Amantes de las bajas pasiones cinematográficas…

mulder y scully aún viven


 

 

 

Chris Carter – Los Expedientes Secretos X: Quiero Creer (The X Files, I Want To Beleive, 2008)

 

 

La primera película de los Expedientes secretos X apareció en 1998 y trataba de una futura invasión alienígena a nuestro planeta. Diez años después, volvemos a ver a Scully y Mulder, agentes especiales del FBI, regresando al trabajo oscuro que iluminó sus vidas años atrás, pero ésta vez más cansados, abatidos y con una relación amorosa de por medio.

 

Dirigida por Chris Carter, “Los expedientes secretos X: Quiero creer” retoma su lugar en la actualidad como película de culto, de una impecable autoridad de eventos parasicológicos, mezclando a seres extraterrestres en todos sus argumentos. Pero ¿qué hay detrás de tanto título? Parece que no mucho, ni poco, algo más bien tibio que existe y que podemos criticar.

 

 

 

 

¿Suena interesante? A simple vista no. Y es que ahora la vida no ha tratado bien a sus personajes principales. Sus habilidades pueden ser las mismas (inexplicablemente), quizás por su basta experiencia, pero sus afanes ideológicos se convierten en acciones obvias, ya no aventureras sino concientes a descubrir algo, algo que se supone van a descubrir y además de todo, sin muchos giros atrayentes.

 

Sin lugar a dudas, Gillian Anderson en su papel de médico (ex agente del FBI) es precisa en sus gestos y sus pensamientos. Dana Scully es racional y no cree en acontecimientos sobrenaturales. Duda, como todos los humanos, pero al final su firmeza y su mirada penetrante nos deja helados por algunos momentos. A diferencia de Scully, Mulder sigue siendo el niño inquieto a resolver cosas increíblemente inexplicables. La curiosidad mató al gato como dice el refrán, y esta vez, mató a Mulder (de manera simbólica). Y es que su intrépida personalidad ya no es natural. Esquiva las reacciones y las reemplaza por palabras pensadas y recurrentes. Confundimos sus reacciones por acciones y no se ve bien. De hecho la culpa no es de David Duchovny, sino de los guionistas por sobrealimentar un personaje que de por sí es interesante.

 

 

 

 

“Quiero creer”, es el subtítulo de Los expedientes secretos X, y todo radica y nace de aquella frase. La labor como investigador escrupuloso que realiza Mulder guía la película por un mismo sendero y una línea lógica. Se propone, como siempre lo hizo en la serie de televisión, descubrir algo, lo que sea, para convencerse a sí mismo de que toda su vida ha servido para algo. Buena filosofía. No rendirse nunca. Difícil tarea.

 

Si revisamos el tema general de la película, puede ser que nos decepcionemos un poco. Al menos, por mi parte, esperaba que algún extraterrestre, al menos de lejitos, aparezca en la pantalla. Y no fue así. Como “parte 2” de Los expedientes secretos X, uno siempre espera una, al menos, mínima continuación de lo que quedó de la primera parte, pero nada se asoma por ahí. Y es que cuando alguien escucha algún comentario sobre “los expedientes secretos X” se imagina, y creo no equivocarme, en seres de otro planeta.

 

 

 

 

Esta película se introduce en los misterios de la mente de un psíquico. Algo sobrenatural que hasta ahora los científicos no pueden corroborar ni con hipótesis ni con nada. Por lo tanto, entra en el área clasificada como “secreta” del FBI y es cuando encontramos a Mulder y Scully. Lo que quiero decir es que, no necesariamente debemos de encontrar extraterrestres para darle la validez de expedientes secretos x y fue así cómo lo tomaron los productores.

 

¿Pero quién no quiere ver extraterrestres? Yo sí. Si bien es cierto que la película desde que empieza nos refleja un mundo extraño, el suspenso está bien equilibrado y vale la pena invertir el tiempo para verla. Aún así, desde una forma simple de decirlo, me pareció estar viendo una versión extendida, alargada de un capítulo de la serie de televisión estrenada en el 93.

 

 

 

 

Quizás las expectativas fueron mayores a la realidad. Quizás el presupuesto fue menor a la primera película. Quizás el argumento no es tan jalado de los pelos como el hecho de reconocer que existen seres de otros mundos viniendo a conquistar y colonizar nuestro planeta. Quizás ésta película no sea de terror como uno lo esperaba. Pero hay algo cierto, y es la interpretación de estos personajes que buscan sobrevivir según sus ideales y fervientes al valor intrínseco que inunda su mente como lo es la frase: “no rendirse” que utilizan como gancho en toda la película.

 

El valor psicológico, humano, dramático está ahí, entre líneas, superficialmente cubierto por aventuras un poco más simples a comparación de la primera parte y eso ya es bastante. No es una gran película. Tampoco es mala. Simplemente vale la pena verla y cada uno sacar sus conclusiones con respecto al valor ideológico que contiene.

 

Por Paco Pulido Spelucín

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