Amantes de las bajas pasiones cinematográficas…

Las Mujeres de Mizoguchi


 

Yoshikata_Yoda,_Kinuyo_Tanaka,_Kenji_Mizoguchi_-_in_Paris,_1953

 

La fascinante figura de la mujer recorre los filmes del japonés Kenji Mizoguchi como un fantasma, y se convierte en el tema principal de todas sus obras maestras. Como un fantasma porque sus mujeres son elusivas, etéreas víctimas de un sistema que suprime su identidad, las convierte en recipientes para las ambiciones y sentimientos de los hombres que las rodean. Sin embargo, desde lo que evidentemente es una crítica al sistema patriarcal (muy fuerte en Japón), encontramos interpretaciones variadas y contradictorias con respecto a esta devoción a la mujer.

Una vista general de su obra explicita el compromiso con la defensa de la mujer. En títulos famosos como Ugetsu Monogatari y El Intendente Sansho, las mujeres toman papeles centrales, tanto como figuras de su condición femenina como representaciones de los otros temas de estas obras, la guerra, la esclavitud, la violencia. También es así en obras menos conocidas de un director cuyo trabajo es tristemente ignorado, como Elegía de Osaka y Hermanas de Gion, dos filmes de preguerra que anuncian tanto su temática como estética posteriores. Esta predilección por las mujeres caídas tiene su explicación dentro de la vida del director, por supuesto.

chrysanthemum10

Hay que recordar que los planes fallidos de su padre, que quiso instalar una fábrica ahogándose en deudas, llevaron a la destrucción de la familia, que culminaría con la entrega en adopción de la hermana de Mizoguchi y su posterior venta a una casa de geishas. En el fascinante, si bien demasiado meticuloso, documental Mizoguchi: la vida de un director de cine, Kaneto Shindo indaga sobre la relación del director con las mujeres, y la exploración de esta relación problemática con ellas es el tema principal, más que sus películas. Desde sus primeros filmes en los años 20 hasta su muerte en pleno estado de gracia (varias obras maestras seguidas en los años 50), el documental explora en lasa actrices y amigas que le rodearon, incluyendo un supuesto amor por la talentosa Kinuyo Tanaka (Miyagi en Ugetsu).

Las mujeres de Mizoguchi siguen el mismo patrón: cumplen su función dentro de la sociedad patriarcal, son maltratadas, pero al final, se sacrifican voluntariamente por un hombre. Sobre todo sucede en los filmes posteriores a La historia del último crisantemo (1939), que representa un quiebre en su tratamiento estético y el punto de partida para su maestría después de la Segunda Guerra Mundial. Antes de esta película, sus mujeres tienen un aire más revolucionario, afrentan el machismo con determinación, como en Hermanas de Gion.

ladymusashino1

En Elegía de Osaka, del mismo año de 1936, la mujer sí es más similar a las posteriores, pero aún así, la crítica contra el machismo es feroz (tanto que fue prohibida por unos años en Japón). Más adelante, La mujer de Musashino y La vida de Oharu (1951-52), las mujeres elegirán sus destinos en concordancia con lo que desean y han anhelado. Con Ugetsu, sus mujeres vuelven de nuevo, como en El último crisantemo, a sacrificarse para que sus hombres (padres, esposos, hermanos) puedan cumplir con sus sueños, por más irracionales que estos sean. También abundan en Mizoguchi los filmes sobre prostitutas directamente, como Mujeres de la Noche, Una Geisha y La calle de la vergüenza, las cuales se alternan entre las dos visiones y fortalecen las distintas lecturas sobre el feminismo en el director.

Es en Ugetsu precisamente que este egoísmo de parte de los hombres es criticado con mayor eficacia. Alcanzando aires épicos, este filme alegoriza la violencia con la que la sociedad, como un todo, oprime a las mujeres, privándolas de todo deseo e independencia del hombre. Sin embargo, debido al carácter contemplativo de Mizoguchi, podría ser leído como una glorificación de este sacrificio, es decir, que aseveraría que las mujeres adquieren su grandeza en este sacrificio, que un hombre jamás haría.

osakaelegy1

Es tal la fuerza de la mujer que se sacrifica por causas que no comprende en su totalidad, como vemos en Ugetsu: las dos mujeres principales del filme son destruidas como consecuencia de las ciegas vanidades de sus hombres (el dinero, la gloria de ser un samurai), que para ellos, benefician a sus esposas. Uno desea dinero para obsequiar a su esposa, y ésta jamás se enterará. El otro, ser un guerrero glorioso para hacer que su mujer se sienta orgullosa, pero ésta jamás podría imaginárselo.

 El sufrimiento de estas mujeres, por cierto, se da “porque sus hombres no están allí para defenderlas”, lo cual dice mucho también. Incluso la fantasmal dama Wakasa es oprimida por un hombre, desde el más allá, su padre. Con su muerte, Wakasa no logró hallar el amor, y él condiciona su existencia desde la muerte como un recordatorio ominoso de que el hombre controla a la mujer desde su nacimiento hasta mucho después (aún hoy: muere la señora María, viuda de Tal).

ugetsu17U

Si Mizoguchi glorifica este sacrificio como vía única para la mujer, o si sólo los hace representaciones del mal que los hombres les inflingen, no queda claro, como corresponde a la obra de un maestro tan grande (ambigüedad similar hay en Shakespeare). En la sociedad creada por los hombres, las mujeres cumplen un rol periférico.

En las mujeres, los hombres escriben sus deseos y sus percepciones de la belleza: lo que es hermoso fluye a través de la mujer, pero colocándola en categorías, dándole funciones dentro de lo que el hombre considera “lo hermoso” (a este respecto, pensemos en el fantasma del padre en Ugetsu, o en la apropiación de la belleza femenina en Utamaro y sus cinco mujeres, en la que un pintor expresa su amor a través de la pintura, transfigura sus modelos reales en objetos de admiración estética).

sansho1S

La sociedad patriarcal escribe y borra en la mujer lo que necesita, y ella actúa en función de ello, en una relación ya sea de rechazo, rebelión, de sacrificio, o de resignación. En Mizoguchi, en apariencia, se critica este arrebatamiento de la individualidad, pero también se lee una conservadora oda a las virtudes femeninas tradicionales: el amor de madre, la entrega de esposa, la fidelidad de hija.

El reforzamiento de estos mitos ejerce la misma violencia que la discriminación original. Algo parecido sucede en Ingmar Bergman, otro director de mujeres. Y en Michelangelo Antonioni y Mikio Naruse sucede lo contrario, pues las mujeres se apoderan de su exclusión y se sobreponen a ella. Las primeras mujeres del japonés hacen eso mismo: desde la periferia de la sociedad masculina la destruyen por su flaqueza sin ellas, como es el caso de la hermosa Elegía de Osaka y La vida de Oharu (la decisión final de Oharu es en cierto modo una venganza contra la sociedad que la hizo sufrir, aunque signifique su sacrificio).

ugetsu22U

Las heroínas posteriores de Mizoguchi se apoderan de su sufrimiento y lo utilizan como arma, pero un arma no vengativa, sino una demostrativa, ejemplarizante. Una actitud pasiva, presente en las diáfanas Sansho, La princesa Yang Kwei Fei, El último crisantemo, y por supuesto, Ugetsu. Sin embargo, en esta pasividad sobrevive la misma fuerza de las críticas directas anteriores, en la manera en la que estos sacrificios femeninos hacen ver al hombre la profunda estupidez de sus egoísmos.

Siempre hay que recordar que Mizoguchi contempla, no examina. Es un director que se aleja de sus actores precisamente para revelar su interior con mayor firmeza, sin dejarse llevar fácilmente por las emociones momentáneas. Sus filmes adquieren intemporalidad mediante su tratamiento de los cuerpos y los espacios: la fluidez constante, la distancia respetuosa, un blanco y negro elegante, la música evocativa.

yokihi1Y

Todo contribuye a que se aplanen todas las interretaciones sobre las intenciones del autor, y se abran a lecturas dispares; invitan a una relación de conflicto alrededor de sus obras, y de este modo, se asegura la permanencia entre los mayores directores de cine que el mundo haya conocido, y uno que aún debe ser explorado con mayor detenimiento. Las mujeres de Kenji Mizoguchi son la espina dorsal de su obra, lo cual no significa que él haya filmado una versión única de ellas, aunque a simple vista lo parezca.

 

Por Fernando Chaves Espinach

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s