Amantes de las bajas pasiones cinematográficas…

Zona Fílmica

La gran batalla durante Luna llena

 

Nick Park – Wallace y Gromit y La Batalla de los Vegetales (Wallace and Gromit in The Curse   

                of Were-Rabbit, 2005) 

 

Luego del éxito de “Pollitos en Fuga”; Wallace y Gromit, la pareja más famosa de Aardman, regresan en una nueva aventura: “La Batalla de los Vegetales” donde se enfrentarán contra una misteriosa criatura: el conejo-lobo (o Were-rabbit).

 

Todo empieza con el nuevo oficio que realiza Wallace: exterminador de plagas. Junto con su perro compañero van defendiendo las calles de los conejos que roban y destrozan los cultivos de los pobladores que se preparan para la competencia de quién tiene el vegetal más grande. Wallace y Gromit son respetados y queridos por su trabajo, sin embargo algo terrible va a suceder.

 

Una mañana, como todas las mañanas, Wallace cae de su cama al comedor de su casa para tener su desayuno automáticamente. Gromit oculta el queso que tiene adicto a su amo, pues lo ha hecho subir de peso y se atora en el agujero que desemboca en el comedor.

 

 

La llamada de una mujer de alcurnia, la señorita Tottington, interrumpe su desayuno y salen inmediatamente a capturar a los conejos que hay en su jardín junto con su equipo “Anti-pesto”. La captura de los conejos fue muy rápida gracias a uno de los inventos de  Wallace que succiona a los conejos de los agujeros que realizan, además de una lucha con el prometido de Tottington, Victor Quartermaine.

 

Al haber tantos conejos, que se alojan en la casa de Wallace, decidió probar uno de sus inventos nuevos que trastorna la mente y hace que un sujeto piense o haga lo que la otra mente (también conectada) le dice. En este caso, Wallace tomó a un conejo y lo conectó al aparato mientras que él le daba indicaciones para que no coma vegetales. Se cumplió la teoría de Wallace, sin embargo algo salió mal porque en la noche apareció un terrible monstruo en la iglesia de la ciudad.

 

 

A la mañana siguiente, todos los aldeanos sufrieron un caso similar con este terrible monstruo que lo nombró el sacerdote como “el conejo-lobo”. Victor, que era un cazador a sangre fría, se ofrece para eliminar a la bestia con su rifle. Sin embargo, Tottington pide que le den una nueva oportunidad a Anti-pesto para atrapar al conejo gigante. Wallace acepta el reto junto con Gromit y preparan un plan para atraparlo.

 

El plan consistía en hacer un muñeco de una coneja gigante para atraer a la bestia. Sin embargo, la bestia aparece cuando Wallace no estaba y Gromit no pudo atraparlo. Al día siguiente, Gromit, luego de la gran persecución que tuvo en la noche, siguió las huellas del conejo gigante que entraban a la casa. Wallace no se había percatado de eso y siguió el rastro hasta encontrar a los conejos alojados en su casa temblando de miedo viendo al conejo que había crecido más que los demás.

 

 

Ante esto, capturaron al conejo y le hicieron una jaula muy grande. Wallace y Gromit fueron considerados como héroes. Victor decide pelear contra Wallace en un bosque, por la sospecha que tenía sobre el engaño de Wallace con su prometida. Sin embargo, apareció la luna llena y Wallace se transformó en el conejo gigante dejando perplejos a Victor y a Gromit.

 

El sacerdote del pueblo recibió a Victor en la capilla y éste le pidió información acerca del conejo-lobo. El sacerdote le informó que este ser solamente puede eliminarse con balas de oro, de las cuales sólo tenía tres. Víctor las tomó y salió en busca de su presa.

 

 

Al día siguiente, Wallace se levantó con dos orejas de conejo, y Gromit confirmó que era él el conejo-lobo, mientras que el conejo trastornado se transformaba más en Wallace, pues ya podía hablar y tenía la misma adicción al queso. Lamentablemente, la noche apareció rápidamente y Wallace huyó transformado en conejo hacia el festival de vegetales, mientras Victor gastó dos balas tratando de cazarlo.

 

La noche de la competencia de los vegetales gigantes había empezado como lo acordado. Victor no había podido matar al conejo gigante y los pobladores se desesperaron ante el terror. Gromit decidió llamar la atención del conejo con su cabalaza gigante. Victor falló la última bala y tuvo que romper el trofeo de oro (que tenía forma de zanahoria) para utilizarla como una munición más.

 

 

La persecución terminó cuando el conejo gigante se encontraba en un edificio alto (como King Kong) y a punto que le tope la bala, Gromit lo salva con el avión que estaba piloteando. Sin embargo, el avión descendió con gran velocidad y Wallace, como conejo, se lanza para salvar a su amigo cayendo en una tienda. Luego de eso, Wallace recobra su forma humana y la señorita Tottington convierte su hogar en un refugio para los conejos.

 

La batalla de los Vegetales, realizada por Dreamworks Animations y Aardman, se ha convertido en la mejor de las aventuras de Wallace y Gromit luego de tantos años sin saber de ellos y recibiendo así un premio de la academia como mejor película animada.

 

Nick Park, que ha realizado estos personajes, no ha dejado atrás las actitudes de estos dos grandes amigos y ha resaltado, especialmente, la lealtad de una amistad inigualable.

 

 

Esta película duró cinco años de rodaje y ha presentado, además de entretenimiento infantil, una de las mejores películas que se han hecho en stopmotion utilizando la tecnología digital para perfeccionarla.

 

Luis Augusto Venegas Gandolfo


la gran transformación

Nelson Shin: Transformers: The Movie (1986)

Transformers la película (1986), deja la nostalgia de una animación clásica en un mundo tecnológico.

La película data sobre los acontecimientos ocurridos entre la segunda y tercera temporada de esta increíble serie animada de los años ochenta. Luego de 20 años de las batallas de los Autobots y los Decepticons por el poder de su planeta natal Cybertron, hace la misteriosa aparición un planeta artificial que come mundos, llamado Unicron. Este nuevo enemigo presenta un gran peligro para el universo en especial a Cybertron que vivía ya en una dictadura comandada por el líder de los Decepticons, Megatron.

Los grupos rebeldes que buscaban la democracia y libertad de sus hermanos robots, los Autobots, se alojaban escondidos en las lunas de Cybertron comandados por su líder Optimus Prime, mientras preparaban una estrategia para eliminar el reinado de Megatron. Sin embargo, uno de los espías de los Decepticons descubre su plan y envía el mensaje a Megatron para realizar un contraataque y terminar con el grupo rebelde de los Autobots.

El ataque empieza con la llegada de los Decepticons a una de las lunas de Cybertron derrotando a los rebeldes y escapando en una de sus naves al planeta Tierra para pasar desapercibidos. Sin embargo, Daniel Witwicky que disfrutaba de un día de pesca con su guardián y compañero Hot Rod, se percataron de esta presencia en el planeta y avisaron a los otros Autobots para proteger la base principal junto con la ayuda de los Dinobots.

La batalla termina con la huida de los Decepticons luego de que Megatron eliminó a Optimus Prime, aunque éste quedó gravemente herido durante el combate que tuvieron. Cuando finalmente los Decepticons estuvieron a salvo, Astrotrain (el robot que los transportaba), no podía continuar por el exceso de peso, en tanto Starscream, mano derecha de Megatron, decide sacar a los robots débiles y heridos, incluyendo a su líder.

Optimus Prime, en sus últimos momentos de vida, sede el poder de liderazgo y la matriz de la sabiduría a su sucesor Ultra Magnus quien deberá proteger el planeta Tierra y recuperar Cybertron. Ante la agonía de Megatron, Unicron lo rescata y lo convierte en un nuevo robot llamado Galvatron. Éste trabajará para él y eliminará a los Autobots junto a la matriz que posee Ultra Magnus, pues es el único elemento que puede destruirlo.

Durante los ataques de la nueva generación de Decepticons, los Autobots se sienten obligados a huir de la luna de Cybertron. Unicron devora una de éstas lunas, donde se encontraban Bumblebee y el padre de Daniel Witwicky. Ultra Magnus y los otros Autobots escapan de los soldados de Galvatron llegando al planeta Junk pero son interceptados rápidamente. La matriz, en poder de Ultra Magnus, era la esperanza para salvarlos del peligro pero ésta no se activó, siendo tomada por Galvatron, quien derrotó a Ultra Magnus.

Los Autobots conocen nuevos compañeros: los junkions, gracias al saludo universal que efectúa Hot Rod,  y los ayudan a recuperar la matriz, armando a Ultra Magnus nuevamente y les obsequian una nave para que viajen hacia donde se encuentra Unieron, quien estaba llegando a Cybertron para destruirla.

Al llegar con Unicron, Galvatron lo amenaza mostrándole la matriz pero falla. Unicron se burla de él y deja su forma de planeta para convertirse en un inmenso robot. Unicron menciona que deseaba perdonar a Cybertron pero, ante la traición de Galvatron, empieza a destruir el planeta con sus manos. Los Decepticons luchan para proteger su planeta atacando a Unicron desde el espacio. Galvatron hace lo posible por detenerlo, pero Unicron lo aprisiona entre sus dedos y lo ingiere. Al llegar los Autobots a Cybertron, logran entrar al cuerpo de Unicron para destruirlo por dentro. Recuperan a los robots que habían sido ingeridos por éste, incluyendo al padre de Daniel y Bumblebee.

Finalmente, Hot Rod llega donde se halla Galvatron. Empiezan a luchar hasta que Hot Rod recupera la matriz teniendo la oportunidad de activarla, convirtiéndose en Rodimus Prime y derrotando a Galvatron y a Unicron. Los Autobots al haber vencido, salen inmediatamente de Unicron dejándo que explote quedando su cabeza orbitando al planeta Cybertron.

Esta película, presenta acontecimientos importantes en la trama de la serie de televisión, la muerte de ambos líderes, tanto la muerte de Optimus Prime en el cual cedió el poder a Ultra Magnus; y a Megatron que luego, de haber sido abandonado por su mano derecha Starscream, Unicron le da nuevos poderes convirtiéndose en Galvatron.

La música es de una maravillosa calidad, ya que se puede apreciar un buen rock de los ochenta como “The Touch”, “Dare”, “Hunger” y el tema de transformers en un estilo de rock clásico que a muchos fanáticos de esta animación les agradó. Cabe destacar los papeles y voces de los personajes principales, en especial el de Unicron que fue uno de los últimos trabajos de Orson Welles antes de fallecer.

La animación, hecha por Toei Animation, ha resaltado como todo género Mecha japonés en unos detalles insuperables, tales como la estructura de Unicron y el mismo planeta Cybertron. Esta es considerada una de las obras más difíciles de realizar en una animación clásica hecha en technicolor. Los efectos, que aunque hayan sido básicos, no desmerece la admiración como una película de acción y de aventura; además, de que en la actualidad, por la alta tecnología que vivimos, no se trabajan animaciones de este tipo muy seguido.

Francamente, Transformers ha mostrado, no solamente ser una gran película de aventura, sino también una lucha de diferente pensamiento político. Tal es el pensamiento de los Decepticons, que va hacia un gobierno inclinado al autoritarismo, y el de los Autobots que desean un gobierno demócrata; tal hecho se puede presenciar junto a su frase insignia: “Hasta que todos seamos uno”. Un pensamiento en el cual el pueblo llega a tener el poder junto a su líder.

Ante todo esto, Hasbro fabricó estos robots transformables, originando una gran historia, donde comparten la animación occidental junto con la oriental originando así, una historia que ninguna persona ha dejado de escuchar desde entonces.

Luis Augusto Venegas Gandolfo


La fragilidad de la clase trabajadora

 raining-stones.jpg

Ken Loach – Raining Stones, 1993

El año pasado, se exhibió en Lima El viento que agita la cebada, película que ganó la Palma de oro en el Festival de Cannes 2006. La cinta, dirigida por el cineasta británico Ken Loach, trataba sobre el nacimiento del IRA, el ejército republicano irlandés. Las mayores virtudes de la película se encontraban en su estilo para mostrar los momentos más terribles de la lucha en Irlanda: Loach mantenía la cámara alejada, observando a través de planos largos como la violencia hacía su aparición. No había ningún golpe de efecto o recurso dramático que buscara generar tensión o dramatizar la escena: la violencia aparecía de la nada, de la forma más normal y natural del mundo. La fuerza de esos momentos era lo que hacía que El viento que agita la cebada fuera una película de gran interés.

El cine de Ken Loach siempre se ha caracterizado por tener una mirada fuertemente social y comprometida políticamente. Loach, trotskista de la línea dura, dirigió en el año 1993 Raining Stones, película que le valió un importante reconocimiento internacional. La resaca que habían dejado los 11 años en el poder de la conservadora Margaret Thatcher estaba todavía muy latente, y Raining Stones busca justamente retratarla, darle forma y nombres a aquellos que se vieron más golpeados por las políticas neoliberales de la “Dama de hierro”.

kmp-dvd00544011-49-48.jpg

La película nos narra la historia de Bob, un desempleado que no puede conseguir trabajo y que se ve obligado a robar ovejas para tratar de ganarse algo. Su hija está muy próxima a realizar su primera comunión, y por lo tanto se empeña en comprarle un nuevo vestido. Todo se le complica cuando le roban su furgoneta, quizá lo único que le daba alguna chance de conseguir algo que hacer. Es así que Bob buscará hacer todo lo posible para poder comprar el vestido a su hija, incluso pidiéndole dinero prestado a personas no muy confiables.

Lo social y como afectan las características más básicas de la vida cotidiana de las personas es la base de Raining Stones. Loach pone énfasis en la vida familiar de Bpob para justamente retratar como es que la situación difícil que se vive durante el gobierno de los conservadores en Inglaterra afecta lo más cotidiano de la vida de las personas. La anécdota que sirve de base a la película (el protagonista luchando por conseguirle un vestido a su hijita) revela y desnuda los aspectos más difíciles de la vida cotidiana en el país británico.

kmp-dvd00998011-53-15.jpg

Lo más interesante de la cinta es como Loach va cambiando constantemente el tono sin afectar el resultado final: la película pasa del humor más negro (el comienzo, con Bob y du mejor amigo robando ovejas) a la violencia más crispada (el enfrentamiento final entre Bob y su prestamista) sin necesariamente variar el ritmo de la narración. Loach mantiene siempre su cámara a una cierta distancia de los personajes, dejando que las acciones discurran de forma casi natural. Loach nunca marca el acento cómico en las escenas graciosas ni tampoco aumenta la tensión en las escenas dramáticas: todo aparece naturalmente ante nuestro ojos, dejando que la espontaneidad de la escena misma sea la que marque el tono de la situación. Es así que lo divertido como lo trágico, lo agradable como lo violento, lo bello como lo desagradable conviven no sólo en la película, sino incluso en una misma escena, en una misma situación. Loach marca la fragilidad con la cual viven sus protagonistas a partir de los constantes cambios de tono que nacen no de una manipulación de la puesta en escena, sino de la fluctuación misma de lo cotidiano. es esa sensación de fragilidad, de que uno puede pasar de reír a llorar en cualquier momento el mayor mérito de la película.

kmp-dvd01161111-54-58.jpg

Pero esta hiostoria tan cotidiana, como ya lo hemos dicho, le sirve a Loach para hacer una radiografía de los efectos que tuvieron las políticas thatcherianas. De por sí la puesta en escena, al hacer que lo cómico y lo trágico aparezcan en un mismo saco, normaliza cualquier situación que pueda producirse, por terrible que sea. La violencia aparece de la nada, casi como un elemento más dentro de la vida cotidiana de los protagonistas. Pero es muy interesante ver, por ejemplo, como la película trata a la iglesia, una institución que justifica una muerte porque es lo mejor para todos. Al final, vemos a Bob comiendo su ostia como buen feligrés después de haber tomado la justicia por sus propias manos. Loach parece querer decirnos que los valores son relativos, que todo parece dar igual en Inglaterra. Y lo hace a partir de una puesta en escena que, como lo hemos dicho, jamás enfatiza. La muerte como la vida son filmadas por Loach de la misma manera tan natural, y eso resulta inquietante.

kmp-dvd01470711-57-33.jpg

La película se resiente un poco cuando los personajes explicitan sus opciones políticas y sus visiones sobre los problemas sociales, pero eso no perjudica el resultado final de un film muy interesante.

 Rodrigo Bedoya


ORNITOLOGÍA DE UN MÚSICO DE JAZZ

birdposter.jpg

Clint Eastwood – Bird (1988)

Antes de Bird (1988), Clint Eastwood había dirigido grandes películas como Honkytonk Man (1982) y Obsesión mortal (Play Misty for me, 1971) donde la música ocupaba un lugar estelar y conectaba con su percepción clásica del cine, llena de simplicidad en la narración, serenidad en el encuadre y cariño por los personajes. Para 1988 -y sin negar sus instintos artísticos- Eastwood dirige una película biográfica o biopic (género movedizo en códigos y sustrato ideal para el ejercicio de liberalidades cinematográficas) sobre una de las leyendas del jazz: Charlie “Bird” Parker, visionario y autodestructivo saxofonista, creador del be bop.

Desarrollada como homenaje al pionero negro, quien junto a Dizzie “Birks” Gillespie y Miles Davis crearon un nuevo sentido musical a partir de la improvisación y la descarga de armonías, se puede decir que Bird es una cinta muy “Clint Eastwood” porque está construida enteramente desde el fanatismo por el jazz. Que lo lleva a apartarse por un momento y por primera vez del relato lineal, apelando a constantes retrocesos en el tiempo que le dan a la narración una estructura fragmentaria. Un tono contrastado por la iluminación compuesta, en clave baja. Una gran expresividad por el movimiento de cámaras -que incluye un gran plano secuencia de cinco minutos- y por las actuaciones realistas, turbulentas. Todo ese estilo manierista y recargado opuesto a la personalidad clásica del autor obedece a la necesidad melómana de dar cuenta de una leyenda.

bird.jpg

Y los personajes de leyenda se enfrentan a grandes enemigos, que los superan en tamaño y poder. Bird se refiere a Charlie Parker (genial Forrest Whitaker, Palma de Oro en Cannes a la mejor actuación) desde sus años de adolescencia hasta su madurez musical y su decadencia personal atada a su vicio por la heroína, de oscuro y desgarrador origen. Su travesía vital ocupa un pregenérico rural y llega hasta los clubes nocturnos de Nueva York de los años 40 y 50, donde la sofisticación absoluta en la ejecución del saxo anuncia su calvario, su ascenso al Gólgota del jazz donde el sistema social norteamericano -corrupto, racista y antidemocrático- dicta la sentencia y se lava las manos al mismo tiempo. Ese camino realista que podría transitar la película se transfigura en reflexión moral.

Porque este biopic puede ser visto también como un gran melodrama, o sea un drama puesto en música. Y donde la figura de Chan Parker, la esposa del Yardbird, cumple una función sistémica. Chan (Diane Venora, superlativa) corresponde con humor judío y con comprensión maternal los excesos de Charlie: sus infidelidades, sus vicios, su vehemencia por asistirla -a ella y a los hijos- renunciando a su naturaleza lunar, grabando música romántica con arreglos de cuerdas, ingresando a hospitales voluntaria e involuntariamente, viajando al Sur profundo con Red Rodney para ganarse la vida, llegando a tiempo a las sesiones de grabación. Pero pudieron más su dependencia por las drogas y el alcohol, su debilidad física, su ecuanimidad al ejecutar el saxo, su endemoniada genialidad despreciada en EE.UU y amada en Europa, que le transportaron hasta el regazo de bellas mujeres blancas a las que amó con pasión.

Tan antigua como la crucifixión, la vida de Charlie Parker amerita una revisión a cargo de un clásico. Que quiere seguir entendiendo las posibilidades expresivas del cine y se aparta del camino natural a través del cual pudo contar la misma historia. Y entonces construye su propia ruta: anticelebratoria, antinaturalista, anticomplaciente. Más bien atemporal, dolorosa, quebrada. Y obtiene un sumo de contradicción y fiebre; de cadalso y liberación; de alegría y martirio; de amor y lujuria por la música.

Clint Eastwood valoriza el poder del montaje y lo instrumentaliza como eje dramático. Las actuaciones ponderadas están por encima de las desgracias reales. Y sin embargo transmiten tristeza de alto voltaje. La imagen contrastada y de grano grueso se proyecta como intenso icono de la pasión y muerte de un músico genial. Hijo natural de la droga a quien Eastwood no encumbra en ningún Olimpo ni trata de entender a través de una moraleja reductora. Solo la transmite al mundo y la convierte en la representación de uno de los personajes más interesantes de su filmografía, donde también hay espacio para los diferentes y clandestinos. Que esconden en sus síndromes de abstinencia y en sus persecuciones reales -que los injustos sistemas sociales perpetran contra ellos- el espíritu más noble y enaltecedor jamás visto. Hablamos de su dimensión moral sacudida por los impactos de platillos de batería lanzados al aire y que les llegan como dardos vitales, traumáticos, que les hacen regresionar desordenadamente a su pasado tormentoso.

Bird es un filme estupendo, al alcance de los iniciados o no en el jazz o en el cine. Porque ofrece una apreciación de la vida muy sentida; comparte una filia noble y entiende el valor de los medios cinematográficos aplicados para contar la historia de un personaje liviano y libre como un pájaro, que alcanza notas elevadísimas con su música y está expuesto a los hondazos de la vida que terminan por descalabrarlo. Bird es un valioso tomo de “ornitología cinemática y urbana” y también una gran película del director de Un mundo perfecto (A perfect World, 1993), Los imperdonables (Unforgiven, 1992) y Los puentes de Madison (The bridges of Madison County, 1995).

Óscar Contreras