Amantes de las bajas pasiones cinematográficas…

lynchtown


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La creación de atmósferas en los filmes de David Lynch

1. Abriendo puertas (a manera de introducción):

Cuando un director aprovecha y explota al máximo las posibilidades que ofrece el cine como medio, lo convierte en un arte sublime. Muy pocos lo logran. Incluso, pocos espectadores lo perciben; dependiendo de la perspectiva, la ideología y el modelo que cada uno tiene en mente y que aplica a la obra que atestigua. Cuando nos topamos con estas estupendas piezas, salimos tan satisfechos de la sala de cine, de los asientos de un cine club o de la sala de una casa, llenos de un nosequé que nos abruma. Ese nosequé que inunda la proyección de la película desde sus créditos iniciales, y que luego confirma esa intuición y emoción embriagadora invadiéndonos durante su desarrollo. He bautizado ese algo “inexplicable”, cuasi catártico (producto de diversos elementos y sensaciones estimulantes a nuestra sensibilidad e intelecto), como atmósfera.

La atmósfera envuelve el relato en su integridad y lo reviste de acuerdo al carácter que vamos reconociendo a lo largo de su proyección. Ella se mueve en dimensiones emocionales, sabemos que está ahí (tampoco existen manuales de cómo encontrarla), que es la causa de los sentimientos provocados y que llena un espacio otrora vacío o pintado con expectativa. El abanico de sentimientos es amplísimo, desde la profunda repulsión hasta el terror absoluto y desde el asombro empedernido hasta la satisfacción inmediata. Cualquier sentimiento es válido, múltiple e intercambiable, pues es una su causante. La atmósfera lo contiene todo. Es el decorado, el estado en que se encuentran, el estilo, el tono, la iluminación, el clima sensorial, el color, el sonido, el movimiento de cámara, el tratamiento de la imagen, la composición, la banda sonora, la actuación de los personajes, la trama, la historia, la estructura narrativa, el ritmo del montaje, los créditos… ¿el director? Yo considero que sí. Cuando nos referimos a un director preocupado por pulir en su obra sus preocupaciones, temas y obsesiones; creador de un estilo y de atmósferas densas, ricas, atrayentes, adictivas, hipnóticas; entonces y solo entonces, el director se vuelve objeto de culto y elemento compositivo de la atmósfera de sus obras. Uno de aquellos pocos es David Lynch… quien lo realiza magistralmente. Siendo uno de mis directores predilectos, este es mi homenaje.

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