Amantes de las bajas pasiones cinematográficas…

La Violencia Espiritual


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Ki Duk-Kim –El Espíritu de la Pasión (Bin Jip, 2004)

Kim Ki Duk es un cineasta del cuerpo. Sus películas tratan sobre personajes que, de una y otra forma, siguen sus pulsiones, lo que el cuerpo les dicta. Y esto suele llevar a la tragedia. Para el director coreano, las personas parecemos condenadas a seguir los dictados del cuerpo, a que éste nos ordene que hacer. Sin embargo, ya en Primavera, verano, otoño, invierno…y otra vez primavera, se podía ver como Kim Ki Duk se preguntaba si no era posible controlar esos impulsos. Es por eso que la película se planteaba como una lucha constante entre la violencia y el relajo, entre lo pulsional y lo meramente espiritual. Reflexión que vuelve, en otro estilo, en El espíritu de la pasión.

La película nos relata la historia de un muchacho que busca casas que estén desocupadas porque sus habitantes se han ido de vacaciones, para quedarse en ellas un tiempo. Hasta que un día, ingresa a una casa que no está desocupada: en ella vive una mujer maltratada por su marido. Poco a poco la química (una química sin palabras) entre ellos se va dando, haciendo que ésta abandone a su marido para irse con el chico.

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Lo que llamaba la atención en las películas de Kim Ki Duk anteriores a esta (sean La isla, Bad guy, incluso Primavera, verano…) era la forma en la cual la violencia era presentada: casi de forma natural, como si fuera casi la manera lógica en la cual sus personajes entablaban comunicaciones. Los individuos parecen condenados a usar la violencia para expresar sus más profundos sentimientos. He ahí donde aparece la importancia de lo físico: los personajes necesitan usar su cuerpo y lo que se desprende de él para, de esta forma, poder desarrollar lazos con el otro. Las películas de Kim Ki Duk son películas tersas y sensuales, en donde los actos de las personas tienen el mismo carácter pulsional y salvaje que el ambiente que las rodea. Recordar, sino, el lago y la espesa vegentación en donde ocurren los sucesos de La isla.

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La palabra, de esta forma, no tiene mucha importancia en el cine del coreano: sus personajes encuentran formas mucho más físicas a partir de las cuales se comunican. Esto ocurre exactamente en El espíritu de la pasión: nos encontramos ante una historia de amor muda, donde los personajes no necesitan decirse nada para enamorarse. Durante toda la primera parte de la película, los personajes simplemente realizan actos cotidianos juntos: lavan la ropa, comen, pasean por la ciudad. La realización de lo meramente cotidiano, de aquello que se hace todos los días, es lo que hace que los personajes se enamoren. La cámara del buen Kim se mantiene quieta, mostrándonos como esos personajes se van conociendo a partir de actos que se basan en la acción física. El comer, el pasear en moto, el jugar al golf se convierten en actos que componen la substancia misma de la relación entre los personajes. El trabajo con la edición, a partir de cortes secos que hacen variar ya sea el plano o la posición de la cámara, le dan a la película una textura bastante tersa, muy propia al cine de Kim Ki Duk.

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La violencia está muy presente en la película: al igual que en las otras películas del cineasta, aquí la violencia aparece de la nada, casi como la única forma de comunicación de los personajes. Pero de los personajes resentidos: tanto del policía que interroga al protagonista como del marido abusador. En El espíritu de la pasión, la violencia está planteada a partir de una oposición: ésta se diferencia de los actos físicos pero relajados de los protagonistas. Kim opone un golpe a un bocado de comida, un cachetada a echarse a descansar un momento en un sillón. Y esta oposición está marcada justamente por el hecho de que, en la puesta en escena, la violencia está insertada como un elemento más de la vida de los personajes. Los protagonistas son individuos que se ven obligados a convivir con ella, y Kim Ki Duk marca este elemento al no alterar el ritmo de narración al momento de presentar las escenas violentas. El hecho de que el personaje principal ate una pelota de golf a los árboles de tal forma que pueda pegarle sin hacer ningún daño demuestra como la violencia está insertada dentro de la vida misma de los personajes. Esta ambigüedad es muy interesante: los personajes huyen de la violencia de todos los días, y sin embargo ellos no pueden escapar de la misma. Lo físico y lo pulsional resulta una carga para los personajes frente a la cual ellos buscan escapar infructuosamente. Es por eso que resulta tan conmovedora la escena en la cual la pelota de golf se desata y le cae a una mujer en un carro, dejándola media muerta. En esa escena se ve la preocupación principal del cine de Kim Ki Duk: la violencia como elemento que está presenta en todos y cada uno de nuestros actos, incluso (y peor aún) si uno quiere escapar de ella. La violencia aparece siempre de la nada, de casualidad, como si fuera cualquier otro elemento de la vida, y eso es lo que hace apasionante la película.

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La segunda parte de la película hace que las cosas cambien: en la cárcel, el protagonista comienza a practicar una especie de filosofía zen que lo transforma literalmente en un fantasma: es imposible detectarlo a pesar de que uno siente que está ahí. El estilo terso de la película comienza a variar: la cámara ahora se mueve más y los planos son más largos. La puesta en escena se vuelve más juguetona y relajada, como si Kim fuera consciente de que la única forma de mostrar el cambio zen del protagonista sin que parezca ridículo radicara en hacer menos tersa la película. El peso de lo físico y del cuerpo ya no importan tanto. Y sin embargo, la violencia sigue siendo un elemento indisociable: recordar sino la venganza hacia el policía o hacia el boxeador demuestran como, incluso cuando el cuerpo ya no pesa literalmente nada, la violencia sigue estando ahí, como motor de conducta del protagonista.

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El espíritu de la pasión es una historia de amor donde los protagonistas buscan escapar del peso que tiene el cuerpo y sus pulsiones en la vida cotidiana. Hacia el final parecen conseguirlo, aunque la violencia siempre está presente. Esa es la condena e los personajes en el cine de Kim Ki Duk.

Rodrigo Bedoya 

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7 comentarios

  1. Pingback: bienvenidos歡迎υποδοχήдоброWillkommenпожаловать « También Los Cinerastas Empezaron Pequeños

  2. Hola José, tu reseña me ha despertado curiosidad y muchas ganas de ever esta película que por lo que dices y las fotos parece más que atractiva. Saludos!

    noviembre 8, 2007 en 3:48 pm

  3. Muchas gracias Budokan!, pero tus agradecimientos son para el autor de la crítica, nuestro redactor Rodrigo Bedoya.

    noviembre 8, 2007 en 3:49 pm

  4. Laura

    solo les escribo para recomendarles que vean esta pelicula es muy buena, en mi muy humilde opinion es una de las mejores que he visto, mejores que las norteamericanas, la mayori son copias baratas, pero en fin veanla si tienen la oportunidad.

    hasta pronto.

    agosto 22, 2008 en 12:57 pm

  5. Anónimo

    Muchas Gracias Laura por tu comentario, yo también considero a El Espíritu de la Pasión (Hierro 3)una muy buena película. Sigue leyéndonos y si puedes haz más comentarios sobre la película que te interese. Saludos.

    César Guerra Linares
    (Codirector y Coeditor del blog)

    agosto 22, 2008 en 3:39 pm

  6. hola como

    septiembre 1, 2008 en 9:26 pm

  7. Pingback: Ki-duk Kim « una simple idea puede cambiar el mundo

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