Amantes de las bajas pasiones cinematográficas…

RELACIONES EN CLAROSCURO


 

John Cassavetes – Shadows (1959)

Benny, Lelia y Hugh son tres hermanos negros que comparten piso en Nueva York. Lelia sale con David, un intelectual neoyorquino, pero en una fiesta conoce a Tony (un muchacho blanco) y hacen el amor. Cuando Tony descubre que aunque Lelia no es negra, es mestiza (mulata)  no puede evitar sentir prejuicios raciales. Por su parte, Hugh le impide que vuelva a ver a su hermana. A su vez Benny es amigo de Dennis y Tom con los que para por todos lados  y con quienes a veces se mete problemas.

Película filmada por el inquieto Cassavetes con la ayuda de los alumnos de su escuela de interpretación y mediante una financiación pública.

Shadows (1959) significó para el cine norteamericano una película parteaguas porque a partir de ella empezó en los Estados Unidos, el cine independiente tal como lo entendemos hoy; si bien es cierto que esta cinematografía había tenido anteriormente directores como Preston Sturges, Samuel Fuller, Nicholas Ray, entre otros, manejadores autónomos de todo lo relacionado con sus películas; éstas dependían de una u otra forma de los estudios de Hollywood. Fue con Cassavetes que aparecieron las primeras productoras cinematográficas pequeñas y alternativas a los estudios Hollywoodenses    – un antecedente fue Roger Corman -. Pero sin duda lo más importante de este surgimiento fue la manera distinta con la que Cassavetes afrontó tanto en lo formal cuanto en el contenido el desarrollo de su primera película y por supuesto las que vendrían después.

Si alguien no supiera que las primeras escenas que está viendo de Shadows pertenecen a un director norteamericano, podría pensar que se trata de una película representativa de la Nueva ola francesa (Nouvelle Vague), debido, entre otras cosas, a la manera en que las imágenes están filmadas y cómo éstas se suceden. A este propósito  diremos brevemente que algunos de los intereses de esta corriente renovadora fue su actitud anticonvencional en lo que a la forma se refiere y respecto del fondo una tendencia a la evasión. Son estos elementos junto con otros los que emparientan a Shadows con  esta corriente. Por ejemplo, la última secuencia con una conclusión totalmente abierta se asemeja en mucho a los finales de las primeras obras de Truffaut, Godard, Chabrol, Rivette aun al de Resnais por más que no haya consenso en considerarlo dentro de la Nueva Ola.

Hay que remarcar que aunque Shadows tiene el espíritu de las primeras obras de ese movimiento, no tiene influencia directa de aquéllas, puesto que es contemporánea a ellas en cuanto a su exhibición (si bien se empezó a filmar en el ’57); es decir, que apareció el mismo año que Los Cuatrocientos Golpes de Francois Truffaut, El Signo de Leo de Eric Rohmer y un año antes que Sin Aliento de Jean-Luc Godard y Paris nos pertenece de Jacques Rivette. Sin embargo, no hay que olvidar que Claude Chabrol había estrenado ya en el ’58 dos películas que son consideradas oficialmente las iniciadoras de la Nouvelle Vague: El Bello Sergio y Los Primos (en especial esta última). A pesar de estos antecedentes Shadows podría sin ningún inconveniente haberse inscrito como una de las expresiones más originales de aquel movimiento.

Cassavetes en su primer trabajo plantea de modo bastante logrado las señas distintivas que tendrán posteriormente sus películas más reconocidas, que son entre otros asuntos: la problemática de las relaciones humanas representadas específicamente en los conflictos de pareja o los que tienen que ver con la angustia existencial de algunos de los personajes de sus historias. En Shadows personajes al igual que sus pares de la Nouvelle Vague tienen a la calle como escenario principal de sus caminatas, interrelaciones amorosas, encuentros y desencuentros personales, etc.

Una característica que se encuentra ya en este primer trabajo casavettiano, que será perfeccionado en películas a lo largo de su filmografía es el uso de los primeros planos a los rostros de los personajes en los que se observa la intensidad de los diálogos así como los matices gestuales y los cambios de ánimo que según sea la situación un personaje reflejará (pasar de un estado de ánimo tranquilo a otro totalmente crispado), verbi gratia la gran Gena Rowlands en sus roles en Faces, Opening Night, Una mujer bajo la influencia, etc. Otra característica presente también en Shadows es el del viraje en el registro interpretativo y situacional de las secuencias, pues por poner un ejemplo: en una escena está un grupo de personas conversando y de pronto ocurre algo que torna en otra la situación que se venía produciendo.

El ambiente de la historia está determinado por los primeros años del  rock and roll y por toda la rebeldía y liberación que eso significó; por tal razón es que la película comienza con imágenes de un grupo de jóvenes divirtiéndose y bailando al ritmo de esa música. Pero la música que, en realidad, suena en toda la cinta es el jazz que no solamente acompaña las acciones sino que les da un ritmo peculiar y es un factor clave para entender el carácter de la misma. El jazz contribuye al tono que Cassavetes quiere darle a su historia, esto es, un tono medio adquirido en importantes pasajes, basta con escuchar el sonido quedo de una trompeta o de un saxo para asistir a una secuencia lánguida en la que los personajes hablan en voz casi susurrada. El tono al que nos referimos se mantiene salvo algún quiebre que se dé en alguna escena o secuenciad – de esto hemos hablado brevemente en el párrafo anterior. Asimismo, las caminatas de los personajes son marcadas por un jazz un poco más acompasado y si quiere alegre.

Algunos de los personajes de Shadows son seres solitarios que están en busca de aferrarse a algo que los haga sentirse siquiera por un rato acompañados, también son seres que quieren pasar el tiempo y sacarle el mayor provecho posible, si estos son jóvenes como Ben,  Tom y Dennis disfrutar de su juventud sin preocuparse de lo que pasará mañana. Éstos no están preocupados para nada en el llamado sueño americano que habla sobre el progreso, o la competitividad, es más viven al margen de él. De otro lado no hay que olvidar que la historia está ubicada en plenos años ’50, la cual fue una década determinada por los contrastes ya que fue un momento en el que los jóvenes cada vez querían depender menos de la autoridad de sus padres, sumada a una incipiente liberación sexual, sin embargo, era una por lo menos en el discurso oficial bastante conservadora y en la que no toda la población podía ejercer a plenitud sus derechos. Estos hechos son mostrados por la película sin afán de profundizarlos pero la forma de hacerlo nos da la sensación de estar viendo una crónica de esa década.

La época en que se desarrolla la película coincide con el inicio de las primeras manifestaciones en pro de los derechos civiles de la población afroamericana amén de su reivindicación, por eso es que aun cuando esos sucesos y el tema racial no son tratados de modo directo por la película sí es crucial para su desenvolvimiento la presencia de prejuicios de ese tipo, especialmente en la secuencia en la cual Tony se entera de que Hugh el hermano de Leila es negro. Esta actitud se grafica de modo excelente en la mirada de desconcierto de Tony, en la que al observar a Lelia, Hugh y Rupert el amigo de éste (también de raza negra) va comprendiendo todo lentamente; y se da cuenta por fin de que Lelia a pesar de su apariencia (más cercana a rasgos racialmente blancos) tiene orígenes negros. La secuencia recién descrita es breve pero cómo decíamos crucial para el devenir de la historia, pues provocará el cambio de carácter de Lelia volviéndola una chica que a modo de una especie de venganza empezará a comportarse de una forma disforzada y a un tiempo prepotente.

Hacíamos referencia líneas arriba acerca de lo sustantivo que era el jazz para el desarrollo de la película con las especificaciones dadas en su momento, no obstante, en toda la historia se exuda un elemento de improvisación no únicamente en las actuaciones sino también en el modo en que se dan las diversas escenas, esto tiene como objetivo encontrar que el personaje o la circunstancia expresen una verdad en un instante determinado. Por tal motivo es que el jazz le aporta esa estructura de improvisación a la película, que más adelante en Faces llegará a una de sus cimas. Quiero citar el intertítulo con el que termina Shadows: “Este filme que acaba(s) de ver ha sido una improvisación”.

César Guerra Linares

Una respuesta

  1. Estimados lectores, por motivos ajenos a mí, me he tenido que mudar a otra dirección electrónica: pequenoscinerastas1.wordpress.com. El blog sigue llamándose igual. Ingresen a la dirección que les acabo de indicar. Muchas Gracias.

    CÉSAR GUERRA LINARES
    Director y editor general de “También los Cinerastas Empezaron Pequeños”

    agosto 22, 2012 en 11:55 am

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