Amantes de las bajas pasiones cinematográficas…

terror regenerado


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Takashi Miike – La Llamada (Chakushin ari, 2003)

Takashi Miike, es un director despiadado con sus representaciones visuales, sin límites y con una extrema forma de expresarse utilizando la crudeza como eje principal. Su filme “La llamada”, entra en un mundo surrealista, dejando de lado las concesiones sosegadas y abordando temas psicológicos complejos, evolucionando así la forma de tratar al género de terror, inyectándole un poco más de respeto.

Un grupo de personas empiezan a recibir llamadas a su celular. Llamadas del futuro. Dejan un mensaje de voz. El timbre de la llamada es el mismo para todas: es una canción infantil. El mensaje contiene su voz. Sí, su voz reaccionando en el último minuto de vida que les queda. Cuando lo escuchan, no creen, pero a medida que avanzan los días, más y más personas van muriendo de la misma forma.

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La tensión la fabrica desde la primera escena. Miike, con su movimiento lento de cámara, envolviendo a los personajes sentados a la mesa de un restaurante, impacta con un relato sobre una muerte. Todos atentos escuchando la historia. “Y sintió que una mano le tocó el hombro…” y de pronto una mano “huesuda” y pálida le toca el hombro a la protagonista. Ella lo siente, voltea.

Ese es el comienzo. Un comienzo puntual y sin objetivos dubitativos. Es directo, y esa simpleza lo convierte en atractivo. Una atracción que lo realiza con suma cautela para no sobre exponer dicho objetivo. Pero como ya lo dije, es el comienzo y todo lo que comienza de cierta manera nos predispone para lo que vendrá luego. Y ese es el juego en el que Miike nos idealiza aportando cierta dosis de imágenes drásticas, y alguna que otra alucinación.

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Yumi Nakamuri (Kou Shibasaki), el personaje principal, es fuerte y frió como un témpano de hielo (al principio). Ella tiene una amiga, Natsumi. Ha recibido “la llamada”. Qué hacer! Llorar, morirse de miedo? Relajarse? – eso imposible. Natsumi es presa no sólo del terror, sino también de otro “terrorífico” acontecimiento. La persecución de periodistas hambrientos por elevar el rating de su programa. La noticia llegó a los oídos de un presentador de un reality. El resultado, desastroso. No sólo expuso a una adolescente a los ojos de todo el mundo, sino que desintegró la poca autoestima que ella se tenía.

La escena se vuelve agitada. La cámara de un lado a otro. Un pequeño silencio, pero ese silencio se convertía en desesperación y la desesperación en más desesperación. Qué pasó con el periodismo serio? Todo fin justifica los medios? Por qué el periodismo comete tantas atrocidades sólo para sobrevivir en la televisión? Es que el periodismo mal llevado, mal ejecutado, mal administrado puede ser la más vil de las profesiones y el más vil de los oficios. Me hizo recordar a los talk shows, en donde juegan con la vida íntima de las personas.

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Pero, qué escena! Una bella pieza de ensamblaje de imágenes, sonido y movimientos. El desenlace es trágico. Cuando termina todo, se escucha un sonido y todo vuelve a empezar. Cuando el espectador del filme está a punto de inhalar un poco de oxígeno perdido durante la escena, lo detiene un sonido, un sonido que nos dice: esto todavía no acaba. Y la película retoma su dureza y su despiadado objetivo.

La película ya en este punto está deseable y precisa. No es perfecta pero su dirección es impecable. Miike refleja su habilidad por hacernos sentir sensaciones dentro de imágenes un poco difíciles de digerir. Aún así, los muertos que reviven, los fantasmas, las voces del futuro presagiando la muerte son creíbles. Cada aparición funciona. Cada suspiro se siente como si fuese el primero. Y es que las actuaciones son fuertes, poderosas y muy concentradas. La sonrisa es quitada por completo de sus rostros y no se dejan ver como seres humanos, sino como hipnotizados caminantes con reacciones intolerantes.

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Cómo dejar de lado el encuentro metafísico entre Yumi y su madre. Un abrazo, un descanso, un dolor en el alma y el perdón. Elementos normales, pero si a todo esto le sumamos que uno de los personajes era un muerto “viviente”, cómo reaccionar ante tal acción si no se pueden equilibrar dichos momentos.

Una película que se sostiene por sí misma por su equilibrio. Muchos buenos aciertos, una dirección completa, toda una respetable obra de terror.

Paco Pulido Spelucin 

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