Amantes de las bajas pasiones cinematográficas…

El Cine Resistente de Peter Watkins


Peter Watkins

La trayectoria de Peter Watkins es bastante singular, sobre todo si tenemos en cuenta que, de entre la amplia nómina de grandes cineastas europeos surgidos del corazón de la modernidad de los años sesenta, es uno de los más innovadores y, al mismo tiempo, de los más desconocidos y olvidados. Watkins fue reconocido por la crítica en los años sesenta, a raíz del escándalo surgido por el boicot que la BBC llevó a cabo contra “The war game”. Sin embargo, su nombre, para esa parte de la historia del cine que no presta atención a los flujos que tienen lugar en los circuitos, empezó a dejar de sonar en los años setenta. A pesar de que continuó realizando una serie de obras fundamentales y radicales que no se ajustaban al cine convencional, ni a los estándares de la temporalidad del cine de consumo, sus películas dejaron de ser citadas y consideradas como piezas clave en los debates sobre el compromiso político de la imagen cinematográfica. El último trabajo de Peter Watkins, “La commune”, fue realizado en 1999 y constituye, entre otras muchas cosas, una curiosa relectura de las relaciones entre el cine y los discursos de la historia a partir de la ruptura de la ilusión de la representación mediante la disolución de la frontera que suele separar al actor de su personaje. Watkins recibió numerosas influencias de la escuela documental británica, pero desde sus primeros trabajos, realizados en el campo estrictamente amateur, su cine se caracterizó por una inquietud política de marcado signo antibelicista, tal como certifica, por ejemplo, “The diary of an unknown soldier”, donde el relato en primera persona de un soldado atrapado en las trincheras sirve como pretexto para articular un potente discurso pacifista.

Culloden

El cine amateur de Watkins, que recibió diferentes premios en Gran Bretaña, se apartaba de los modelos convencionales por su deseo de establecer una ruptura con las formas de reconstrucción clásica de la historia. En este ambiente de investigación no profesional, resulta singular la experiencia de “The forgotten faces”, película que puede considerarse como una especie de síntesis o anticipación de algunas de las principales conquistas del estilo Watkins. Presentada como un homenaje a los héroes anónimos que perdieron su vida por la lucha a favor de la libertad, crea un modelo de cine histórico de reconstrucción y exploración de las grandes revoluciones que han sido marginadas de la historia. Este modelo de cine histórico halló su continuación en “Culloden”, que recrea una batalla como si el cinéma vérité hubiera estado allí, como si una cámara de 16 mm hubiese entrevistado a los campesinos antes de participar en la batalla y capturara de forma instantánea la brutalidad inhumana del combate.

Aunque “The war game” ganó el oscar al mejor documental, siendo la primera película de ficción de la historia que lo conseguía, el malestar que provocó llevó a Watkins a realizar en “Privilege” un cierto desplazamiento hacia la estética pop del período. Aunque tuvo cierta difusión comercial, su discurso también se movió en el territorio de la incorrección política, ya que atacó frontalmente algunos de los cimientos del mítico Swinging London, que estaba expandiendo cierta imagen de la modernidad británica al mundo.

Privilege

La crítica directa al poder de los medios de comunicación, sobre todo hacia la televisión, marcó también el primer ensayo de política-ficción que Watkins rodó desde su autoexilio como cineasta nómada en Suecia, “The gladiators”, film que conecta con ciertos postulados situacionistas alimentados por Guy Debord, al considerar que el espectáculo, como sistema de representación, puede crear una nueva relación del individuo con las instituciones de la violencia.

Posteriormente, y tras no poder materializar un proyecto sobre la masacre de los indios en EEUU que contaba con el apoyo de Marlon Brando, “Punishment park” sería prohibida tras su primera proyección en un festival en Nueva York, y Watkins se instalaría en Dinamarca, donde rodó, entre otras, “Aftenlandet”, una demostración de que, en la .Europa del bienestar, la paz se simula con grandes dosis de cinismo.

Actualmente, el cine se vive en un territorio de aguas turbulentas, atraviesa un período de cambio y de crisis en el que no cesan de replantearse algunos de sus modelos canónicos, especialmente la división tradicional entre la ficción y la realidad. Por eso los trabajos de Peter Watkins adquieren una rabiosa actualidad, ya que se sitúan en el epicentro de un debate clave en el mundo contemporáneo. En plena época de la metamorfosis de lo visual originada por el peso de la imagen digital, el ejemplo de Watkins nos recuerda que las divisiones canónicas entre la tendencia realista de Lumiere y la tendencia ficticia de Mélies no ha sido más que uno de los grandes engaños de la historia del cine.

The Diary of an Unknown Soldier

Reino Unido 1959, 15 min.

En “El Diario de un Soldado Desconocido” Watkins inició un estilo de dirección que ha desarrollado y con el que ha seguido experimentando en todas sus película profesionales… Watkins se negó a verse limitado por las convenciones cinematográficas… En esta película, liberó a la cámara de las limitaciones de un punto fijo de visión y la forzó a tomar parte en la acción para poder crear efectos sorprendentemente realistas, casi como de noticiario, involucrando así a los espectadores en los acontecimientos que estaban viendo. “El Diario de un Soldado Desconocido”, no obstante, no está limitado estrictamente a técnicas realistas. Contiene una mezcla curiosa, casi ambigua, de estilo documental y expresionismo, y uno sospecha que las limitaciones económicas y físicas a las que se enfrentaba Watkins por problemas de equipo y localización jugaron un papel fundamental en este enfoque. La sincronización del sonido no era posible por motivos financieros; poco había en la campiña de los alrededores de Canterbury que recordara a las trincheras de la Primera Guerra Mundial, y un reparto de entre 15 y 20 personas tenía que dar la impresión de ser cinco veces mayor.

The War Game

Reino Unido 1965, 48 min.

A finales de 1964 el recién elegido gobierno laborista de Harold Wilson ya había roto su promesa electoral de desarmar Gran Bretaña unilateralmente, y estaba, de hecho, desarrollando un programa a gran escala de armas nucleares, a pesar de la enorme protesta popular. La televisión británica de la época se mostraba bastante reacia a tratar el tema de la carrera armamentística, y había un silencio significativo sobre los efectos de las armas nucleares – un tema del que la gran mayoría del público carecía totalmente de información. Por lo tanto, propuse a la BBC hacer una película mostrando los posibles efectos de un ataque nuclear en Gran Bretaña, durante un estallido bélico entre la OTAN y la URRS, utilizando una pequeña parte de Kent, en el sureste de Inglaterra para representar un microcosmos.

The Gladiators

Suecia 1968, 105 min.

“The Gladiators” es una sombría sátira situada en un futuro cercano en el que las mayores potencias del mundo, el Este y el Oeste, alineados y no-alineados, reconocen la posibilidad de una guerra mundial inminente e intentan evitarla canalizando los instintos agresivos del hombre de una forma más controlable. Lo hacen mediante la creación de una Comisión Internacional siguiendo el modelo de las Naciones Unidas, dedicada a organizar una serie de luchas entre equipos de soldados elegidos de cada país. Estas competiciones, que pueden ser a muerte, son llamadas “Juegos de Paz”, y son retransmitidas en la televisión global vía satélite – con patrocinadores y anuncios. La película sigue el Juego 256… El grupo internacional de oficiales que están viendo el juego 256 deciden eliminar a un hombre y una mujer de equipos rivales que se ayudan mutuamente, porque deciden que tales formas de comunicación constituyen la mayor amenaza a la estabilidad del sistema mundial existente.

Punishment Park

Estados Unidos 1971, 90 min.

“1970. La guerra en Vietnam está en plena escalada. Nixon declara el estado de emergencia nacional y -presuponemos en la película- activa el Acta de Seguridad Interna de 1950 (el Acta McCarran), que autoriza a las autoridades federales a detener a personas consideradas “un riesgo para la seguridad interna” sin consultar al Congreso. En una zona desértica del sudoeste de California, no muy lejos de las tiendas de campaña donde un tribunal civil está juzgando al Grupo 638, el Grupo 637 (en su mayoría universitarios) se encuentra en el Parque Nacional de Castigo Bear Mountain… Al Grupo 637 se les ha prometido la libertad si escapan de los agentes de la ley que les persiguen y llegan a la bandera americana situada a 53 millas a través de las montañas en el plazo de tres días. Mientras tanto, en la tienda del tribunal, el Grupo 638 -considerados culpables antes de ser juzgados- luchan en vano por argumentar su oposición a la guerra de Vietnam. Mientras ellos se defienden, ante el acoso de los miembros del tribunal, el exhausto Grupo 637… han votado a favor de dividirse en tres subgrupos: los que intentarán escapar del Parque, los que ya se han rendido, y los que están decididos a llegar a la bandera…

Evening Land

Dinamarca 1976, 110 min.

“Evening Land” muestra acontecimientos “ficticios” en la Europa de aquel momento – comenzando con una huelga en un astillero de Copenhague causada por la construcción de cuatro submarinos para el ejército francés no sólo porque la dirección ha propuesto una congelación salarial para asegurar el contrato, sino porque se descubre que los submarinos han de ser equipados con misiles nucleares. Al mismo tiempo, tiene lugar una cumbre de ministros de la Comunidad Económica Europea en Copenhague, y un grupo de manifestantes radicales secuestran al ministro danés en protesta por la producción de submarinos nucleares en Dinamarca, y en apoyo de las demandas de los huelguistas. La policía danesa no sólo los ataca brutalmente durante una manifestación, también localizan y rescatan al ministro secuestrado y capturan o matan a los “terroristas”.

Ángel Quintana

Extraído de “¿Por qué molesta Peter Watkins?”, texto incluido en el libro Peter Watkins. Historia de una resistencia (Festival Internacional de Cine de Gijón/IVAC-La Filmoteca/CGAl, 2004)


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