Amantes de las bajas pasiones cinematográficas…

Breve historia de un género apasionante: El Terror


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Blood Feast (1963)

– Historia y origen del género:

Resulta interesante indagar sobre el terror por el hecho de que el mismo se caracteriza por generar impulsos negativos en los seres humanos. Sin embargo, nos vemos atraídos por este, una suerte de vértigo atrae a los adeptos al género convirtiéndolos en los “freaks” de la cinefilia. Quizá se trate de romper con un orden preestablecido y usual de las cosas, buscar el placer ahí donde se supone que no podríamos obtenerlo, quizá se trata de seguir el principio “Nitimur in Vetitum” (Nos atrae lo prohibido).

Si hablamos en sí de la historia del género podemos retrotraernos en forma ancestral desde que el hombre existe. El miedo siempre estuvo ahí. Es una pulsión primaria que tiene el hombre para con lo desconocido o aquello que no entiende.

–       El miedo:

Es la forma más común de organización del cerebro primario de los seres vivos. Se trata de un esquema orgánico de supervivencia. No es, en principio, nada anormal sino más bien lo normal en un ser que tiene que adaptarse al medio en el que vive.

El miedo resulta algo normal. Algo que hace para el ser vivo una herramienta de autoprotección dado que todo su mundo le es hostil desde que nace.

Miedo a los acontecimientos, miedo a uno mismo, miedo al padre, a la madre, a la autoridad, al trabajo, a la vida en general, son miedos que pueden catalogarse como normales siempre y cuando no interrumpan o coarten la actividad genérica de la persona.

El miedo es tratado en muchos artículos de psicología y psiquiatría. La opinión más generalizada es que el miedo está dentro de la mente del individuo y, rara vez, se corresponde con alguna realidad concreta sino más bien con un pre-acontecimiento de lo que puede llegar a ser algo, un acontecimiento, una supuesta realidad, un deseo, una ansiedad.

Sir Arthur Conan Doyle

–       El miedo como medio: Surge el género del terror.

Para seguir la línea del tema establecido, hay que establecer el vínculo al tema del horror como entretenimiento. Este empezó en formal oral y su génesis no podría limitarse a alguna fecha u contextos exactos pues hablamos de un impulso universal en los seres humanos, las historias nos han fascinado desde siempre.

Este género se empezó a industrializar cuando surge la imprenta, y con ella, empiezan a darse las especializaciones a nivel de autores, como por ejemplo, Edgar Allan Poe, Sir Arthur Conan Doyle, H.P.Lovecraft, Agatha Christie o maestros más recientes como Sthephen King. Si hay algo que comparten todos estos importantes escritores, es su facilidad para generar intriga desde sus distintas vertientes. Algunos utilizan el misterio y el suspenso para promover angustia mientras que otros son más explícitos y “muestran todo” para generar una impresión más fuerte. Actualmente puede decirse que se ha hecho todo, por tanto, es el propio filtro del individuo el que lo mueve a acercarse a este género que ha tenido muchas altas y bajas. Es importante introducir al último soporte (el audiovisual) como el idóneo para plasmar la emoción más antigua y más intensa de la humanidad. El terror se ve más fácilmente representado en el cine debido a que el papel de la imaginación ha decaído poco a poco con la repetición. El filósofo Gilles Deleuze confirmó tal ventaja explicándola en función a la sobrecarga de información por la que estamos rodeados. La imaginación no puede ser la misma de antes ya que toda la mística de antaño se ha perdido. Somos menos inocentes que antes y asustar es cada vez más difícil. Es por esta razón que el género buscó posibilidades cada vez más diversas hasta el punto que se llega a mostrar lo más que se puede como en el cine gore. Es importante acotar que los miedos están siempre subyugados al vínculo social que tiene el individuo. Por ejemplo, la proyección de “La llegada del tren” de los Lumiere, seguramente generó un miedo mucho más intenso del que cualquier película en la historia del terror haya podido jactarse. Para usar un término del sociólogo Gustave Le Bon, el “alma colectiva” ha cambiado sustancialmente en esta era de los medios. El soporte cinematográfico permite al receptor un trabajo menos esforzado mentalmente y así las sensaciones se apoderan de uno con mayor facilidad…

achristie1Agatha Christie


–       Origen del Género en el cine:

Para remontarnos en los comienzos del género, podemos tener en cuenta múltiples referentes que parten de distintos contextos. La primera película oficial de terror fue realizada en 1902 por Wallace MacCutcheon dirigiendo una versión del mito de Frankenstein. Durante el cine mudo aparecieron otras películas como El jorobado de Notre-Dame (Wallace Worsley, 1923) o El fantasma de la ópera (Rupert Julian, 1925).

En esta época de los inicios del cine, surgen directores que son ahora inmortales en el género como, por ejemplo, el alemán F.W.Murnau quien trasladó la herencia expresionista a su soporte y filmaron obras maestras como Nosferatu o El gabinete del Dr. Caligari.

 

Expresionismo

El expresionismo surgió en Alemania a comienzos de 1900 hasta 1920 en un contexto desfavorable y previo a la primera guerra mundial. Es un movimiento completo que nace con la poesía y se extiende a la pintura, escultura,  danza, cinematografía y la música. Se expresa como un “grito interior” y se abordan temas hasta entonces inexplorados y la cuestión del estado de las cosas como la angustia, la soledad y la nada. Surge como un arte que se da en oposición a un mundo racionalizado, este movimiento se dividió en dos grupos que resultan relevantes de mencionar. El primero se llamó “El Puente” el cual se interesaba en la obra innovadora y que surgiera por instinto. No buscaban imitar la realidad, más bien, se trataba de crearla y configurarla según sus propios patrones y así volver a las raíces y encontrar la génesis del acto artístico. El otro grupo fue el “Jinete Azul” que podría manifestarse principalmente en la búsqueda de la irracionalidad, ser un recién nacido que no retiene lo que percibe y así se sorprende constantemente del entorno que lo rodea y nunca termina de aprender. Como se trata de un movimiento pesimista, se afirma que no se puede reproducir un mundo realista, lo que se opta en este caso es la abstracción y mientras peor es el mundo, más abstracto su arte será. En ese entonces, Alemania se convierte en el mayor productor de películas europeas, se le da mucha importancia al cine de horror, el cual mostraba una imagen subjetiva y retorcida y los sesgos en la misma estética resultan maléficos, un punto relevante aquí es el tratamiento del maquillaje y del montaje. Estos son muy recargados y buscan alejarse del perfil del ser humano. Esto lo podemos ver fácilmente en películas como “Nosferatu” o “El golem”.

La estética del cine expresionista es directamente deudora del teatro de Max Reinhardt, sobre todo en la utilización de la luz y el decorado y los juegos expresivos del claroscuro que van ser una de las constantes de todo el estilo expresionista en el cine. Este movimiento fue perseguido por los nazis al considerarlo degenerado y antipatriota.

nosferatu2%5B1%5DNosferatu (1922)

El Terror en Hollywood (1931-1954)

El cine de terror en Hollywood tiene un auge particular en estos años en los que los monstruos de la literatura universal cobran vida. Para mencionar a los más retratados, tenemos a Drácula, Frankenstein y al hombre lobo. En esta etapa podemos hablar flagrantemente de arquetipos dispuestos para el género con características muy definidas. Los fantasmas personales y sociales se proyectan hacia fuera materializándose en distintos tipos de monstruos. El enemigo reside en el exterior, la sociedad que rodea al protagonista resulta aquí el principal opositor. El vínculo con el cine de horror expresionista se muestra aún sobre todo en lo que respecta a los decorados. Es interesante resaltar que las películas de horror en ese entonces mostraban un carácter sobrio, incluso elegante y colindaban mucho con otros géneros como, por ejemplo, el melodrama romántico.

Si bien los monstruos estaban ya definidos, la problemática en la narrativa no lo estaba completamente sino hasta los años 30. La fascinación del mal no resultaba notoria sino que se muestra una inmensa gama de tópicos como justificando la parte opresora en la película. Por ejemplo, podemos tomar “el jorobado de Notre-Dame” de Worsley (1923) en el cual se entiende a la monstruosidad como un defecto físico que condena a la marginación o “El fantasma de la Opera” de Julian (1925) donde apreciamos cómo es que la amenaza se convierte en un amor frustrado.

“Los monstruos de la Universal, en cambio, proceden también de una tradición europea pero acaban anulando su propio pasado en beneficio del entorno físico: su relación con los arquetipos ya no es tan filosófica como histórica, su carácter metafísico queda eliminado en favor de su condición de representación mental.”[1]

Puede decirse que en este período, el cine americano empieza a reflejar sus verdaderas preocupaciones para reafirmar el género como aquel mal que está completamente ajeno a nosotros (incluso en la forma humana). Como se trata de penetrar territorios de lo desconocido, resulta muy exitoso entonces. La separación de lo bueno y lo malo y la imposibilidad de su reconciliación permiten adoptar posturas al respecto y así generar con mayor facilidad un apego a este género.

Es importante resaltar el contexto en el que se da el auge de este género. Si tenemos en cuenta que la depresión en los Estados Unidos se dio en el año 1929, resulta muy interesante el hecho de que este género haya ganado vigencia en un contexto impositivo, todo lo contrario sucede en Alemania pues cuando pierde la primera guerra mundial, el expresionismo desaparece pues, en definitiva, no se requería de más estímulos nocivos si la realidad ya jugaba contra ti. Aunque sí, se resaltan bastante las diferencias en ambos contextos pues el expresionismo funciona más artísticamente (arte por el arte) mientras que en EEUU se trataba de producir en masa para producir dinero y además servía a modo de distracción para las personas que en ese entonces no estaban con los mayores ánimos. Sin embargo, podría justificarse el hecho de que estos monstruos sean aceptados por la afirmación anterior que los lleva a un plano completamente exterior a su entorno. Entonces, echarle la culpa al otro sirve mucho en forma de catarsis.

dracula-1Drácula (1931)

No obstante, estos arquetipos que surgen en la época no implica el hecho de que su mundo interno sea de tal modo. La complejidad de algunos monstruos se muestra en forma flagrante. Un ejemplo que me gusta mucho es el “Drácula” de Tod Browning (1931) el cual se caracteriza por ser un seductor antes que un monstruo. Todo lo contrario ocurre con el “Nosferatu” de Murnau que resulta un monstruo indolente y sediento de sangre. Drácula es más elegante, todo un Don Juan hipnotizador de mujeres.

Hubo películas que fueron todo un escándalo para la época. Fue el mismo Tod Browning quien luego de Drácula dirigió “Freaks” (1932). Esta película recibió críticas muy fuertes y causó incluso que la audiencia se levantara de su butaca antes tan “macabro” espectáculo. “Freaks” cuenta la historia de Hans, un enano que trabaja en el circo de Madame Tetrallini en Francia, que está comprometido a Frieda, una enana que tiene un acto con un caballo pony. Sin embargo Hans está realmente prendado de la belleza de Cleopatra, una sensual trapecista.

Cleopatra ridiculiza las atenciones que el enano tiene para con ella, pero luego que se entera que ha heredado una fortuna de un pariente rico, trama casarse con Hans, envenenarlo y huir con Hercules, el hombre fuerte del circo. Esta película fue considerada un insulto para todos los fenómenos y en definitiva rompió fuertemente con los paradigmas sociales de aquello que se podía mostrar y aquello que no. Como aquí choca con la realidad, la película se llevó críticas lapidarias, empero, hoy en día es considerada una película de culto.

Otro monstruo que trascendió es “Frankenstein”. Si bien este compilado de partes muertas que vive no resulta tan complejo como Drácula, su participación en el género de terror es impresionante:

  • Frankenstein (1931), dirigida por James Whale, con Boris Karloff como el monstruo. El doctor Frankenstein consigue dar vida al monstruo que lleva su nombre: una criatura hecha con trozos de cadáver y animada por un cerebro anormal. Esta primera adaptación de la novela de Mary Shelley tuvo secuelas tan importantes como La novia de Frankenstein (1936), película que también dirigió James Whale, protagonizó Karloff y produjo la compañía americana Universal.

90593-004-6B360FC2Frankenstein (1931)

Damos cuenta de la relevancia que se le da a este clásico monstruo creado en la literatura por Shelley. Frankenstein se encuentra abordado por los instintos más primitivos sin una aparente conexión con su personalidad más íntima, todo esto en una figura abominable. Este monstruo surge como la  creación del científico Henry Frankenstein quien libera a su otro yo mediante su creación. No quisiera salirme del tópico sin antes hablar un poco de una de mis películas favoritas de terror: “La novia de Frankenstein”. Aquí, los fantasmas de Henry vuelven a invadirlo. Se denota que no pudo librarse de su otro yo. El monstruo pretende ser aceptado por la sociedad y emprende una carrera de crímenes. Por ello, la lucha por desembarazarse del horror lleva a Henry a crear una novia que no sólo resultaría siendo la del monstruo, sino la de él mismo.

El tema de las bipolaridades no sólo se da a nivel interno. Este puede mostrarse en el aspecto físico y un paradigmático monstruo que lleva esto a cabo es el Hombre-lobo o también el Dr. Jekyll and Mr. Hyde (Mamoullian) que mostraron transformaciones que rompen con el orden preestablecido de las cosas. En ese caso, se ataca al miedo a dejar de ser uno mismo.

Los hombres lobos se han utilizado en muchas películas, historias cortas, y novelas, con diferentes grados de éxito. La primera película que utilizó un hombre-lobo antropomorfo fue “Lobo-humano” en 1935 de Stuart Walker. Este filme trae a la superficie la neurosis y la frustración sexual. El psicoanalista Jacques Lacan dijo alguna vez: “La neurosis es una pregunta que el ser plantea para el sujeto”. La neurosis aquí se muestra incluso a nivel patológico con la transformación. Esta bipolaridad se muestra más compleja en tratar cuando hablamos de personas normales sin ningún tipo de anomalías (aparentemente) pero estas, se tratarán posteriormente por maestros que ya hacían cine en ese entonces como Alfred Hitchcock.

El género también fue popularizado por la clásica película de los estudios Universal The Wolf Man (1941), estelarizada por Lon Chaney Jr. como el hombre lobo Larry Talbot. Esta película contiene la ahora famosa rima: “Even a man who is pure in heart / And says his prayers at night / May become a wolf when the wolf-bane blooms / And the autumn moon is bright.” (Incluso un hombre que es puro en corazón / y dice sus rezos en la noche / Puede convertirse en un lobo cuando la belladona (o “azote de lobos”) florece / Y la luna de otoño brille).

wolf-manThe Wolf Man (1941)

Así como Frankenstein y Drácula, El hombre lobo ha tenido muchas representaciones en el cine. Desgraciadamente la mayoría de las películas sobre licántropos suelen pecar de ridículas, y hay muy pocas representaciones de hombres lobo que reflejen la leyenda auténtica.

  • La película Ginger Snaps hace uso de la licantropía como una analogía de la pubertad.
  • La película Underworld ofrece hombres lobo en una batalla de siglos contra los vampiros. Según la historia, los hombres lobo eran sirvientes o perros guardianes para los vampiros hasta que un hombre lobo los condujo a una rebelión en respuesta a muerte de su amante (quien de hecho resultó ser la hija de un vampiro de alto rango).

Tendría que extenderme demasiado para hacer un resumen del repertorio de monstruos que muestra esta etapa del cine que fue avanzando durante los años 40’s. Sin embargo, se empieza a notar un cierto desgaste en los tópicos, surgen películas abordando a los mismos personajes pero con una calidad inferior. Incluso se llega a tomar argumentos que juntan a Frankenstein con el hombre-lobo.

“Esa patética escisión, esta desoladora desintegración, es ya la muestra inequívoca de que el género no puede sobrevivir en estas condiciones, es decir, repitiendo los esquemas y los símbolos de la década anterior.”[2]

El contexto había cambiado. EL país estaba literalmente en guerra y el enemigo ahora está en el mundo sensible. La reiteración de los conflictos internos era ya innecesaria debido a que estos se plasmaban en el campo de batalla. Fue por esta razón, que el terror pasó a ser sarcástico y perdió sí esa esfera lúgubre de elegancia que lo caracterizó la década pasada. El género entonces se ve predestinado a su autoaniquilación. Se vieron, entonces, nuevos códigos y reglas. Por ejemplo, se hace un remake del “Fantasma de la ópera” de Julian en 1943 dirigido por Arthur Lubin en el cual, se adopta una postura eminentemente melodramática para brindarle una mayor complejidad al tema (explicando la procedencia del fantasma), se busca entonces una racionalización del género para que vuelva a tomar vigencia…

Después de todo, serían los años 50 los que traerían la desolación completa al género. La desintegración estaba prevista en cierto modo pero no se pudo hacer mucho en función a las propuestas entonces. El género se encontraba muy desgastado y ya resultaba opaco en función a los demás que se siguen produciendo. Son años en los que todo el glamour se lo llevaban actrices como Rita Hayworth o Marylin Monroe.

Como se acotó, “la descomposición de los rasgos clasicistas del género se realiza en esta película de un modo muy curioso que acaba mezclando dos tipos de operaciones: la difuminación del código como tal y la aparición de ciertas tendencias que serían la base de su renovación.”[3] Un ejemplo relevante que desenvuelve esta idea lo tenemos en “El fantasma de la calle Morgue” de Roy Ruth en 1954 que presenta a un psicópata cometiendo crímenes relacionados con su trabajo. Esta película propone temáticas bastante profundas si se le da un análisis, no obstante, “el filme mezcla a Poe con Freud con resultados más bien anodinos.”[4]Se desenvuelve la tesis freudiana que explica que todos somos asesinos en potencia y que sólo requerimos de una excusa y estímulo para serlo en el acto.

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The Cat People (1942)


Una película muy interesante que desenvuelve, en mi opinión, mucho mejor esta idea la tenemos “La mujer Pantera” de Jacques Tourneur dada muchos años antes, en 1942 y de la productora RKO de el enigmático Val Lewton. La película nos muestra a Irena, una joven serbia que vive en Nueva York, se halla en el zoo de Central Park dibujando una bellísima pantera negra, cuando conoce casualmente a Oliver Reed, un ingeniero. Surge el flechazo entre ellos. Poco a poco, Oliver va descubriendo aspectos inéditos y enigmas de la muchacha, cuya conclusión es espeluznante: al parecer, Irena vive sometida a una maldición ancestral que la convertirá en pantera el día en que pierda la castidad. Irena y Oliver se casan. La leyenda de las mujeres panteras empieza a tomar cuerpo.

La mixtura de géneros en esta película se acomoda muy bien a la trama, así pues, se tiene un poco de terror, thriller, drama y romanticismo en una sola película. Además de Tourneur, es importante nombres a otros directores como Robert Wise o Mark Robson. Ellos se atrevieron a romper esquemas de forma positiva y aportaron mucho a la supervivencia del género en ese entonces.

 

El Manierismo Colorista

Ya en los 50’s, la producción de Hollywood en este género decae en forma profunda y el terror empieza a ganar vigencia en Europa. Sobre todo podríamos hablar de una corriente estética llamada Manierismo Colorista. El cine de terror diversifica sus caminos y encuentra nuevos representantes desde la corriente como el italiano Mario Bava, que con películas como “Las tres caras del miedo” (1963) o “La chica que sabía demasiado” (1963) otorga un tratamiento pictórico denso (el propio Bava fue pintor, amén de director de fotografía y responsable de efectos especiales y trucajes ópticos).

Bava recurre a una puesta en escena envolvente, casi como un ritual, llena de largos travellings que desvirtúan y amplían el espacio. La introducción del color permite que la trasformación de los rostros se tornen en una suerte de pesadilla cromática.

La puesta en escena del manierismo colorista suponía un montaje recargado, se nota cierta influencia expresionista en función a ese punto, sólo que en este caso, los colores fuertes son la constante. Además, se trata de confundir al espectador con travellings inusuales y la disposición de los objetos. Se trata de reformar los códigos clásicos a través de su violentación escénica. Puede decirse que se da una reivindicación de la importancia de la puesta en escena de estas películas.

Cabe resaltar que la primera película que se da en este estilo surge también en EEUU. En 1957 se estrena La maldición de Frankenstein (The Curse of Frankenstein), del gran Terence Fisher, que consagra a Hammer Films como especialista en cine de terror, aunque la censura se ceba sobre ellos, tachándolos prácticamente de pornógrafos, por mostrar una explicitud y amoralidad ignotos hasta la fecha.

Quede como idea a recuperar de esta película, y prácticamente de toda producción Hammer, el uso del color, virando la paleta cromática hacia fuertes y violentos contrastes entre tumefactos verdes y encendidos rojos. Además, se recurre a una puesta en escena estática, compuesta básicamente a partir de planos fijos, en la que la violencia se manifiesta a través del movimiento y apariencia de los personajes. “La mezcla de ambas estrategias da lugar a una desbordada tensión formal.”[5]

 

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Terrence Fisher


No sería justo no hacer referencias a Terence Fisher (19041980) quien fue un director de cine inglés que trabajó con la Hammer Productions. Nació en Maida Vale, Inglaterra.

Fisher fue uno de los más influyentes directores de terror de la segunda mitad del siglo XX. En sus films se planteaba un gore y terror explícito que, si bien hoy está buenamente asumido, no tenía precedente en su momento. Fue el primero en realizar películas de terror en Technicolor. Además de la Maldición de Frankenstein, hizo notables realizaciones como “Drácula” (1958) y “La momia” (1959).

Muy destacable es también el nombre de Roger William Corman quien es un productor y director norteamericano conocido por sus numerosas películas de bajo presupuesto. Bajo su dirección comenzaron sus primeros pasos en el cine numerosos directores ahora famosos.

Entre sus filmes más conocidos destaca su serie de películas basadas en historias de Edgar Allan Poe producidas por la American International Pictures, incluyendo “La caída de la casa Usher” (1960), “El pozo y el péndulo” (1961), “El cuervo” (1963) y “La máscara de la muerte roja” (1964). En la mayoría de estas películas Vincent Price era el actor protagonista y algunos papeles secundarios fueron interpretados por actores jóvenes y desconocidos entonces como Jack Nicholson o en horas de baja popularidad como Boris Karloff. Se calcula que produjo más de 300 películas, dirigiendo cerca de 50 de ellas.

La diferencia principal entre estos dos grandes directores radica en la puesta en escena. Corman se dedicó a establecer estructuras mucho más violentas y sin ningún tipo de racionalización represora. Fisher, en cambio, es más dinámico en el uso del color.

El modelo manierista decaerá a finales de los 60’s debido a la eclosión del cine de autor. Nombres como Hitchcock, Powell y Franju se encontraban ya en el medio…

El mal entre nosotros

En el período que culmina los años 60’s, las temáticas vuelven a ser muy vastas al igual que los estilos. Cada director impone su propio sello.

Un director que representó una revolución muy importante fue el polaco Roman Polansky quien dirige en “Repulsión” (1965). La primera de la llamada “trilogía de apartamentos” de Polanski; supone el segundo filme del director y el primero en Gran Bretaña. Un thriller psicológico magnificamente interpretado por Catherine Deneuve y sin duda una de las mejores películas del director. Las secuelas son “El baile de los Vampiros” (1967) y una gran película como lo es “El bebe de Rosemary” (1968).  Su revolución consiste en “utilizar la escritura ya existente, exacerbada por el manierismo, para subvertirla desde dentro, es decir, para presentar, tras sus apariencias, otros discursos e incluso otras propuestas formales, absolutamente ajenas al modelo dominante.”[6]

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Repulsion (1965)

Las estrategias irán evolucionando a lo largo del período y se verán en notables realizaciones como “El exorcista” de William Friedkin (1973). Esta película encendió la mecha de un subgénero, el de demonios y el satanismo. Que no ha dejado de acribillarnos durante las últimas dos décadas con mayor o menor acierto. Esta película tiene un lugar irreprochable en nuestro inconciente colectivo y es considerada la más aterradora de todos los tiempos.

Quizá el más notable director en este género: Alfred Hitchcock. Es resaltabable que este director ha abordado muchos géneros y además ya dirigía películas desde los años 20, pero su especialidad es el suspenso y se le reconoce como inmortal por películas como “Psicosis”, “Vértigo” o “los Pájaros” pero tiene un se haber un número impresionante de películas, muchas de ellas premiadas y reconocidas mundialmente.

Uno de sus más reconocidos films es Psicosis (1960) La película se ha convertido en un clásico del cine de terror y suspense. Está basada en la novela Psyco escrita por Robert Bloch. La película está protagonizada por Anthony Perkins, que dará vida a Norman Bates, uno de los más célebres psicópatas de la historia del cine. Pertenece a esta cinta una de las escenas más conocidas de la historia, la del asesinato de Marion Crane (Janet Leigh) en la ducha, acompañado por la famosa música de Bernard Herrmann.

Ya que hablamos de cine de autor, es muy apropiado introducir también en este período al heredero americano de Alfred Hitchcock: Brian de Palma, quien es también considerado como uno de los grandes maestros del suspenso y se hizo un espacio en el mundo del séptimo arte con películas como “Carrie” (1976), basada en la novela de Sthephen King, Carrie es una tímida chica con poderes telekinéticos que vive a expensas de su opresiva y ultraconservadora madre. Carrie será invitada a la fiesta de promoción de la escuela por el chico más popular y ella ejecutará un gran venganza por la humillación a la que sus enemigas la someten en esta.

En esta etapa surgen derivaciones del género aberrantes como el cine gore. Un predecesor directo a la producción que luego vendría en masa es el director George Romero, quien dirigió “La noche de los muertos vivientes” (1968). Esta película “tiene el honor de abrir la etapa más sangrante, política, contestataria y moderna del cine de terror.”[7]

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Night of the Living Dead (1968)

Esta etapa es una suerte de preámbulo a la época que vivimos actualmente en el género en la que la diversidad es la constante y se trastocan todo tipo de temas. Incluso podemos hablar aquí de un terror surrealista. Una película que representa muy bien tal adjetivo es “Cabeza Borradora” (1977) de David Lynch. El cine de este director (uno de mis favoritos) es inclasificable. Tiene un estilo único y vanguardista que se asemeja un poco al gran Federico Fellini. Esta película es la ópera prima del director y nos remite a una pesadilla. No se sabe bien qué es lo que acontece. Intentar comprender la naturaleza del hijo monstruoso del protagonista o la explicación lógica de que exista un teatro de vodevil detrás de su radiador es igualmente de absurdo.

Henry (el protagonista) tal vez es una alegoría no de una persona sino de un tipo de mentalidad humana. Sufre en carne propia todas aquellas cosas que no afronta (matrimonio, paternidad, rechazo). Es víctima de todo tipo de sucesos que no tienen explicación (y Henry tampoco intenta explicarlos, sino que los acepta como son). Finalmente su propia fantasía le autodestruye y lo convierte en una goma de borrar. Renacido de sus cenizas cede a los impulsos animales y primero se da al adulterio con su vecina de enfrente y luego destruye a su supuesto hijo.

A finales de los 70’s y comienzos de los 80’s surge una generación de talentosos directores que preceden los tópicos que se dan en la producción de hoy en día. La ruptura se da, quizá, en el hecho que surgen nuevos monstruos que nos llevarán a secuelas enigmáticas como Jason o Freddy Krueger.

Para no dejar de lado el cine gore, aunque sea a grandes rasgos, hay que decir que este surge a principios de los años 60. El género se reinventa entonces. Se trata de algo nunca hecho. Ir hasta las últimas consecuencias a nivel visual. No se trata de mostrar el suspenso y el peligro sugerido, sino ir hasta las mismas entrañas de las personas y “mostrar todo”. Herschell Gordon Lewis es el principal referente de este género al inaugurarlo con su película “Bloodfeast”(1963) el cual es el primero en ensañarse con el color rojo en forma obsesiva. Gordon Lewis es ahora la punta del iceberg entre autores como Cronenberg, Romero, Jackson, Buttgereit, Hooper, Raimi, Carpenter entre muchos otros.

eraserhead4Eraserhead (1977)

El cine de terror europeo es probablemente el género que ha tenido mayor atención de los diversos organismos censores a lo largo de los años. En Inglaterra cineastas como Dario Argento, Lucio Fulci, Umberto Lenzi, entre otros, han sido (y hasta el día de hoy lo son) usualmente prohibidos. En los años 80 hubo en Suecia un caso similar de “pánico moral”, cuando los censores prohibieron el filme “La masacre de Texas” de Tobe Hooper y muchos filmes más. Quizá las películas más fuertes del gore son italianas: “Holocausto caníbal” (Deodato) y Caníbal Feroz (Lenzi). En ellas no sólo se tienen imágenes de brutalismo extremo, estas usan un falso formato documental para atraer aún más la atención y el morbo de los aficionados y alejar mucho más a los que no gustan de “emociones fuertes”. Algo muy reprochable en estas películas es la violencia real que se ejerce sobre animales, cosa que no apruebo de ninguna manera.

Quizás gracias a este empeño en sacarlas del mercado (la ya mencionada pasión por lo prohibido), estas películas y sus realizadores han cosechado filas de fieles seguidores alrededor del mundo. No digamos que el mundo necesita más censura, sino que sin ella, habría una cantidad mucho menor de aficionados al Terror y Gore Europeos. Y sería una pena, especialmente en detrimento de las varias buenas películas que se han visto en los últimos años.

 

 

El terror posmoderno

Quizá el más importante director contemporáneo que ha abarcado también otros géneros es David Cronenberg. El terror ahora se encuentra en un superávit de psicópatas y seres sobrenaturales que no tienen vergüenza de destripar a cualquier adolescente que se cruce en su camino, merodean los entes extraterrestres y las confabulaciones diabólicas. Es interesante acotar que Cronenberg utiliza un tratamiento que resulta el más terrorífico. “El terror que da más miedo es el que sale de dentro hacia fuera de forma literal.”[8]

Tiene argumentos que pueden resultar típicos de una películas de serie B pero es en este género en el que Cronenberg comienza y muestra destellos de genialidad como por ejemplo en “Rabia” (1977) Rose sufre un accidente y es internada en la clínica Keloid, un centro especializado en cirugía estética, donde es sometida a un tratamiento revolucionario. Los resultados son fatales: La chica despierta con una fisura bajo su axila, de la cual emerge un apéndice fálico y experimentando una enorme sed de sangre humana. Rose la saciará gracias a su nuevo miembro con el que penetra, para extraerles sangre, en los cuerpos de sus víctimas, estas posteriormente, caen presas de una incontrolable rabia homicida que, poco a poco, se va extendiendo por la ciudad como una salvaje plaga de terror y violencia.

Otro enigmático director es Wes Craven. Conocido especialmente por la saga llamada “Pesadilla en Elm Street” (1986) en la que Freddy Krueger ataca a sus víctimas por un punto muy débil de las personas. Su necesidad de dormir. Este asesino necesita fortalecerse en las pesadillas de sus hijos para poder llegar al mundo sensible en venganza de los padres de sus víctimas quienes lo asesinaron.

pesadilla_1Nightmare on Elm Street (1986)

Precursor de estos tres grandes directores y maestro del cine del terror universal: Dario Argento. Quien recibe una gran influencia de Bava (fue su asistente de dirección) y Freda.

debutó en la dirección en una película que en un principio no iba a realizar: El pájaro de las plumas de cristal (1969), su primera obra giallo muy influenciada por el maestro Bava y su película Seis mujeres para el asesino (1964), y que no deja de ser una película de suspense con un final interesante. Seguida a esta llegaría El gato de las nueve colas (1971) y Cuatro moscas sobre terciopelo gris (1972).

Posteriormente, llegaría una película que lo definiría y le daría los rasgos de lo que sería después el cine de este gran director de terror europeo: Rojo profundo (1975), un giallo excelente lleno de escenas truculentas, grandes espacios y una trama que envenena, con escenas impactantes y sorprendentes como el final. A esto le añadimos la excelente música de los Goblin que te sumerge en este pesadillesco film. Esta no era la primera vez que trabajaban con Argento.

En 1977 dirige una película que es sin duda una de sus grandes obras maestras: Suspiria, primera parte de la inconclusa trilogía de las tres madres. La trama gira entorno a una escuela de danza (que en realidad es un aquelarre de brujas), donde ocurren una serie de asesinatos; especial mención al primer asesinato del film, equiparable al asesinato de la ducha de Psicosis.

Son muchos los nombres importantes que impulsan el género en este período. El terror posmoderno le debe mucho a esta etapa y ahora es cuando vemos realizaciones de director como Takashi Miike, promimente director asiático del género. Estamos hablando de un prolífico, ecléctico y controversial cineasta, conocido como el Tarantino oriental, capaz de crear sentimientos y sensaciones antagónicas en el espectador. También tenemos en la producción actual de Hollywood una realización que considero notable como es la hasta ahora trilogía de SAW dirigida por James Wan. La presencia del género hoy en día es muy variada y ya se ven los nuevos talentos que pretenden llevar al género quizá a un nuevo nivel. En mi opinión, lo veo como un género preconcebido para el formato de largometrajes, sin embargo, se han dado series de terror en TV como, por ejemplo, “los cuentos de la cripta” e incluso algunas dirigidas para niños como “¿Le temes a la oscuridad?”

Para concluir, es importante destacar el hecho de que el género suscita pasiones que permiten que con un poco de ingenio y talento se puedan formular películas de muy alto nivel, no se requiere de una industria para hacer cine sino amor por el mismo. Eso sí, debe haber un mínimo de condiciones requeridas para producir a nivel audiovisual. No todo es romanticismo y eso lo vemos en la historia pues conforme fue pasando el tiempo, los soportes se fueron haciendo más baratos y permitió a los aficionados adentrarse en este mundo (como lo fue en el caso de Cronenberg).

miike-largeTakashi Miike

La variedad del género es una característica fundamental que ha adquirido a lo largo de su historia. No sólo se limitó a los monstruos del afuera sino que llega a hacer una introspectiva del propio ser humano y mostrar que nosotros somos, después de todo, nuestros peores enemigos. Suscita las más altas pasiones, aquellas que, paradójicamente, no queremos vivir en nuestra vida real. Las situaciones impensadas se viven aquí de forma más efectiva que en ningún otro género aunque eso siempre depende del espectador y su disposición, se trata, finalmente de un tema de gustos.

Otro punto a resaltar que me agrada mucho es la versatilidad que tiene el género. Puede entremezclarse con otros de forma efectiva, incluso puede hacer con su contraparte que viene a ser la comedia, así lo vemos en “Critters” o incluso se le ha visto en parodías como “Scary Movie” que es una película de humor.

Desentiendo de la crítica que piensa que el género está destinado a morir por el hecho de que ya se hizo todo. Me parece que se renueva constantemente y que requiere de competencias y mucho ingenio para resultar efectivo. Hoy en día, y eso sí es cierto, la mayoría de películas de este género recurren a subir los decibeles y a los encuadres muy cerrados para generar una mal ganada sensación de angustia. El espectador de hoy es más exigente. Es curioso que películas que nos mataban de miedo hace 30 años, hoy nos hagan reír. Se debe tener en cuenta que el entorno social es preponderante para nuestras propias expectativas en función a aquello que nos gusta o no y dado que nos encontramos en una sociedad de la información es conveniente decir que resulta muy difícil asustar a alguien hoy en día.

Por Enrique Vidal


[1] LOSILLA, Carlos. “El cine de terror” Ediciones Paidos 1993. Pp: 69

[2] LOSILLA, Carlos. “El cine de terror” Ediciones Paidos 1993. Pp: 98

[3] LOSILLA, Carlos. “El cine de terror” Ediciones Paidos 1993. Pp: 104

[4] LOSILLA, Carlos. “El cine de terror” Ediciones Paidos 1993. Pp: 105

[5] LOSILLA, Carlos. “El cine de terror” Ediciones Paidos 1993. Pp: 119

[6] LOSILLA, Carlos. “El cine de terror” Ediciones Paidos 1993. Pp: 140.

[7] LARDÍN, Ruben. “Las diez caras del miedo” Midons Editorial, Valencia-España 1996. Pp: 186.

[8] LARDÍN, Ruben. “Las diez caras del miedo” Midons Editorial, Valencia-España 1996. Pp: 118.

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