Amantes de las bajas pasiones cinematográficas…

Entradas etiquetadas como “Julie Christie

Una longeva lealtad

 away_from_her_ver3-copia.jpg

Sarah Polley -  Lejos de Ella (Away From Her, 2007)

A causa del Alzheimer, Grant Andersson (Gordon Pinsent) deberá verse obligado a internar a su amada esposa Fiona (Julie Chistie) en Meadowlake, un centro de asistencia médica para ancianos, una suerte de fusión entre asilo y manicomio, donde ella deberá separarse del hombre con quien compartió, ininterrumpidamente, 44 años. Lejos de ella, interesante y conmovedor drama sobre el sentido del amor y la persistencia, es la ópera prima de Sarah Polley, escrita, además, por ella misma.

El paisaje de la nieve fundiéndose al calor de la luz del crepúsculo es como el telón de fondo que envuelve la larga vida que Grant y Fiona han compartido juntos, amándose, y ahora, por la fatalidad del destino, ella mentalmente empieza a dejar de estar con él. Lejos de ella es la descripción de la declinación mental de una mujer que empieza a perder la memoria; es también el retrato palpitante de la desesperanza e impotencia del hombre que la ama, pero que, como el agua del río, debe dejarla ir. Lejos de ella, además, es la confirmación de que nuestras emociones íntimas se fijan imborrables en el fondo de nuestras almas, huellas que ni el tiempo ni la pérdida de las facultades mentales logran disolver.

her.jpg

Lejos de ella propone muchos temas, pues presenta además un paralelo entre los que son internados y el drama de las parejas de éstos, que están fuera pero que pareciera tuvieran una vida más dolorosa al ser testigos de la decadencia de sus seres queridos. Por otra parte, es una cruel ironía sobre la paulatina, pero absoluta, irreversible y dolorosa partida hacia la nada. Por eso, en un momento, Fiona le dice a su marido: «Aún no me he ido, pero me estoy yendo.»

Lejos de ella conmueve más de una vez. Cuando llega el momento de internar a Fiona, la escena de la despedida entre los esposos tiene una virtud interesante, y lejos de sucumbir en la sensiblería, es un conmovedor retrato del amor en su faceta más triste. Gran escena.

her1.jpg

Lo mismo ocurre cuando Grant, leal y tenaz amante, visita diariamente a su mujer que está internada, mientras ella va olvidando quién es su marido. El sufrimiento de Grant viendo cómo todos sus esfuerzos por ir a verla, llevándole flores o libros, son inútiles pues ella parece tener otra vida, se hace patente en las charlas con una de las asistentes, en las interrogantes que se hace sobre por qué, en el fondo, su amada lo ha olvidado, en hallar la forma de ayudarla a salir adelante. Grant nunca desmayará en su propósito.

Ahora bien, una película como Lejos de ella, donde una mujer pierde la memoria y el esposo debe hacerse cargo de ella, internarla, cuidarla y pasar por la terrible experiencia de ver cómo frente a sus ojos está perdiendo a su amada, implica un trabajo magistral de parte del actor que hace de Grant, es decir, Gordon Pinsent. Él está bien y su actuación convence, pero en medio de todo el drama, salvo las breves sonrisas que se permite, nunca cambia de rostro. Siempre, desde que empieza a notarse la enfermedad de Fiona hasta cuando la va perdiendo y es víctima de una desolación terrible, luce sombrío pero imperturbable, sin los altibajos emocionales que de hecho exigen su papel, sin que su postura se agrave, se contraiga o desfallezca.

her2.jpg

La película, desde el comienzo, nos plantea dos situaciones en su estructura narrativo temporal. En una se va detallando el avance de la enfermedad de Fiona, su posterior internamiento y la aceptación de la nueva realidad; en el otro —es la primera escena de la cinta— Grant se acerca a una mujer cuyo marido estuvo también internado, y con quien Fiona tuvo un acercamiento muy especial. De ambas situaciones se desprende un paralelismo entre la vida de las dos parejas, que desnuda conflictos, remordimientos, pasiones, confusiones, encariñamiento.

Y aquí está quizás el mayor tropezón de la cinta, al convenir un totalmente arbitrario idilio entre las parejas de los que padecen la enfermedad y son internados, pues el ritmo en que transcurría la cinta se trastoca por completo y se desvirtúan las intenciones.

her3.jpg

De cuño clásico

En Lejos de ella encontramos a una Julie Christie de avanzada edad, de rostro consumido, pero con una sobriedad y una elegancia dignas de su mejor época, con su mirada azul diáfana e intacta y sus formas corporales inmarcesibles. El retrato que encarna Julie Christie es, pues, muy complejo, y ella está a la altura de lo que se le exige. No hubiera sido nada injusto que su nominación al Oscar este año como mejor actriz principal le signifique la obtención de la estatuilla dorada —sin por ello estar descontentos con quien se la llevó, Marion Cotillard.

Con sus 66 años bien llevados, Julie Chistie, una de las grandes proezas del cine británico de los años 60 y 70, sigue sorprendiendo, pues desde que se estrenó Billy, el embustero, en 1963, su figura no ha dejado de inspirar respeto. Darling, en 1965, le valió un Oscar, y Doctor Zhivago, ese mismo año, fue una cinta por la que hoy en día más se le recuerda. Además, Julie Chistie trabajó con directores de la talla de François Truffaut, en Fahrenheit 451, o Robert Altman, en Los vividores, película que le valió una nominación al Oscar.

her4.jpg

La belleza y carisma de Julie Chistie, una actriz de cuño clásico, la ha hecho inolvidable, y es un referente para muchas actrices del cine contemporáneo que admiran su filmografía, que sigue creciendo pues aparece ocasionalmente encarnando roles secundarios en cintas muy variadas. Con Lejos de ella, esta vez Julie vuelve al estrellato, haciéndose del protagonismo de un film que realmente conmueve y provoca reflexiones sobre si vale o no la pena amar y esperar por la persona amada.

Un acertado debut

A mediados de los años 90, una adolescente canadiense abandona sus estudios, se involucra en los ideales políticos de la izquierda y apoya a un partido socialista de su país. Años más tarde, esta misma adolescente, de nombre Sarah Polley, terminaría protagonizando películas independientes de grandes directores como David Cronenberg o Isabel Coixet; Mi vida sin mí, de esta última, en el 2003, es el film por el que más se le recuerda. Pero Sarah ya antes había dirigido cortos, y es Lejos de ella el proyecto con el que se anima al largometraje, una película regada de lo que aprendió con los numerosos directores con quienes trabajó, y acaso más con Isabel Coixet. Y vaya que le fue bien: para una directora primeriza, que además escribe la película, tener dos nominaciones al Oscar —mejor actriz principal y mejor guion adaptado— no es poca cosa.

Es saludable que una joven con el talento y la mirada que Sarah Polley tiene del mundo ingrese al universo de la dirección de largometrajes por la puerta grande. Pues Lejos de ella, además de todo lo que se ha dicho, es una cinta que ofrece una mirada femenina sobre las relaciones entre hombres y mujeres. Una película marcada con el sello final de la auténtica lealtad.-

Tito Jiménez 


Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 48 seguidores