Amantes de las bajas pasiones cinematográficas…

la brillante sombra inglesa


 

Christopher Smith – Lo que Acecha en las Sombras (Severance, 2006)

 

Christopher Smith es el creador y director de “Lo que acecha en las sombras” (Severance), una película bastante original, con un guión particular, escenas memorables y actuaciones aceptables. No es una gran película ni posee tampoco un gran presupuesto si la comparamos con las producciones americanas millonarias pero con sus giros inesperados y sus especiales tratamientos se convierte en un film muy interesante.

 

Todo empieza cuando un grupo de jóvenes empresarios de una empresa multinacional armamentista son llevados a una cabaña en los bosques de Hungría para socializar y expresar todo su espíritu aventurero con el medio ambiente y en especial con sus compañeros de trabajo.

 

 

Smith da un ejemplo de originalidad y esperanza dentro de un género tan manoseado e infectado de paralelismo monótono en cuanto a originalidad se refiere. Y es que la música juega un papel importante en este aspecto. Con el hecho de tocar algunas notas de alguna melodía alegre y distinta a los bajos y tonos graves de las películas de terror convencionales, cambia radicalmente el tratamiento, sosteniendo una atmósfera individual con un sello preciso y extrovertido.

 

 Comenzaré por mencionar una de las escenas más respetables por su tratamiento y originalidad. Para empezar, la escena más sui generis comienza cuando dos de los personajes protagónicos son perseguidos por estos asesinos encapuchados, luego de encontrarse con un tercero (el jefe), éste prepara una especie de bazuca que lanza misiles. Inmediatamente, todos salen de la cabaña para lanzarles el arma mortal, pero la música americana de desfile triunfal aparece bañando la escena de terror en una especie de aroma a comedia satírica y negra con la estatua de la libertad de fondo (de forma tácita).

 

 

Todo bien hasta que el misil, una vez que ha llegado a unos metros de los enemigos, da un giro de noventa grados hacia arriba y se dirige al cielo. Los asesinos y los tres protagonistas observan cómo poco a poco el misil se va alejando de la tierra en dirección a las nubes. Es cuando a lo lejos se empieza a divisar un avión que, inocentemente volaba por ahí. El misil se dirige sin dudar al encuentro del avión. La explosión es inminente. Protagonistas asombrados con la boca abierta al mismo tiempo que el espectador.

 

Absolutamente absurdo e ingenioso. Robándote una sonrisa del rostro, la película continúa su curso con música nerviosa y desesperada mientras todos corren para salvar sus vidas. Qué locura. Catalogada como una de las mejores escenas del filme, Christopher Smith se ganó una medalla al escepticismo y su incongruencia se convierte en algo más que reconfortante y perspicaz.

 

 

Estos puntos de clímax en la historia vienen acompañados como dije anteriormente, de música divertida para darle ese sentido de paralelismo de terror con comedia que necesita la película para que no caiga en aburridas circunstancias ni en comunes situaciones.

 

Las actuaciones son, como dije en un principio, aceptables pero quien se lleva el resplandor de las acciones es Laura Harris quien interpreta a Maggie, una mujer centrada y absolutamente atractiva para todos sus compañeros de trabajo. Harris, veterana trabajando en series de televisión, trata de mantenerse dentro de la pantalla sin sobresalir mucho ni sobreactuar. Su cabello rubio (casi blanco) la convierte en una mujer extremadamente  delicada que quizás, no aceptamos en un primer momento que tenga tanta fuerza como para superar todos los obstáculos, pero aún así, parece como si exigiera más dificultades en su camino, pues sale de todas ellas con éxito y siempre con una mirada intensa.

 

 

Otro punto interesante el cual debo considerar es el “tema” general. Un grupo de ejecutivos que trabajan en una empresa (“Palisade Defense: suministrando a las grandes naciones del mundo con el armamento más reciente del mundo”, según su página web) que elaboran armas y que las venden a diestra y siniestra, es secuestrado y asesinado a sangre fría a cargo de “vengadores” anónimos que anhelan, en lo más profundo de su corazón, el no depender de nadie ni de nada y para colmo, liquidados por las mismas armas que ellos fabrican.

 

Es interesante cómo Smith trata este tema: con terror y al mismo tiempo con comedia negra. La elaboración de armas en un mundo que poco a poco se está cayendo a pedazos no tiene nada de normal, sino todo lo contrario. Y el hecho de la imperiosa necesidad de EEUU por vender armas a quien sea sin medir consecuencias es otro tema tan delicado como el hecho mismo de hacerlas.

 

 

Por consiguiente, si aquella mafia americana es dueña del país del norte, será posible, algún día parar y dar una vuelta de 180 grados para resarcir todo el daño ocasionado por consecuencia de la política armamentista? La respuesta de Smith es clara: ja, ja, ja. Una burla, como la que utiliza el director, me parece la más conveniente. La realidad es otra. Nada es imposible pero la crítica burlona al menos puede abrir los ojos a aquellos que aún no han abierto los ojos por nada.

 

Por Paco Pulido Spelucín

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s