves para reforzar todo lo que acontece durante la parte final de la historia, en este caso, uno de los compañeros de habitación del hospital donde está Ettore recita unos versos pertenecientes a la Comedia de Dante. Esta cita no es gratuita, porque Ettore ha descendido según lo que las imágenes revelan a una suerte de infierno dantiano. Una imagen es reveladora de toda esta presencia espiritual, y es la escena en la que aparece Ettore echado antes de morir como si fuera un Cristo yaciente (un Ecce Homo).

Es momento de hablar sobre la formación del estilo de Pier Paolo Pasolini, este se encuentra manifiesto, aunque no del todo desarrollado, en sus primeras dos obras. En cierta medida hay una presencia en Mamma Roma así como en Accatone de lo que andando el tiempo se volvería en unos de sus sellos distintivos, esto es, la presencia de algunos momentos de desborde expresivo. Además, en Mamma Roma se muestra una característica representativa de su autor, hablamos de los paneos en primer plano de los rostros de sus personajes, en especial, masculinos. Este recurso se evidenciará en El Evangelio según San Mateo cuando la cámara enfoque los rostros de los apóstoles, dicho sea de paso, Pasolini siempre tuvo predilección por actores con rasgos fuertes, recios. Podemos hablar a este respecto de paneos pasolinianos.

Pasolini también demostró en su segunda película que era un director interesado por el uso de movimientos de cámara que ayudaran a potenciar lo que quería exponer como ciertos planos-secuencia de algunos minutos de duración; dentro de estos hay dos ejemplos notables, ambos son travellings continuos hacia atrás en los que se ve a Mamma Romma caminando en la noche por una calle amplia. En resumen, este ejemplo y otras consideraciones expuestas en el presente artículo hacen que digamos que tanto Mamma Roma como el resto de la filmografía de Pasolini se mueve, entre otros aspectos, dentro de un cine vital con una fuerte carga de materialidad.

Por César Guerra Linares

Una respuesta

  1. Estimados lectores, por motivos ajenos a mí, me he tenido que mudar a otra dirección electrónica: pequenoscinerastas1.wordpress.com. El blog sigue llamándose igual. Ingresen a la dirección que les acabo de indicar. Muchas Gracias.

    CÉSAR GUERRA LINARES
    Director y editor general de “También los Cinerastas Empezaron Pequeños”

    agosto 22, 2012 en 11:53 am

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