Amantes de las bajas pasiones cinematográficas…


Lucile Hadzihalilovic – Innocence (2004)

Innocence, escrita y dirigida por la directora belga Lucile Hadzihalilovic está inspirada en la novela corta de Frank Wedekind: Mine-Haha ou l’education corporelle de les jeunnes filles  cuya traducción sería Mine-Haha  o la educación corporal de las jóvenes doncellas (nínfulas).

Las primeras escenas de Innocence cautivan e intrigan a la vez por la forma en que éstas se van sucediendo, primero la aparición de un misterio ataúd puesto sobre el piso y luego el sonido del burbujeo del agua, seguido de imágenes fijas de espacios naturales como: el bosque, el río, intercalados con espacios del internado donde vive un grupo grande de niñas.                    

El internado en el que viven estas niñas de edades que fluctúan grosso modo  entre los 6 y 12 años se encuentra aislado de la ciudad y rodeado de un inmenso bosque, del que las niñas no pueden ir más allá de lo que les está permitido por las encargadas de dirigirlo. Sabemos no solamente por conocimiento propio sino por la tradición cinematográfica y literaria que los internados son centros en los que sus integrantes entran en conflicto no solo por sus distintas personalidades sino por sus diversos orígenes culturales o sociales. En la literatura uno de los casos más ilustres es el de la novela Las Tribulaciones del estudiante Törless del austriaco Robert Musil en el que los internos eran muchachos en su mayoría hijos de nobles.

Dentro de nuestra literatura La Ciudad y los Perros es un ejemplo cabal. Hace unos años pudimos ver en nuestra cartelera la película sueca Solo contra sí mismo de Mikael Håfström que contaba los problemas y desventuras de algunos de sus internos. Esta película basada en la novela Ondskan de Jan Guillou está influida por Las Tribulaciones…

Innocence se diferencia en muchos aspectos de los modelos recién expuestos aun cuando como sus antecesoras comparte, el hecho de que sus integrantes son de un mismo sexo o de que existen jerarquías sea por edad, sea por la antigüedad que tienen dentro del lugar. La jerarquía en este filme tiene la peculiaridad de estar determinada por los variados colores de los lazos que usan las niñas, la de mayor edad llamada Bianca usa un lazo de color violeta mientras que la más pequeña Iris uno de color rojo, entre estas dos hay niñas de edades intermedias quienes usan lazos de diferentes colores.

El misterio es la base del relato, en su transcurrir descubrimos algunos de sus aspectos pero otros tantos no, lo cual lo hace aún más cautivante. En primer lugar no sabemos el por qué de la llegada, cada cierto tiempo, de ataúdes cuyos interiores contienen niñas pequeñas. Tampoco sabemos a dónde son llevadas las niñas de lazo azul por la directora del internado ni cómo, por qué o desde cuándo se creó el internado, ni siquiera si tiene algún nombre. El comportamiento que tienen algunas de las chicas está determinado de igual forma por la ambigüedad y el misterio, como los paseos nocturnos que hace Bianca por un camino iluminado de grandes focos que conduce a una casa al otro lado del bosque. Los espacios más allá de los límites a los cuales no les está permitido ir a las internas tiene también un aura de misterio e incertidumbre por la novedad que representa, sin embargo, al finalizar la película éstas descubren que se trata de la ciudad. La secuencia que cierra la película nos permite ver el conocimiento que un grupo de las niñas de mayor edad del internado tiene de una realidad distinta de la que le ha tocado vivir; es sobre todo en Bianca que ese conocimiento de una nueva geografía y del otro sexo insinúa el inicio de su despertar sexual y quizá del encuentro de su libertad.

Durante el relato nos damos cuenta de que Innocence trabaja sobre dualidades, los ataúdes en donde llegan las niñas es un fundamental ejemplo de ello; el ataúd símbolo inequívoco de muerte funciona a su vez como receptáculo de una suerte de nacimiento a la nueva vida que las niñas empiezan en el internado. Otro ejemplo ligado al mismo asunto es el del agua, elemento donde se origina la vida que tiene su contraparte porque puede ser también causante de muerte, tal como ocurre en una de las secuencias intermedias. La dualidad campo (inocencia)-ciudad (peligro, corrupción) es igualmente fundamental en el relato.

Por otra parte, la inocencia se refleja en el desconocimiento que la mayoría de la niñas tiene del por qué son destinadas a un lugar del cual no pueden salir por ninguna razón, y de conocer lo que hay más allá de él. Pero también porque a fin de cuentas son niñas que están empezando a descubrir no solo los cambios de la naturaleza sino los de su propio cuerpo. Esa inocencia tiene una cuota de malicia típica de la niñez, representada entre otras cosas por la envidia, que puede llevar a una niñita a cometer en contra de otra actos de violencia; el escritor Italo Calvino denominaba a esa inocencia maliciosa: “Crueldad de la inocencia”. En resumen, inocencia debe entenderse en dos de sus acepciones como: estar libre de culpa y desconocer o ignorar algún asunto.

A ratos Innocence se desarrolla como un relato emparentado con la fábula por el modo en que se presentan varias de sus situaciones; refuerza el emparentamiento el carácter casi bucólico observable en varios de sus pasajes. Si bien el relato no llega a ser parte del tópico llamado Locus amenus sí tiene ciertos rasgos suyos, a saber: lugar tranquilo y alejado, naturaleza como centro de las acciones en el que se mueven los personajes, interrelación de éstos con ella. Sin embargo, aunque aquél tuviera muchos más rasgos que lo relacionaran con éste, no se concretaría del todo la dependencia ya que el relato posee un hálito si se quiere perverso que lo impregna. Característica que no se da en el tópico en cuestión.

Líneas arriba anotábamos que las dualidades eran parte importante de la película, lo es asimismo el paralelismo con el que juega Hadzihalilovic entre la naturaleza y las propias niñas. Los cambios, transformaciones, ciclos corporales (menstruación) de éstas tienen su paralelo en la metamorfosis que sufren, por ejemplo las orugas para convertirse en mariposas; la espontaneidad de la naturaleza así como su imprevisibilidad son condiciones que están en la interioridad de las niñas. Aun cuando ésta no es la primera obra en exponer tal paralelismo tanto de la naturaleza cuanto de las actitudes y el carácter del ser humano, lo resaltante está en la sutileza de su mostración. Sutileza no solo presente en esta parcela del relato sino en toda la película.

César Guerra Linares

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s