Amantes de las bajas pasiones cinematográficas…

Travesía de un Alucinado


 

Werner Herzog – Aguirre, der Zorn Gottes (Aguirre, La Ira de Dios, 1972) 

Esta película épica está basada en las expediciones de Gonzalo Pizarro en busca de El Dorado, un supuesto país forjado en oro, invento de los aborígenes americanos, oprimidos, explotados y esclavizados por los caballeros castellanos que se desparramaron en busca y colonización de las tierras del nuevo mundo.

Werner Herzog, Rainer Werner Fassbinder, Wim Wenders y Volker Schlöndorff fueron los pilares de lo que se conoció en la década del ´60 como Nuevo Cine Alemán, el cual se oficializó con el lanzamiento del Manifiesto Oberhausen (Oberhausen Manifesto) (1962), el cual hay que señalar no fue firmado por Fassbinder.

Hablar del cine de Werner Herzog es referirse a un cine netamente de autor, personal, con una visión propia del mundo, en la que se puede encontrar varias aristas y diversos niveles de expresión. Su cine tiene muchas maneras de acercarse a la realidad pero siempre sobre la base de un solo objetivo, extraer de ella lo que tiene de diferente, de singular, es decir, encontrar en ella su otra cara, su lado oculto. Y para Herzog el mejor modo de conseguirlo es explorando en la naturaleza humana.

Para ello el director escoge o trabaja sobre personajes que estén al límite de alguna situación, de personajes que se encuentren al margen de las convenciones y de lo que es mayoritariamente aceptado. Ejemplos para lo que decimos se demuestra en filmes tales como: También los Enanos Empezaron Pequeños (1970), El Enigma de Kaspar Hauser (1974), Corazón de Cristal (1976), por nombrar solo algunos. La otra faceta de Herzog dentro de su experimentación del mundo es la de hacer filmes que representen para él un reto, un riesgo, en otras palabras: una aventura; y la mejor forma de lograrlo es haciendo documentales.

En Aguirre, La Ira de Dios (1972) el personaje central Lope de Aguirre (encarnado por Klaus Kinski) es un típico representante de los personajes herzogianos pues por un lado, es desbordado, extraño, marginal, y por otro, es un ser lanzado a la aventura sin importar lo que a éste pueda ocurrirle ni a quienes lo acompañan con tal de obtener lo deseado. En Aguirre… se mezclan las dos formas de filmar utilizadas por el director alemán la ficcional y la documental. Pareciera que el prurito por tratar de hacer más real algunas de las situaciones influido además por su veta documental hizo que Herzog se involucrara tanto en el desarrollo de la película que el rodaje resultó siendo uno de los más accidentados y problemáticos de la historia.

Aguirre, La Ira de Dios no pretende ser la biografía de Lope de Aguirre más bien es el seguimiento del viaje que emprendió éste con un grupo de expedicionarios enviados por Gonzalo Pizarro a la selva amazónica en pos de las riquezas de El Dorado (lugar donde supuestamente había abundante oro y demás riquezas). No obstante, Aguirre… no ser la biografía definitiva de Aguirre, con solo verlo durante los días que dura la expedición es suficiente para darnos una idea global de la personalidad y de las actitudes de un personaje que ha pasado a la historia como uno de los conquistadores con peor fama.

Si bien Aguirre es el personaje de la cinta, la narración de las acciones es conducida mediante la voz en off de Fray Gaspar de Carbajal, que cuenta como un cronista cada uno de los sucesos y peripecias que suceden día tras día en el interior de la selva amazónica. Pareciera que se tratara de un narrador omnisciente que conociera qué es lo que va ocurrir, sin embargo, él mismo es uno de los partícipes de la empresa, que al pasar los días se convertirá en insostenible.

Aguirre posee la obsesión y el espíritu de los seres entregados a una quimera, en su caso, a una utopía llamada El Dorado. Aguirre es impositivo e intransigente, cruel cuando debe serlo pero estos rasgos de personalidad están contenidos dentro de un estado de enajenación o si se prefiere dentro de un comportamiento obsesivo-alucinado. Es necesario agregar a este propósito que se trata de un hombre de su tiempo, que en una época en la que se acababan de hacer nuevos descubrimientos tanto territoriales cuanto científicos; la búsqueda de la novedad era un acicate para seres con personalidades particulares y ambiciones desmedidas. Es en la representación de ese comportamiento alucinado que Klaus Kinski da una demostración notable de todos sus recursos actorales e histriónicos. El modo en el que frunce la boca y muestra sus ojos desorbitados nos dan la cabal idea de estar ante una persona que está viviendo en una realidad que no es la verdadera. La secuencia que condensa mejor lo que anotamos es aquella en la que se halla solo con su hija en la balsa a orillas del río; el rostro de Aguirre es de confusión, de desazón, y quizà de derrota.

Herzog pese a las licencias que se toma respecto de algunas situaciones ocurridas durante la travesía expedicionaria logra transmitir la impronta aventurera del grupo de españoles comandados primero por Ursúa y luego por Aguirre. Herzog rescata de las crónicas lo que tienen épico o de cuento, por momentos, maravilloso, cercano a lo fantástico, y traslada esas características al cine sin que se sientan forzadas, por el contrario, se exhiben fluidamente.

El director trata de reproducir en algunas secuencias la sensación de peligro e incertidumbre que pudieron haber experimentado los participantes en esa difícil empresa como la secuencia en la que gran parte de los expedicionarios se encuentran sobre una balsa gigante. Es durante esos instantes en los que percibe la mano del documentalista que filma los hechos tal cual suceden. Asimismo hay momentos en los que la película adquiere dimensiones casi oníricas, las cuales se complementan con la música de Popol-Vuh que, de a pocos, se va filtrando, tanto las imágenes como la música construyen una atmósfera sugerente y extraña.

Por otro lado, Herzog trabaja sobre otros registros como el humor y también con ciertos toques de cine gore; el primero se observa sobre todo en parte final de la película cuando los españoles son atacados por los aborígenes de la zona, en cuanto al segundo se produce en una secuencia en la que uno de los expedicionarios es decapitado y su cabeza al rodar sigue moviendo los labios, emitiendo algunas palabras.

En resumen, Aguirre, La Ira de Dios es una de las más altas demostraciones de la filmografía de Werner Herzog ya que en ella encontramos muchos de los elementos de su universo creativo y estético. Y porque muestra a un personaje inquietante y único sin el más mínimo afán de condenarlo o ensalzarlo.

Por César Guerra Linares

5 comentarios

  1. Qué placer leer esta excelente reseña sobre esta efervecente cruzada de corte lunático que termina con esos monos ardilla en una balsa totalmente descontrolados ante un Aguirre desequilibrado que les habla como si fuesen un ejército. Saludos!

    junio 12, 2007 en 5:22 am

  2. La impronta y el genio me recuerdan a un nombre raro que escucho frecuentemente cada vez que veo algo de Herzog: VELVET COTORRO.

    agosto 5, 2008 en 2:20 pm

  3. che,loco quiero lo de aguirre la ira de dios…sonotodosunos p**os

    agosto 8, 2008 en 3:57 pm

  4. Me encanta escuchar Velvet Cotorro y ver pelis de Herzog al mismo tiempo.
    ¡¡EXELENTE!!

    septiembre 12, 2008 en 1:59 pm

  5. Loco holA, sos un pelotudo gran puto pero Velvet Cotorro es grosso!!

    abril 24, 2009 en 2:25 pm

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