Amantes de las bajas pasiones cinematográficas…

Recuerdos de Guerra


 

 

Rocío Lladó – Vidas Paralelas (2008)

 

El film peruano Vidas paralelas con la dirección de Rocío Lladó presenta un regreso a lo que fueron los hechos ocurridos durante el periodo del terrorismo y la guerra antisubversiva  ocurrido en el Perú desde inicios de los años ochenta hasta principios del 2000, redondeándolos entre dos personajes: un terrorista y un soldado peruano.

Recordar estos tiempos donde el Perú, por su falta de acción, tuvo que sufrir ante la epidemia y los ataques terroristas sin encontrar una solución inmediata durante 20 largos años. Sin embargo, si no recordamos los hechos ocurridos puede que tengamos que volver a vivirlos y no encontrar una solución inmediata.

Vidas Paralelas nos presenta la vida de un joven que se vuelve un militar noble y respetuoso, escondiendo la imagen de otros militares que ocasionaron muchos errores durante el ataque de sendero. Francamente, el film narra de manera general mediante este personaje “Felipe” (interpretado por Óscar López Arias) a un tipo de militar que no tuvo la corrupción que muchos otros poseyeron en este periodo sanguinario.

 

 

La película posee demasiada información para 110 minutos por lo que las acciones pasan demasiado rápido junto a una disolvencia a negro que muy pocas veces se usan en una película de larga duración, en especial en estos tiempos. Esto genera al público cierto aburrimiento y hasta descanso de una película intensa e histórica, pues datan el sufrimiento que surgió durante esta guerra interna. Hay que recordar que este código lo usan algunas veces y durante periodos cortos, por lo que se ven muchas escenas con estos cierres a negro muy seguido llegando hasta aburrir.

Si nos referimos a las actuaciones, han demostrado un gran trabajo. Ha habido un gran esfuerzo de cada personaje con su respectivo papel y su perfil con sus correspondientes psicologías. Obviamente no íbamos a esperar un personaje muy positivo si es que de niño ha visto morir antes sus ojos a sus padres y gran parte de su pueblo por Sendero Luminoso. O como Sixto, amigo de infancia de Felipe, que es engañado por el camarada Teodoro y mantiene algo de duda en sus adentros cuando descubre que su amigo seguía vivo y se niega a matarlo.

 

 

El cambio de los personajes, en especial el de Sixto niño a Sixto mayor, es algo abismal; pues no presentan ninguna característica similar entre estos dos actores y pierden, de algún modo, el reconocimiento de éstos (aún no sé sabe cómo Felipe pudo reconocer a su amigo por tal cambio generado).

Uno de los puntos más resaltantes de Vidas Paralelas es el uso del habla quechua. Hay que recordar que en las zonas donde los terroristas invadían y aterrorizaban eran lugares donde se habla este dialecto peruano, que muchas veces ha sido olvidado y dejado atrás. Por suerte, y por la falta de conocimiento, se colocan subtítulos para evitar problemas de entendimiento de lo que dicen algunos personajes que practican este antiguo lenguaje.

 

 

Como la actualidad lo exige, en el film utilizan efectos especiales; como la explosión del coche-bomba; entregando algo más de la trama y presentando algunas habilidades cinematográficas que en el país no practican mucho. Sin embargo, estos efectos no son muy verídicos pero son suficientes para el entendimiento del público espectador que mantiene su mirada en la trama de la película. La musicalización, no es mucha pero es precisa. No podríamos ver una película que marca hechos reales con una gran gama de fondos musicales que aparentarían más una película de acción hollywoodense.

Este film destaca por poseer una gran diferencia con otras películas peruanas, donde el tema y sus personajes contienen una gran cantidad de habilidades y actitudes que muy difícilmente han tenido en otros films. El público peruano ha tenido una ligera aprobación a comparación d otras producciones dentro del país y deja la posibilidad de que no solamente los hecho reales pueden tener algo de fantasía y entregando un mensaje positivo y de reflexión.

 

 

El final es algo inconcluso, pero se puede dar a conocer que mientras hay personas echándoles la culpa a los soldados por matanzas, hay también terroristas escondidos que aún no han sido capturados ni tampoco juzgados por el alto nivel de crímenes que han ocurrido durante este periodo de masacre y lágrimas.

Por Luis Augusto Venegas Gandolfo

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