Amantes de las bajas pasiones cinematográficas…

Bajo tierra como una papa salvaje


mm8621955-1poster

Gus Van Sant – My Idaho Privado (My Own Private Idaho, 1991)

Vives en tu Idaho privado. ¿Buscas un hogar? ¿Buscas amor? Como Mike, que trata de encontrar a su mamá. O convertirás tu vida en una sorpresa hedonista y tu comportamiento seguirá la pauta de las ganas de joder, como Scott, el hijo del alcalde. O eres un Rey de la basura, como Bob, Bob, Bob, Boooob, dice la canción de su muerte. Mejor quédate dormido.

Private Idaho, la canción de B-52 de la que el film de Gus Van Sant toma el nombre, se vale de una energía impresionante para no decir nada. La película escoge un camino parecido, pero diferente. Parece hablar de la búsqueda de Mike, aunque considerado dos veces nos damos cuenta de que se trata de un asunto tangencial. ¿Alguien en su sano juicio piensa que de verdad encontrará a su madre? No resulta difícil darse cuenta de que el tema va por otro lado. La pregunta es por cuál. Recapitulemos.

1109124601

Un joven narcoléptico, un puto, un flete, o como más te guste. Oficio complicado si te vas a ir quedando dormido por la vida. Pero, bueno, digamos que Gus Van Sant se la puso difícil a su personaje. Éste es el inicio, y también la norma de la elipsis en los primeros minutos de film. Avanza así. Mike duerme, elipsis hasta que Mike despierta.

Sin embargo, aparece Bob y el recurso se va a la mierda. Ahora nuestros personajes parecen Shakespeare versión trash, y extrañamente líricos, en la onda de Gus Van Sant: el oro está en la basura, lo marginal como poético. Hablan como en la corte, se viste con trapos sucios. La casa abandonada que habitan es su palacio, su palacio de locura, y de juego, que es lo que vendrá.

2132686687_deb0c0d3a1

Esta segunda etapa es la del juego. Scott y Mike juegan para robar dinero, los protagonistas hablan como reyes por juego. Lo que antes asemejaba un cruce de mundos opuestos -lo cortesano y lo miserable- ahora se revela un juego. Cantan, gritan, se divierten, todo bien. El narcoléptico sigue quedándose dormido, pero poco importa, porque pronto Mike recibirá su herencia y con la varita mágica del dinero transformará a todos de sapos en príncipes, a todos. Claro, era mentira.

Y también era mentira que la historia iba por ese lado. Scott y Mike parten a buscar a la madre del segundo, y la historia otra vez cambia de rumbo. Hans los ayuda, y aparece la primera escena de fotografías pornográficas renacentistas. Eso es el sexo, flashes morbosos y hermosos. La segunda escena de sexo congeladamente carnal vendrá con Carmella.

bscap96tr

Entre tanto viaje, Mike y Scott llegan a Italia. Mike se enamora de Scott, Scott conoce una chica italiana, Carmella. Los tres viven juntos un tiempo. Mike sufre porque nadie le da bola y porque tiene que escuchar a los otros tirar todas las noches y verlos amarse y hacerse cariñito todos los días. Regresan.

Mike sigue como siempre y Scott hereda su fortuna, e ignora a sus amigos de la calle. Bob muere de pena. Ambos funerales se celebran al mismo tiempo, uno al lado del otro.

Más o menos en eso consiste este relato que cambia de rumbo, que en sí mismo constituye una búsqueda, pero no tanto de la madre, sino de su propio camino. Por eso oscila, por eso enlaza mundos opuestos, porque tal es su lenguaje, el del espacio de lo que ocurre cuando sueñas. Por eso, ya está de más decirlo, su protagonista es un narcoléptico.

pdvd_008

Bajo tierra como una papa salvaje, dice el private Idaho de B-52. Los personajes del Idaho privado de Gus Van Sant también se encuentran bajo tierra, rebosantes de salvajismo. Son los marginales, pero no a la manera de un retrato sociológico o antropológico de los bajos fondos de Portland, Seattle o Idaho, o incluso Roma, sino a la salvaje, a la estética, que permite la mezcla. Cuando te olvidas del realismo y haces que un loco de la calle hable como Shakespeare no eres un desquiciado: acabas de descubrir la papa salvaje, la acabas de sacar de la tierra, y el efecto es nuevo. Se trata del efecto de lo no visto todavía, del juego de olvidarse de los nombres, etiquetas o géneros, que produce impresiones encontradas, porque celebra la búsqueda, no el hallazgo. ¿Acaso lo mejor de una novela de misterio no es la intriga? El final solamente llega para matarla, porque entonces cierras el libro.

asvs99

Idaho es de quien lo agarre primero, así como hay Idaho para todos. Nada más es cuestión de abrir bien los ojos y mirar a un joven en la carretera diciendo que los caminos no siempre son iguales, para después quedarse irremisiblemente dormido. Entonces empieza la película, el camino queda adormecidamente despejado. Por la carretera, el film iniciará su marcha…

Otro que vivió como una papa salvaje bajo tierra fue River Phoenix, el chico que murió de sobredosis en la puerta de la discoteca de Johnny Depp. Vidas breve, sonrisa extensa,  de oreja a oreja, ésta es su mejor película. El speedball, la vida de unos, la muerte de otros, otra papa que yace bajo tierra esperando ser descubierta.

Por Eugenio Vidal

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s