Amantes de las bajas pasiones cinematográficas…

de las posibilidades narrativas y su devenir


Por Enrique Vidal

Es importante empezar acotando que el cine empieza sin explotar todas las posibilidades narrativas que contemplamos hoy en día. Se notaba, antaño, un demarcado esquema aristotélico del drama (presentación-trama-desenlace).

La estructura, hoy en día, no ha cambiado fundamentalmente, más bien, se han diseminado diversos modos que pueden resultar más compactos y funcionales, difusos y densos o también los hay sin argumento lógico aparente.

Para retratar un esquema, a grandes rasgos, del cine en Latinoamérica antes de los años 50, habría que decir que los géneros predominantes pueden verse englobados en las películas expuestas en clase y estos son: melodrama, comedia y el Western. Si habláramos del cine en general, habría que mencionar dos grandes ausencias: Policial y el Terror.

Así pues, damos cuenta de que el cine fue aprendiendo con el tiempo este manejo de posibilidades narrativas que no delimita una separación demarcada de géneros y esto se dio por razones que no resultan necesariamente históricas. El cine, en general, estaba concebido como una industria del entretenimiento, en ese sentido, las productoras demandaban películas digeribles y encasillables en función a temáticas. Más importante aún es mencionar la recepción de un público que cada vez va pidiendo más: “Aunque en los comienzos del cine en Latinoamérica el público acogió con agrado la posibilidad de contemplar un ambiente local, pronto reclamaron temas nuevos (…) Las cámaras dirigieron su objetivo hacia acontecimientos sensacionales y de gran interés”[1].

blowof2jpgTod Browning

Sin embargo, es relevante decir que el “arte por el arte” siempre estuvo en el cine desde sus inicios, pero teníamos que contar con grandes excepciones como Tod Browning o Luis Buñuel. Solía hablarse de directores “no comprendidos” por esas épocas y las líneas permanecieron “formales”, esta fue una constante hasta los años 60’s. Puede decirse que en esa década empieza a hablarse del “cine de autor”, sobre todo por la fuerza e influencia que logró la nueva ola francesa. En adelante empiezan a verse películas que trascendían todo tipo de expectativas, se puede mirar al sesgo, ahora hay un cine “para todos y para ninguno”.

Regresando al tópico de los géneros, considero pertinente realizar una breve presentación de los mismos antecediendo a las críticas de las películas (o película) en cuestión. Quiero empezar, entonces, teniendo en cuenta a la película advenediza en función a las demás: Pampa Bárbara, ¿por qué advenediza? Simplemente por ser la única película argentina entre cuatro mexicanas. Dentro de estas cuatro, hay una con las que guarda diversas similitudes de soporte: Vámonos con Pancho Villa plasmadas en el género del Western (También llamado el género americano).

Del Western…

Western es la sustantivación de West (oeste). La denotación directa nos lleva a un plano rural, alejado de la ciudad, donde las reglas las hace el más fuerte. Estamos hablando de un género que privilegia el honor del hombre por sobre todas las cosas y es una constante apreciar ficciones que nos muestran la lucha por los ideales, la conquista de un territorio o duelos personales. Sea como fuere el argumento, el Western es quizá el más delimitado de los géneros tanto en función del contenido como en lo estético. Sin embargo, es considerado uno de los pilares fundamentales de la industria cinematográfica y quizá el único género originario en el cine (los demás ya existían en literatura).  Además, es sobresaliente la cantidad de historias producidas dentro de un género, en apariencia, limitado o cuadriculado. Esta característica nos muestra la mano de genio de un John Ford, Howard Hawks o un Anthony Mann.

Pampa bárbara o ¿la mujer como objeto?

El contexto en el que surge Pampa Bárbara es muy interesante. Se trata de una película hecha en el año 1945 en pleno gobierno militar del G.O.U y un año antes de que Perón fuera elegido presidente de Argentina y se funden bases más democráticas en torno a la identidad y a la cultura argentina. Esta base que apoya la expresión cultural es fundamental para explicar a Argentina como una potencia en producción de cine a nivel Latinoamericano. La cultura pasa a ser entendida como una revolución y nacional y popular. “(…) Leopoldo Marechal, director general de Cultura durante aquel gobierno justicialista, resume una sola concepción: la del pueblo como creador y asimilador de la cultura”[2].

Pues bien, pareciera una coincidencia que el ímpetu de los personajes de Pampa brava antecediera esta revolución cultural. Hacia un resumen de lo que ocurre en ella tenemos “un fortín en medio de la Pampa, su comandante decide traer mujeres desde Buenos Aires, para que los soldados no deserten”[3].

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Al leer esta breve sinopsis uno, casi inevitablemente, se pone a pensar al respecto de la mujer como mercancía. Su uso en las guerras para apaciguar el stress y malestar de los hombres en combate es histórico y es justamente la cruda historia la que nos muestra un machismo exacerbado y a secas. Sin embargo, esta situación se denota en la primera parte de la película, en ella se nos relata el trajín de las mujeres que son llevadas contra su voluntad (muchas de ellas) al fortín para hacerles compañía a los soldados y es durante el camino donde empiezan a ganar un rol preponderante y se conforman pequeñas coyunturas dentro de la narración. Apreciamos, pues, una suerte de reivindicación de la voluntad de las mujeres para sobrellevar su situación y donde su capacidad de elegir se vio sesgada en la unanimidad (posible mas no muy creíble).

Pampa Bárbara es un Western violento y de oposición. El trabajo de producción es muy logrado (considerando las limitaciones) y logra aprovechar el Studio de Cine para “dar aire” a la película. Las actuaciones son muy dinámicas aunque decaen por momentos, sobre todo en aquellos en los que los afectos resultan más intensos. Cabe resaltar que rompen un esquema en el género, pues resultan ser más flexibles y capaces de sugerir realidades internas que nos hacen pensar en los individuos más allá de lo que les sucede, se encuentran presentes demonios que trascienden la añoranza de volver al hogar. Damos cuenta de que el amor conforma parte fundamental en este inusual Western.

guerra-2La Guerra Gaucha

John King recoge esta película y La guerra gaucha como epítomes del Western melodramático: “Los dolorosos, nobles y maniqueos sentidos nacionalistas de estas películas y sus intentos un tanto rudimentarios para captar la grandeza del paisaje tuvieron éxito en las taquillas, pero aparecieron en un momento en el que el espejo del liberalismo nacionalista se estaba destrozando, ofreciendo nuevos, inesperados y oscuros reflejos”[4]

Estos inesperados reflejos de los que nos habla King se fundan en la recepción que tuvo la Aristocracia liberal argentina respecto al peronismo: “El período 1946-1955 fue visto como de oscurantismo cultural por la mayoría de intelectuales y artistas. El cine, por ejemplo, cayó bajo el control de la Subsecretaría para información y prensa, que actuaba como una forma de propaganda ministerial, monitoreando periódicos, transmisiones radiales y al cine”[5].

Sea como fuere la lectura, estemos de acuerdo con Casalla o con King, la función social y de representación del cine en Argentina da una muestra al resto de Sudamérica de su poder simbólico. Se trata de una industria capaz de trascender la línea del entretenimiento y asistimos a verdaderos homenajes históricos. El Western quizá sea el género idóneo para la ocasión.

Para concluir, no quisiera dejar de expresar mi apreciación personal en cuanto a la película: Se deja ver sin ser notable. El carácter común de las historias dentro de la ficción le brinda cierto halito monótono, sin embargo, debo admitir que para mí es una rareza haber podido apreciar un Western de mi continente.

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¡Vámonos con Pancho Villa! o el fin de la Leyenda

Siguiendo la línea del género, nos vamos a México para dar testimonio de la, para muchos, mejor película mexicana de todos los tiempos: Vámonos con Pancho Villa.

Este Western nos muestra un retrato histórico de la revolución mexicana en función a las aspiraciones de seis campesinos que deciden unirse al ejército de Pancho Villa. La admiración por tal personaje es un punto en común de esta simpática sociedad que decide ir a las armas. Sin embargo, éstos irán cayendo uno por uno debido a circunstancias de coyuntura (muerte en batalla y por enfermedad) y también absurdas (juego de ruleta rusa) hasta que sólo queda Tiburcio, el líder de un grupo que se fue y que le hizo dar cuenta de los horrores de la guerra. Un retrato demoledor lo apreciamos cuando justamente Pancho Villa le ordena matar a uno de sus compañeros (a “becerrillo”) e incinerarlo para evitar la propagación de enfermedades. Decepcionado, decide abandonar la lucha y regresar a su pueblo.

Esta historia nos muestra un muy interesante contraste: la ilusión de la leyenda contra la cruda realidad. Si tuviéramos que capturar la esencia de la película con un solo adjetivo, habría que ponerle: Real.  Así pues, Juan Carlos Vargas afirma respecto a la película: “Desmitificó la figura legendaria de Villa, el caudillo más popular y admirado, y otorgó un justo lugar a los individuos comunes y corrientes que combatieron por la causa”[6].

22112006_0743_pancho_villaVámonos con Pancho Villa

Dentro del trajín de esta causa justa, vimos hombres que conviven solidariamente y con mucho humor. En definitiva, la trama se enriquece con esta pequeña sociedad de amistad con espíritu idealista Habría que rescatar, también, la veracidad de la ficción: “(…) travelling de locomotoras, arsenal en abundancia, ejército real y batallas con tintes de veracidad que por momentos pareciera un documental revolucionario”[7].

No obstante, debo agregar que no la encuentro en el lugar histórico en la que se ubica por consenso. Me ha tocado ver películas de directores mexicanos a los que considero superiores como Buñuel o Ripstein. ¡Claro está! Fernando de Fuentes hace un cine diferente, en todo caso, si tengo que ejercer alguna odiosa comparación de género, sólo tendría que acudir a Qué verde era mi valle o un Río Bravo para explicar mis razones. Buena película, sí, pero no tanto a mi gusto.

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Del melodrama…

El siguiente género presente en el trabajo es el melodrama y éste se muestra exponencialmente en la película Víctimas del pecado. Si bien los Western previos habían mostrado bríos afectivos, estos se quedan cortos en comparación con la historia de Violeta (Ninón Sevilla). Una definición a grandes rasgos del nombre del género nos lleva a juntar las palabras “melodía” y “drama”.  La historia cuenta: “se trata de un espectáculo en el que el texto hablado se integra con la música. La forma, que ya comenzó en el antiguo teatro griego, se hizo popular en el siglo XVIII y un gran ejemplo de ello es la Ópera del mendigo (1728)”[8].

La idea del melodrama para el audiovisual es un poco menos pomposa pero quizá más elaborada. Se trata de una narración o suceso en el que abundan situaciones lacrimosas. Los afectos son llevados al extremo, por tanto, es común que las situaciones lo hagan también. Los genios del melodrama en el cine los hay mayores y excesivos: Roberto Rossellini, Douglas Sirk, Jean Jacques Beineix entre muchos otros conforman esta lista.

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Quizá la mayor dificultad del género radique en la capacidad de afectar al espectador sin caer en el ridículo. Se trata de un cine muy bello si bien elaborado, la empartía y capacidad de identificación con los personajes y sus situaciones juegan, entonces, el papel fundamental aquí.

Víctimas del pecado o víctimas de sí mismos

Víctimas del pecado es una película con giros impresionantes. Un digno paradigma del género. Nos cuenta la historia de Violeta, una cabaretera que recoge al bebé de una compañera desde la basura al ser obligada por el explotador y jefe Rodolfo. Violeta se encargará del niño con ciertas dificultades y se cruza en su camino a Santiago, dueño de otro cabarett, quien se enamora de ella y forma un hogar con el bebé. Rodolfo, quien fue recluido en la cárcel al intentar asesinar al bebé, sale libre luego de una pronunciada elipsis, cuando el pequeño tiene 6 años y planea su venganza. Rodolfo asesina a Santiago y Violeta, lo venga con la misma moneda de modo que se desencadena un drama feroz.

Doy cuenta de lo difícil que resulta elaborar una breve sinopsis para tanto acontecimiento importante que se da en la película. Hay que resaltar el buen trabajo de Emilio “el indio” Fernández en cuanto a los cambios y manejo de las emociones en el interior de la ficción. Si bien esta, por momentos, puede resultar exagerada, no decae sino en momentos efímeros y empalagosos. En general, la balanza compensa por un considerable margen a los aciertos sobre las deficiencias, quizá el final al llegar de modo repentino, nos deja una sensación de inestabilidad (y quizá en muchos de risa). Sin embargo, hay que tener en cuenta de que se trata de un argumento enrevesado, una mayor elaboración hubiera considerado un mucho mayor tiempo.

De la comedia…

El siguiente, y último género, es uno de los más antiguos. El impulso por reír es considerado como una catarsis desde tiempos del teatro griego. Es interesante abordar la principal atribución del fin de la comedia: la risa.

Nueva ley de flujo y reflujo: Así describe Nietzsche el aspecto necesario de la risa y su jovial sabiduría. Así también, su carácter trágico al afirmarse en una sinrazón sublime que forma parte, curiosamente, de la propia conservación de la especie humana. Acotemos que  aproximarse a una definición de la risa y sus atribuciones nos lleva a una súbita temeridad para abordarla como concepto. De uno u otro modo, se desliza y escapa de la investigación rigurosa desafiándola altaneramente.

Por esta razón,  tomemos, mejor, la definición de comedia en tanto causante de risa: “La comedia es un género dramático que se caracteriza porque sus personajes protagonistas se ven enfrentados a las dificultades de la vida cotidiana, movidos por sus propios defectos hacia desenlaces felices donde se hace escarnio de la debilidad humana. La comedia se origina en el mundo griego, pero se va desarrollando por el medievo y por la edad moderna, hasta llegar a nuestros días”[9].

En cine, los maestros de la comedia están aún en pugna: ¿Chaplin o Keaton? Personalmente creo que Wilder es el mejor de todos. Y hablando de América Latina, la cuestión gira en torno a Cantinflas o Tin Tan. A fin de cuentas, todo resume a la cuestión de gustos…

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El rey del barrio o ¿el rey de la comedia?

El Rey del Barrio es una gran comedia. Quizá la mejor del gran Germán Valdez “Tin Tan”. Ello se debe a la simplicidad aparente que muestra el personaje y su capacidad oculta para llevar una doble vida. A esto habría que sumarle un gran reparto y sus respectivas actuaciones. En resumen, la historia dice así:

“El joven ferrocarrilero Tin Tan se empeña en proteger a su joven vecina Carmelita, a pesar de que ésta rechaza su ayuda. En realidad, Tin Tan es jefe de una banda de ladrones que se dedica a estafar a millonarias, haciéndose pasar por músicos, pintores y cantaores de flamenco. Éste moderno Robin Hood ve complicadas sus intenciones cuando la estrafalaria Nena, una de sus millonarias conquistas, se prenda de sus encantos y quiere casarse con él”[10].

La historia se muestra bastante simple. Ello implica, una vez más, que el tratamiento y el devenir del protagonista brindan un valor agregado enorme al producto finalizado. King habla al respecto del personaje: “Tin Tan, ofrece una imagen diferente de lo mexicano. Es el pachuco, el mexicano-americano, el fantoche que puede hablar y hablar a su manera en cualquier situación difícil  en una mezcla de spanglish y ritmos musicales de frontera”[11].

rey1El Rey del Barrio

Damos cuenta de la importancia de los diálogos, estos por su velocidad pueden pasar desapercibidos en su contenido total, sin embargo, Tin Tan logra impregnar de emoción aquello que expresa. Pareciera que, de todos modos, resultaría hilarante aún si se tratara de un idioma incomprensible. Eso lo hace uno de los mejores, un intempestivo al cual la historia le está dando el lugar que merece.

Por  último, es importante mencionar la versatilidad de la película. Se aprovecha para parodiar melodramas de modo jocoso y fresco. Tomemos por ejemplo la escena en la que Nena empieza a perseguir a Tin Tan hasta el punto en que se resuelve todo. No es bueno para ser el “malo”. Pero, después de todo, bueno para ser bueno. Eso fue lo que importó más al final…aunque no todos pudieron quedar felices.

bunul1Luis Buñuel

Buñuel o el género en sí mismo…

Muchas de las películas de Buñuel son difícilmente encasillables en un solo género. Por esta razón, prefiero considerarlo como una categoría aparte, quizá sea lo más justo si estamos hablando del cine de Buñuel pues, si bien puede ser irregular, no es posible que no llame la atención o que su cine no afecte de uno y otro modo.

La cualidad indefinible de muchas de sus películas se debe a su propósito a la hora de hacer cine. Buñuel pretende dejar un sello personal que no busca, necesariamente, una recepción de un público masivo. Esta característica de su cine hizo que las productoras lo “ahogaran” durante su etapa mexicana.

Sin embargo, ello no fue impedimento para que realizara películas maravillosas como Él, El ángel exterminador o Ensayo de un crimen. En este caso, abordaremos Él.

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Él o ¿todos contra mí?

Él es Francisco Galván (Arturo de Córdova). Un hombre tranquilo y conservador de conducta impecable. Él verá al amor de su vida en una iglesia y resulta ser la novia de un amigo suyo. Francisco logra separarlos invitándolos a su casa y logra casarse con Gloria. En adelante, Francisco irá mostrando su verdadero yo y plasmando sus inseguridades en un nivel enfermizo. Los celos injustificados lo llevarán a cometer actos violentos contra su esposa y harán de su luna de miel todo un infierno.

La historia empieza con Gloria y un fortuito encuentro con su ex prometido Raúl. Ella le va contando de su decadente relación con Francisco pero aún aspi no se atreve a dejarlo. Aquí surge la interrogante: ¿por qué Gloria se queda tanto tiempo soportando a Francisco? Pareciera que todo intento por justificarlo es en vano. Raúl se muestra sorprendido conforme la va escuchando…y al finalizar le dice que estará siempre con ella para apoyarla, mientras tanto, Francisco los observa desde los altos de su enorme casa (que bien parece una fortaleza) y ahora se encuentra “decidido a todo”.

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Retomando al perfil de Francisco, es interesante destacar dos elementos sutiles pero a la vez muy importantes en la conformación de su personaje: Primeramente está el fetiche por los pies. Recordemos la genial escena del lavatorio de pies. Es justamente lo primero que Francisco le ve a Gloria, además, después de una ardua discusión en la cena, Francisco intenta besar desesperadamente a Gloria luego de ver sus tobillos. En definitiva, se trata de el sello de Buñuel por imprimir partes del cuerpo a las obsesiones de sus personajes.

También está su enorme ego, el cual no le permite admitir estar equivocado jamás y lo hizo encerrarse en una enorme y extravagante mansión cuyos exteriores se asemejan a una cárcel. Quizá ese sea un buen calificativo. Una atmósfera claustrofóbica impera durante la película y sobre todo en las tensas discusiones en el interior de la mansión. “Así en Él, el conformismo de puertas afuera que muestra Arturo de Córdova hace que el tumulto y el caos interno de una mente al borde del ataque de nervios resulta más profundo e inquietante”[12]

arturo_cordova-1Arturo de Córdova

Francisco tiene un amigo en su casa. El mayordomo Pablo. Él sirve, en muchas medidas, como un elemento de homeostasis para su ya pervertida psique. Ya cerca del final de la película, Francisco le pregunta si valdría la pena asesinar a Gloria. Pablo le dice que no valdría la pena, sin embargo, Francisco intentará hacerlo fracasando. El patetismo llevado al exponente: ni siquiera pudo matar a la chica que amaba desesperadamente. Él termina en una iglesia, intentando ahorcar a su amigo, el padre Velasco. Después, una gran elipsis nos lo muestra, en un convento, aguardando la visita de Gloria y Raúl, quienes se casarón y tuvieron un hijo: Francisco.

“Él es un film sugerente, sensual, en el que Buñuel nos hace cómplices de su mirada feroz e irónica. Es un melodrama antisolemne, desaforado y gozoso que termina con un adecuado y falso final feliz”[13].


Bibliografía:

–          CASALLA, Mario. “Luz, cámara, memoria…Una historia social del Cine Argentino”.

–          ELENA, Alberto y DÍAZ LÓPEZ, Marina. “Tierra en trance: el cine latinoamericano en 100 películas”.

–          KING, John. “El carrete mágico”.

–          TALENS, Jenaro y ZUNZUNEGUI, Santos. “Historia general del cine” (Volumen IV).

–          WILLIAMS EVANS, Meter. “Las películas de Luis Buñuel”.

Referencias por Internet:

–          http://www.rosariocine.com.ar/?sitio=info&numero=419

–          http://cinemexicano.mty.itesm.mx/peliculas/rey.html

–          http://es.wikipedia.org/wiki/Comedia

–          http://es.encarta.msn.com/encyclopedia_761555769/Melodrama.html

–          http://www.revistacinefagia.com/mexicodemis012.htm


[1] TALENS, Jenaro y ZUNZUNEGUI, Santos. “Historia general del cine” (Volumen IV). CÁTEDRA. Madrid. 1997. pp. 145 – 146.

[2] CASALLA, Mario en “Luz, cámara, memoria…Una historia social del Cine Argentino”. Corregidor. Avellaneda. 1995. pp. 229.

[3] http://www.rosariocine.com.ar/?sitio=info&numero=419

[4] KING, John. “El carrete mágico”. Tercer mundo editores. México. 1994. pp. 67.

[5] KING, John. “El carrete mágico”. Tercer mundo editores. México. 1994. pp. 67.

[6] VARGAS, Juan Carlos en “Tierra en trance, el cine latinoamericano en 100 películas”. Alianza editorial. Madrid. 1999. pp. 33.

[7] http://www.revistacinefagia.com/mexicodemis012.htm

[8] http://es.encarta.msn.com/encyclopedia_761555769/Melodrama.html

[9] http://es.wikipedia.org/wiki/Comedia

[10] http://cinemexicano.mty.itesm.mx/peliculas/rey.html

[11] KING, John. “El carrete mágico”. Tercer mundo editores. México. 1994. pp. 83.

[12] WILLIAMS EVANS, Meter. “Las películas de Luis Buñuel”. Paidos. Barcelona. 1995. pp. 97-

[13] VARGAS, Juan Carlos en “Tierra en trance, el cine latinoamericano en 100 películas”. Alianza editorial. Madrid. 1999. pp. 115.

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2 comentarios

  1. Pingback: bienvenidoswelcomewilkommen « También Los Cinerastas Empezaron Pequeños

  2. Xavier Sans Ezquerra

    En el surrealismo de Luís Buñuel tuvo que ver muchísimo el delirum tremens como consecuéncia de las cogorzas que se agarraba, era alcoholico, por la mañana ya se servía un buñueloni,- negroni de ginebra-; como Federico Fellini rendía culto al sueño, solo que en el caso de Buñuel eran angustiosas y violentas pesadillas y en el maestro de Rimini eran mas festivas, una mezcla de circo y de burdel.

    El presunto surrealismo de Salvador Dalí no son mas que criaturadas de un hombre-niño, ¿quien de niño no ha dibujado una polla ergida y eyaculando o un coño excitado?; otros, -como Buñuel-, eran burgueses que rendían culto a la anarquía, se enfrentaban a lo establecido, al poder a la religión. Dalí era un fascista y Buñuel era muy contradictorio con sus obsesiones con la religión católica, -planos que parecen postales religiosas-, y con las armas de fuego, -símbolo de poder fálico-.
    El cine de Luís Buñuel tiene muchos puntos en común con el de Hitchcock y con el de Ingmar Bergman.

    marzo 10, 2010 en 12:36 pm

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