Amantes de las bajas pasiones cinematográficas…

Skaters Bajo El Agua


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Gus Van Sant – Crimen Oculto (Paranoid Park, 2007)

¿Skaters bajo el agua? Se trata de una de las impresiones que deja Gus Van Sant en Crimen oculto (Paranoid park, 2007). Su capacidad para mirar con otros ojos los tiempos muertos, para reconstruir acciones tan cotidianas como caminar o montar skate de manera que luzcan como algo nuevo, distinto, en el mejor de los casos nunca visto, y con recursos mínimos, que se limitan a una canción o a un encuadre más amplio o más cerrado de lo usual, es su marca registrada.


Porque los chicos en la rampa también parecen peces en un acuario, porque Gus Van Sant realmente sabe mirar. Como en Gerry, donde el argumento no va más allá de dos jóvenes que se pierden en el desierto, aunque todo resulta sorprendentemente otra cosa, no queda claro cuál; el espectador no puede dejar de contemplar un desierto donde no hay nada, que es puro vacío, pero nunca se pregunta por qué.


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En Crimen oculto, esa suerte de enrarecimiento de la atmósfera irrumpe incluso en el orden del relato. La organización se resquebraja. No se invierte, ni se fragmenta, sino se pliega sobre sí misma: las escenas se repiten, aparentemente sin rumbo, no hay ni comienzo ni final, sólo historia.


Porque lo que vemos no es más que la desordenada cabeza de Alex (Gave Nevins), el protagonista, que trata de consignar su experiencia en un cuaderno lo mejor que puede. O sea, reacomodándose, retomando temas, dejando cabos sueltos, y el espectador asiste al relato como un detective, armando y rearmando un film que al mismo tiempo revela y escamotea información.


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Según indica la mala traducción del título, hay un crimen de por medio, sólo que no queda tan oculto. Si bien un policía se halla a cargo de la investigación, el suspenso no importa. El ritmo, por el contrario, resulta tan laxo que anula cualquier atisbo de intriga, lo que significa uno de los mayores aciertos. Obliga a contemplar, sencillamente no se puede dejar de mirar. Como en Gerry, la plasticidad de las imágenes resulta absorbente. Éstas llaman la atención pero forman parte del relato. Los tiempos muertos funcionan tan bien, justamente, porque implican el placer de mirar.


Es como si trama e imágenes se volvieran una sola cosa, con el objetivo de crear atmósferas, pues finalmente Crimen oculto se torna eso, una sensación que obliga a contemplar. No importa la pesquisa, sino el remordimiento de conciencia de Alex, su vuelta una y otra vez al mismo asunto, a Paranoid park, a ese día, a esa noche, y en tal vaivén el personaje termina por definirse: alguien lánguido como la cadencia de la película, pero también tan perturbado que retorna y revisa obsesivamente unos momentos que lo han marcado.


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De ahí que las formas adoptadas por Gus Van Sant se antojen idóneas, pues si bien rompen con el tratamiento convencional, lo hacen para encontrar sus propias reglas, que justamente el protagonista impone.


El propio director define el film “como Crimen y castigo, pero con skaters”. Al igual que en el libro de Dostoievski, el motor de la narración es la culpa. Ésta provoca que se superpongan escenas, pues el protagonista necesita regresar sobre los mismos tópicos. Entonces decide escribirlo todo. De casualidad, mató a alguien y no sabe cómo afrontarlo. Lo que aparece en pantalla es su relato, su perspectiva de los hechos tratada de organizar en un cuaderno.



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Sin embargo, no hay un momento preciso en que empiece a escribir, sino que desde el inicio aparece escribiendo. Como la película adopta la perspectiva de la mente de Alex, no hay inicios ni finales, las cosas ocurren en simultáneo. El orden cronológico desaparece, el tiempo es el tiempo de Alex, el de su remordimiento de conciencia. De esta manera el centro desaparece, la linealidad se esfuma. El espacio se torna expresivo, se transforma en un personaje más, uno con nombre propio: Paranoid Park no es el lugar en torno al cual los skaters se juntan, sino una presencia a la que los agrupa, hasta el punto da darle nombre a la historia que Alex intenta contar.


En este sentido, no parece extraño que el estado de ánimo del protagonista incluso signe la mayoría de las escenas. Pese a que la película no se encuentra filmada en un largo plano sujetivo, a veces genera dicha impresión. El espectador conoce el entorno desde los ojos de Alex.



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No desde su ángulo de visión, sino a través de sus emociones. Y en ese lugar, el desorden, la falta de rumbo y la repetición devienen necesarias. Al mismo tiempo que se narra, se delinea un personaje. En la medida en que lo externo refleja estados de ánimo del protagonista, también se está hablando de éste. En tal vaivén entre subjetividad y objetividad, entre una psquis particular y un mundo externo, Crimen oculto va avanzando, contando la historia de un lugar y de una persona al mismo tiempo.


Por tal razón, los personajes de Gus Van Sant casi no hablan, porque el espacio lo hace por ellos. Éste termina de llenar los vacíos, en la medida en que refleja lo que sus parcos protagonistas callan. Y si los personajes se reducen a uno, o a uno que acapara a los demás, el ambiente en general se ceñirá a su perspectiva. Alex nunca dice ni expresa nada, no demasiado, en todo caso, pero los lugares que recorre, los matices del color, el ralentí, se parecen a sus pensamientos. Toda la película está en su cabeza, es su mirada. No hay muchos planos subjetivos, pero el espectador ve el mundo con sus ojos.Y las cosas de todos los días se pueden tornar diferentes.


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En ese trance, cuando lo exterior se vuelve una proyección de la interioridad de los personajes, las atmósferas se enrarecen. Nada es lo que parece. Los skaters pueden estar en un acuario patinando bajo el agua.


Por Eugenio Vidal

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4 comentarios

  1. Según ibas describiendo esos espacios vacíos me iba acordando de Elephant. Todavía no he visto Paranoid Park, pero espero disfrutar del cine de Gus van Sant, que siempre ofrece algo diferente.

    Un saludo

    diciembre 14, 2008 en 6:12 pm

  2. Según ibas describiendo esos espacios vacíos me iba acordando de Elephant. Todavía no he visto Paranoid Park, pero espero disfrutar del cine de Gus van Sant, que siempre ofrece algo diferente.

    Un saludo

    diciembre 14, 2008 en 6:14 pm

  3. daniela

    Yo amee esa pelicula (L)

    mayo 14, 2009 en 9:44 pm

  4. Sabru sosa (;

    Dios acabo de terminar de veer la pelicula el actor es increible y la pelicula me gusto muchisismo pero lo qe no entendi mucho fue qe paso con el chico se entrego ? y el final es re cortaante no se entiiende mucho? bueno pero no importa el caso es qe me gusto la pelicula besos y suerte !

    agosto 16, 2009 en 6:52 pm

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