Amantes de las bajas pasiones cinematográficas…

23 años de Sexo, mentiras y video


 

 

 

En 1989, Steven Soderbergh, con tan solo veintiséis años, se convirtió en el director más joven en ganar la palma de oro en el festival de Cannes. La película en acreditarse con el mencionado trofeo fue Sexo, mentiras y videos (1989), cinta que según contó el propio realizador fue escrita en ochos días en un viaje que realizó al interior de Estados Unidos.

El filme gira en torno a la relación de cuatros jóvenes y una cámara de video.  Dos de ellos, John (Peter Gallagher) un licencioso abogado y Ann (Andie MacDowell) una atractiva y frígida ama de casa, están casados. Ella siente seguridad y estabilidad en su matrimonio, gracias a que ignora que John le es infiel con su hermana Cynthia (Laura San Giacomo).  A este enrevesado triangulo ingresa Graham (James Spader),  amigo de la infancia de John a quien no ve hace nueve años.

 

Graham es impotente y ha decidido dejar de tener relaciones. Extrañamente  encuentra que hablar de sexo es más interesante que practicarlo.  Él tiene mucho control sobre la mente de las mujeres y utiliza este dominio para lograr hacer que ellas le cuenten sus deseos, fantasías y experiencias sexuales, mientras él las graba con su cámara de video.

Tanto la interpretación de Spader, como la de MacDowell traen un nivel de naturalidad y sofisticación a la película similar al logrado en las mejores cintas de Rohmer y Cassavetes. Posiblemente uno de los mayores aportes y aciertos de Soderbergh fue crear las condiciones apropiadas para conseguir este realismo.

 

Para lograrlo trabajó con los actores de forma heterodoxa; les permitió improvisar, experimentar y desdramatizar a lo largo de casi toda la película. Prescindió del maquillaje para lograr humanizar más a los personajes (cosa inusual en el cine americano), empleó un ritmo más pausado en los diálogos y utilizó locaciones e iluminaciones realistas, que le permitieron al actor sentirse más como en la vida real y no en un set de filmación.

Si bien la película emplea un estilo visual bastante clásico y austero, algunas escenas reflejan la predisposición que Soderbergh tuvo desde un inicio por la experimentación. Principalmente esto ocurre en dos secuencias. En la primera utiliza un recurso infrecuente de edición conocido como ‘match cut’. La técnica es empleada después que Ann sale de su casa y sube a su carro para dirigirse donde Graham. Una vez dentro del auto se tapa los oídos con las dos manos, corte y ahora ella se encuentra afuera del edificio de Graham. Sin embargo, sus manos se mantienen en la misma posición que en la escena anterior, solo que ahora está en otro tiempo y lugar.

 

La segunda es la escena en la que John y Cynthia tienen relaciones relaciones sexuales. El acto está extraordinariamente filmado. Tan solo dispone de dos planos de escasa duración. En el primero utilizan el ‘reverse zoom’ para recrear o sugerir el orgasmo de Cynthia y la intensidad del acto sexual. Mientras que en el último, simplemente vemos verticalmente a Cynthia caer en cámara lenta a la cama e indicarle a Peter que se retire.

Otra escena que tiene mucho poder es en la que Ann visita a Graham en su departamento. Repentinamente se topa con unos casetes y le pregunta por el significado de estos. Él con total honestidad le cuenta que son grabaciones de mujeres hablando sobre sexo. Ante tal franqueza, Ann se siente intimidada, horrorizada, y al mismo tiempo fascinada. Tanto así que, en una escena posterior, termina confesándose para la cámara. 

 

La sutileza con la que están narradas las dos escenas, resulta casi hipnótico. La actuación de los dos actores en esta secuencia en particular es realmente notable. Spader a través de su voz, ambigua sonrisa y mirada consigue expresar; perversidad, desesperación, dolor y satisfacción. Mientras que la postura física, como el rostro de MacDowell denotan una enajenación tal de la situación que por un momento nos olvidamos que estamos ante la interpretación de una actriz.

El impacto que Sexo, mentiras y videos (1989) tuvo en su fecha de estreno fue tan grande que todavía sigue teniendo repercusiones en la industria del cine independiente. No solo porque fue el punto de inflexión del estudio de cine Miramax, o porque le allanó el terreno a nuevos realizadores como: Tarantino, Rodríguez, Haynes, Linklater, Payne y Singleton, sino porque además fue una de las piezas clave en la consolidación de un mercado para el cine alternativo.

 

 Por Claudio Figari

Una respuesta

  1. susana

    Una película sublime, en todo sentido de la palabra.

    mayo 1, 2012 en 10:07 am

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