Amantes de las bajas pasiones cinematográficas…

el estado de la crítica de cine


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Lorena Cancela, Gonzalo Maza, Iván Pinto, Quintín, Adrian Martin y Juan Pablo Miranda

Conferencia de Adrian Martin en el Festival de Valdivia.

Me gustaría iniciar esta discusión sobre el estado de la crítica de cine proponiendo algunas definiciones breves, ideas y contextos.

En primer lugar, pienso que es útil pensar que la crítica de cine sucede a través de tres niveles. El primer nivel es el periodismo de medios masivos: el tipo de reseña de películas y escritura de artículos que toma lugar en periódicos y revistas no fílmicas en general, así como radio y televisión.

Para la mayoría de gente que no está en esta habitación hoy, para la gente que lee crítica de cine en una forma diaria,  casual, y a veces con cierto interés, esto es realmente “todo lo que existe” de crítica cinematográfica en su experiencia. La mayoría de reseñas de cine en los medios masivos, se concentra, como todos saben, principalmente en el cine comercial que se estrena en las salas semana tras semana: las últimas películas, estrellas de cine, y reportes de taquilla.

El segundo nivel es al que yo llamo “el rango medio” de la crítica de cine, usualmente encontrado en revistas de cine que pueden ofrecer un comentario moderadamente intelectual, pero en una forma accesible y fácil de leer.

Los lectores de este segundo nivel están generalmente interesados en el cine, o tienen un mayor interés general en leer acerca de cultura o artes.

En esta categoría irían muchas de las bien establecidas revistas alrededor del mundo, tales como Sight and Sound en Gran Bretaña, Film Comment en los Estados Unidos, y El Amante en Argentina. Estas revistas pueden mirar el pasado del cine, pero suelen concentrarse en el presente: los últimos filmes, eventos, festivales, y demás.

El tercer nivel de la crítica cinematográfica es la académica, generalmente basada en niveles universitarios. Es aquí donde la crítica de cine se convierte en historia de cine y teoría de cine. Su lugar es la publicación académica y sus lectoría son generalmente muy pequeña y especializada.

Ahora, habiendo propuesto estas tres categorías, quiero dejar claro inmediatamente que éstas no tienen jerarquía alguna, y las líneas entre ellas suelen ser borrosas. No estoy diciendo que la universidad es superior al periodismo, o viceversa. Creo que podemos, y debemos hacer el mejor trabajo que podamos en todos estos espacios, y la historia nos ha dado varios ejemplos de críticos que han “cruzado los bordes” entre ellos, mezclado sus modos de publicación en una forma muy productiva. Todos nosotros aquí hoy en el panel hemos trabajado en estos “sitios” en diferentes momentos, en publicaciones como el sitio Web de la  FIPRESCI (Asociación Internacional de Críticos de Cine) y en su publicación Undercurrent.

Pero, si les voy a proponer que, en ciertos momentos, necesitemos concentrarnos en uno o dos de estos “niveles” y esta necesidad nos está encarando hoy en día.

En este momento, estamos escuchando en distintos países mucho sobre la “crisis de la crítica cinematográfica”. La palabra crisis siempre implica, para mí, muerte, parálisis, o colapso nervioso, por lo que prefiero la palabra “emergencia” – porque, en una emergencia, espero que algo nuevo esté en el proceso de emerger.

¿Que es la llamada “crisis de la crítica cinematográfica” propiamente?  Básicamente es, por un lado la expulsión de la verdadera crítica de cine “verdadera” del  creciente y sobre controlado mundo de los medios masivos de prensa. Y por el otro lado, es una ansiedad concerniente al aumento de crítica cinematográfica en la Internet – y la Internet es un enorme “sistema de entrega” que puede, por supuesto, llevar consigo cualquier tipo de crítica de cine, periodística, de medio rango o académica.

En el mundo de la prensa mass – mediática, la mayoría de críticos de cine reales están siendo retirados (como Jonathan Rosembaum) o despedidos. Finalmente, lo inevitable ha ocurrido: las grandes compañías fílmicas han decidido que ya no necesitan más que los críticos publiquen y discutan sus productos, los hagan conocidos, o le den algún valor cultural añadido. Las grandes productoras controlan, por ahora, lo que los periódicos, radio y televisión puedan decir acerca de las películas. Conozco este desarrollo muy bien, porque renuncié a mi trabajo como crítico de cine en el 2006, cuando mis artículos eran recortados para darle lugar a mayor espacio publicitario. Así que decidí retirarme, sin deseos, por ahora, de regresar.

Por otro lado, tenemos la Internet, y una vasta explosión de millones de palabras e imágenes de todo tipo sobre el cine. Por supuesto, las grandes compañías fílmicas, los estudios de Hollywood y demás, están haciendo lo mejor que pueden para controlar también la Internet. Pero este control total aún no es posible.

Muchos críticos mayores y establecidos están nerviosos acerca de la Internet. Algunos profesores de universidad, también están preocupados. Ellos sospechan que lo que aparece en Internet carece de autoridad cultural, y no es profesional. Es un tipo de pesadilla democrática, donde todo el mundo grita sus opiniones tontas todo el tiempo. A alguna gente, le parece un caos profano. Y es más difícil hoy en día, imaginar una carrera profesional en crítica cinematográfica para un crítico de cine. En cambio, la gente está haciendo crítica de cine para si misma, expresándose y sacándolo a la luz.

Creo que debemos dejar esta “ansiedad profesional” de lado. También necesitamos dejar de celebrar la “democracia por su propio bien” en la Internet. Es tiempo de trabajar, de trabajo duro. Pero necesitamos situar este trabajo en un ánimo particular, un contexto particular.

Me gustaría recordarles que mucha de las grandes revistas o publicaciones de crítica de cine empezaron siendo operaciones desafiantes y amateurs. Y también quiero recordarles que “amateur” significa amante, un amante de algún objeto o campo escogido, que constantemente cultiva, pule y refina su amor.

En realidad, mi definición favorita de todos los tiempos de lo que es un crítico de cine, viene de Serge Daney: el dijo que un crítico debería ser alguien que “sabe algo y ama algo, y sabe porqué ama aquello”. Lo que es muy fácil y genial de decir pero más difícil de conseguir. Toma años de trabajo y ese trabajo es tanto individual y comunitario o colectivo.

Hoy, para ponerlo directamente, nos debemos dedicar a este “rango medio” de la crítica de cine, apasionada, vigoroza y fuertemente. Debemos expandir este rango medio, y llevarlo a todas direcciones. Y debemos perseguir este sueño no solo en las formas anticuadas, publicaciones de un solo lenguaje y de tapa dura – sino también en la Internet, en una forma multilingüe y de cruce de culturas.

En Chile, por ejemplo, Mabuse y La Fuga, son dos ejemplos on line de iniciativas que están tratando de combinar y asociar lo informativo, lo inteligible y lo intelectual de la crítica cinematográfica. Todos podríamos, seguramente, mencionar otros ejemplos importantes, como Ekram y Kino en Eslovenia, o Criticine en las Filipinas, o Filmkrant en Holanda.

Se darán cuenta que es en los países más pequeños comparativamente, en las que estas importantes iniciativas están sucediendo, lugares como Chile, Argentina, o mi propia Australia. No mucho así en Inglaterra o Estados Unidos o Francia, los “viejos poderes mundiales” que están expresando toda esa ansiedad acerca de la crisis y la “pérdida de valores y estándares sólidos” en la crítica. Hay una lección en esto, lección que me he encontrado diciendo mucho aquí en Valdivia: los países más pequeños tienen que juntarse y colaborar más, ya que de ahí es de donde viene la próxima revolución en crítica cinematográfica. No en las páginas del New York Times o en los programas de chismes de Hollywood en cable!.  Y quizás tampoco en Film Comment o Sight and Sound o en la francesa Cahiers du Cinema, de cuyas páginas el realizador Jonas Mekas describió hace poco como “solo publicaciones de rutina” que han perdido su fuego, su razón original de ser.

Tengo dos ideas rápidas para finalizar. La primera es acerca del formato de una revista de cine en la era de Internet. Seguidamente accedemos a una nueva tecnología, con sus nuevas posibilidades, con las mismas viejas ideas de lo que debería ser una publicación, y lo que debería hacer. En términos de una revista de “medio rango” esto significa que nos avocamos a hablar sobre los últimos films interesantes, los últimos festivales, los últimos libros, hacemos entrevistas y escribimos reseñas, hablamos de directores y hacemos “ensayos generales”. Pero esta forma estándar ya no se usa más, está bloqueando nuestra imaginación crítica e intelectual. Necesitamos redefinir completamente que es una “revista de cine” o lo que puede ser, y estoy interesado en ver como mis colegas responden a tal desafío.

La segunda idea es acerca de los blogs, la blogósfera. En este segundo, son los blogs de cine los que están haciendo los más interesantes e innovadores trabajos en crítica cinematográfica y comentario cultural – tal como el gran blog de Quintín y Flavia, La Lectora Provisoria – que ya ha tenido, durante la última semana, cinco instalaciones de su “diario de Valdivia”. Y eso es crítica instantánea, en el momento, para ustedes!.

Hace quince años, antes de la explosión de la Internet, el crítico francés Nicole Brenez habló sobre uno de los últimos libros de Serge Daney: el diario que llevaba en los últimos meses previos a su muerte, recopilado en un libro titulado The Excersice Has Been Beneficial, Sir. Lo que Nicole dijo acerca de este libro, proféticamente, es que es una mezcla increíble de modos de escribir: confesiones íntimas, análisis escolar, notas fugaces, halagos poéticos, y todo tipo de “ordenamiento de cuentas”. Nicole añadió que este tipo de mezcla de estilos, en el final, captura algo “propio al cine”, algo que corresponde al propia mezcla de documental, ficción, fantasía y testimonio, memoria y sueño del cine. Y cuando veo las últimas mezclas asombrosas de estos elementos en los mejores filmes mostrados aquí en Valdivia, se que nos tenemos que apurar para producir una nueva crítica de cine, una crítica que sea propia de nuestro tiempo.

Gracias.

Texto extraído de http://www.lalectoraprovisoria.com.ar
Traducido al español por José Sarmiento Hinojosa

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4 comentarios

  1. Carlos López Algaba

    Hola, me presento, soy Carlos Lopez Algaba, un apasionado del cine. Lo cierto es que únicamente, y dado mi interés por entrar en el tema de la crítica cinematográfica o temas similares, he decidido mandaros una crítica de una película reciente con el fin de que veáis mi estilo por si pudiese contar conmigo para algo.
    Repito mi fascinación por el cine y añado mi gusto por la escritura (facetas que, claro está, me gustaría seguir mejorando). Dada mi formación en psicología en general y psicoanálisis en particular, me gusta “leer” las películas desde esas perspectivas e intento, en mis críticas, aportar matices en esta dirección.
    Si lo consideráis oportuno para lo que sea (mi currículum, mi teléfono, etc.) poneos en contacto conmigo a través de mi correo y os contestaré deprisa.

    Muchas gracias por vuestra atención y un saludo.

    COMENTARIO

    ANTICRISTO (de Lars von Trier)

    Tras la muerte de su único hijo, la vida de una pareja transcurre íntima e intensamente por el duelo de la pérdida de forma particular. Refugiándose en una casa aislada que poseen en un bosque “de cuento”, intentan vencer a los miedos del presente que reactivan a los fantasmas del pasado y así reestablecer sus vidas de forma triunfal. Este plan, que inicialmente tiene fines terapéuticos y reestructurantes, termina por convertirse en una experiencia pseudocatártica más cercana a la locura que a la cordura.

    Ya desde el mismo título de la película, ANTI (como simbolización de lo que está en contra de, de la cerrazón a “lo demás”, a la comprensión “del otro”) CRISTO (como simbolización de la “bondad”, de lo ético y moral, del “amaos los unos a los otros”…), el señor von Trier lleva a cabo su declaración de intenciones respecto a su nuevo film. Y es que en lo extremo está lo impactante, y tanto más si entre ambos polos existe una violenta disputa que muestre de forma más evidente la amplia distancia.
    Blanco y negro en esa hipnótica secuencia inicial. Blanco y negro que choca con el único momento en el que los protagonistas/padres/esposos de la película se encuentran en una vida “normal, es decir, con colores”; frente al posterior color durante los momentos en que sus almas están en blancos y negros, es decir, en grises. Y relajante música clásica. Música clásica y cámara lenta que choca con la pasión explícita de los amantes y con la caída al vacío del retoño que mira y no sabe lo que ve y que avanza y no conoce donde va.
    Metáfora interesante esta inocencia infantil en la vida de ciudad, respecto a la posterior “inocencia” adulta en el bosque tenebroso, en el cual tampoco se sabe lo que se observa y menos aún dónde se va, culminando efectivamente todo esto progresivamente en una caída al abismo, a los infiernos, desde el edificio deteriorado (en ruinas quizá) de la psique. Paralelismo unido al de la música, que transita desde la armonía inicial hasta la (no) música en forma de ruido incesante que, como arma sugestiva, tranfiere al espectador la continua tensión de los personajes.
    Choque también en la elección de los actores (ambos notables en sus respectivos papeles). Charlotte Gainsbourg, como mujer de apariencia cándida y timorata que torna en fanática desequilibrada y psicopática, y Willen Dafoe, de rasgos faciales demoníacamente duros, que resulta ser hombre de ciencia y racional, acostumbrado por su profesión (terapeuta) al intento de la comprensión humana más profunda.
    Conflicto psíquico constante. ¿Culpa contra deseo o miedo contra deseo? (“Miedo y deseo”, primera película realizada por otro que quiso hacer una obra maestra de cada género, Stanley Kubrick). Culpa que aparece en una mente tendente al trastorno, cuando un suceso extraordinario de la vida cotidiana (fallecimiento de un hijo) se mezcla con una religiosidad extrañamente comprendida y con una sexualidad no bien instaurada. Mutación entonces de una sexualidad dedicada a la procreación, el placer y la demostración del amor romántico, a otra que, impulsada por los instintos primarios y de forma más salvaje, se dedica al sufrimiento propio y ajeno en forma de purga perversa y sado-masoquista.
    Pero, ¿no es en el fondo desde que le conocemos el señor von Trier un perverso y sado-masoquista? Perverso respecto al hecho de “jugar a ser Dios” e inventor del cine, teniendo a todos “sus” espectadores bajo sus dominios y manipulaciones emocionales, disfrutando al mismo tiempo de su éxito y merecido prestigio. Y por otro lado sado-masoquista. Sádico por querer tocarnos con cada una de sus obras nuestras más variadas fibras internas siendo en muchas ocasiones fibras relacionadas con el dolor; y masoquista porque, pese a ser tildado de misógino y malvado, ¿no tendrá una hipersensibilidad especial para llegar a dónde él en ocasiones llega?; y, para llegar a tan hondo, ¿no habrá que tener una cierta capacidad de identificacón con el sufrimiento desgarrador de sus personajes y por tanto haber sentido dicha amargura en las propias carnes?
    ANTICRISTO, de von Trier, vuelve a ser otro “experimento” de un cineasta necesario y valiente, que, en ocasiones como en esta no logra rascar hasta donde pretende (su efectismo plástico, en ocasiones ciertamente hipnótico, se queda ahí y se pasa de la raya en tantos otros momentos, pero sin un contenido intrínseco que otorgue sentido y justifique con firmeza TODO lo que muestra), pero que siempre es de agradecer porque nos recuerda que sigue habiendo autores que están en constante búsqueda de la cada vez más extinta originalidad.

    septiembre 26, 2009 en 9:12 am

    • Alguna vez te llegamos a responder Carlos?. Si aún estás interesado en colaborar, avísanos.

      noviembre 5, 2010 en 1:46 pm

  2. Thanks for this translation of my text, José !

    octubre 17, 2009 en 8:01 am

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