Amantes de las bajas pasiones cinematográficas…

Zona Fílmica

un duro aprendizaje

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Bertrand Tavernier – Todo Comienza Hoy (Ça Commence Ajourd´ Hui, 1999)

La película de Bertrand Tavernier Todo Comienza Hoy es una ficción con estilo documental, que nos acerca a lo que ocurre en Hernaing, pequeña ciudad francesa de la región de Valenciennes, y a las personas que la habitan. El personaje principal y alrededor de quien gira la historia es Daniel Lefebvre (Philippe Torreton), director y maestro de una escuela inicial en dicha ciudad. En la primera imagen de la cinta vemos a Lefebvre que canta y juega en un salón de clases con sus pequeños alumnos, pero esta es sólo la presentación y un anticipo de cómo se va a desarrollar una parte importante de la misma.

La película se inicia cuando oímos en voz en off unos versos que son dichos por Lefebvre. El uso de la voz en off se repite en dos o tres ocasiones más en toda la cinta, el espectador en el transcurrir de de la historia descubrirá la autoría de los versos y esto será importante porque generará un efecto en una breve secuencia hacia el final de la película.

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Como escribí al inicio la cinta nos acerca y muestra la vida de la gente de Hernaing; y como tienen que afrontar y sufrir las carencias económicas causadas por el desempleo y por la poca preocupación de las autoridades; como era de esperar de esperar esto afecta de manera directa a la escuela que dirige Lefebvre. La cinta nos pone frente a la indignación y la rabia de Lefebvre por la desidia de las autoridades y en consecuencia también su rebeldía y protesta a causa de ésta.

Todo Comienza Hoy es una dura crítica ante esta situación, pero hecha de una manera que no cae en la demagogia. El protagonista enfrenta a los que gobiernan para que pueda haber cambios. Es en estos momentos cuando cobra relieve la muy buena actuación de Philippe Torreton tanto en los momentos de rabia cuanto en los momentos de desesperación por lo que acontece. De otro lado, una de las secuencias más logradas de la película es aquella en la que vemos a Lefebvre interactuar con los niños de su clase, como cuando canta, juega o les enseña cosas. Aquí la cámara se acerca de manera documental, lo que nos da la impresión de estar viendo imágenes de un documento fílmico. También aquí Torreton está muy bien así como los niños; parece un verdadero profesor de escuela ya que se lo ve cómodo y no forzado.

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Lo del estilo documental se aprecia notoriamente en la imagen de la llegada del camión de carga que es conducido por el padre de uno de los niños y como éste les enseña su funcionamiento, los niños se suben y juegan en él; Sus rostros y miradas ante lo que ven es de una naturalidad que los pequeños no parecieran estar siendo dirigidos, sino que por el contrario vemos esas caras que se observan en los niños cuando están atentos y deslumbrados por algo que los entretiene. Este mismo estilo documental se echará de ver en otras secuencias importantes de la película.

En el transcurrir de la cinta ocurren situaciones desconcertantes, dramáticas e incluso trágicas que son tratadas de un modo efectivo que llegan a conmover. Como dijimos líneas arriba, la cinta aborda en una parte importante el aspecto del desempleo, subempleo así como el de la gente que sufre sus consecuencias. Existen ligeros puntos de contacto con cintas estrenadas en Lima hace unos años que abordan el tema laboral o el de personas que viven en condiciones casi marginales por no haber o tener trabajo.

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En lo que respecta al primer aspecto éste ha sido tocado a diferente propósito por la película Recursos Humanos de Laurent Cantet que usa también un estilo documental. En cuanto al segundo aspecto ha sido presentado por dos películas una estrenada en Lima y otra vista en el año 2003 en el último festival de cine europeo. La primera es El Pequeño Ladrón de Eric Zonca y la segunda es la ganadora de la Palma de Oro en Cannes de 1999, Rosseta de los hermanos Jean Pierre y Luc Dardenne. Todas estas cintas incluso la que nos ocupa en esta oportunidad nos muestran la otra cara que no conocemos de Francia; y de Bélgica en el caso de Rosetta y podríamos decir de la Europa occidental; lo cual es producto en gran medida de los despidos masivos y del reemplazo de la mano de obra por las máquinas.

En cuanto a las actuaciones además de la ya citada de Philippe Torreton, está bien interpretado el personaje de Valeria (María Pitarresi) que es la pareja de Lefebvre, de igual manera la asistenta social que lo ayuda a tratar de solucionar los problemas llamada Sama (Nadia Kaci); y otros personajes que son importantes en la consecución de los objetivos como las maestras de la escuela.

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Es una película que presenta muchos personajes que aparecen en más de una secuencia y que serán importantes para el desarrollo y desenlace de la misma. Pero hay también personajes que sólo aparecen en una secuencia o dos pero cuya presencia en muchos casos no es gratuita puesto que aportan algo a la trama. Respecto de los diálogos que tiene Daniel Lefebvre con los personajes secundarios (la pareja de él, la asistenta, las maestras) son en algunos casos graciosos e incluso cargados de sarcasmo.

Retomo algunos puntos no planteados acerca de la lucha de Lefebvre por y a favor de los niños, esta lucha la comparte con los que trabajan con él. Pero no se crea que este personaje es totalmente abnegado y que tiene una idealización por los niños; nada de eso ya que hay una secuencia en la que él habla de que está cansado de trabajar allí; y sobre todo la secuencia que me parece importante y hasta reveladora de la no idealización de los niños es cuando dice hablando con uno de los maestros la siguiente frase: “Es cierto que existen niños que son insoportables”; lo cual da una muestra de ser un personaje más humano y creíble.

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Los problemas de Lefebvre no sólo se dan en su trabajo sino también en su vida familiar; me refiero a la relación conflictiva que tiene con el hijo de Valeria, como la que tiene Lefebvre con su padre. Estas secuencias en la película son tratadas con sobriedad; y en los momentos en que hay situaciones fuertes no se cae en el tremendismo ni en el melodrama ramplón y fácil.

Por otra parte, los pocos reparos que le pondría a Todo Comienza Hoy son la sucesión de escenas dramáticas o de tensión que afectan al personaje tanto directa cuanto indirectamente, lo cual hacen que la cinta pierda por momentos respiro; también que no se profundizara un más en la relación entre Daniel, Valeria y su hijo adolescente; y que no se abordara la relación distante entre Daniel Lefebvre y su padre de la que se habla en dos o tres escenas y que parece que marcó de manera importante su vida.

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Finalmente, La última secuencia de la película muestra la unión de Daniel, los niños y los padres de estos en una actuación escolar en la que todo es alegría y solidaridad, con lo cual uno puede pensar que a partir ahí todo va a ser felicidad y tranquilidad, sin embargo, sabemos que la vida va a continuar, y que es cambiante; y que todo también puede repetirse de la misma o de peor manera. Por todo esto, Todo Comienza Hoy es realmente una muy buena película, que plantea muchas situaciones y que hace que uno reflexione sobre más de un punto luego de verla

Por César Guerra Linares

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lo que ha estado ahí, al parecer, siempre.

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Joel y Ethan Coen – El Hombre que Nunca Estuvo (The Man Who Wasn’t There, 2001)

Lo que ha estado ahí, al parecer, siempre.

A veces uno se pregunta de dónde nacen ciertas ideas, ciertas preocupaciones extraordinarias que generan, en este caso, un cine crónico como enfermedad delirante y a la final, majestuosa. ¿Es acaso que lo primero puede ser en realidad lo primero, es así que sólo se establece por un orden cronológico habitual? ¿Por qué tanta pregunta ante esto? Pues muchos han escuchado, leído  e incluso ya vieron la última película estrenada de los Hermanos Coen. También quizás muchos conocen su trayectoria además de haberla visto de pies a cabeza, o quizás otros solamente por el Oscar, se estén dando cuenta de lo que siempre ha estado allí.

Hace unas semanas fui a ver Burn After Reading la cual me dejó en claro, recordando otras películas de los Coen, cuál era el estilo de estos curiosos más no del todo cuál era su motivación. Motivación que puede verse evidente en casi todo lo que se propone, sí. Pero eso, ahora que retomé The Man who wasn’t there, una película que hace ya bastantes meses no concreté, llego a darme cuenta de ciertos detalles que alimentaron, no sólo mis expectativas al verla, sino también el recuerdo de la genialidad de la última que han estrenado. ¿Entonces acaso fue ésta, la que estuvo en cartelera, la última en realidad, es decir, si hablamos de momentos de creación? Puede ser que no.

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Qué tal enredo ya es éste. Pero necesitaba plantear este punto en particular, pues, aunque parezca confuso e insignificante, tiene en una transmirada, algo que puede dar más claves no sólo para encontrar un perfil en el arte Coen, sino también para disfrutar aún más de su cine que cada vez va brillando con mayor potencia entre lo oscuro de lo que ellos mismos proponen.

The Man who wasn’t there gira muy bien estructurada con bases de un guión que establece patrones como la del cine policial de los años 50, por lo mismo que no es coincidencia que la película esté planteada en blanco y negro, como también que esté ambientada en esa época. Se podría decir que los hermanos Coen decidieron estos detalles a modo de homenaje a un cine, que es en principio su tendencia, el cine noir. Existen ciertos patrones en relación a ciertas claves de la historia que deben darse, pero sabiendo darlas para generar el suspenso y la atracción necesaria, ingredientes indispensables para que las dos horas de película no duerman a nadie. En eso hay que tener habilidad, la cual sin dudarlo, los Coen la tienen bien entrenada.

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Lo primero que puede capturar es lo elegante de cada toma, los claroscuros, las siluetas y los cambios entre escenas. La brillante fotografía de un blanco y negro bien conseguido y ahí la técnica precisa de haber sido filmada a color para en el post haberla pasado al estilo de antaño. No cabe duda que no sólo es mostrar un claroscuro que profundice aún más el misterio, la intriga y mantenga a flote la expectativa de ver lo siguiente, de ver en este caso qué es lo que puede girar alrededor de aquel escenario primario, tan supuesto tranquilo como es una barbería y claro de los barberos. Añadido a eso está la creatividad puesta en las distintas tomas de la cámara, generando más de una vez, encuadres como si fueran en su pausa, algún cuadro expresionista, pues en todo momento vemos no tan solo al protagonista, sino a su alrededor, como la extensión de él mismo en sentido a su psicología.

No hubo mejor rostro logrado para trasmitir todo lo que aquél personaje dejaba transcurrir en su monotonía y mecanizada actitud de cierto desamparo, que la de Billy Bob Thornton, quién logra de manera estupenda este rol principal, contagiando su extraña actitud pasiva al observar pero que no lo deja del todo inactivo, no, por lo contrario, eso mismo que en él está gris sirve para luego llevarlo a la luz. Un antihéroe al reverso donde es difícil tener en claro los límites de lo bueno o malo, cuando los actos van en contraparte de un objetivo primario, llevando así como es clásico en los Coen, un llavero con tantas llaves que van abriendo al paso circunstancias que a simple vista pueden no tener sentido, pero que son esas mismas las que involucran luego a todo lo anterior y de una manera a veces salpicada de sarcasmo con tentativas a lo absurdo e inexplicable.

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Así es como uno siente los hechos, están ahí a punto de ser descubierto, lo más evidente puede ser oculto por el hecho de la razón, de la misma lógica. Y a este ritmo va la película entre las acciones y los pensamientos de este barbero que se encuentra en medio de un todo lleno de nada, intentando en sus cotidianos monólogos introspectivos, filosofar acerca de él mismo jalando como con tentáculos cada extracto de su alrededor, desde su esposa, interpretada por una Frances McDormand con un desarrollo del personaje sobre sus propios cimientos de serenidad y desentendimiento que equilibran a buen gusto esta pareja entre infidelidades y disonancias.

A su vez no dejan de poner aquél personaje, posible secundario, quién encarna para este desdichado barbero, la dulzura de la esperanza a la que él no quiere renunciar, sintiendo en ella, su motivación para lograr algo cuando todo está de cabeza y girando cada vez más en sentido contrario. Las oportunidades están dadas en formas extrañas y a manera real, alcanzables, pero es como si por ahí, caminando existiera esa pared que transita entre el no saber y el vivir pensando que sí se sabe algo,  en contraparte de quién está del otro lado, en el secreto, sin poder descifrarlo y en eso mismo sentir cierta libertad que anuda las consecuencias.

The Man who wasn’t there está hecha de desenlaces, esos que circulan ante los nuevos comienzos con un buen suspenso el que genera aquellas expresiones de sorpresa cuando lo que uno puede creer que pasará e imagina que es eso precisamente lo que no, es quizás así pero diferente como pasa. Y así se vuelve una película clásica en su estilo además de su exquisita producción que deslumbra en un final que se esperaba quizás, en fondo y forma, como la mejor manera de escribir un fin a la vida entre claroscuros. Y entonces, sigue en pie la pregunta: Burn after? Who first?

Beatriz Torres


Un Nuevo Comienzo … En El Valle del Viento

 

Miyasaki Hayao – Nausicaa (Kaze No Tani No Nausicaa, 1984)

 

Nausicaa del valle del viento es el primer largometraje del intrépido y famoso director Hayao Miyasaki. La maravillosa aventura de Nausicaa nos presenta una gran dosis de fantasía y realidad, dando reflexión a l terrible futuro que amenaza el planeta por la contaminación que el mismo hombre ha producido durante años.

 

Hace más de mil años, cuando el hombre era el completo dominante del planeta, éste se dejó llevar por el poder y la contaminación era uno de los elementos que imperaban los territorios. Los bosques y la fauna se iban desintegrando hasta llegar al desastre que ocasionó un inevitable holocausto por el mal uso de la naturaleza.

Esta etapa se le llamó “los siete días de fuego”, conteniendo la nueva evolución de la fauna, que habían mutado convirtiéndose en una fusión de especies, y de la flora, que formaron grandes árboles que contenían el miasma (un veneno nocivo para el ser humano) llamándoles luego “selva tóxica”.

 

Los seres que dominaban eran los Ohmus, un tipo de insectos gigantes que atacaban a los seres humanos cuando eran fastidiados o cuando se entraban en sus territorios. Estos seres, que ya poseían un alto grado de inteligencia, tenían la misión de cuidar la selva tóxica que tenían la posibilidad de purificar el aire y el agua contaminada hace más de mil años por el mismo hombre.

La historia empieza conociendo tres territorios: los del Valle del Viento (donde Nausicaa es una princesa), los torumekianos (guerreros que tenían la misión de despertar a uno de los guardias divinos y quemar las selva tóxicas) y los pejites (que luchan por detener y eliminar a los torumekianos sacrificando el Valle del Viento para cumplir su misión).

 

Nausicaa, siendo una princesa joven y rebelde, conocerá el mundo de los insectos y descubrirá que la selva negra esta en el planeta para purificar todo lo que el hombre contaminó. En una de sus investigaciones, averiguó que las aguas que hay en el subsuelo eran puras y que si se regaban las semillas de la toxica vegetación con esta, no se volvían venenosas considerándose el inicio de un nuevo mundo: donde la vegetación ayudaría al hombre en limpiar el planeta entero.

Obviamente, los otros territorios no pensaban lo mismo. Los torumekianos atacaron el Valle del Viento para dejar al guardián divino (uno de los seres que ocasionó los siete días de fuego) que terminara de formarse y que empiecen con la siguiente misión encomendada por la princesa de éstos: incendiar los bosques que han estado invadiendo el territorio del hombre.

 

Por otro lado los pejitas, que tuvieron el sufrimiento de presenciar a los torumekianos eliminar su ciudad y robar al guardián divino que estaba descansando, tomaron la decisión en vengarse del ejercito Torumekiano provocando a los Ohmus en que se enfurezcan y ataquen justamente en el Valle del viento donde se encontraban.

Es decisión de Nausicaa averiguar el método para que los tres territorios estén en paz y dejen sus diferencias para unirse en mejorar el planeta sin utilizar la violencia como fórmula de paz. Además, Nausicaa tendrá que enfrentarse a los insectos que cuidan sus territorios por el maltrato y mente dominante del hombre; algo que no le será fácil hasta el final de la película.

 

Este filme, presentado por primera vez el 11 de Marzo de 1984 en Japón, muestra al público el devastador mundo que nos espera por no saber cuidar la naturaleza. Indicando que la mejor forma de cuidarlo es respetando los territorios verdes y no maltratar a la fauna, obteniendo así un mundo pacífico y más saludable que la vida actual.

En el presente el calentamiento global y la contaminación nos invaden fuertemente, sin embargo no hay ninguna reacción por parte nuestra ante los grandes cambios que sufre la humanidad dando a creer que muy pronto podamos vivir en un mundo como el de Nausicaa.

 

Hayao Miyasaki junto a su increíble imaginación, nos da a conocer algo que podría ser real agregándole toques de fantasía a un mundo completamente post-apocalíptico y donde se aclama una esperanza para poder vivir en armonía con la naturaleza.

Este director presenta además, como muchos de sus films, una leyenda de personas únicas que tienen el poder de cambiar el mundo. En este caso no es la excepción, pues dan a conocer la leyenda de un guerrero con traje azul que bajará de un campo dorado (dando a resaltar la escena final del film, donde Nausicaa es el guerrero de las leyendas) y dará un nuevo mundo a los más fieles. Finalizando el film, se ve que los pobladores empiezan a cosechar con el agua de las profundidades dejando de ser un pueblo desértico y convirtiéndose en el paraíso que todos deseaban.

 

Este film dio inicio a una serie de nuevas películas, además de que el estudio Ghibli (gracias a la acogida y el dinero recaudado en este film) realizase un nuevo largometraje al siguiente año (Laputa, el castillo en el cielo).

Desde ese momento, Ghibli deja a un lado las producciones animadas televisivas y se dedica a realizar sus grandes obras en la pantalla grande, teniendo como básico objetivo llegar al público japonés; sin embargo ha tenido gradualmente un aumento y mayor repercusión en todo el mundo.

 

Luis Augusto Venegas Gandolfo


Todo Por La Ciencia

 

Katsuhiro Otomo – Steamboy (2004)

“Steamboy” de Katsuhiro Otomo presenta una de las más fantásticas aventuras que se han producido en el mundo de la animación japonesa. Por su gran detalle en escenografía y colores relucientes, esta animación nos invita a ver más que una historia… una obra de arte.

 

Desde el inicio de la historia, la ciencia siempre ha estado al lado de la humanidad ayudando a entregar el progreso y la facilidad de obtener una vida mejor. Sin embargo, la humanidad aún no tienen en consideración para qué sirve la ciencia exactamente; utilizándola como un medio para poseer y atacar a otros seres humanos obteniendo tierras y poder ante otros.

Los seres humanos ante el deseo de tener más poder, empiezan a utilizar la ciencia como medio para cumplir sus deseos e iniciar guerras, perdiendo vidas inocentes y despreocupándose de lo más importante: vivir en paz y armonía con sus semejantes.

 

Steamboy inicia en un conflicto por el verdadero significado de la ciencia y cuál es su verdadero uso, si es para conseguir poder o para obtener una vida plena y pacífica. Obviamente, el ser humano desea obtener ambos elementos, pues muchos confunden que al obtener poder pueden conseguir la paz, sin embargo son deseos egoístas en el cual sólo uno se sentiría satisfecho.

El lugar situado de la historia es en la Inglaterra victoriana, cuando la energía derivaba principalmente del vapor. La Familia Steam, que tenía ya tiempo como una línea familiar de científicos y amantes de la ciencia, investiga el poder de intensidad que posee el vapor en diferentes grados y presiones para poder crear poderosas máquinas que harían progresar al mundo.

 

 

Sin embargo, el Señor Lloyd Steam y su hijo Edward tienen una disputa sobre el uso de la energía. En ese instante empieza la lucha entre el verdadero significado de qué sirve la ciencia: como arma para conquistar nuevos territorios o como manera de vivir en mejor calidad.

Los años pasaron y el joven Ray Steam, hijo de Edward, era considerado un fenómeno y hasta un loco por la herencia de su familia. Los jóvenes de su edad no pensaban en la ciencia y las maquinarias  que realizaba eran considerados tontos por sus compañeros de clase.

 

 

La vida de este joven comenzó a cambiar cuando recibe por correspondencia un paquete con una carta de su abuelo. El paquete contenía una bola metálica de vapor que poseía una gran intensidad de poder para realizar maquinarias más grandes y funcionales.

Inmediatamente, Ray verá que no está solo y se verá obligado a escapar para que nadie le robe la bola de metal. Esto origina que busque a un compañero de su abuelo para que haga un buen uso de la esfera, sin embargo, él se dará cuenta que hay muchos caminos por lo que recorrerá en la vida y que serán más negativos que otros.

 

 

La decisión de Ray en elegir cuál de las dos organizaciones (la primera se dedica a la venta de armamento de guerra de última tecnología a base de vapor para países extranjeros que piensan atacar Inglaterra y donde trabaja el padre de Ray; la segunda se dedica a preparar armamento para Inglaterra y poder invadir otros países que es liderada por el compañero del abuelo de Ray) es la correcta, decidiendo principalmente cuál es la buena o la mala. El destino del país depende de Ray para darle un buen uso de la bola de vapor y elegir el camino más justo: el de las organizaciones o el camino de su corazón.

Lo interesante de este film es la imaginación que produce Kastuhiro Otomo dentro de las maquinarias funcionales con vapor, ya podemos ver un tren que no necesita rieles y hasta un tanque con gran potencia de destrucción como uno moderno.

 

 

Finalizando el filme, se presenta grandes progresos dentro de la familia Steam y sus nuevos estudios. Se puede presenciar al abuelo de Ray entregándole una bombilla de luz, dando a entender el inicio de la energía eléctrica; y algunas escenas de guerra en las que participa Ray y Scarlet (una niña engreída que pertenecía al grupo de los comerciantes de armas para los extranjeros).

Katsuhiro Otomo, creador del polémico e intenso film Akira, ideó esta fantástica aventura basándose de su cortometraje Carne de Cañón creando un mundo donde el conflicto y las guerras era lo más importante para el hombre, poseyendo poder ante las demás naciones.

 

 

La música, a diferencia de Akira, muestra un gran logro orquestal olvidando los efectos de sonido que poseía su film predecesor.

No hay que olvidar que la producción tuvo la duración de alrededor de 10 años, poseyendo un producto meticulosamente elaborado con los más finos detalles y con una tecnología en animación 2d mezclada con 3d para impresión de los fanáticos y revolucionando el mundo del animé como lo hizo con Akira.

 

 

Sin embargo, este film realizado minuciosamente no ha tenido mucho agrado en los fanáticos del director, puesto que esperaron un tema mucho más profundo como el que realizó en 1988 con Akira. Obviamente, este film ha querido resaltar principalmente el tema de relacionar la ciencia y los avances tecnológicos como progresos para la guerra y no par el bien de la humanidad; recordando que esta historia es para niños y jóvenes, dando un giro total a los principios que poseía Akira, que tenía un público más adulto.

La duración de este film puede ser algo lento y hasta incómodo, pues la trama no avanza muy rápido y dan muchos rodeos al mismo tema mientras el joven Ray se enfrenta a la elección de bando y trata de salvar su vida, entregando un producto de más de 2 horas.

 

 

Pese a estas críticas, Steamboy ha sido uno de los mejores films de aventura que hayan pasado en el mundo de la animación. Presentado con gran éxito en muchas partes del mundo.

Finalmente, cabe destacar que Steamboy nos muestra que la animación tradicional puede ser aún una de las mejores maneras de captar la atención del público y que se puede presenciar arte en ella.

 

Por Luis Augusto Venegas Gandolfo


¿cÓMO COMPONER UNA CERCENACIÓN?

Beto Brant – Crimen Delicado (Crime Delicado, 2005)

 

Crime Delicado (2005) es una película bastante extraña. Su director, el brasileño Beto Brant, desarrolla un relato pasional y postula un estudio profundo sobre el ideal de amor automático, liberado de condicionamientos intelectuales, prejuiciosos o aculturados en una ciudad –presumiblemente Río de Janeiro- donde las mentalidades positivistas, dieciochescas lo resisten.

 

Presentada y premiada en el Perú con ocasión del X Festival de Cine de Lima, Crime Delicado es una cinta de imágenes nocturnas -doradas y rojizas-, al interior de espacios cerrados, desvencijados, muy estrechos, donde ocurren representaciones teatrales a modo de tableaux vivants; cruces de miradas heterosexuales; encuentros amorosos y confesiones decisivas que componen una tecnósfera fílmica vital: donde la mutilación corporal y emocional transmiten sensualidad, en proporción directa a la pasión decimonónica y el culto al cuerpo. Que el teatro urbano postula. Y que el personaje de Antonio (Marco Ricca) al utilizar el ejercicio de la crítica desmonta metódicamente.

 

 

 

 

Luego de Os Matadores (1997), Acao entre amigos (1998) y O invasor (2002) que son policiales urbanos muy sólidos, Beto Brant se concentró en la adaptación personalísima de la novela de Sérgio Santanna Um Crime Delicado que constituye su punto más alto en la dirección a tenor del desastre de Perro sin dueño (2008) su último filme.

 

La historia reseña el oficio de Antonio luego de una representación teatral sádica con música de Schubert (el pobre Schubert, qué culpa tiene dice Antonio). Su voz magnética, describe un mapa mental: respecto de la obra sub examine y respecto de su propia vida. Seguirá una estancia en un bar nictálope y el encuentro con Inés (Lilian Taublib) una mujer en sus treinta -atractiva, risueña, tremendamente sexy- que fluirá sin prisa y sin pausa. Antonio e Inés entablan conversación, hasta que al momento de retirarse a un lugar mejor, ella toma sus muletas y comienza a caminar rengueando: ella tiene una prótesis.

 

 

 

 

Lo que sigue es una elucidación inspirada, pausada, muy rítmica respecto de cómo un oficio tan cartesiano como la crítica de teatro, llena de erudición y prejuicios, puede derivar –a través de Antonio- en un ejercicio afiebrado, lleno de deseo sexual. Éste se dejará llevar por la corriente hasta encontrarse lo más próximo a Inés y descubrir que es la modelo y la mujer del pintor José Torres Campana (notable Felipe Ehrenberg). Que habita en todos sus cuadros eróticos, llenos de desnudos y amputaciones.

 

Crime delicado, va alternando las representaciones de Woyzeck de Georg Büchner y Leonor de Mendonça de Gonçalves Dias a la vez que el trabajo de Antonio se va enturbiando más y su reporte sobre el teatro y sobre el mundo se enrarece. Asimismo el personaje de Inés va ganado en misterio. Es una mujer desinhibida, que junto a su mentor Torres Campana desafía todas las leyes físicas y plásticas para cargar sus sesiones de pintura con erotismo puro. Esta película también explora en las relaciones de dependencia amorosa, liberación a través del arte y sobre el peligroso tránsito a través de la frontera que separa la realidad de la representación (pictórica, teatral, cinética).

 

 

 

 

En cada crítica escrita, en cada encuentro amoroso, en cada agua fuerte y boceto pintado, pareciera como si los personajes pusieran de manifiesto su conocimiento de una manera desnuda: libre de compromisos, frontalmente, sin miedo al peligro. También es una película que gira alrededor del prestigio artístico y sobre como el status más encumbrado abjura de los preconceptos y puede socializarse con personalidades disminuidas en el sentido más lato de la expresión estableciendo relaciones biunívocas, integradas e integrales, homologando cuerpos, sentimientos, mentalidades.

 

Se trata de una película que distingue el arte de la reflexión. Y sobre cómo el personaje de José Torres Campana, rico en atributos dramáticos, tiene una estrategia de vida más rudimentaria que la de Antonio, pero a la vez más saludable. En ambos casos la cultura es el común denominador: en un caso es un medio civilizador, libertario; en el otro constituye un cacicazgo, un centro de dominio desconectado del mundo de los afectos.

 

 

 

 

Torres Campana se mantiene cerca de Inés pero sin utilizar métodos sadomasoquistas;  más bien construye una relación horizontal (de artista a modelo) donde ambos son importantes, complementarios; se desnudan, entablan relaciones vivificadoras, de respeto y no transgresión. En cambio Antonio, replegado en su Torre de Marfil, no sabe como administrar sus pulsiones y sentimientos respecto de lo distinto, de lo diferente. Cae en la cuenta -demasiado tarde- que está enamorado de Inés pero no sabe cómo expresarlo, a pesar que su prestigiosa pluma se aproxima y desmonta las más intrincadas piezas de avant garde casi cotidianamente.

 

Beto Brant hace suyo un cierto discurso postmoderno, antinewtoniano, antirrevolucionario. Recusando la proporcionalidad, la gravedad, la belleza, la igualdad, la fraternidad. Para Brant ese discurso no está más vigente. Ha devenido en un programa periclitado, al coexistir con varios otros programas sistémicos, interconectados, que desarrollan interpretaciones legítimas, opuestas, específicas de la vida en comunidad y del ideal de sociedad y poder.

 

 

 

 

Lo que reconduce su apuesta eligiendo esta vez actores no insertos en el starsystem brasileño, sujetos todos a términos de referencia muy definidos, para nada afectados ni tampoco aplicando un estilo naturalista. El filme experimenta permanentemente con la iluminación en clave baja, está dominado por el plano detalle –y excepcionalmente por el plano general- que pudorosamente muestra el drama de sus personajes inadaptados.

 

Quisiera referirme a los últimos minutos de Crime Delicado sin revelar el final. El speech del pintor Torres Campana, a partir de una imagen en blanco y negro, registrada por una cámara inmóvil, en primer plano, es una de serenidad bellísima: frente al horror de la muerte, la rapiña, la deformación, el sexo y el arte precolombino, Torres Campana da testimonio de vida y redondea esta gran disertación aplicada por el director Beto Brant.

 

 

 

 

Es muy difícil permanecer indiferente frente a un artefacto cinematográfico desconcertante que bajo cierta apariencia narrativa construye un discurso. Sin afectaciones ni hipotecas artísticas, el director mide el tamaño del desamor de sus personajes valiéndose del recurso del nudo -una transgresión mínima y por lo mismo delicada- que dispara la historia hacia dominios farragosos, donde la exploración pudo haber descendido hasta llegar a la procacidad o al hardcore. En tal sentido, merece mi respeto y mi más amplia recomendación para el lector.

 

Por Óscar Contreras


la arcadia recuperada

 

Richard Linklater – Antes del Atardecer (Before Sunset, 2004)

 

Al final de Before Sunrise (1995), cuando ya ha amanecido y el tren está a punto de partir, los dos jóvenes amantes se lanzaron la promesa de reencontrarse seis meses después en el mismo punto, la ciudad de Viena, para retomar su relación. La película concluía así con una nota ambigua, de un romanticismo ligero, que no contradecía el espíritu lúdico (algunos dirían snob) del film. Todo pudo haber acabado allí, y el resultado habría sido una modesta y simpática comedia romántica al estilo del francés Eric Rhomer.

 

Pero nueve años después el director Richard Linklater decide continuar la historia y presentarnos qué ocurrió con esos jóvenes amantes tras la separación. La nueva película no abandona la temática, el estilo ni el tono del original, pero los lleva a un nuevo nivel, a una confrontación consigo misma. El romanticismo de la primera película está puesto contra las cuerdas y contra el reloj.

 

 

El logro de Before Sunset es que, pese a citar constantemente los eventos de la primera película e indagar sobre el impacto que han tenido en el tiempo, es una obra autosuficiente y cerrada en sí misma. La trágica ley de las secuelas se ha roto aquí: Before Sunset es claramente superior a Before Sunrise. La relación entre ambas películas es paralela y especular en varios sentidos.

 

Desde el mismo título, que solo modifica el sufijo alusivo al amanecer y al atardecer. Pese a ser un cambio tan pequeño, casi imperceptible y no libre de confusiones, modifica sustancialmente el destino del argumento y del estilo. El amor adolescente e idealista de la primera parte ya sido transformado por acción del paso del tiempo y la decadencia inminente.

 

 

Otro punto a favor de Before Sunset es la capacidad de síntesis. El metraje de la película dura 80 minutos, exactamente el mismo tiempo en que transcurre la acción del filme. En decir, todo el argumento ocurre en tiempo real delante de los ojos del espectador, sin elipsis temporales de ningún tipo. Solo al inicio se incluyen pequeños fragmentos de la primera película, la proyección de los pensamientos del personaje de Jesse (Ethan Hawke), quien ha escrito un libro basado en la aventura original en Viena y se encuentra de gira por toda Europa promocionándolo. Su última parada, antes de regresar a su rutina en New York, es la cuidad arquetípica del romance: París. Precisamente ahí empieza el film, en horas de la tarde, con el escritor respondiendo las preguntas de la prensa en una librería.

 

En el universo del film, el libro que ha escrito Jesse es equivalente a la primera película, consigna exactamente los mismos datos y el mismo estilo. Además disuelve las fronteras entre obra de ficción y experiencia vital. En el momento en que le preguntan por su nuevo libro hace su aparición el personaje de Celine (Julie Delpy). Aquí es notable el manejo de la edición, que reemplaza las imágenes de la primera película (evocadas por la memoria de Jesse) por el propio rostro de Celine en la actualidad. El argumento imaginado por el escritor se realiza en su propia vida y ahora deberá escribirlo: la vida se ha convertido en literatura, o más precisamente, en cine. Esa es la película que ahora estamos viendo.

 

 

Tras el reencuentro, los personajes salen de la librería y caminan por la ciudad para ponerse al tanto de sus vidas en esos largos nueve años. Entonces aparece el primer dato del nuevo libro de Jesse: la cita en Viena seis meses después nunca llegó a realizarse. El dato de que Jesse sea escritor es un lugar común que funciona a la perfección en el argumento: integra los datos de la primera parte de la historia sin provocar quiebres en el estilo y ofrece un cuadro definido del mismo personaje. Durante el recorrido harán constante referencia a los sucesos en Viena consignados en el libro, el cual ha reemplazado cabalmente al primer film y evita la inclusión de flashbacks. Toda la película se sostendrá en la conversación fluida y sin pausas de los amantes, quienes son miembros de una cierta élite intelectual, egresados de la universidad con un bagaje cultural más o menos amplio. La existencia de un libro permite que ese contexto verbal y erudito no se pierda. Solo que ahora las palabras de los amantes ingresan desde el principio al terreno privado y conservan poco del carácter lúdico del primer film.

 

El impecable trabajo de fotografía permite que la edición del film no quiebre la impresión de continuidad en la historia. La luz del atardecer a veces se cuela por el lente y entra directamente al encuadre en planos-secuencia bastante logrados. Los personajes caminan tranquilamente por el centro histórico de la ciudad, y la arquitectura, rebosante de jardines, ofrece un escenario apacible y armónico para que la charla se lleve a cabo sin contratiempos.

 

 

Pero la ciudad solo aparece marginalmente, aludida por la palabra de los amantes y destacando apenas en los márgenes del encuadre. No se ofrece ninguna versión paisajística o turística de la ciudad. Tampoco intervienen otros transeúntes curiosos que harían más variopinto el recorrido. Los amantes están sumidos en su propio diálogo, en la necesidad de saldar cuentas. Y la clave aquí es el tiempo, reducido considerablemente a apenas una hora antes que el vuelo hacía New York despegue.

 

Aquello que juzgamos como defecto en la primera parte, aquí ha sido superado satisfactoriamente. La película sigue una misma línea y no se complica en divagaciones innecesarias, en apelar a una nueva curiosidad intelectual o un personaje pintoresco para seguir manejando un tema de conversación. Todo el metraje se concentra en el ajuste de cuentas con el pasado, en los que no pudo concretarse antes y en la posibilidad latente de realizarlo hoy. La película es más breve pero concentra mayor cantidad de picos dramáticos, con temas complejos como la frustración sexual y la carencia de aspiraciones pese a un bienestar aparente.

 

 

A pesar de tocar estos temas espinosos, la película no cede al estallido emocional. Los momentos de crisis son sugeridos por leves movimientos y juegos de luz en el transcurso de su caminata. Por ejemplo, ingresar bajo un puente de cemento, elegir una banca para sentarse o que el automóvil se detenga en un semáforo justo cuando Celine le confiesa sus verdaderos sentimientos a Jesse. Acorde con este tono general de la película, de datos alusiones y sutilezas, es el final de la película, completamente abierto, ya en el departamento de Celine escuchando un disco de Nina Simone y con Jesse a punto de perder irremediablemente su avión.

 

¿Habrá tercera parte? Quizá Linklater deba revisar por completo la factura de sus dos filmes anteriores. Resulta complicado (este comentarista lo ve difícil, pero espera equivocarse de lleno) otra vuelta de tuerca sobre los mismos motivos y el mismo estilo, sin con ello repetirse y caer en lo trillado. ¿La tercera película tendría una estructura paralela y especular a las dos anteriores? No olvidemos que en inglés después de Sunrise y Sunset viene Nightfall. Quizá ese cambio total en la palabra implique otros muchos cambios más.

 

Por Javier Muñoz Díaz


sentimientos regidos por la tradición

 

Dover Koshashvili – La Mujer de mi Vida (Hatouna Mehuheret, 2001)

 

La Mujer de mi Vida es la primera película escrita y dirigida por Dover Koshashvili, cineasta de origen judío nacido en Georgia (ex República de la URSS). La Mujer de mi Vida es una comedia con toques de drama, más precisamente diríamos que es una comedia agridulce, por lo mismo no se trata de una cinta ligera que sólo busque hacernos reír sino que por el contrario nos lleva de la risa -a veces por su mordacidad- a la seriedad, al desconcierto e incluso a la reflexión.

 

La historia se desarrolla en la ciudad de Haifa (Israel) y nos cuenta la vida de Zaza, hombre de 31 años – interpretado por Lior Louie Ashkenazi – egresado de filosofía que busca hacer un doctorado en su especialidad y que todavía vive con sus padres. Pertenece a una familia tradicional de Georgia emigrada a Israel compuesta por su madre Lili (Lili Koshashvili), su padre Yasha  (Moni Moshonov) y otros parientes como su hermana, abuelo y tíos.

 

 

La primera parte de la película en sus secuencias iniciales nos presenta a los tíos de Zaza en situaciones familiares, este conjunto de imágenes sumado a los diálogos que se dan entre ellos nos ponen frente a esa cotidianidad; según lo visto hasta aquí estaríamos ante una comedia familiar y de costumbres de un determinado grupo étnico pero al avanzar la historia, tal cotidianidad se convertirá en un aspecto que formará parte de algo más complejo. Luego, en otra secuencia vemos a Zaza llevado por sus padres contra su voluntad (quién sabe qué número de vez) a la casa de una familia para que se comprometa y contraiga matrimonio, pues según la tradición a su edad él ya debiera estar casado y con hijos. Está muy bien tratada la secuencia cuando este llega a dicha casa.

 

Las situaciones que se dan en dicho lugar son algo que con matices debe ocurrir en muchas familias que siguen tradiciones similares; asimismo es buena la escena en la que Zaza conversa con su  “prometida”, una chica de apenas 17 años. Todo lo expuesto hasta ahora nos presenta a Zaza como una persona dependiente de sus padres no sólo en lo que respecta a la elección de pareja y en lo económico sino también en otros aspectos de su vida. Todo esto consigue que la película se vuelva cada vez más interesante.

 

 

Después, de la secuencia del virtual compromiso matrimonial ingresamos a la que será la segunda parte de la cinta (digo esto por el cambio de registro que se produce a partir de aquí  además de otros hechos que nos indican ello), que nos descubrirá la otra vida de Zaza, cuando la cámara registra el momento en que Zaza va a la casa de Judith (Ronit Elkabetz) una mujer tres años mayor que él con la que mantiene una relación desde meses atrás.

 

Aquí se observa por primera vez a Zaza relajado y liberado, ya que está con una mujer a la que sí desea y a la que aparentemente ama y que por supuesto sí ha elegido; el problema con ella es que es divorciada y tiene una pequeña hija, lo que agravará los problemas con los muy conservadores padres de Zaza.

 

 

Hay dos secuencias que destacar en esta parte: la primera es la de la relación sexual entre Zaza y Judith, porque en ella percibimos naturalidad y compenetración entre los actores tanto en la relación misma cuanto en los diálogos. Estos aparentemente no tienen que ver con el acto sexual en sí pero bien podrían darse en cualquier relación poscoital, como cuando ella le habla sobre la diferencia entre magia y brujería; luego entenderemos porque Judith habló del asunto, o los juegos que ambos practican incitados por Zaza.

 

Hasta aquí todo marcha bien si no fuera porque la secuencia referida tiende a alargarse y hace que perdamos un poco el interés que nos hizo sentir en los primeros momentos, tal vez el director haya tratado de hacernos vivir una relación postcoital en su tiempo real lo que no consigue en su totalidad. Esta observación, sin embargo, no desmerece dicha secuencia que es por de más buena.

 

 

La otra secuencia es quizá la más fuerte por su contenido dramático, ocurre cuando los padres y parientes de Zaza entran a la casa de Judith, quienes le recriminan seguir manteniendo la relación con ella. Debo decir que mientras veía todo eso me ponía a pensar desde una visión occidental: “qué irracionales e intolerantes son estas personas”, pero luego al reflexionar más detenidamente me dije que ellos sólo siguen una tradición y no pueden hacer otra cosa que continuarla; en otro contexto esa situación tal vez me hubiera parecido algo anacrónica.

 

En la parte final, se observa a Zaza que ha decidido seguir y acatar la tradición de su familia y por lo tanto casarse, lo cual sabemos que ha hecho pues no tiene otra alternativa. La mujer como no podía ser de otro modo fue escogida por sus padres. Así en la boda vemos a Zaza reunido con ellos y sus invitados. Esta secuencia es la más desconcertante y dura de la película ya que a pesar de que vemos al novio contento y en plena celebración, observamos un rostro que deja entrever tristeza y melancolía. Para ejemplificar a que me refiero mencionaré un par de escenas que nos dan a entender esto, una es cuando Zaza está al lado de su esposa e invita a subir a la “mujer de su vida” que no es otra que su madre pero en el fondo sabemos que quisiera que fuera Judith; la otra es la frase que se dice en una escena que podría servir de resumen y de tono general de la película y es cuando Zaza pide a los músicos que toquen  una melodía “agridulce.”

 

En conclusión, La Mujer de mi Vida es una película realmente valiosa que demuestra que se puede contar una historia simple y a la vez tocar temas profundos sobre una realidad actual a la que el director critica de manera mesurada y fina; sin darle por ello al espectador discursos ejemplarizadores y menos acercarlo a un sentimentalismo lleno de lágrimas gratuitas.    

 

Por César Guerra Linares

 

 

 

 


DESCUBRIENDO LA ARCADIA

 

 

Richard Linklater – Antes del Amanecer (Before Sunset, 1995)

 

 

Before Sunrise (EE.UU. 1995) presenta una historia de amor singular. El director y guionista Richard Linklater no trabaja una comedia romántica ni un melodrama típico, aunque coja elementos de ambos. Lo que tenemos al frente es un amor sereno y estoico, sin estridencias, copiosas lágrimas ni gestos desbordados, que encuentra su principal motor en la palabra de los amantes. Y conforme al magisterio del director francés Eric Rhomer, los temas de conversación pueden versar sobre cualquier tema (desde la seudo-filosofía hasta la comida gourmet), pero subrepticiamente todo va apuntando hacía una pasión amorosa desbocada.

 

Dos jóvenes (él es norteamericano y ella es francesa) se encuentran casualmente en Viena, en el vagón de un tren, y traban palabra entre sí. Como la charla es entretenida y se desarrolla con muchísima fluidez, deciden hacerse compañía y recorrer a pie la ciudad europea. Poco a poco los temas van derivando hacía asuntos más personales, aunque nunca abandonen las referencias culturales y los juegos de palabras.

 

 

 

Aprovechan cualquier circunstancia para no dejar de hablar y de oír al otro. La necesidad de llenar el espacio de palabras se hace manifiesta conforme avanzan las horas, llega la noche y se anuncia el amanecer de un nuevo día. Porque al día siguiente, justo después de que amanezca, el norteamericano debe tomar el vuelo de regreso a su país de origen.

 

Una historia de amor alcanza estatura artística cuando se lo combina con el azar y con la pérdida. Así se garantiza un conflicto en la historia, cambios de rumbo y encuentros inesperados. Los espectadores podrán reconocer lo que ven en pantalla como parte de su propia experiencia. Si esos elementos (la pérdida y el azar) son exacerbados y subrayados queda como resultado un melodrama. Otra alternativa es mostrar el perfil irónico y descreído del asunto, que da como resultado una comedia. Before Sunrise no se maneja en ninguno de esos dos extremos.

 

 

 

El dolor y la fatalidad se presentan en callada voz, en sordina, atemperados por una ironía y un sentido del absurdo que tampoco degeneran en el grotesco desbocado. Before Sunrise se mantiene como en un exacto punto medio. Y en esta opción es decisiva la palabra de los amantes, que distrae el curso de la acción de lo que es el tema central de la película: la irremediable pérdida del amor. Los temas de conversación van postergando la confrontación con ese tema, esquivando su punzante presencia, hasta que resulta inevitable la confrontación; entonces, la reacción de los personajes sigue siendo estoica, sin sobresaltos, con una serenidad absoluta.

 

Lo mejor de la película va por la constitución de los dos personajes principales y la relación que surge entre ellos. Ethan Hawke y Julie Delpy construyen personajes verosímiles y con química entre sí, lo cual genera una intimidad y una camaradería que es compartida por el espectador. ¿Es verosímil el tono y los temas de la conversación? Hay quienes han impugnado a esta película su aire impostado y pretencioso, con referencias a veces eruditas y un discurso cargado de artificios retóricos, poco espontáneo o natural. Aquí se quiebra el principio de identificación que apuntábamos más arriba. La mayoría de espectadores puede razonar que dos enamorados nunca hablarían en la vida real como esos dos personajes.

 

 

 

 

Debo admitir que comparto los reparos sobre cierto tufillo de artificialidad en el desarrollo de la intriga, pero discrepo en el origen del mismo. Los problemas no surgen del discurso de los personajes en sí, que pertenecen a un típico estrato universitario, con antecedentes en la antiquísima tradición literaria del amor cortés y el amor pastoril, donde la relación sentimental iba acompañada de toda una escenografía cargada de arte, poesía y filosofía. Si la película resulta tediosa es por el contexto que los rodea: la ciudad de Viena y sus amables pero intrascendentes ciudadanos. A ratos todo el entorno respira una frivolidad y un amaneramiento exasperantes.

 

Sin duda, la ambientación quiere incidir en el contexto utópico de la cuidad (conforme a la misma tradición pastoril), un ambiente amable y de confort que apenas dura lo que una noche, cuando la mañana irrumpa y marque la separación irremediable de los amantes.

 

 

 

Pero el director se regodea en interrumpir el trayecto de los amantes con episodios y personajes variopintos (un poeta que regala sus versos a la orilla del río, los músicos de un bar) que si bien son importantes en un principio para dibujar mejor el ambiente idílico de la relación, por lo recargado y reincidente de su aparición (la película dura casi dos horas) vuelven aburrido y tedioso el tramo intermedio de la película. Recién al final, ante la amenaza tangible de la separación, se retoma el interés del espectador, intrigado por la resolución final de la historia: ¿el norteamericano se queda o se va?

 

Todas estas omisiones y reparos serían subsanadas en una secuela que Linklater filmaría en el 2004, con los mismos actores encarnando a sus personajes nueve años después de los sucesos de Viena. La película se titula Before Sunset y cambia el punto de reunión por un ambiente más arquetípico en lo que respecta al amor: París.

 

 

 

La acción es básicamente la misma, pero todo concentrado en poco más de una hora (el mismo tiempo de metraje de la película) lo cual enfatiza la conciencia del tiempo y de la pérdida. En Before Sunset ya no hay ripio alguno, y el resultado es magistral. Pero para entenderla y disfrutarla a cabalidad es indispensable haber visto la primera película con las aventuras en Viena, Before Sunrise. Esa también es la razón de que nos hayamos detenido en su análisis, para en una próxima entrega poder hablar sin tapujos de la continuación.

 

Javier Muñoz Díaz


Yo… soy Tetsuo

 

Katsuhiro Otomo – Akira (Akira, 1988)

Akira de Katsuhiro Otomo y el inicio de la invasión japonesa

 

Cuentan que desde el inicio del universo, todos los seres vivos poseen una cantidad de energía y ésta contiene los recuerdos más antiguos del mundo incluyendo la capacidad de crear un nuevo universo.

 

Los seres humanos guardan una gran cantidad de esta energía, de este recuerdo. Sin embargo, muy pocos son los que pueden manipular ese poder escondido, ni siquiera logran despertarlo.

 

 

La ciencia trató de descubrir cómo poder liberar la energía y controlarla a conciencia, obteniendo resultados fallidos, a excepción de un niño que pudo controlarla sin manifestar el modo como lo logró. Se mantuvo como secreto y su nombre como leyenda. Al no poder conseguir el poder de aquél niño, la ciencia guardó en frascos los órganos de este pequeño, cuyo nombre es… Akira.

 

Luego de la tercera guerra mundial, Japón vivía en un mundo caótico por los nuevos grupos religiosos, como los seguidores del gran Akira que esperaban su triunfal regreso para la “purificación completa”. Otros causantes del caos eran el gobierno japonés corrupto y las pandillas de jóvenes que luchaban por sus ideales y territorios.

 

La tecnología que presenta Katsuhiro Otomo en “Akira” no es del todo futurista, pues muestra al público adelantos que se pueden lograr en un futuro próximo sin exagerar la realidad que hay en el film. Los ambientes que se han formado desde la creación del manga del mismo nombre, nos resulta un futuro próximo al Japón; ya se puede notar los grandes anuncios de publicidad en la ciudad de Tokio como los inmensos edificios que ocupan las empresas.

 

Tetsuo, integrante de una de las pandillas de jóvenes motociclistas se sentía inferior a su amigo Kaneda pues era tímido y muchas veces requería la ayuda de sus compañeros al enfrentarse a otros pandilleros.

 

 

Mientras tanto, las revueltas y los ataques a los civiles de parte del ejército japonés se hacían más a menudo. Sin embargo, un anciano gris con cuerpo de niño escapaba de los soldados mientras que otros lo buscaban para liberarlo de los militares. Lamentablemente la operación fracasó y se llevaron al ser gris, además, encontraron a Tetsuo herido por un incidente con la pandilla rival y fue transportado también.

 

Los científicos aprovecharon de Tetsuo para curarlo de sus heridas y experimentar con él utilizando una máquina para crear un nuevo Akira. El muchacho empezó a sufrir los cambios junto con terribles dolores de cabeza. Comenzó a romper cosas con la mente y a manipular los objetos de manera involuntaria.

 

 

Los rebeldes que buscaban a Tetsuo y al niño gris, que era un joven en el que habían hecho experimentos, fueron localizados y, junto con Kaneda, descubrieron que Tetsuo ya había dejado de ser un muchacho débil y tímido, sino convertido en un ser violento y con sed de sangre.

 

Tetsuo escapó y empezó a luchar contra los militares, quedando ellos en ridículo por no vencerlos con todo un arsenal completo. Los ciudadanos, al verlo en acción, lo identificaron inmediatamente con Akira y lo seguían dándole alabanzas y rezos para que limpie al mundo del dolor y sufrimiento creando un nuevo mundo gobernado por él.

 

 

Aún Tetsuo no comprendía lo que significaba Akira, por lo que decide buscarlo ya que le cuentan que era un ser demasiado poderoso y  mucho más fuerte que él. Para esto, se fue hacia un estadio cuyo subterráneo guardaban a Akira mientras que era inútilmente atacado por las fuerzas armadas. Kaneda también va tras Tetsuo, llevando la motocicleta que tanto aprecia y con un disparador de láser para enfrentársele.

 

Al llegar finalmente, Tetsuo utiliza su energía para sacar el proyecto Akira del subterráneo y lo abre para encontrar las cápsulas con los órganos del famoso muchacho.

 

Los militares le explicaron que la ciencia decidió guardar a Akira por partes para tratar de conseguir la verdad de sus poderes, sin embargo, todo fue en vano. El silencio y perplejidad de Tetsuo fue aprovechado por lo militares para activar un láser que se hallaba en un satélite espacial y destruirle un brazo que luego Tetsuo lo sustituirá con un brazo biónico sin antes eliminar el satélite con su inmenso poder.

 

La llegada de Kaneda incomoda a Tetsuo que se hallaba sentado en el estadio. La batalla que entablan no es muy llamativa, pues Tetsuo era muy poderoso. Sin embargo, empieza a perder el control de su propio cuerpo creciendo y deformándose.

 

 

Inmediatamente las cápsulas que contenían las partes de Akira se rompen y se únen, creando un universo nuevo desapareciendo a Tetsuo y a todos los niños que fueron experimentados.

“Akira” es una de las más grandes obras de Katsuhiro Otomo, presentando un mundo apocalíptico que requería un cambio, una salvación.

 

 

Con respecto a cualquier película de animación, esta presenta muchos elementos similares a la de una película rodada con personas. Tanto los planos como los movimientos de cámara, probablemente los fondos dibujados en diferentes perspectivas para generar una ilusión óptica de profundidad y ángulo, que existen dentro de “Akira”, crea increíble semejanza presentando la película como una producción en el mundo real.

 

Puede que no presente mucha gama de color a comparación con otras películas japonesas, pero no tiene nada que envidiar con su proporción ni con el manejo de la escenografía, que muestra gran detalle de las ciudades y de las pistas. El manejo de espacios es una de las más grandes ventajas que tiene “Akira” y la selección y diseño de los personajes lo hace única y muy recordada por generaciones.

 

 

Cabe mencionar el audio de este film, que mayormente son sonidos de personas (como el coro que se escucha cada vez que Tetsuo utilizaba su gran poder y el sonido de la persona agonizante cuando había una escena de batalla), invitan al espectador a sentirse dentro de la situación y hasta dentro de la mente del personaje causando reflexión y sensaciones similares que la animación propone.

 

Sin duda alguna, esta película hizo que occidente aceptara la animación oriental entrando así a otros países la invasión de los dibujos japoneses o anime.

 

Luis Augusto Venegas Gandolfo


El Gran Escape de Nick Park

Nick Park – Pollitos en Fuga (Chicken Run, 2000)

Pollitos en Fuga (Chicken Run) presenta al público una comedia de alto entretenimiento y un reconocimiento en el mundo de la animación.

 

La historia empieza con los innumerables intentos de fuga de la gallina Ginger junto con sus compañeras del granero. Todos estos intentos fracasan por culpa de las rondas nocturnas que realiza el Sr. Tweedy junto a su par de labradores, o por las compañeras de Ginger, que no tienen mucho interés en salir y no realizan con seriedad el intento de escape.

El Sr. Tweedy sabía que Ginger planeaba siempre las fugas, por lo que la castigaba metiéndola en un tacho de basura hasta el día siguiente. La Sra. Tweedy consideraba loco a su esposo, pues pensaba que los pollos no pueden organizarse para realizar estos tipos de escape. Simplemente, ella creía que es imaginación del Sr. Tweedy y no le hace caso.

Ginger tiene razones para escapar junto a sus amigas. Siendo ellas gallinas ponedoras, deben poner un número adecuado de huevos para la granja y, si fallan, son sacrificadas. El terror a la muerte y vivir encerradas en el corral, es presentado en el film como un cuartel del ejército y hasta un campo de concentración.

Durante el último intento de fuga, y el castigo de Ginger, se ideó un nuevo plan evitando salir bajo la cerca, sino por encima de ella. La idea era construir un artefacto para salir por arriba, sin embargo los comerciantes (que son ratas, literalmente) pedían un alto precio por los materiales… huevos.

Ginger se negó ante el precio que pedían las ratas pues los huevos son muy valiosos para la granja de la Sra. Tweedy y si no hubiera suficientes, serían sacrificadas cruelmente. Antes de que Ginger pierda las esperanzas, del cielo apareció un gallo que podía volar aunque tuvo un aterrizaje violento en la granja de la Sra. Tweedy. Ginger al levantarlo vio un cartel que llevaba consigo, en este decía: Rocky, el gallo volador. Desde ese momento, supo ella que este gallo era la esperanza para poder vivir la libertad que deseaban las gallinas.

Rocky era un gallo orgulloso y norteamericano que trabajaba en el circo y su último acto hizo que cayera en esta granja. Ginger trató de convencer a Rocky para que las ayudara a salir enseñándoles a volar. Sin embargo, éste se negó hasta que fue sobornado por Ginger amenazándole que gritaría para que los dueños del circo se lo llevaran. Ante esto, el gallo aceptó y, al día siguiente, se comprometió a enseñarles a volar.

El entrenamiento que propuso el gallo era un grupo de ejercicios que no ayudaban a las gallinas a volar, pues los intentos que realizaban no hacían cambio alguno en sus estudiantes. Una de estas gallinas, propuso “el impulso” como un elemento que puede ayudarlas a salir. Por ello, Rocky compra engañando a las ratas unos tirantes para tener el impulso necesario, lamentablemente no sirvió.

La Sra. Tweedy se dio cuenta que los huevos no eran un buen negocio para obtener una gran suma de dinero por ello, decide comprar una máquina donde se pueden hacer pasteles con un ingrediente especial… pollo.

Cambiaron las técnicas para revisar las gallinas, ahora pensaban en engordarlas más para poder hacer los pasteles. Ginger se percató del cambio de planes de la granja e imaginó lo peor asustando a las gallinas quienes entrenaron duro para poder volar lo más rápido posible.

Rocky, recuperado ya de su ala herida ocasionada por el aterrizaje cuando llegó a esta granja británica, fue obligado a dar una demostración de su vuelo. Obviamente, el gallo no sabía volar por lo que en la noche huyó dejando una nota en parte de su cartel donde aparecía un cañón por donde lo lanzaban por los aires.

Las gallinas al ver que no estaba su salvador, tomaron iniciativa y empezaron a construir un avión que funcionaría con las gallinas pedaleando y teniendo como piloto a Fawler, el gallo veterano de las fuerzas aéreas.

La máquina de pasteles estaba lista y la Sra. Tweedy pide a su esposo que traiga a todas las gallinas. Sin embargo el Sr. Tweedy fue capturado por las gallinas, por lo que la Sra. Tweedy decidió en cargarse de ellas en especial de Ginger, quien estaba levantando la rampa para que se eleve el avión creado.

A punto de caer Ginger en manos de la Sra. Tweedy, Rocky aparece nuevamente a rescatar a Ginger y ayudarla a subir la rampa y escapar al paraíso que llamaban libertad.

Pollitos en fuga, una película de Aardman y Dreamworks junto con las ideas de Nick Park, ha hecho que sus películas y sus cortometrajes no pasen a un segundo plano. Esta ha sido la primera película que ha realizado Nick Park y gracias a ella ha sido reconocido por todo el mundo. Si duda es un trabajo de muchos años de dedicación por el movimiento de varios personajes, convirtiéndose en una película de animación muy entretenida (utilizando la técnica stop-motion como principal recurso) y deleitando al público de todas las edades.

Pollitos en fuga, basada en la película “El gran escape”, presenta a Nick Park y a Peter Lord como unos creativos natos y que todo se puede realizar con imaginación, creatividad y ejemplos de la vida real. Un ejemplo claro es que Nick Park tenía gallinas como mascotas, quienes le sirvieron de inspiración, creando en su mente una banda con este grupo de animales.

Luis Augusto Venegas Gandolfo