Amantes de las bajas pasiones cinematográficas…

Festival de Cine de Lima: Las Críticas


A pedido nuestro, muchos amigos y colegas colaboran con los cinerastas al enviarnos sus apreciaciones acerca de las cintas más destacadas del festival. Disfrútenlas:

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Cao Hamburguer – El Año en que mis Padres se Fueron de Vacaciones

Un niño es dejado por sus padres al cuidado de una comunidad judía. Los padres son militantes de izquierda perseguidos por la dictadura militar. Estamos a fines de mayo y comienzos de junio de 1970, y el niño, como todo Brasil, está pendiente de lo que hará su selección de fútbol en el Mundial de México. Por supuesto, el niño descubrirá la solidaridad de la comunidad judía, y en especial la de un anciano que asume su protección. La película está contada con corrección formal, narrativa y política. Las escenas de despertar sexual son filmadas por una cámara pacata, se evita los desnudos, y la violencia “excesiva”. El filme procura no ofender a nadie (salvo a improbables partidarios de la fenecida dictadura), y, en cambio, busca complacer a muchos: niños, padres, ancianos, judíos, izquierdistas y aficionados al fútbol; pero no a los aficionados a un cine exigente y verdaderamente crítico. (Emilio Bustamante)

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Paz Encina – Hamaca Paraguaya

Dos ancianos agricultores aguardan la lluvia y que su hijo retorne de la guerra. Los planos son de larga duración. La hamaca figurativiza el suspenso, la espera ansiosa. El diálogo entre los ancianos enfatiza la tensión entre la negación y la fe. Los ladridos de la perra expresan el desgarro emocional que no pueden permitirse exteriorizar los padres. Las voces en flashback sobre encuadres en presente informan sobre acontecimientos que las imágenes omiten (la despedida del hijo, el final de la guerra y la noticia de la muerte), pero también nos dan cuenta de una cotidianidad que va engullendo todo. Un filme sobre el paso del tiempo, sobre la vida que no retorna, la espera y su término, que al final deja un solo camino por donde se enrumban los ancianos en la noche. Hamaca paraguaya es una de las mejores películas del Festival. (Emilio Bustamante)

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Ariel Rotter – El Otro

El otro, de Ariel Rotter, quizás revela que parte del cine argentino ya gusta de manejar fórmulas, pero cada director aporta matices y mantiene la calidad, y además el casi atávico Julio Chávez renueva su composición. El otro es un retrato de extravío, pero también de exploración, de un hombre maduro que en un viaje muta de identidad con inesperada destreza. El camino de Juan Desouza, en medio de un súbito embarazo y una aventura pasional más explosiva aún, es una errancia por el deterioro, desde la resquebrajada salud de su anciano padre, hasta la increíble escena en que, como supuesto médico, debe salvar a una señora, anciana también, que parece tener un ataque respiratorio, pasando por husmear en el velorio de un hombre que nunca conoció y apropiarse de su nombre. Pese a los reparos, Argentina sigue estando entre lo mejor de la competencia del Festival de Lima (Gabriel Quispe)

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Esteban Sapir – La Antena

La tele, encarnación metafórica y literal del mal. La gente de la ciudad ha perdido la voz. Salvo dos personas, mudos están todos. Y encima también les quieren arrebatar las queridas palabras (bellos juegos con los intertítulos). ¿Quién los salvará? La historia, siendo simpática, no es lo principal. No entender su plena gracia infantil es no entender nada. Dirán, en su contra, que su historia es tan estúpida como lo es la de uno de sus referentes más visibles: Metrópolis. Pero La Antena no tiene la pretensión del film de Lang. En cambio, si algo está, es la sorpresa constantemente renovada a través del metraje, el placer que significa para el ojo y la fantasía. Considerablemente muda y en blanco y negro, triunfa la mayor parte del tiempo, al transportarnos y hacernos dar vueltas por su pequeño mundo encantado y encantador. Las referencias al cine mudo y al que habla, son múltiples, graciosas y siempre creativas. Repetiré la frase-clave: La imaginación ha salvado a los hombres. La Antena nos salva del aburrimiento, la fórmula repetida y el lugar común que infestan vastas zonas del cine en Latinoamérica. Y uno se dice a sí mismo, pensando en Sapir: este tipo ama su infancia y ama el cine. (Mario Castro Cobos -Coeditor de La Cinefilia no es Patriota)

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Ana Katz – Una Novia Errante

Irene es frágil, tímida, pudorosa, se aferra a una relación que no quiere dar por terminada, y más que encontrarse a sí misma en un viaje forzadamente solitario, se pierde en los vericuetos del rechazo y de la incomodidad de no sentir que pertenece a ningún entorno. Una novia errante, de Ana Katz, muestra el recorrido personal de una mujer cuya frustración llega a los límites del absurdo, provocando momentos incómodamente cómicos y pequeñas tragedias. El sensible desempeño de la directora en el rol protagónico es el eje del film, complementado por un equipo actoral y técnico que construye una película entrañable y compleja. La cámara configura una relación muy especial con el personaje, que huye y se esconde incluso de aquellos que la quieren ayudar. La salvación final es un rescate por parte de los que más la quieren, un encuentro con el mar rechazado durante todo el metraje, un zambullirse y un sonreír que quizá no cambien nada pero son un paso más hacia el conocerse, hacia quererse, hacia saber a dónde se va. (Natalia Ames)

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