Amantes de las bajas pasiones cinematográficas…

LOS DE ARRIBA Y LOS DE ABAJO


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Jorge Gaggero – Cama Adentro, 2004

Cama adentro del director argentino Jorge Gaggero es una película que rinde tributo al realismo y como buen film realista es una película sobre las apariencias. En dos sentidos: por un lado, porque pretende contar la historia de una mujer de clase media alta que no se resigna a dejar de ser lo que fue; por el otro, porque es un filme sincero, franco, frontal.

Cama adentro narra la relación entre una mujer y su empleada doméstica en un momento de crisis. La crisis (como se adivina por algún audio radial) es la argentina de fines de 2001. La mujer aludida es una señora pudiente venida a menos (Norma Aleandro, muy controlada), separada de su esposo y con una hija adulta viviendo en el extranjero.

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La única compañía de la mujer es su fiel empleada. Luego de treinta años de convivencia, la empleada cumple un rol importante en el balance emocional de la casa: es parte de la familia. El problema surge cuando la dueña de casa no le puede pagar el sueldo a la empleada. Este conflicto constituye el disparador del relato. A partir de ahí comienza la evolución catalítica de situaciones y escenas a través de las cuales -sin prisa y sin pausa- quedan expuestos los fuertes lazos de humanidad que se confunden por momentos en la desconfianza y las resistencias sociales.

Se advierte en el filme, la intención de Gaggero de no incurrir en un tono grandilocuente sino de abordar los fueros humanos con humildad y con una voluntad transformadora. No obstante el director y Cama adentro pagan un precio, de iniciación diría yo: la negación del tema, abordado maravillosamente por filósofos como Marx o a Hegel y en una la larga lista de obras maestras como “Jacques el fatalista y su amo” de Diderot, “El Sr. Puntilla y su criado Matti” de Brecht, o “El sirviente” de Pinter/ Losey.

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De manera que sin caer en la tendencia perversa de algunos cineastas que confunden lo mínimo con lo intrascendente y la “estética del hambre” con la pobreza de ideas, en esta cinta abundan las ideas y el director no las esconde. La problemática visión de las “clases populares” en el cine argentino (que suele ser bastante reaccionaria) no ha sido un obstáculo para Jorge Gaggero.

El personaje de la sirvienta parece estar dibujado desde el candor del “pobre-pero-honrado/sabio” opción especularmente opuesta al “pobre convertido en criminal” de Ojos de fuego, el corto previo de este director. Que no creemos que sea expresión de un paternalismo disfrazado de respeto, como exigen las “buenas formas”; sino de una opción genérica, narrativa, funcional. No se trata de reproducir un orden, ni de cuestionarlo. Se trata de hacer ficción, punto.

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Cama adentro es una película de un clasicismo palmario, de una corrección expuesta: nada perturba su diáfana linealidad, nada es disonante en ella, así como nada parece enturbiar esa idealizada relación inter-clases (a no ser por esa crisis externa impuesta por la “realidad”). Y el conflicto está reducido a su mínima expresión.

El problema no está en las relaciones sociales sino en las relaciones humanas. La vida (y la película) se reduce así a una serie de fragmentos discontinuos y lo único que vale es el gesto que los rescata del olvido (sin pretender totalizarlos ni entenderlos, sino compartir la intimidad de la emoción).

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Cama adentro pretende ser sólo una película de cámara: lo importante son los detalles ligados, por supuesto, a la esfera de lo doméstico. Lo central son los personajes (su relación fraternal frente a un afuera igualmente hostil para ambos). No obstante que ese afán microscópico fundamente las críticas de colegas argentinos que indican un trazo grueso y un lugar común, que es, finalmente, lo que se esconde tras las apariencias.

Norma Aleandro recurre a todo su oficio para dotar de vida a un personaje que no tiene tics teatrales. Frente a ella está Norma Argentina, la empleada doméstica dedicada en la vida real a ese trabajo (Jorge Gaggero la invitó a filmar y hoy tiene una carrera de actriz). Norma Argentina le entrega a filme una autenticidad vicaria. El final es grandioso: digamos solamente (para quien pueda no imaginarlo) que la “cama adentro” del título se invierte y ese recurso es de una humildad llamativa.

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El director sabe contar su historia (la película es técnicamente irreprochable, y hace un uso notable de la cámara en mano), la historia en apariencia mínima desarrolla los conflictos de la movilidad social entre personas conocidas, entrañables, adultas mayores, mujeres.

¿Cómo podría ser insubstancial? Jorge Gaggero es uno de los últimos realizadores del famoso filme colectivo Historias breves que accede a la dirección de largometrajes; si aquel conjunto de cortos dio a conocer a una nueva generación de directores, de algún modo Cama adentro se constituye en una colección de sus virtudes pero también de esas promesas incumplidas del (ya no tan) “nuevo” cine argentino.

Por Óscar Contreras

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