Amantes de las bajas pasiones cinematográficas…

RATATOUILLE: Por una Crítica Libre de Prejuicios


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Brad Bird – Ratatouille (2007)

Voy a confesarles algo amigos. Uno de mis peores miedos como profesional es un poco confuso. Jamás he querido ser crítica de algo. Ni siquiera de cine. Se preguntarán qué hago aquí entonces, lo mismo me pregunto. Siempre he tenido este pavor a dar testimonio radical y a interpretar, de alguna manera, expresiones artísticas. Es algo tan sagrado, tan complejo, que muchas veces me siento superada por esta tarea. Porque, no podemos pisarnos la capa entre superhéroes, los críticos son mirados a huevo, pero lo cierto es que asumen una tremenda responsabilidad. La crítica, en gran parte, hace que las películas aparezcan y desaparezcan de las carteleras, ellos tienen el poder de sepultar una película en el olvido y glorificarla.

Sin embargo, lo que me atemoriza realmente, es convertirme en una persona con poder, poder de destruir más que construir. Aceptar responsabilidades enormes, amargarme y endurecer mi corazón con soberbia como Anton Ego, el triste y célebre crítico gastronómico de Ratatouille, lo nuevo de Brad Bird y Pixar. Y es por esto que no es casualidad que una película infantil sea motivo de reseña en Cinerastas. Tampoco que Ratatouille se presente como una apuesta más atrevida y ‘madura’ dentro del panorama mundial de películas para niños. Este pequeño gran filme nos apunta directamente a quienes escribimos algo parecido a una crítica. Por eso es mucho más interesante analizar este prodigio que las nuevos avances en 3D y CGI.

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Por el 2006, la compra de Disney a Pixar se veía con un futuro oscuro. Se pensaba lo peor. Disney haría de Pixar un refrito de la fábrica de sueños norteamericana. Si bien ya habían trabajado juntos en Toy Story y Monster Inc por medio de un contrato asociado (1995-2004), Pixar aún tenía la libertad en los guiones y la posibilidad de ponerse en los créditos como realizador. Antes de este ‘contrato final’, The Incredibles’ se levantaba como una película infantil que no recogió el cariño que le proporcionaron los niños a Finding Nemo, por ejemplo, pero la crítica y, en especial los adultos, encumbraron a la familia de (anti) héroes y a su realizador Brad Bird como símbolos de un cambio en el panorama de la cinematografía infantil. Sucedido esto en el 2004 las esperanzas y expectativas subían como la espuma.

Volvamos al 2006, nuevamente, cuando Disney compra a Pixar y producen y crean una nueva película: CARS. Es aquí donde se genera un quiebre en las expectativas y se cumple lo presagiado. Cars es un perfecto ejemplo de cine sólo-para-niños. Pero no se equivoquen, por supuesto que no hay nada de malo en esta directriz. Lo reprochable es, sin duda, una película llena de chistes ultrarepetidos. Una historia repleta de clichés donde la marca que Pixar pavimentó en sus filmes anteriores se pierde completamente.

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Ratatouille es un nuevo respiro. Un hálito de fe e inspiración. No puedo ocultar que esta película de ‘monitos’ me removió en lo más profundo. Pero tampoco es justo decir que su mérito se esconde sólo tras la emoción. La reflexión que nos deja Anton Ego en un final prolijo es intencionada y denota cierta preocupación por el tema en particular: lo agotados y copiados que estamos. La inmediatez de la información, la noticia y el arte. Estamos tan acostumbrados a la avalancha de fenómenos banales. El mercado es tan bestial, que cuando llega algo que de verdad es capaz de remover nuestro sentido común preferimos pisotearlo, total es lo más fácil. Ego lo dice:

“La vida de un crítico es sencilla en muchos aspectos, arriesgamos poco y tenemos poder sobre aquellos que ofrecen su trabajo y su servicio a nuestro juicio, prosperamos con las críticas negativas, divertidas de escribir y de leer.
Pero la triste verdad que debemos afrontar es que, en el gran orden de las cosas, cualquier basura tiene más significado que lo que deja ver nuestra crítica”

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Pero en ocasiones el crítico se arriesga cada vez que descubre algo nuevo. El mundo suele ser cruel con el nuevo talento, las nuevas creaciones. Lo nuevo necesita amigos.”

Ego sólo tiene una presencia solapada de el filme y es en el final cuando se redime y, de paso, dignifica el oficio de la crítica. Pero como pueden darse cuenta, la historia de ‘la ratita que quiere ser chef’ (el animal más repudiado junto a las cucarachas en el mundo de la cocina), sólo toma a esta última como una excusa y asimismo el molde de película infantil Disney, para enseñarnos (sí, una lección). Moralina si quieren llamarlo, pero con un gran trecho entre la moraleja de cuentos y las lecciones de vida que trascienden al espíritu inexperto.

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Aunque existen resabios de Disney, Ratatouille y Brad Bird nos otorgan pequeños guiños que indican que Pixar no da concesiones a su gran socio. Conversábamos con un amigo sobre las virtudes de este filme, donde una pequeña escena demuestra un cambio: la secuencia en que los empleados del Restaurant Gusteau’s descubren que Remy, la rata cocinera, ayudaba al gran chef Linguini. Y cuando todos creíamos que los empleados ayudarían a este último con la cena para Anton Ego; todos se retiran, uno a uno, abandonándolos a su suerte. Un giro de tuerca que en manos de otro, simplemente hubiese sido muy diferente.

Estamos ante una película que, perfectamente, puede ser una de las mejores de lo que va del 2007. Por su apuesta arriesgada con parámetros infantiles, por su tratamiento de la historia y de lo poco convencional que es hablar sobre el mundo de la cocina en una película para niños, por no ceder y mantener el espíritu de Pixar frente a esa ‘multinacional’ que es Disney. Y por darnos lecciones, enseñanzas que no están empaquetadas, sino que salen de una situación en particular y se abren para leer y releer, sacando siempre conclusiones nuevas. Sin embargo, la visión sobre una crítica sin prejuicios y libre de egos; con responsabilidad social y edificante, hacen de Ratatouille un filme al que, al menos, el gremio debería prestar atención.

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No puedo terminar sin decir que París se ve tan extraordinaria como cualquier película de Rohmer. Y que no se vayan del cine antes de que terminen los preciosos créditos. Pero mejor los dejo con la última parte del discurso de Anton Ego.

“Anoche experimenté algo nuevo, una extraordinaria cena de una fuente singular e inesperada, decir sólo que la comida y su creador han desafiado mis prejuicios ante la buena cocina que subestimaría la realidad.
Me han tocado en lo más profundo.

En el pasado jamás oculté mi desdén por el famoso lema del chef Gusteau’s ‘Cualquiera puede cocinar’, pero al fin me doy cuenta de lo que quiso decir en realidad.
No cualquiera puede convertirse en un gran artista, pero un gran artista puede provenir de cualquier lado. Es difícil imaginar un origen más humilde que el del genio que ahora cocina en el restaurante Gusteau’s y quién en opinión de este crítico es nada menos que el mejor chef de Francia.

Pronto volveré a Gusteau’s hambriento”.

Natalia Cid.

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12 comentarios

  1. Es más que interesante la mirada que ofrece este magnífico film sobre la crítica en sus aspectos más devoradores. Saludos!

    agosto 1, 2007 en 4:58 am

  2. Es una experiencia emocionante y conmovedora ver la película. Esta historia magnífica de realización personal, es una fábula en diversos aspectos y con lo difícil que es construir alguna. Un verdadero logro.

    agosto 6, 2007 en 1:06 pm

  3. Bird está para GRANDES cosas.
    Y quiero mi tazón de Remyyyyyyyyyy. Siiiiiiiiii.

    agosto 8, 2007 en 3:58 am

  4. pukitha

    holaz poz la vdd me gusta muxo remi es uan ratita supere cinpatica y
    desde k salio la peli
    me gusta muxote
    jijiji
    bueno

    esta muy chidita

    la peli

    marzo 5, 2008 en 7:55 pm

  5. Alejandro

    Pues creo que, comentario de ego al final es muy bueno, uno de los mejores que se han visto en las películas de disney, viendo desde el punto gastronómico, tiene tanta razón de lo que dice y a mi punto de vista:
    El lema de gusteau tiene razón hasta cierto punto ya que es cierto cualquiera cocina pero no cualquiera tiene el sazón, Hay gente que presume ser chefs graduados de escuelas carismas y de gran prestigio, pero a final de cuentas no dejan de ser mas que unas simples maquinas de comidas de microondas, hay gente que con trabajos se gana un puesto de cocinero solo para que el chef se lleve todo el cerdito de un trabajo que muchas veces no le corresponde es injusto por obvias razones, no quiero desprestigiar a los gastronomos ni mucho menos sino que también aprecien el trabajo de todas las personas que conforman una cocina, como dice gusteu todos son importantes por que forman la cocina todos desde el chef hasta el lava loza.

    marzo 20, 2008 en 2:00 am

  6. Googleando el relato de anton Ego y encuentro esta linda reseña de esta espectacular pelicula.

    Gracias por la transcripcion del discurso ;)

    abril 15, 2008 en 10:10 pm

  7. Franz

    Una de las peliculas de animacion con mejor final de todos los tiempos.

    mayo 13, 2008 en 6:13 pm

  8. marco gabriel rosas

    no vale la pena ver tal tanotes si detodos modos se le ve q es aburrida y tonta

    junio 4, 2008 en 10:37 pm

  9. Jacobo Ortiz (Emulador)

    Estaba buscando comentarios más que críticas acerca de esta película, en particular las palabras de Anton Ego. Y no he encontrado otro blog o sitio que las tenga tan completas como ustedes. Así mismo, sus comentarios son excelentes; me gustaría que opinen de otras películas, porque desde ahora los visitaré más a menudo como mi página para compartir pensamientos sobre el cine.
    Escribo esto mientras escucho la banda sonora de “The Fountain”, una poesía hecha cine.
    PD: Me podrían profundizar el significado de “Cinerasta”, nunca me gustó llamarme cinéfilo. Parece que un tipo de enfermedad.

    noviembre 15, 2008 en 12:52 pm

  10. la pelicula es entretenida y con muchos lios conflinto comible y un ratòn preparando comida es inposibla pero agadable y mi mi mi carichosa con ratas muerta por todas partes etc. igual da un poco de pena me gustaria tener a mi familia junta de nuebo

    julio 8, 2009 en 4:18 pm

  11. Judith

    Me encanta que hayan personas que compartan la idea de que esta película es excelente. Y me gustaría decir que aparte del mensaje que nos deja Anton Ego (que es buenísimo!!), está también el que nos da el papá de Remy al decir: “No somos cocineros, pero somos FAMILIA…”. Es otro hermoso mensaje de los creadores para que no olvidemos lo valioso que sería para cada ser humano contar con el apoyo de sus familiares.

    noviembre 10, 2009 en 9:44 am

  12. isaac

    Una gran pelicula un final conmomedor pero,sobre todo una moraleja hermosa una enseñaza para el mundo que se encuentra perdido en si mismo

    noviembre 30, 2009 en 7:20 pm

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