Amantes de las bajas pasiones cinematográficas…

convergencias/divergencias: Quisiera Ser Millonario


slumdog-millionaire2008


Convergencia: Ernesto Zelaya

Danny Boyle y la India de Fantasía

Al principio, el más reciente proyecto de Danny Boyle parecía arriesgado: una historia ambientada en la India, usando actores indios, caras desconocidas para el grueso del público. Pero la apuesta funcionó: Quisiera ser Millonario es una fábula, un relato fantástico – aunque basado en la realidad – cuyo personaje principal es una persona normal, con sueños y metas que lo hacen identificable para cualquiera.

El personaje es Jamal Malik, un chico pobre de Bombay concursando en la versión nacional de “Quién Quiere ser Millonario”. Para sorpresa de todos, Jamal sabe todas las respuestas y está a un paso de llevarse el gran premio. ¿Cómo así un chico pobre, sin educación, sabe tanto?

slumdogmillionaire1

De ahí nace la fantasia: la vida de Jamal fue suficiente para enseñarle todo y así Boyle nos hace partícípes de la mágica vida de un chico que empieza como otro mendigo más en las calles de Bombay, para luego acabar como empleado de call center y ligado a una mafia local, de la cual su hermano forma parte. Y todo, como no, por amor.

Boyle siempre ha tenido un estilo directorial nacido del videoclip: energético y colorido. Se le ha acusado de manipulador, de aprovechar la miseria y pobreza de la población hindú para hacer una película falsa. Ciertamente, la India es uno de los países más pobres del mundo y el film lo muestra sin adornos: pero dudo que la intención de Boyle era crear un documental verídico y descarnado acerca de las condiciones de vida en el tercer mundo. Sería pedirle demasiado.

slumdogmillionaire2

Todo es una fantasía; incluso, el retrato de la población no es, en su mayoría, negativo. Jamal es un joven optimista a pesar de sus circunstancias y la gente que lo rodea son trabajadores, impulsadores, que nunca pierden la sonrisa y las ganas de vivir a pesar de ser pobres. Es el retrato de un pueblo dispuesto a superarse y ser grandes. Ese es, tal vez, el mejor retrato que se les puede dar y que al mismo tiempo sirve para no sumergir en depresión una historia que es puramente feliz y esperanzadora.

Algo que sí queda expuesto es el maltrato al que son sometidas las personas de bajos recursos: las autoridades no conciben que Jamal pueda ser una persona inteligente y capaz y hasta el mismo anfitrión del programa decide manipularlo y obligarlo a perder. Justamente es este antagonismo lo que hace de Jamal un buen protagonista.

slumdogmillionaire3

Al ponérsele por delante estos obstáculos, y viendo su manera de enfrentarlos, la simpatía del público está asegurada. Lo mismo con los gángsters, los cuales quieren mantenerlo alejado de Latika, su único amor. La vida de Jamal está llena de trabas, pero como en toda buena historia, sabemos que habrá un final feliz.

La película toca ciertos temas serios y escabrosos, es cierto – no sólo la extrema pobreza que se vive en la India, sino también la delincuencia, la prostitución y el abuso infantil – pero lo hace de una manera que no resulte incómodo: de nuevo, la intención de Boyle no es ser verídico ni hacer denuncia, sino entretener y porque no, conmover.

slumdogmillionaire4

Es, ante todo, un film sobre la alegría de vivir, el tener aventuras sin saber a donde nos llevarán, la idea de que la vida es impredecible, las cosas pasan por algo y sólo queda vivirla. Un sentimiento universalcon el que cualquiera se puede identificar. Para una historia tan alegre, es natural entonces que termine con un inesperado y colorido número musical al estilo Bollywood.

La música es, de lejos, su mejor aspecto y difícil no salir de la sala de cine sonriendo y moviendo los pies. Así, Boyle le rinde tributo a la industria cinematográfica hindú, conocida por sus fastuosos y coloridos números musicales, de la cual esta bien podría ser heredera. Aún considerando que sus antecesoras son más fantásticas, irreales y difíciles de creer.

slumdogmillionaire5

Su reciente victoria en los premios Oscar, más allá de que la Academia se haya rendido ante el claro favorito de público y crítica, es, de cierto modo, una señal de que la Academia se está renovando. Tras años de escoger siempre el mismo tipo de películas – épicas, bélicas, biográficas o sobre el Holocausto. –

En este caso han optado por una historia fantástica ambientada en un país exótico y sin el añadido peso de las grandes estrellas, una película que en su estética apela bastante al público juvenil. Muchos lo ven como premiar un film mediocre basado en su popularidad: para mi, es ganas de cambiar (una película así no podría haber optado a nada hace apenas unos años).

Danny Boyle entonces, muestra destreza en otro género y parece seguirá probando entre los que le quedan. Ha entregado una fábula alegre, que puede motivar a cualquiera a perseguir sus sueños con empeño, una película entretenida que cumple con ese objetivo y que además le ha dado al cine dos nuevas caras conocidas, Dev Patel y la simpática Freida Pinto, que de seguro darán que hablar más adelante.

slumdogmillionaireposter


Divergencia: Eugenio Vidal

Sincretismo mainstream

Un Oscar no significa necesariamente una gran película. Aunque tal vez sí un gran maquillaje: en el sentido de un aparato estético abrumador que esconde una serie de lugares comunes, en este caso presentados con encuadres aberrantes y estructura de programa concurso. La garantía es el espectáculo. No obstante, éste puede enceguecer los juicios, como la pirotecnia que captura la atención de algunos zombies.

¿Quieres ser millonario? (Slumdog Millionaire, 2008), con su estructura entrecortada, organizada bajo las reglas de suspenso de un concurso de pregunta-respuesta, sus personajes arrabaleros y su montaje trepidante, cuenta una historia más bien simple y esperanzadora: un par de hermanos, Jamal (Ayush Mahesh Khedekar, Tanay Hemant Chheda y Dave Patel, niño, no tan niño y más grande, respectivamente) y Salim (Azharuddin Mohamed Ismail, Ashutosh Lobo Gajiwala y Madhur Mittal, niño, no tan niño y más grande, respectivamente), y una niña, Latika (Tanvi Ganesh Lonkar, Rubina Ali y Frieda Pinto, niña, no tan niña o más grande, respectivamente).

slumdogmillionaire6

Se creen los tres mosqueteros, una especie de friends for ever cuya inocencia recuerda demasiado a la secundaria; un tonto con suerte que sabe todas las respuestas… ¿por qué?… gracias a su buen corazón…; una acusación de fraude de la que el protagonista sale bien librado cuando sus captores se apiadan de su historia de amor; la India como postal, plana y colorida, con un buen mensaje, pero nada más.

Porque si bien ¿Quieres ser millonario? también habla de una mafia, de los bajos fondos de la India, de la vida dura de un par de niños huérfanos, todo lo embellece, para desaparecer cualquier tipo de mala conciencia, pues los indios no sufren porque siempre bailan una coreografía al final. Por ejemplo, los niños.

slumdogmillionaire7

Su patetismo más bien provoca sonrisas cómplices: algo así como “qué lindo, mira como roba para comer”. Cualquier tipo de carga problematizadora desaparece en favor de los “buenos sentimientos”. Todo sea por el amor, incluso destruir tu argumento, o por lo menos, arrancarle de cuajo el interés.

La propia estructura también pierde. Se organiza mediante el recuerdo. Digamos que sigue las pulsaciones de la memoria de Jamal. El problema es que la mente de Jamal resulta demasiado organizada y monotemática. Su obsesión con Latika se encuentra muy idealizada.

slumdogmillionaire8

Se puede hablar de amor sin aludir a la necedad, el cariño poco tiene que ver con perseguir a una putilla de la infancia a la que casi no se ha visto. Aunque al parecer Danny Boyle no lo sabe o sencillamente prefiere aplicar la fórmula, que es una opción como cualquier otra, pero no la más digna de alabanza.

Más tarde, los dos hermanos crecerán. Y claro, sus respectivos caminos los separarán: uno malo y el otro bueno, el bueno es el protagonista y el malo en el fondo tiene corazón. Sin embargo, no distarán mucho de lo que el film anunciaba desde el comienzo: ya se sabía que el asunto apuntaba por ahí. Ése es más o menos el problema de toda la película. Danny Boyle no ha hecho nada nuevo.

slumdogmillionaire9

Ha tomado un puñado de tópicos de siempre, los ha resuelto como dicta la fórmula, pero tuvo la astucia de percatarse de lo que hacía y por eso vistió ¿Quieres ser millonario? con un montaje llamativo y una estructura no tan lineal, le dio a su cine la dinámica del concurso.

Lo que, de por sí, no parece una mala idea, salvo porque el aparente plus responde tanto a un lugar común como las premisas. El tratamiento parece diferente, pero sin ir muy lejos basta recordar Ciudad de Dios (Cidade de Deus, 2002), o cualquier otra película efectista. Aunque la mona se vista de seda, mona se queda… No es exacto, porque la seda también era una estafa.

slumdogmillionaire10

Luces, fuegos artificiales, un encuadre aberrante no es nada del otro mundo. Una historia que se arme mediante flashbacks a partir de un interrogatorio, tampoco. ¿Una película india? Menos, a no ser que nunca hayas oído hablar de Bollywood. Son cosas del melodrama.

Ésa sería una respuesta facilista. Porque se trata del género sentimental del cine, no del predecible. La cuestión no se encuentra tanto en las intenciones, que de repente podrían no referirse a explotar el exotismo, sino efectivamente a cruzar códigos -¿quién sabe?-, lo que no funciona es el mecanismo.

slumdogmillionaire11

Nada escapa del cliché, ni siquiera el hecho de haber mezclado varios.

A veces la enumeración resulta irresistible:

a) El sancochado no es arte

b) El color local puede enceguecer

c) La vida no es un programa concurso

d) Con Bollywood te ríes más

Un último ejemplo.

Todo está escrito. Suena a sincretismo barato, suena a ¿Quieres ser millonario?: como si del Karma se tratara, el amor al final siempre triunfará, por lo menos con la Academia. ¿Qué fue del director de Trainspotting? Murió de sobredosis de efectismo.

Anuncios

2 comentarios

  1. omar

    Al igual que la crítica de Ricardo Bedoya redactada al estilo de la premisa de Slumdog Millionaire, me parece que la película debe ser tomada como tal; basada en su producto de entretenimiento como valor artístico. Si de escoger fuera, me quedo con la convergencia puesto que el film narra con buen pulso la fábula de Jamal, y es precisamente ello, el hecho de ser fábula donde funciona mejor. De otro lado, es cierto que los elementos tomados de la realidad como pobreza, maltrato infantil, corrupción, y lo que se vive en Bombay es plasmado aquí con artificio y poca profundidad proyectados con gran cuidado estético por Danny Boyle, pero cabe recordar de que no es un documental ni mucho menos un reportaje con el objetivo de mostrarnos la parte cruda de la India. Quisiera ser millonario es un producto de entretenimiento, cumple sus objetivos pero resulta exagerado el Óscar a mejor película, pero no por ello, desmerece una apuesta muy arriesgada que acertó exitosamente.

    abril 17, 2009 en 2:02 pm

  2. rosibel

    Un contraste entre la cruda y aveces ingrata realidad y el amor, la inocencia y la esperanza en la vida como dicen los titulos es una alabanza a la vida una pelicula para celebrar. Una de las mejores peliculas que he visto en mi vida. usal

    abril 23, 2009 en 3:11 pm

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s