Amantes de las bajas pasiones cinematográficas…

Un País que no tiene Cine Documental es como una Familia sin Álbum de Fotografías


Por: Patricio Guzmán*

Las primeras documentalistas fueron grandes exploradores (Flaherty, Vertov, Grierson) que pusieron en marcha expediciones laboriosas hacia los puntos más remotos del globo, para filmar por primera vez acontecimientos o culturas que nadie conocía de cerca. Así trabajó y vivió la primera y la segunda generación formada por hombres legendarios (Karmen, Medvedkine, Ivens, Marker, Rouch. Perrault).

La televisión de la década del 60 – amenazó gravemente a estos pioneros obligándolos a replantear su trabajo, sustituyéndolos en parte por modernos equipos de reporteros que duplicaron su capacidad de viajar.

Sin embargo, después de esa fecha – poco a poco – los directores de documentales descubrieron que se podía filmar películas sin apenas salir del barrio. Aparecieron incontables cintas documentales sobre cualquier actividad del hombre. Por ejemplo, filmes sobre pintura, arquitectura, música, política, deportes, literatura, medicina, etc., que demostraron que el género documental no sólo era útil para mostrar geografías remotas sino también para fotografiar cualquier aspecto de la sociedad.

Un Cine Más Humano

Así empezó a surgir el llamado “documental de autor”, que hasta hoy día consiste en mostrar cualquier actividad humana, por simple que sea, pero siempre bajo el PUNTO DE VISTA PERSONAL del cineasta.

Fueron películas con mayores recursos narrativos que los viejos documentales. Pero ni la técnica ni el dinero eran lo más importante, sino su manera de contar las historias, exponiendo cada tema con más sentido del relato, sin apoyarse sólo en la voz “en off” del narrador sino también en sus propios personajes y utilizando mejor el lenguaje cinematográfico.

La aparición de este nuevo tipo de documentales elevó la categoría del género, que abandonó el “realismo” y la retórica educativa de los primeros tiempos.

Hoy día – en Europa – se producen centenares de documentales de autor… En 1995, sólo en Francia, se produjeron 292 horas de este tipo de cine y ahora, en el 2002, la producción ha alcanzado las 2500… ¡Una verdadera explosión en 12 años!…

La duración promedio de estos filmes es de 52 minutos y su costo habitual es seis veces más barato que la película de ficción más barata.

Europa es el primer productor de documentales de autor del mundo. Las principales factorías son: France-2, France-3, La Cinquième, Canal Plus, La Sept- ARTE y Planète Cable (en Francia); ZDF y WDR (en Alemania); Channel Tour y BBC (en Inglaterra). En la mayoría de los casos, se trata de los canales públicos que han sabido adaptarse mejor a la competencia mercantil, sin abandonar la cultura.

Cada año, estos y otros países importantes festivales y mercados de cine documental en todas partes: Marseille, Lussas, Ámsterdam, Nyon, Sheffield, Cork, Goteborg, Leipzig, Biarritz-Fipa, París-DU REEL, Firenze-DEI POPOL, Bombay, Seoul, Yamagata, Soundance, Toronto, Premio Italia, Premio Goleen Gate de San Francisco, Oscar de Hollywood, etc. Y muchos acogen a los documentalistas en sus respectivas Academias Cinematográficas.

LA NECESIDAD DE PRODUCIR DOCUMENTALES

En el presente y futuro inmediato, es básico apoyar y financiar a los productores y realizadores INDEPENDIENTES de cine documental, por varias razones:

PRIMERO: porque la aparición de los canales de televisión temáticos está creando una demanda cada vez mayor de cine documental en todo el mundo En 1995, Francia aumentó la producción de este género un 80 % con respecto al año anterior. Es muy necesario, por lo tanto, que en el futuro próximo cada país disponga de estos profesionales y no se vea en la obligación de importar todo el material documental que consume. Cada cultura – además – posee una manera distinta de expresarse y los filmes documentales también forman parte de esa voz única y diferenciada.

SEGUNDO: la población universitaria de España y América Latina aumentó considerablemente desde 1970. (En Latinoamérica aumentó quince veces). Millones de jóvenes han podido acceder a la educación superior, animando cientos de campus universitarios en todas partes. Una juventud con nuevos códigos de vestimenta, de sexualidad y de cultura irrumpió hace ya mucho tiempo en el seno de nuestras sociedades, donde ha habido pocos cambios (o ninguno) en la vieja estructura de los canales de televisión fuertes.

¿En el futuro estos sectores más ilustrados aceptarán la programación convencional de las grandes cadenas de TV españolas y latinoamericanas, todavía sin espacios culturales amplios?

TERCERO: si estas grandes cadenas no cambian (es bastante más que probable), de todas seguirán apareciendo más y más canales de televisión “temnáticos” (que representan el futuro, con multidifusiones o programas a la carta). Son un marco mucho más apropiado para el género documental. Porque son canales que no interrumpen las obras con cortes publicitarios (recordemos que los documentales de largometraje no soportan bien las interrupciones publicitarias) y la producción se mantendrá o aumentará.

CUARTO: también han hecho su aparición las películas documentales que vienen de las escuelas de cine, muchas de ellas enteramente “profesionales” tanto desde el punto de vista técnico como artístico.

QUNITO: como ya mencioné, el punto de vista nacional – español o latinoamericano – no puede quedar excluido del género.

Hay más equipos ingleses, norteamericanos, noruegos o canadienses trabajando sobre temas españoles o latinoamericanos, que equipos “nuestros” trabajando sobre ellos.

Las embajadas latinoamericanas en Europa, y las embajadas españolas en iberoamérica, tienen MENOS material documental sobre nuestra cultura que el que tienen los suecos, los daneses, los suizos, los holandeses o los belgas en sus respectivos países.

Por ejemplo, películas documentales sobre el desierto de Atacama, sobre la jungla brasileña, sobre la guerrilla colombiana, sobre Dalí, sobre Picasso, sobre El Joglars, sobre la Ruta de los Incas, sobre el flamenco, el tango y la sala, sobre Neruda, Botero, Borges, sobre la isla de Robinso Crusoe, sobre la arquitectuta de Chiloé, sobre las ruinas de Nazaca, sobre la cocina africana de Bahía, sobe los bulevares de Sao Paulo, sobre la plástica de Roberto Matta, etc., son por lo general grandes obras documentales aslemanas, inglesas o francesas.

Esto es enormemente tranqulizador y a la vez dramático. ¿Qué sería de nuestra memoria histórica y de nuestra memoria artística si el trabajo, la energía y la creatividad de estos cineastas extranjeros?

Ala vez no dejamos de hacernos una pregunta: ¿cuánto tiempo más deberá transcurrir para que al menos una ínfima parte del valioso patrimonio cultural de España y América Latina sea recuperado por nuestro PROPIO cine documental?

Las películas que me marcaron para siempre

Cuando yo era adolescente (en los años 50) pude ver en Santiago de Chile algunas películas que provocaban un impacto diferente en el público. Eran películas que llegaban de vez en cuando. No eran filmes con estrellas famosas. Ni siquiera tenían actores. Tampoco tenían decorados. Eran películas DOCUMENTALES que el público seguía con gran interés en las salas de cine (pues la televisión todavía no llegaba a Chile).

Estos filmes me marcaron para siempre. Provocaron en mi la pasión por el cine documental. Descubrí en ellos que se podía contar historias entretenidas con elementos de la realidad. Historias “no-ficcionales” que los espectadores no olvidaban nunca (o que olvidaban menos). Era filmar la “puesta en escena” que está adentro de la vida, sabiendo de antemano que la realidad es también una ilusión. No todos los documentalista somos “cazadores” de eventos, sino que también somos oetas, que tratamos de encontrar en el tiempo y espacio reales las huellas de lagente, aún las más ínfimas.

 

The Living Desert, 1953, Walt Disney

 

Le Monde du Silence, 1955, Jacques Yves Coustau y Louis Malle

 

Le Mystère Picasso, 1956, Henri-Georges Clouzot

 

Nuit el Brouillard, 1956, Alain Resnais

 

L’ Amerique Insolite, 1958, Francois Reichenbach

 

Europa di Notte, 1959, Alessandro Blasetti

 

Mein Kampf, 1960, Erwin Leiser

 

Mondo Cane, 1962, Gualterio Jacopetti

 

 

Mourir a Madrid, 1963, Frédéric Rossif

*Extraído de http://www.patricioguzman.com y del artículo publicado en Godard! N°4, año 2002.

6 comentarios

  1. Pingback: ChicasMonas.info - Las chicas más guapas » Un País que no tiene Cine Documental es como …

  2. ANONIMO

    Hola no comentaré acerca del post, de hecho era una “peticion”, es que como salio el DVD de Inland Empire hace poco pensé que en esta edicion comentarian algo al respecto, bueno quizas no les guste David Lynch, en todo caso disculpen mi atrevimiento… see you around.

    septiembre 24, 2007 en 3:27 pm

  3. Anónimo:

    Prometemos una reseña de Inland Empire para la próxima edición. Lo que pasa es que seguimos desorientados después de su visionado…. pero en estos días, personalmente empezaré a escribir sobre ella. Saludos!

    P.D. A todos nos gusta Lynch. Yo, después de Inland Empire, me he convertido en un admirador de su obra.

    septiembre 24, 2007 en 4:36 pm

  4. Qué género hermoso a descubrir es el de documental. Voy a recomendar este link a un amigo que es muy adepto a esta forma de realización. Por otro lado quiero destacar el de Resnais “Noche y Niebla” como indispensable a la hora de citar el género. Saludos!

    septiembre 26, 2007 en 4:41 pm

  5. Gilmar

    Saludos.
    Quería preguntarles si pudieran recomendarme algunas universidades en Europa donde hay postgrados en cine documental, porque me gustaría hacerlo. Creo que en mi país Venezuela hace falta especializarse para hacer productos documentales de calidad y altos en reflexión. Agradezco mucho si pueden ayudarme porque estoy buscando asesoría.
    PD: Les invito si no lo han visto un documental llamado “Into the brothels” (1998) rodado en India ganó muchos premios entre ellos el Oscar al mejor documental. Muy interesante.

    octubre 12, 2008 en 3:40 pm

  6. Emiliano Lucatero

    Hola
    Saludos
    Realmente no es un comentario, quiero saber como puedo conseguir The Living Desert, 1953, Walt Disney versiòn en español. Espero me puedan contestar.

    noviembre 30, 2009 en 11:09 am

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