Amantes de las bajas pasiones cinematográficas…

Entradas etiquetadas como “Jim Carey

El Lado Romántico de Jim Carrey

yes_manposter

Peyton Reed – Si Señor (Yes Man, 2008)
En sus inicios, Jim Carrey no escatimaba esfuerzos para hacer reír. Un
experto en hacer muecas y en humor físico, Carrey se hizo conocido por papeles como Ace Ventura, el tipo más conocido por hacer que su trasero hable. Estas geniales habilidades de payaso lo hicieron una megaestrella, pero con el tiempo, Carrey fue cambiando de registro.

Para sorpresa de muchos, el otrora cómico con la cara elástica resultó ser un muy buen actor, en filmes como Eterno Resplandor de una Mente sin Recuerdos, El Majestic, entre otras. Así, se fue alejando de los papeles ridículos que le dieron fama. Para los que extrañan esta faceta, Sí Señor es un recuerdo del antiguo Carrey – pero hasta cierto punto.

yes-man-20080819041735144_640w

Carl Allen es un tipo antipático que acostumbra rechazar cualquier cosa que se le cruce. Sus amigos le pierden la paciencia y francamente, si un personaje así de negativo no le cae mal al público es porque lo está interpretando Jim Carrey; de lo contrario, sería insoportable.

Carl es arrastrado hacia un seminario motivacional donde realiza un simple pacto: decirle que sí a todo durante un año. Es a partir de eso que la vida del personaje empieza a cambiar para bien y se ve envuelto en los enredos de rigor.

Así, Carrey vuelve a sus acostumbradas muecas y payasadas mientras vemos a Carl tomar litros y litros de Red Bull, pelear borracho, jugar Dance Dance Revolution y tener un encuentro íntimo con la amable ancianita de al lado (la única escena que podría considerarse vulgar, pero no por eso menos hilarante). Es en realidad una colección de viñetas en base a algo que muchos de seguro querrán hacer alguna vez en su vida.

a-yes-man

Hasta que Carl conoce a Allison (Zooey Deschanel) y ahí lo que parecía otra comedia disparatada muta en un romance cuyo desenlace no resultará un misterio para nadie. Tenemos entonces no al Jim Comediante, sino al Carrey Galán – se podría decir que ya lo había hecho anteriormente en Eterno Resplandor, pero ese amorío era cualquier cosa menos convencional.

El comediante sale airoso de esta primera prueba como enamorado, más que nada por la excelente química que comparte con Deschanel. Las payasadas no se hacen extrañar porque le cogemos interés a la relación en poco tiempo.

Deschanel, por su parte, es la pareja perfecta: Allison es una de esas atolondradas espiritus libres que resulta tan adorable a pesar de sus excentricidades (enseñar una clase de fotografía “en movimiento” y cantando para una bizarra banda de rock alternativo que no se hubiese visto bien ni en los 80) que no queda más que enamorarse de ella.

yes-man11

Los secundarios de rigor se mantienen como tal, secundarios – destacando al actor Rhys Darby como el insoportable jefe de Carl, un nerd fanático de Harry Potter que se roba varias escenas con su irritante comportamiento.

Por cierto, la película también se burla sin reparos de los obsesivos fans del niño mago, (como si fuesen una nueva versión de los conocidos Trekkies) dándole la oportunidad a Carrey de hacerse pasar por Daniel Radcliffe.

Si Señor funciona entonces como una comedia absurda y como una comedia romántica a la vez. Es bueno ver a Jim Carrey hacer el payaso de nuevo (¿Existe alguien que pueda hacer esas muecas?), pero se le nota más maduro que en sus días de Ace Ventura. Pero al menos, todavía puede hacernos reir.

20081219-004426-pic-844704272

Este film es, entonces, un romance de fórmula escondido detrás de una comedia tonta. Ambas funcionan, sólo depende del público decidir cual prefiere ver.

Por Ernesto Zelaya


elefante

Jimmy Hayward, Steve Martino – Horton y el Mundo de los Quién (Horton Hears a Who!, 2008)

Theodor Seuss Geisel, mejor conocido en el mundo literario como Dr. Seuss, creó algunos de los libros infantiles más conocidos de la lengua inglesa durante el siglo pasado. No sólo la versión televisiva narrada por el legendario Boris Karloff de su clásico “Cómo el Grinch robó la Navidad (How the Grinch Stole Christmas!, 1966) es uno de esos momentos perennizados en la historia de la cultura popular, sino que su obra sigue inspirando adaptaciones como la que en el año 2000 protagonizó Jim Carrey sobre el mismo título, y la que vamos a comentar a continuación, Horton y el mundo de los Quién (Horton Hears a Who!, 2008).

Es ésta una película que en su reparto cuenta con las voces del propio Carrey, Steve Carell y la sensacional Carol Burnett, y que ha sido realizada con las más avanzadas técnicas de la animación computarizada. Además, el argumento provisto por la imaginación de Seuss es de una gracia e inteligencia notables.

El conjunto es, pues, cine que puede ser disfrutado por gente de cualquier tamaño, color y credo religioso, siempre y cuando posean la lucidez necesaria para aceptar la ingenuidad junto con la ironía y ésta junto con la emoción sincera que apela a los mejores sentimientos de la audiencia.

Tal es así que, como en el caso de otras cintas animadas, de las cuales probablemente destaque en el contexto Aladino de Disney (Aladdin, 1992), en Horton y el mundo de los Quién conviven las citas cinéfilas de noble origen –Apocalipsis ya de Francis Ford Coppola (Apocalypse Now, 1979) y 2001: Una odisea del espacio (2001: A Space Odyssey, 1968) de Stanley Kubrick son clásicos con sendos homenajes– con un sentido del humor que a algunos les podrá parecer demasiado blanco o infantil, pero que en realidad ni insulta al coeficiente intelectual ni tampoco se aproxima siquiera a la vulgaridad o a la grosería, apuntando a un estilo sostenidamente equilibrado que se extiende hacia todo el metraje, tan distinto en este sentido a películas del género como Shrek (2001) y sus secuelas.

Por otro lado, Horton y el mundo de los Quién es una efectiva fábula acerca de la sociedad y el individuo, la tolerancia de lo que es diferente y por tanto incomprensible, y el valor incalculable de la fe y de la perseverancia. La historia que contiene todo ello es, sin embargo, sabiamente simple: Horton es un simpático elefante, lo bastante excéntrico como para ser mal visto por los autoproclamados guardianes de la correcta moral pública de la selva, entre ellas y en primer lugar la señora Canguro, quien desde el principio de su vana autoridad desarrolla una campaña de desprestigio del pobre paquidermo que tendrá consecuencias sorprendentes para todos, literalmente.

Porque la influencia supuestamente nociva que Horton ejerce sobre los niños de la comunidad, empieza a alcanzar grados antes inconcebibles cuando algo le dice que en una partícula de polvo existe vida, existen personas, tan valiosas como cualesquiera otras. La conducta del ya previamente mal reputado héroe de nuestra película llega a incomodar a sus propios amigos, quienes temen no sólo por su salud mental sino también por su seguridad física.

Claro que Horton no está loco ni mucho menos. En aquella partícula diminuta que se ha convertido en su obsesión reside toda una sociedad; de hecho, se trata de un mundo entero. El Alcalde de la Ciudad de los Quién es, curiosamente, el Horton local.

Irrespetado por los ancianos y las demás autoridades, incluso temido en cierto modo por su melancólico hijo único -el alcalde tiene noventa y nueve hijas–, y en general tenido por una figura endeble y casi postiza, a merced de la opinión pública, que lo considera quizá con justicia un títere pero también una personalidad incapacitada para su cargo, lo que no es cierto en absoluto, el Alcalde de la Ciudad de los Quién es el intermediario ideal entre el elefante y su microscópico mundo, ignorante del peligro de extinción que los acecha.

A partir del instante en que Horton y el Alcalde hacen contacto, la cinta dirigida por Jimmy Hayward (animador de Toy Story, Monsters Inc. y Finding Nemo) y Steve Martino hace un despliegue de suspense y melodrama que no tiene mucho que envidiar al de ninguna película de acción real.

Esto se da gracias a dos cualidades en particular: a pesar de que la realización parece detenerse y perder ritmo por causa de prolongar escenas que visitan el lugar común y enfatizan innecesariamente los efectos cómicos, que por eso les abandona parte de su gracia en algún momento de la primera mitad, el trabajo de edición y de montaje es encomiable, lo que redunda en un experiencia grata, llena de agilidad; lo segundo es que los personajes de la historia original han sido tan bien trasladados a la pantalla, que la tecnología digital logra pasar a un segundo plano en virtud de la sustancia a la que anima.

Christian Doig