Amantes de las bajas pasiones cinematográficas…

LAS VICISITUDES DEL MOVIMIENTO



Rodolfo Souza: En Sus Marcas

Aproximaciones al videoarte entre las disciplinas artísticas y la era de la información.

Para mí y para mi generación, y seguramente para la de usted que está del otro lado de la conexión, el proceso de comunicación requiere filtrar más información de entre un constante bombardeo de ésta. Estos códigos binarios que ahora mismo su ordenador traduce y que usted está leyendo, son parte de la misma, y si ya es bastante difícil aprehender el sentido de las letras en las hojas de un libro, es más complicado comprender un texto al lado de baners animados, con el reproductor digital sonando, y la alerta del mensajero parpadeando, exigiendo atención. ¿A qué viene todo esto cuando lo que quiero es hablar de videoarte? En primer lugar resulta más complicado clasificar las cosas, ordenarlas, digerirlas y comentarlas en una estructura de información en constante transformación y multiplicación (no es lo mismo comprender a Godard hablando de cine y de sus diferencias y semejanzas con la fotografía hace sesenta años, que tratar de definir el videoarte y distinguirlo de diferentes categorías de imágenes en movimiento en la era de la wikipedia, los blogs y el myspace); y en segundo lugar, ¿Qué nos ofrece el videoarte que dura varios minutos en los que aparentemente no pasa nada, proyectado en un museo, frente a un video muy divertido en youtube de una presentadora de televisión vomitando que puedo ver en la comodidad de mi hogar, o frente a una película que puedo elegir de entre diez en el cine del centro comercial?, y dicho de manera menos derrotista ¿Qué posibilidades y qué desventajas tiene el videoarte fuera de los museos?.

Habría que tomar en cuenta muchos factores para comparar y diferenciar lo que se llama videoarte frente a la complejidad de manifestaciones y expresiones audiovisuales en la actualidad. En este texto, trataré de asomarme a esta disciplina que muchas veces es indistinguible entre tantas manifestaciones visuales en lo cotidiano y tantas expresiones artísticas.


Rodolfo Souza: Autorretrato

LA APARICIÓN DEL VIDEOARTE

Hablar sobre los orígenes del videoarte implica hablar sobre la manera en la que la tecnología desarrolla un papel importante en la producción artística, tanto formal como conceptualmente, por ejemplo, tan simple a estas alturas resulta decir que la pintura moderna comienza con la aparición del óleo, y que fue resultado de una búsqueda técnica por mejorar la representación y adecuarla a los conocimientos de la época para, entre otras cosas, legitimar la aparición de la sociedad y el comercio burgués, el cual requería de una obras realizadas en soportes transportables. Por otro lado, se puede decir que la aparición de la fotografía significó para muchos pintores la pérdida de responsabilidad de representar la realidad con un alto grado de parentesco (como en los comienzos de la pintura moderna) y lo cual le dio oportunidad a los artistas de explorar nuevas formas de representación de la realidad en la pintura misma. Ahora bien, la aparición del video implicó una exploración de éste como herramienta para realizar nuevas obras; pero por otro lado, quizás sea más importante tomar en cuenta la exploración exhaustiva de los datos formales realizada por las vanguardias artísticas del siglo XX.

Ya el cine como tal había sido explorado por algunos artistas visuales, y habían buscado una apropiación de la técnica. Sin embargo con el fácil uso de la cámara de video, su fácil adquisición, y la reproducción en un televisores comunes y corrientes, ayudó a los artistas visuales a vincularla con las esculturas y los ambientes. Esto ocurre en la segunda mitad del siglo XX, el momento adecuado, cuando algunos artistas plásticos toman en cuenta en la pintura el propio acto de pintar (Pollock), y lo cual implica la conciencia del acto a través del tiempo como una variable formal de la obra de arte; cuando la los músicos del Fluxus realizaban su propia exploración y en donde notaron las cualidades del acto, de la acción, de la realidad misma, como elemento inmanente en toda clase de expresión artística y que hizo del movimiento (el transcurrir de las acciones en el tiempo y el espacio) la variable que los unía con todas las demás disciplinas.

Así, la función del video es doble en un principio, la primera es el registro de las acciones por parte de artistas que se dedican al performance, el ejemplo más certero son los primeros registros en video de Vito Acconci cuyo principal material de trabajo es su propio cuerpo, o los registros meticulosos de los actos cotidianos de los personajes de la Factory de Warhol; y la segunda es la del video como parte misma de la pieza de arte, el propio Acconci generaría más tarde un sistema de ejecución en el que la lente del video es parte integral de sus ya “videoacciones”, siendo el lente un espectador que le devuelve la mirada al artista; Nam Jun Paik hacía uso de los monitores y de circuitos cerrados para sus videoesculturas.


Rodolfo Souza: Cadaver I

EL VIDEOARTE DENTRO Y FUERA DEL LUGAR DEL ARTE

Una vez que el video se consolidó como material de trabajo, generaciones de artistas visuales se dedicaron a explorar sus posibilidades, con la ventaja de conocer las experiencias previas en el cine, en el performance, en la escultura contemporánea y en los ambientes tanto dentro como fuera del museo.

Tal como en el cine, el videoarte propone un espectador cuya percepción del tiempo y el espacio está mediada por un control por parte del artista basado en las decisiones de lo que el lente y la edición dejan ver; una de las grandes diferencias que usualmente desconciertan al espectador neófito, es el alejamiento de las tramas a las que el cine nos tiene acostumbrados. El videoarte nos puede entregar múltiples imágenes que se desarrollan en diferentes proyecciones en un mismo ambiente, pequeños loops de video que se repiten una y otra vez; a veces dentro o sobre esculturas, o simplemente en una pared o televisor; usualmente dentro una sala de museo, pero también a veces, alejado de este espacio “sacralizado”, buscando alterar nuestra cotidianidad, lo cual implica hacer que el espectador se asombre de entre al constante bombardeo de información que exige la realidad.

¿Pero cómo reconocemos al videoarte de las demás manifestaciones audiovisuales que no sean artísticas? Habría que partir de ciertos parámetros establecidos para distinguir entre lo artístico y lo no artístico. Y aún así, somos pocos los que visitamos de vez en cuando galerías y museos, y muchos menos somos los que visitamos aquellos en los que se expone arte elaborado con nuevas tecnologías, nos quedamos muchas veces desconcertados ante tales expresiones. La próxima vez que se atreva a entrar a uno de estos espacios, o que esté aburrido de ver videos de travestís con polio bailando tap en Youtube, busque tags en google como “videoart” “videoarte”, y trate de distinguir las diferencias entre cualquier video y el videoarte. Es probable que no veamos más que imágenes en movimiento con las que no encontremos una lectura directa. Pero pongámonos a pensar que el arte puede basarse en la búsqueda de formas percibidas sensorialmente que estimulen las relaciones entre emoción, imaginación e intelecto, así como en la manera en la que el contenido y el contexto interactúan con las propiedades formales y materiales de esta. Esto es difícil de distinguir cuando para un artista existen dobles o triples contextos, cuando hay presencia de signos populares y globalizados, así como un bagaje cultural más local y un bagaje personal de signos íntimos. El trabajo de desentrañamiento de una obra de arte contemporáneo es difícil, y mucho más cuando no estamos acostumbrados a dejarnos conmover por imágenes poco literales (en el caso del cine, comercial y no tan comercial, existe mucha más literalidad, una secuencia narrativa más o menos estable, y un conjunto de símbolos y signos abiertos a interpretaciones más convencionales, cosa que no ocurre con el videoarte). Encontraremos tanta variedad de manifestaciones y juegos como en cualquier otra disciplina: Videoarte que explora las cualidades sintácticas, materiales, simbólicas, emocionales, sensuales, eróticas, intelectuales, comunicativas, espirituales, místicas, del o en el video, y las posibles relaciones entre las anteriores, o entre algunas de las anteriores con cualquier otra disciplina como las esculturas, el performance, los ambientes, y las técnicas tradicionales. Para concluir al respecto y en pocas palabras, parafraseando al artista visual Omar Gasca (en su caso sobre la novela corta), el videoarte, es cualquier cosa mientras sea video y sea arte.

Por: Rodolfo Sousa
www.salvadorlopez.com.mx/rdlf

Bibliografía:
Marchán-Fiz, Simón “Del arte objetual al arte de concepto: Epílogo sobre la sensibilidad posmoderna” Akal
Martin, Silvia “Videoarte” Taschen
Lucie-Smith, Edward “ART TODAY” Phaidon

Una respuesta

  1. Qué nota intresante sobre esta técnica y la gente que la desarrolla. Por suerte tu nota se nos presenta como una revelación. Saludos!

    noviembre 1, 2007 en 3:11 pm

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