Amantes de las bajas pasiones cinematográficas…

Vuelve el héroe


Richard Shepard – The Hunting Party, 2007

Basada en un artículo de la revista Esquire, La búsqueda (The Hunting Party, 2007) es una película sobre el periodismo, la guerra, las intrigas políticas y los intereses que lastran el proceso de captura de responsables de asesinatos en masa, y el precio de la vida humana en un mundo sometido a las circunstancias de práctica indiferencia ética de nuestros días.

Un mundo en el cual sobrevive, después de todo, la solidaridad y el sentido de una mínima reivindicación del prójimo al lado mismo de la cotidiana inhumanidad que los conflictos bélicos ponen de relieve, sin magnificarlos más que por el número y las dimensiones que sus términos propician. La historia de la amistad entre dos corresponsales de guerra, el reportero Simon Hunt que personifica Richard Gere, y su fiel camarógrafo Duck (Terrence Howard), sirve como telón de fondo para el despliegue de una serie de anécdotas que en su real inspiración encuentran el absurdo al que señala el epígrafe con que se abre la película:”Sólo lo que no tiene sentido de entre lo que sigue a continuación, sucedió verdaderamente”.

Una relación con aparentes altibajos que es una amistad verdadera entre dos personas que han visto sus propias existencias confrontadas con la muerte, al perseguir la muerte de los demás y captarla en imágenes. Un mérito mayor de esta sátira dirigida por Richard Shepard, autor asimismo del sorprendente guión, es la cruda exposición de lo que se encuentra en juego en el nivel puramente ético en una situación en la que, como las guerras del tipo que sean, acecha la injusticia que actuó como el detonador o disparador, en todo momento. De tal manera, La búsqueda no tiene que recurrir sino a principios básicos en la forma de narrar para otorgarle fluidez e interés a una trama que de tan dramática es terriblemente irónica y negra en su humor, incisivamente conciente de que lo que cuenta es la supervivencia en un lugar que gira sobre el eje de su locura sin fin.

¿Cómo describe en términos concretos la película esta búsqueda interminable? Cuando años después de colaborar inseparablemente, Hunt protagoniza una crisis nerviosa durante una transmisión televisiva en vivo y en directo, pierde todo lo que había logrado hasta ese momento en su carrera como periodista. Duck se ve beneficiado por la desgracia de su amigo, pues es promovido al puesto de camarógrafo del locutor estrella, en una nota de lo más sarcástica que constituye en sí un ejemplo no solamente del humor, sino también de la claridad y honestidad con que esta película ha sido concebida. Más tarde, los dos amigos se reencontrarán, y en lugar de lo que habían hecho hasta entonces, ahora unirán esfuerzos para capturar la misma imagen de la muerte en la figura del más temido y odiado genocida de la Europa del Este, Boghdanovic el Zorro. El plan de Hunt no es sólo acercarse al criminal de guerra para entrevistarlo; su plan es tan simple como el infierno de la guerra: atrapar al Zorro y hacerle pagar por todas las muertes, la de una mujer en particular.

En esta búsqueda se les une Benjamin Strauss (Jesse Eisenberg), un jovencito bisoño, egresado de Harvard, que ha sido enviado como corresponsal al diezmado territorio de Bosnia en el quinto aniversario del fin de la guerra por su padre, vicepresidente de la cadena para la cual trabaja Duck y de la que fue despedido Hunt. La actitud inicial de éste ante el nuevo miembro del equipo desaparece cuando Benjamin demuestra ser un compañero más que confiable.

El guión de La búsqueda es ágil; está poblado de personajes que pueden parecer caricaturas de personas reales, pero es que ésa es su intención en alguna medida; y, sobre todo, está hecho de algunas situaciones y parlamentos, especialmente éstos, memorables. Hunt siempre parece estar en la línea fronteriza con el suicidio profesional, porque es el tipo de persona que nunca se deja amilanar ni ablandar por nada, y para él cada próximo minuto es una oportunidad de volver a levantarse y seguir. Añadan a ello su carácter y personalidad excéntricos, y tendrán al personaje que sigue sorprendiendo a su amigo Duck tomando un baño en la tina del cuarto de motel de éste, y que dice la línea más inolvidable y probablemente representativa en una cinta llena de parlamentos ingeniosos: “Vivir en peligro es vivir realmente. Lo demás es pura televisión”.

La composición que lleva a cabo el veterano Richard Gere del valiente Simon Hunt es como para que sus detractores le pidan perdón de rodillas de una vez por todas. Sin dudas, cuando Gere elige bien y se involucra en la realización de películas de interés, el contraste con su quehacer impecablemente perdido en proyectos sosos y totalmente prescindibles, salta a la vista. En La búsqueda lo encontramos en plena forma, en una interpretación a la que ha brindado su experiencia y su capacidad para dotar de complejidad humana a sus roles, con su acostumbrada y admirable sobriedad, tan mal apreciada por un sector de la audiencia.

Christian Doig

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