Amantes de las bajas pasiones cinematográficas…

LIBERTAD A CUALQUIER PRECIO


Terrence Malick – Badlands (Malas Tierras) (1973)

Una perturbadora historia ambientada en Dakota del Sur sobre una joven pareja que emprende una serie de asesinatos. Kit (Martin Sheen) y su novia Holly (Sissy Spacek) se verán inmersos en una locura de crímenes y castigos a través del sur de Dakota y Montana. Para ellos solo es un juego, pero las muertes y la sangre son muy reales.

Terrence Malick trabaja su ópera prima sobre una serie de hechos criminales cometidos por una pareja de jóvenes ocurridos en el año ´58 en un pueblo del sur de los Estados Unidos (Fort Dupree en Dakota del Sur). Este interés del director por lo visto en toda la película no es solamente contar los sucesos y circunstancias que rodearon los actos criminales sino aprovechar lo que un lugar típico de esa zona norteamericana puede revelar: su conservadurismo tanto moral como religioso, sus creencias provincianas, sus prejuicios, etc.

Malas Tierras (1973) se centra en Kit Carruthers y Holly Sargis, dos personajes aparentemente distintos por sus modos de ser pero después de todo parecidos; lo que ambos desean es ser libres, tomar sus propias decisiones y no depender de alguna autoridad sea ésta paterna o laboral. Kit está representado como un muchacho a la usanza juvenil de la década del ’50, con toda la moda influida por Elvis Presley, especialmente por James Dean y su carácter irreverente. Por su parte, Holly es una muchacha de quince años, que está supeditada a las decisiones de su padre y que únicamente se mueve de su casa al colegio y viceversa. Su nombre: Holly por su parecido ortográfico-fónico coincide con la palabra Holy (sagrado), lo cual tiene que ver con ella debido a su apariencia física y a su personalidad que expresan inocencia y un cierto carácter si se quiere inmaculado.

La  historia es relatada durante toda la película por la voz de Holly que hace un recuento desde que conoció a Kit hasta los últimos instantes que estuvo con él. Por tal razón es que la misma adopta la particularidad de un cuento que tiene una impronta de leyenda contemporánea y de realidad idealizada que impregnan todo el conjunto. Esto se complementa con la caracterización que Malick hace de algunos personajes entre ellos sobre todo el padre de Holly que se acerca a los modelos del tiranuelo identificables en algunos cuentos tradicionales.

Así como el relato contado por Holly tiene un carácter de realidad idealizada, la forma en que el director expone las imágenes acerca a una parte de la historia a una fábula desarrollada lentamente, que a su vez se suma a una de tipo bucólico por cumplir los dos personajes lo que se conoce como Carpe Diem, en otras palabras, aprovechar el día presente sin preocuparse por el después. Finalmente, éstas características tienen un aliento lírico que las hace aún más sugestivas.

El accionar de Holly cuando ve morir a su padre es ambiguo ya que siente como primera reacción un instinto de querer saber qué le ocurre, sin embargo, éste cambia a un frío distaciamiento. Al fin y al cabo, ese trágico hecho servirá para que se libere de la atadura paterna y poder hacer uso de su albedrío. A partir de aquí tanto Holly como Kit iniciarán sus vivencias al borde de cualquier límite haciendo uso de su libertad recuperada. Para empezar una vida totalmente independiente y libre que mejor espacio que simbolice la libertad absoluta que la naturaleza por ello deben hacer sus propias cosas como conseguir comida, construir el lugar donde van a vivir, y por sobre todas las cosas vivir en un lugar en el que no van a hacer blanco de habladurías. Parafraseando lo que Nietzsche decía a este propósito: “¿Por qué nos gusta la naturaleza? Ah, porque ella no tiene opinión de nosotros”. Los dos son como colonos que se establecen en un lugar para empezar una nueva vida, es así que parecen unos Robinson Crusoe contemporáneos.

La naturaleza es para Terrence Malick algo fundamental en su mundo estético-creativo por su constante presencia en sus cuatro largos. En Malas Tierras aparece como un elemento que rodea y que señala los ciclos de vida por el que inexorablemente tienen que pasar cualquier ser vivo. Ambos sin quererlo o tal vez sí imitan en lo básico a los seres de la naturaleza, satisfaciendo sus necesidades básicas y sobreviviendo cada día. Las imágenes que logra Malick de los atardeceres, los asemeja a cuadros vivientes de una gran belleza.   La violencia de la que ambos personajes son protagonistas, es tomada como si fuera un juego que se practica según sea conveniente, sin importar las consecuencias. Por tanto hay en ellos una especie de infantilismo en los actos cometidos, especialmente en Kit. Por momentos pareciera no ser consciente del daño provocado, lo cual lo acerca a la amoralidad. Las parejas mixtas que asaltan y matan haciendo un recorrido por las carreteras norteamericanas, tienen su antecedente en la ya mítica Bonnie and Clyde (1967) de Arthur Penn, que tuvo su predecesora en la vibrante Gun Crazy(1950) dirigida por Joseph H. Lewis.

Por otro lado, hay en esta película escenas de una vigencia para los tiempos que corren como la paranoia del poblador estadounidense ante una amenaza, específicamente en el caso de la película el posible ataque de la joven pareja En los tiempos actuales el “inminente” ataque con gas letal de las que pudieron ser víctimas los neoyorkinos después del 11 de septiembre. Por ello la secuencia en la que aparecen los pobladores preparando sus armas es bastante decidora.

En la película hay una visión del tema de la pena de muerte distinta de otras que hayamos visto; su próxima consumación es tomada por Kit con ironía, sarcasmo y con algo de cinismo – entendido en el mejor de los sentidos -, dejando de lado cualquier melodramatismo manipulador o mensaje ejemplarizante. Así como en la pena de muerte y su realización se evitan los despliegues emocionales, hay que decir que lo mismo ocurre en muchas de las acciones que suceden en Malas Tierras, pues evitan los excesos dramáticos y las demostraciones sentimentales, por consiguiente están desdramatizadas principalmente aquellas en las que hay escenas de violencia tales como: El asesinato del papá de Holly perpetrado por Kit o los disparos hechos a los intrusos que buscan a la pareja en pleno bosque, estos acontecimientos se dan de forma seca y expeditiva sin mayor sufrimiento por parte de las víctimas.

César Guerra Linares

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