Amantes de las bajas pasiones cinematográficas…

La Tiranía de un Fetiche


Produce sin apropiarse de nada,
Actúa sin esperar nada,
Acabada la obra, se separa de ella,
Y porque no se ata a ella,
Su obra habrá de permanecer.

–LAO TSE, Tao Te King

Noche y Niebla y Salò son las dos películas que debería
ver todo espectador que aspire a ser ciudadano.

–JEAN-CLAUDE BIETTE

La revista británica Time Out eligió a Salò, o los 120 días de Sodoma como la película más controversial de todos los tiempos. Luego de tantos escándalos y prohibiciones, se conmemora el aniversario de las tres décadas desde su primera exhibición, y el presente ensayo intenta aproximarse a las razones por las que Pier Paolo Pasolini se atrevió a realizar un filme tan perturbador. 

Pier Paolo Pasolini –  Salò o le 120 giornate di Sodoma (Salò, o los 120 días de Sodoma, 1975)

Existen muchas maneras de hacer cine: excitados, posesivos, dogmáticos son los cuerpos que imponen el producto. De ahí que le concedan la tiranía de un fetiche. La pasión que domina al artista por su obra es tan intensa, que este, en un acto de amor y egoísmo, tiende a irse contra viento y marea al presentar en celuloide sus pensamientos más íntimos, exponiendo su película a interpretaciones adversas. Ocurre en ciertos casos que si el espectador no cuenta con una comprensión teórica del lenguaje fílmico, capaz de descomponer el trabajo por sus diversos recursos y analizar detenidamente cada uno de ellos (la mente, los ojos bien abiertos), las imágenes corren el riesgo de quedar estigmatizadas como casuales o gratuitas, cayendo en un hecho pornográfico o relativamente erótico, dentro de un ambiente beligerante y hostil a los sentimientos de lo susceptible; así, la esencia por la cual fue creada una obra puede descarrilarse y, como consecuencia, su enseñanza moral peligra en pasar desapercibida, extraviándose en un prosaísmo redundante, de Perogrullo.

Uno de los ejemplos más sólidos de que el idioma visual constituye una máscara múltiple que puede ofuscar el sentido en una obra, se encuentra en el filme Salò, o los 120 días de Sodoma, tratado sobre la misantropía a cargo del italiano Pier Paolo Pasolini. Desde la fecha de su estreno, Salò provocó un escándalo que aún no logra amedrentarse. ¿Se trata de una obra grotesca e insulsa, digna del menosprecio que le fue concedido, o sus imágenes esconden un infranqueable mensaje?

Salò es un ambicioso proyecto que funde, en una sola historia, dos complejas adaptaciones: hallamos a novela Las 120 jornadas de Sodoma, del Marqués de Sade, como también el infierno que Dante plasma en La divina comedia. Bajo una visión muy personal, Pasolini traslada ambas interpretaciones a la Italia de la Segunda Guerra Mundial.

Siguiendo relativamente el argumento de Las 120 jornadas de Sodoma, la película muestra a cuatro burgueses fascistas, ya de avanzada edad: un duque, un obispo, un personaje al que denominan “excelencia” y un presidente. Utilizando sus medios de poder, ellos inventan su propio Estado (el cual ocupa solamente una suntuosa villa localizada en la región mediterránea de Italia), proceden entre ellos al nombramiento de los cargos que cada uno debe ocupar, y establecen las normas a respetarse dentro de su porción de tierra. «Todo es bueno cuando es excesivo», pronuncia en una escena el obispo, extasiado, refiriéndose a su código legal.

Los cuatro degenerados enclaustran dentro de la casa de campo, por varios meses, a dieciocho adolescentes (nueve hombres, nueve mujeres), hijos de partisanos y campesinos. En complicidad con “alcahuetas” y “jodedores” –términos empleados por Sade en su novela–, degradan brutalmente a los niños cautivos, empeñándose en complacer sus más perversas fantasías sexuales, violentas y, finalmente, homicidas.

La película se divide en cuatro partes: una antesala del infierno y tres círculos dantescos. El Antinferno introduce al espectador dentro de la villa, presenta a los cuatro personajes individuales, a sus crueles cómplices, y al personaje coral que conforman los jóvenes que serán torturados; todos ellos, tanto déspotas como oprimidos, se preparan para los ciento veinte días malditos de convivencia. Se inicia el calvario con el Girone delle manie (Círculo de las manías). Los cuatro libertinos, presas de un deseo incontrolable, imitan las desviadas anécdotas que las celestinas narran incesablemente al grupo. Humillan, ultrajan y sodomizan en público a las víctimas, quienes van acostumbrándose gradualmente a la deshonra.

Para el Girone della merda (Círculo de la mierda), la perdición ha engordado. Los sátiros obligan a los jóvenes a ingerir sus excrementos, orinan encima de ellos y los asaltos sexuales son cada vez más frecuentes. Pero los reos ya han perdido completamente el pudor y la voluntad: andan desnudos, no se sorprenden con la narración de las alcahuetas y no reaccionan ante las barbaries cometidas. Finalmente, en el Girone del sangue (Círculo de la sangre), los protagonistas alcanzan la cúspide del salvajismo al mutilar y asesinar, acompañados por los jodedores, a sus prisioneros.

La platea, azorada por la incomodidad de atestiguar lo nunca antes visto en el cine, levantó su voz de protesta para maltratar la película, como también a su creador. Salò fue tildada de cerda y venenosa; en reiteradas oportunidades, el filme fue víctima de una persecución judicial para impedir su exhibición; y a Pasolini, a quien mataron poco antes del estreno –se responsabiliza a un joven de diecisiete años que culpaba al cineasta de haber intentado violarlo–, se le comparó con los pervertidos de la película. Sobre la actitud del público, Miguel Ángel Barroso, en su libro Pasolini: La brutalidad de la coherencia, recuerda:

«La primera vez que vi Salò en una sala de cine parecía que algo terrible iba a pasar. Pasolini fue asesinado apenas acabar la película y toda la prensa sensacionalista hizo loables esfuerzos por relacionar ambas cosas. (…) Salò era algo sucio, terrible, aberrante. Salò estaba teñida de la sangre de Pasolini. Era su testamento cinematográfico. Salò no podía ser otra cosa que el resultado de su muerte a manos de un chapero.»

Sin embargo, el espectador debería tener a Salò como un puente hacia la reflexión. Si no, se condena a una actitud irracional, inadecuada para ver una película como esta. Es indispensable un agudo juicio crítico, ergo suma discreción, para abordarla. Aprendido este requisito, debe entenderse que toda interpretación, al basarse en un sistema de valores individual, está esencialmente sujeta a la polémica enriquecedora; así, no hay una postura más válida que otra. 

Entonces, bajo un punto de vista ético, Salò no es un festín del sin sentido. Es, más bien, un espejo de la naturaleza humana bajo la forma de una alegoría del mal gobierno. Pasolini pretende que la villa funcione con el mismo mecanismo que mueve al mundo desde sus inicios: a través de sus personajes, Salò demuestra que la gula de poder, intrínseca en el hombre, lo obliga a devorar a sus prójimos para adquirir un privilegio social y, para atesorarlo, está dispuesto a un comportamiento de incoherente ruindad. Es en la interacción entre poderoso y sometido que el juego sadomasoquista de la obra adquiere sus motivos.

Pasolini, fiel a su ideología, la cual repela toda conducta asociada con la de los régulos de la villa, cree que la descarnada brutalidad y desencanto de Salò son necesarios para desvirgar la inconsciencia del espectador y el establishment que lo contiene, si bien esta película tiene como propósito advertir sobre las consecuencias que siguen a la creciente aberración de nuestra especie. Es natural descubrir el reflejo de los rincones más sórdidos del alma humana como una experiencia pavorosa y tanática; empero, no deja de ser aleccionadora.

La sinceridad o desnudez de un cineasta como Pasolini, como también sus mejores intenciones de moralizar o virtualizar el lenguaje de la imagen, se respeta y, sobre todo, se agradece. Pero, ¿acaso Salò cumple una función educativa a través del recurso audiovisual como virtualidad?

En su sentido artístico, Salò podría distinguirse como la película del asco, en relación con (empleemos como ilustración una figura acorde con la propuesta) una erección pánica, causante de que todo el cuerpo-falo se infle, se endurezca y se desinfle. Y justamente sucede esto con el filme: se pone tieso. En ese momento nos topamos con una disimilitud natural, urgente –y gracias a eso irreductible–, entre Salò y las novelas en que se basa: la película está llena; por el contrario, las escenas imponen dentro del cuerpo una distancia, un vacío; todas sus voces son negras, tan ensordecedoras como el ruido infernal de los bombarderos sobrevolando la zona, y solo se colorean gracias a desagradables artificios, como los gritos gratuitos, las risas viscerales, las cenas opíparas. Hay que tomar literalmente el discurso del Marqués de Sade, que describe su significado no como un acto erótico (sería trivial), sino como un movimiento eréctil, y todo lo que esto arrastra consigo.

La película comienza con una marcada lentitud, la cual con el tiempo se va haciendo más cautivadora, a través de un crescendo apasionante, que conduce a la efervescencia propia del placer, y que gradualmente se torna trillado por voluntad propia. Al llegar a este vértice, cercano a la conclusión demoledora, se percibe un abandono mutuo entre la obra y el espectador, el cual termina causando que este último suelte presa. Es decir, nos topamos con el Girone del sangue cuando creemos haberlo visto todo, cuando un desnudo, una tortura ante los ojos da lo mismo: ya nada resulta feroz. La película consiste en un desbande del cuerpo, una pulsación que nos deja naufragando.

El arte de Pasolini (en ello radica su permanencia) no quiere apoderarse de nada. Se mantiene, flota, fluye entre el deseo remedado por sus imágenes y el sadismo, que es la manera de desprenderse de cualquier apetencia. Si tuviéramos que clasificar a Salò dentro de un género o corriente, la respuesta estaría muy lejos del concepto de cine, lejos de Occidente, al margen de cualquier época, en las barreras exactas del sentido.

Para hacer Salò, Pasolini se introduce en el movimiento de los cuerpos que también fascinó al Marqués de Sade en Las 120 jornadas de Sodoma, y que es la repulsión. Los cuerpos existen en la medida que el espectador siente repugnancia, rechazo. Desea, sin embargo, consumir todo lo que lo asquea, y explota este gusto por el disgusto, exponiéndose al vértigo, siendo el vértigo lo que jamás termina: los sentidos se desconectan y se suspenden hasta después.

Para Pasolini, la forma fundamental de la repugnancia es el hacinamiento. Él no llega a Salò gratuitamente o por mera investigación técnica; sus imágenes no son ornamentales ni guardan continuidad, sino que se conglutinan y se estiran a lo largo de la amplia superficie de su obra cinematográfica. El verdadero significado, yaciente en la raíz de imágenes que lo mimetizan, hace que Salò, al espesarse en volúmenes, se defina en una sola palabra: Salò es etimológica.

Gabriel Meseth

1 Barroso, Miguel Ángel. Pasolini: La brutalidad de la coherencia. Jaguar: Madrid, 2000

BIBLIOGRAFÍA

MARQUÉS DE SADE. Las 120 jornadas de Sodoma. Editorial Fundamentos: Madrid, 2001
BARTHES, ROLAND. Lo obvio y lo obtuso. Imágenes, gestos, voces. Paidós: Barcelona, 1986

(artículo extraído de revista Godard! nº10, agosto 2006, con asentimiento del autor)

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17 comentarios

  1. HOLA, SOLO QUERIA FELICITARLES POR EL BUEN ARTICULO SOBRE PASOLINI. PÀRA MI GUSTO – UN POCO LARGO – CREO QUE REDUNDAS EN ALGUNAS COSAS. PIENSO QUE PUDO SER MÀS CONCRETO. PERO DE TODAS MANERAS RETOMAR EL TRABAJO DE TAN IMPORTANTE DIRECTOR SIEMPRE ES OPORTUNO PARA QUE LA GENTE JOVEN LO CONOZCA UN POCO MAS. SUERTE. UNA SUGERENCIA: LA FILMOTECA VA A PRESENTAR UN CICLO DE CINE ASIATICO. DE REPENTE PODRIAN INFORMARNOS UN POCO MAS UDS SOBRE LOS DIRECTORES QUE SE VAN A PRESENTAR. QUE LES VAYA BIEN.QUE LA VERDAD YO POR EJEMPLO NUNCA ESCUCHE HABLAR DE MIKIO NARUSE.

    junio 11, 2007 en 7:33 pm

  2. Vamos a darnos una vuelta por ahí, prometido. Gracias por tus comentarios.

    junio 11, 2007 en 7:40 pm

  3. Por fin algo visto por críticos serios según veo.

    La película a mi me pareció excelente, tengo que aclarar que soy un veterano turco y sé que es el fascismo.

    Es todo, muy bueno el articulo.

    octubre 7, 2007 en 10:46 pm

  4. EDUARD L. R.

    ami me parecio una peliculña muy interesante por la epoca en el q se realiso muy buena pelicula me agrado mucho me dejo sin palabras muy original estubo muy buena

    junio 17, 2008 en 1:47 pm

  5. quiero que me mandes un mensaje para mi ok

    octubre 21, 2008 en 4:29 pm

  6. KARIME

    ME PARECE QUE DEBERIAN DE HABLAR MAS DE EL ORIGEN DE LA NOVELA Y DE
    EL GRANDIOSO ESCRITOR QUE HAY DETRAS POR QUE POR LOS COMENTARIOS DE ARRIBA
    SE NOTA AL INSTANTE ME DI CUENTA QUE SON UN POCO IGNORANTES……

    PRIMERO LEAN UN POCO MAS.

    febrero 19, 2009 en 5:51 pm

  7. ES AGRADABLE LEER UN COMENTARIO BASADO EN TEXTOS Y NO EN LA “MALINTERPRETACION” ACOSTUMBRADA AL VER UNA IMAGEN FUERTE, COMO LO PUEDE SER UN DESNUDO, UN COITO O ALGUN OTRO ACTO ENCONTRADO COMO ANTIMORAL.

    marzo 14, 2009 en 4:55 pm

  8. ES AGRADABLE LEER UN COMENTARIO BASADO EN TEXTOS Y NO EN LA “MALINTERPRETACION” ACOSTUMBRADA AL VER UNA IMAGEN FUERTE, COMO LO PUEDE SER UN DESNUDO, UN COITO O ALGUN OTRO ACTO ENCONTRADO COMO ANTIMORAL.
    ME DECLARO MUY FANATICO DE LAS PELICULAS QUE DE ALGUNA FORMA TRATAN DE ENSEÑAR COMO REALMENTE FUNCIONA EL PENSAMIENTO DEL HOMBRE SIN REGLAS, ASI DE SIMPLE, SALO SOLO ES UNAS MAS DE MUCHAS PELICULAS QUE EXISTEN PERO QUE TAL VEZ LA CENSURA COMO ERA DE ESPERARSE HA HECHO ACTO DE LAS MISMAS.
    “YO NO CREO QUE LA GENTE SEA IGNORANTE ES SOLO QUE NO SE PRESTA A LAS POSIBILIDADES, NI TAMPOCO EN LA MALICIA, ESTA VIENE CUANDO SE TIENE IGNORANCIA”
    BUENO DESPUES DE LEER LA MAGNIFICA OBRA DEL MARQUEZ SUPE QUE HABIA UNA PELICULA: COMO NO VERLA OJALA Y EN ALGUN MOMENTO LAS PERSONAS TENGAN LA OPORTUNIDAD DE LEERLA O VERLA, AUNQUE LES PARESCA REPUGNANTE O NO MORAL, ESTO PARA QUE SE DEN CUENTA QUE HAY UN MUNDO MAS ALLA DE SUS NARICES Y QUE HAY GENTE QUE ES BUENA PERO QUE A SU VEZ MIENTE Y MALTRATA, PARA QUE SE HAGAN ESTA PREGUNTA: ¿SI ESTA ES LA GENTE BUENA DONDE ESTA LA MALA?

    marzo 14, 2009 en 5:04 pm

  9. propio de la degeneracion en la que se esta sumiendo nuestra humanidad, cada uno de nosotros lleva tambien estos germenes de morbo y lujuria, que levante la mano quien diga “yo no”, sino que tire la primera piedra

    mayo 7, 2009 en 1:23 pm

  10. maracullaxx

    la pelicula e4s un asco, cualquiera que no haya leido el libro va a opinar que esta super bien , pero la nata es un asco. La veradad si van a opinar primero lean el libro y entiendan de lo que esta hablando ok…

    julio 24, 2009 en 10:19 pm

  11. Juan David

    La pelicula para mi es una obra maestra del cine, aunque critico ese enorme menosprecio a la sexualidad y a la vida humana que los cuatro degenerados fascistas cometen contra sus victimas, incluso me sorprende que soldados de las SS sean complices de esa canallada. Aunque tambien tengo dudas sobre la pelicula:

    1. porque algunas victimas no prefirieron la muerte antes de someterse a esas barbaricas torturas?

    2. Como se llama el tema tetrico que oyen en radio el burgues cuando ve con los binoculares como en el circulo de sangre matan a sus victimas y que al rato un soldado la cambia por un vals que baila con otro?

    3. Sí hubieran sucedido en realidad los 120 dias de sodoma, que hubieran hecho Hitler y Mussolini?

    4. Las victimas que si decidieron colaborar para que las llevarian a Salò junto con sus atormentadores?

    Ademas se dice que despues del rodaje de la pelicula, Passolini le quito una escena adicional, por favor quisiera saber cual es.

    La pelicula es CRUDA pero buena.

    agosto 14, 2009 en 9:55 pm

  12. iker

    pues primero debes leer las obras literarias en las que se basa esta pelicula por que si te llegas a quedar sin palabras y muy bueno su articulo

    septiembre 2, 2009 en 10:07 pm

  13. bill

    La ¨musica de las torturas¨del final es de Carmina Burana de Carl Orff como pone en la wikipedia:

    ¨Música original: Ennio Morricone interpretada al piano por Arnaldo Graziosi. Música no original: Carmina Burana de Carl Orff (título de la pieza: veris leta facies) para la escena de las torturas y varias piezas de Fryderyk Chopin (Preludios Op. 28 nº 20 y nº4 y Valses Op. 34 nº 2 en La menor) y entre otras la canción coral (escena del primer banquete) ¨Sul ponte di Perati Bandiera nera¨, versión de la canción ¨Sul ponte di Bassano¨ (una canción popular entre los soldados italianos de la primera guerra mundial) y versionada durante la republica social italiana como ¨Sul fronte di Nettuno¨. El puente de Perati está localizado en la población de Perat, en Albania.¨

    octubre 22, 2009 en 10:00 am

  14. quisiera que hablaran mas de lo que fue de la pelicula ya que no la encuentro en niongun lugar alguien por satan y por el kulo de dios me puede ayudar

    noviembre 9, 2009 en 1:30 pm

  15. Me gusta el artículo. De los comentarios posteriores, creo que algunos no aportan algo especialmente interesante ni “constructivo” (siempre depende de lo que se quiera “construir”), así que espero que mi comentario pueda servir a alguien: no leí todavía la obra del Marqués de Sade, pero si no me equivoco el vocativo “Excelencia” se usa para dirigirse a los jueces (de hecho, en la película, el mencionado personaje habla de algún compañero magistrado, el padre de uno de los esclavos).

    enero 6, 2010 en 5:06 pm

  16. YONOFUI

    DESPUES DE VER LA PELICULA NI SABIA QUIEN LO HABIA HECHO …AL FINAL ME DIO UNA SENSACION DE REPUGNANCIA. COLERA.. ME DIO GANAS DE MATARLO A ESOS MALDITOS ENFERMOS

    febrero 21, 2011 en 5:05 pm

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