Archivos para la Categoría 'Zona Fílmica'

17
Jul

DESCUBRIENDO LA ARCADIA

 

 

Richard Linklater - Antes del Amanecer (Before Sunset, 1995)

 

 

Before Sunrise (EE.UU. 1995) presenta una historia de amor singular. El director y guionista Richard Linklater no trabaja una comedia romántica ni un melodrama típico, aunque coja elementos de ambos. Lo que tenemos al frente es un amor sereno y estoico, sin estridencias, copiosas lágrimas ni gestos desbordados, que encuentra su principal motor en la palabra de los amantes. Y conforme al magisterio del director francés Eric Rhomer, los temas de conversación pueden versar sobre cualquier tema (desde la seudo-filosofía hasta la comida gourmet), pero subrepticiamente todo va apuntando hacía una pasión amorosa desbocada.

 

Dos jóvenes (él es norteamericano y ella es francesa) se encuentran casualmente en Viena, en el vagón de un tren, y traban palabra entre sí. Como la charla es entretenida y se desarrolla con muchísima fluidez, deciden hacerse compañía y recorrer a pie la ciudad europea. Poco a poco los temas van derivando hacía asuntos más personales, aunque nunca abandonen las referencias culturales y los juegos de palabras.

 

 

 

Aprovechan cualquier circunstancia para no dejar de hablar y de oír al otro. La necesidad de llenar el espacio de palabras se hace manifiesta conforme avanzan las horas, llega la noche y se anuncia el amanecer de un nuevo día. Porque al día siguiente, justo después de que amanezca, el norteamericano debe tomar el vuelo de regreso a su país de origen.

 

Una historia de amor alcanza estatura artística cuando se lo combina con el azar y con la pérdida. Así se garantiza un conflicto en la historia, cambios de rumbo y encuentros inesperados. Los espectadores podrán reconocer lo que ven en pantalla como parte de su propia experiencia. Si esos elementos (la pérdida y el azar) son exacerbados y subrayados queda como resultado un melodrama. Otra alternativa es mostrar el perfil irónico y descreído del asunto, que da como resultado una comedia. Before Sunrise no se maneja en ninguno de esos dos extremos.

 

 

 

El dolor y la fatalidad se presentan en callada voz, en sordina, atemperados por una ironía y un sentido del absurdo que tampoco degeneran en el grotesco desbocado. Before Sunrise se mantiene como en un exacto punto medio. Y en esta opción es decisiva la palabra de los amantes, que distrae el curso de la acción de lo que es el tema central de la película: la irremediable pérdida del amor. Los temas de conversación van postergando la confrontación con ese tema, esquivando su punzante presencia, hasta que resulta inevitable la confrontación; entonces, la reacción de los personajes sigue siendo estoica, sin sobresaltos, con una serenidad absoluta.

 

Lo mejor de la película va por la constitución de los dos personajes principales y la relación que surge entre ellos. Ethan Hawke y Julie Delpy construyen personajes verosímiles y con química entre sí, lo cual genera una intimidad y una camaradería que es compartida por el espectador. ¿Es verosímil el tono y los temas de la conversación? Hay quienes han impugnado a esta película su aire impostado y pretencioso, con referencias a veces eruditas y un discurso cargado de artificios retóricos, poco espontáneo o natural. Aquí se quiebra el principio de identificación que apuntábamos más arriba. La mayoría de espectadores puede razonar que dos enamorados nunca hablarían en la vida real como esos dos personajes.

 

 

 

 

Debo admitir que comparto los reparos sobre cierto tufillo de artificialidad en el desarrollo de la intriga, pero discrepo en el origen del mismo. Los problemas no surgen del discurso de los personajes en sí, que pertenecen a un típico estrato universitario, con antecedentes en la antiquísima tradición literaria del amor cortés y el amor pastoril, donde la relación sentimental iba acompañada de toda una escenografía cargada de arte, poesía y filosofía. Si la película resulta tediosa es por el contexto que los rodea: la ciudad de Viena y sus amables pero intrascendentes ciudadanos. A ratos todo el entorno respira una frivolidad y un amaneramiento exasperantes.

 

Sin duda, la ambientación quiere incidir en el contexto utópico de la cuidad (conforme a la misma tradición pastoril), un ambiente amable y de confort que apenas dura lo que una noche, cuando la mañana irrumpa y marque la separación irremediable de los amantes.

 

 

 

Pero el director se regodea en interrumpir el trayecto de los amantes con episodios y personajes variopintos (un poeta que regala sus versos a la orilla del río, los músicos de un bar) que si bien son importantes en un principio para dibujar mejor el ambiente idílico de la relación, por lo recargado y reincidente de su aparición (la película dura casi dos horas) vuelven aburrido y tedioso el tramo intermedio de la película. Recién al final, ante la amenaza tangible de la separación, se retoma el interés del espectador, intrigado por la resolución final de la historia: ¿el norteamericano se queda o se va?

 

Todas estas omisiones y reparos serían subsanadas en una secuela que Linklater filmaría en el 2004, con los mismos actores encarnando a sus personajes nueve años después de los sucesos de Viena. La película se titula Before Sunset y cambia el punto de reunión por un ambiente más arquetípico en lo que respecta al amor: París.

 

 

 

La acción es básicamente la misma, pero todo concentrado en poco más de una hora (el mismo tiempo de metraje de la película) lo cual enfatiza la conciencia del tiempo y de la pérdida. En Before Sunset ya no hay ripio alguno, y el resultado es magistral. Pero para entenderla y disfrutarla a cabalidad es indispensable haber visto la primera película con las aventuras en Viena, Before Sunrise. Esa también es la razón de que nos hayamos detenido en su análisis, para en una próxima entrega poder hablar sin tapujos de la continuación.

 

Javier Muñoz Díaz

17
Jul

Yo… soy Tetsuo

 

Katsuhiro Otomo - Akira (Akira, 1988)

Akira de Katsuhiro Otomo y el inicio de la invasión japonesa

 

Cuentan que desde el inicio del universo, todos los seres vivos poseen una cantidad de energía y ésta contiene los recuerdos más antiguos del mundo incluyendo la capacidad de crear un nuevo universo.

 

Los seres humanos guardan una gran cantidad de esta energía, de este recuerdo. Sin embargo, muy pocos son los que pueden manipular ese poder escondido, ni siquiera logran despertarlo.

 

 

La ciencia trató de descubrir cómo poder liberar la energía y controlarla a conciencia, obteniendo resultados fallidos, a excepción de un niño que pudo controlarla sin manifestar el modo como lo logró. Se mantuvo como secreto y su nombre como leyenda. Al no poder conseguir el poder de aquél niño, la ciencia guardó en frascos los órganos de este pequeño, cuyo nombre es… Akira.

 

Luego de la tercera guerra mundial, Japón vivía en un mundo caótico por los nuevos grupos religiosos, como los seguidores del gran Akira que esperaban su triunfal regreso para la “purificación completa”. Otros causantes del caos eran el gobierno japonés corrupto y las pandillas de jóvenes que luchaban por sus ideales y territorios.

 

La tecnología que presenta Katsuhiro Otomo en “Akira” no es del todo futurista, pues muestra al público adelantos que se pueden lograr en un futuro próximo sin exagerar la realidad que hay en el film. Los ambientes que se han formado desde la creación del manga del mismo nombre, nos resulta un futuro próximo al Japón; ya se puede notar los grandes anuncios de publicidad en la ciudad de Tokio como los inmensos edificios que ocupan las empresas.

 

Tetsuo, integrante de una de las pandillas de jóvenes motociclistas se sentía inferior a su amigo Kaneda pues era tímido y muchas veces requería la ayuda de sus compañeros al enfrentarse a otros pandilleros.

 

 

Mientras tanto, las revueltas y los ataques a los civiles de parte del ejército japonés se hacían más a menudo. Sin embargo, un anciano gris con cuerpo de niño escapaba de los soldados mientras que otros lo buscaban para liberarlo de los militares. Lamentablemente la operación fracasó y se llevaron al ser gris, además, encontraron a Tetsuo herido por un incidente con la pandilla rival y fue transportado también.

 

Los científicos aprovecharon de Tetsuo para curarlo de sus heridas y experimentar con él utilizando una máquina para crear un nuevo Akira. El muchacho empezó a sufrir los cambios junto con terribles dolores de cabeza. Comenzó a romper cosas con la mente y a manipular los objetos de manera involuntaria.

 

 

Los rebeldes que buscaban a Tetsuo y al niño gris, que era un joven en el que habían hecho experimentos, fueron localizados y, junto con Kaneda, descubrieron que Tetsuo ya había dejado de ser un muchacho débil y tímido, sino convertido en un ser violento y con sed de sangre.

 

Tetsuo escapó y empezó a luchar contra los militares, quedando ellos en ridículo por no vencerlos con todo un arsenal completo. Los ciudadanos, al verlo en acción, lo identificaron inmediatamente con Akira y lo seguían dándole alabanzas y rezos para que limpie al mundo del dolor y sufrimiento creando un nuevo mundo gobernado por él.

 

 

Aún Tetsuo no comprendía lo que significaba Akira, por lo que decide buscarlo ya que le cuentan que era un ser demasiado poderoso y  mucho más fuerte que él. Para esto, se fue hacia un estadio cuyo subterráneo guardaban a Akira mientras que era inútilmente atacado por las fuerzas armadas. Kaneda también va tras Tetsuo, llevando la motocicleta que tanto aprecia y con un disparador de láser para enfrentársele.

 

Al llegar finalmente, Tetsuo utiliza su energía para sacar el proyecto Akira del subterráneo y lo abre para encontrar las cápsulas con los órganos del famoso muchacho.

 

Los militares le explicaron que la ciencia decidió guardar a Akira por partes para tratar de conseguir la verdad de sus poderes, sin embargo, todo fue en vano. El silencio y perplejidad de Tetsuo fue aprovechado por lo militares para activar un láser que se hallaba en un satélite espacial y destruirle un brazo que luego Tetsuo lo sustituirá con un brazo biónico sin antes eliminar el satélite con su inmenso poder.

 

La llegada de Kaneda incomoda a Tetsuo que se hallaba sentado en el estadio. La batalla que entablan no es muy llamativa, pues Tetsuo era muy poderoso. Sin embargo, empieza a perder el control de su propio cuerpo creciendo y deformándose.

 

 

Inmediatamente las cápsulas que contenían las partes de Akira se rompen y se únen, creando un universo nuevo desapareciendo a Tetsuo y a todos los niños que fueron experimentados.

“Akira” es una de las más grandes obras de Katsuhiro Otomo, presentando un mundo apocalíptico que requería un cambio, una salvación.

 

 

Con respecto a cualquier película de animación, esta presenta muchos elementos similares a la de una película rodada con personas. Tanto los planos como los movimientos de cámara, probablemente los fondos dibujados en diferentes perspectivas para generar una ilusión óptica de profundidad y ángulo, que existen dentro de “Akira”, crea increíble semejanza presentando la película como una producción en el mundo real.

 

Puede que no presente mucha gama de color a comparación con otras películas japonesas, pero no tiene nada que envidiar con su proporción ni con el manejo de la escenografía, que muestra gran detalle de las ciudades y de las pistas. El manejo de espacios es una de las más grandes ventajas que tiene “Akira” y la selección y diseño de los personajes lo hace única y muy recordada por generaciones.

 

 

Cabe mencionar el audio de este film, que mayormente son sonidos de personas (como el coro que se escucha cada vez que Tetsuo utilizaba su gran poder y el sonido de la persona agonizante cuando había una escena de batalla), invitan al espectador a sentirse dentro de la situación y hasta dentro de la mente del personaje causando reflexión y sensaciones similares que la animación propone.

 

Sin duda alguna, esta película hizo que occidente aceptara la animación oriental entrando así a otros países la invasión de los dibujos japoneses o anime.

 

Luis Augusto Venegas Gandolfo

10
Jul

El Gran Escape de Nick Park

Nick Park - Pollitos en Fuga (Chicken Run, 2000)

Pollitos en Fuga (Chicken Run) presenta al público una comedia de alto entretenimiento y un reconocimiento en el mundo de la animación.

 

La historia empieza con los innumerables intentos de fuga de la gallina Ginger junto con sus compañeras del granero. Todos estos intentos fracasan por culpa de las rondas nocturnas que realiza el Sr. Tweedy junto a su par de labradores, o por las compañeras de Ginger, que no tienen mucho interés en salir y no realizan con seriedad el intento de escape.

El Sr. Tweedy sabía que Ginger planeaba siempre las fugas, por lo que la castigaba metiéndola en un tacho de basura hasta el día siguiente. La Sra. Tweedy consideraba loco a su esposo, pues pensaba que los pollos no pueden organizarse para realizar estos tipos de escape. Simplemente, ella creía que es imaginación del Sr. Tweedy y no le hace caso.

Ginger tiene razones para escapar junto a sus amigas. Siendo ellas gallinas ponedoras, deben poner un número adecuado de huevos para la granja y, si fallan, son sacrificadas. El terror a la muerte y vivir encerradas en el corral, es presentado en el film como un cuartel del ejército y hasta un campo de concentración.

Durante el último intento de fuga, y el castigo de Ginger, se ideó un nuevo plan evitando salir bajo la cerca, sino por encima de ella. La idea era construir un artefacto para salir por arriba, sin embargo los comerciantes (que son ratas, literalmente) pedían un alto precio por los materiales… huevos.

Ginger se negó ante el precio que pedían las ratas pues los huevos son muy valiosos para la granja de la Sra. Tweedy y si no hubiera suficientes, serían sacrificadas cruelmente. Antes de que Ginger pierda las esperanzas, del cielo apareció un gallo que podía volar aunque tuvo un aterrizaje violento en la granja de la Sra. Tweedy. Ginger al levantarlo vio un cartel que llevaba consigo, en este decía: Rocky, el gallo volador. Desde ese momento, supo ella que este gallo era la esperanza para poder vivir la libertad que deseaban las gallinas.

Rocky era un gallo orgulloso y norteamericano que trabajaba en el circo y su último acto hizo que cayera en esta granja. Ginger trató de convencer a Rocky para que las ayudara a salir enseñándoles a volar. Sin embargo, éste se negó hasta que fue sobornado por Ginger amenazándole que gritaría para que los dueños del circo se lo llevaran. Ante esto, el gallo aceptó y, al día siguiente, se comprometió a enseñarles a volar.

El entrenamiento que propuso el gallo era un grupo de ejercicios que no ayudaban a las gallinas a volar, pues los intentos que realizaban no hacían cambio alguno en sus estudiantes. Una de estas gallinas, propuso “el impulso” como un elemento que puede ayudarlas a salir. Por ello, Rocky compra engañando a las ratas unos tirantes para tener el impulso necesario, lamentablemente no sirvió.

La Sra. Tweedy se dio cuenta que los huevos no eran un buen negocio para obtener una gran suma de dinero por ello, decide comprar una máquina donde se pueden hacer pasteles con un ingrediente especial… pollo.

Cambiaron las técnicas para revisar las gallinas, ahora pensaban en engordarlas más para poder hacer los pasteles. Ginger se percató del cambio de planes de la granja e imaginó lo peor asustando a las gallinas quienes entrenaron duro para poder volar lo más rápido posible.

Rocky, recuperado ya de su ala herida ocasionada por el aterrizaje cuando llegó a esta granja británica, fue obligado a dar una demostración de su vuelo. Obviamente, el gallo no sabía volar por lo que en la noche huyó dejando una nota en parte de su cartel donde aparecía un cañón por donde lo lanzaban por los aires.

Las gallinas al ver que no estaba su salvador, tomaron iniciativa y empezaron a construir un avión que funcionaría con las gallinas pedaleando y teniendo como piloto a Fawler, el gallo veterano de las fuerzas aéreas.

La máquina de pasteles estaba lista y la Sra. Tweedy pide a su esposo que traiga a todas las gallinas. Sin embargo el Sr. Tweedy fue capturado por las gallinas, por lo que la Sra. Tweedy decidió en cargarse de ellas en especial de Ginger, quien estaba levantando la rampa para que se eleve el avión creado.

A punto de caer Ginger en manos de la Sra. Tweedy, Rocky aparece nuevamente a rescatar a Ginger y ayudarla a subir la rampa y escapar al paraíso que llamaban libertad.

Pollitos en fuga, una película de Aardman y Dreamworks junto con las ideas de Nick Park, ha hecho que sus películas y sus cortometrajes no pasen a un segundo plano. Esta ha sido la primera película que ha realizado Nick Park y gracias a ella ha sido reconocido por todo el mundo. Si duda es un trabajo de muchos años de dedicación por el movimiento de varios personajes, convirtiéndose en una película de animación muy entretenida (utilizando la técnica stop-motion como principal recurso) y deleitando al público de todas las edades.

Pollitos en fuga, basada en la película “El gran escape”, presenta a Nick Park y a Peter Lord como unos creativos natos y que todo se puede realizar con imaginación, creatividad y ejemplos de la vida real. Un ejemplo claro es que Nick Park tenía gallinas como mascotas, quienes le sirvieron de inspiración, creando en su mente una banda con este grupo de animales.

Luis Augusto Venegas Gandolfo

02
Jul

La gran batalla durante Luna llena

 

Nick Park - Wallace y Gromit y La Batalla de los Vegetales (Wallace and Gromit in The Curse   

                of Were-Rabbit, 2005) 

 

Luego del éxito de “Pollitos en Fuga”; Wallace y Gromit, la pareja más famosa de Aardman, regresan en una nueva aventura: “La Batalla de los Vegetales” donde se enfrentarán contra una misteriosa criatura: el conejo-lobo (o Were-rabbit).

 

Todo empieza con el nuevo oficio que realiza Wallace: exterminador de plagas. Junto con su perro compañero van defendiendo las calles de los conejos que roban y destrozan los cultivos de los pobladores que se preparan para la competencia de quién tiene el vegetal más grande. Wallace y Gromit son respetados y queridos por su trabajo, sin embargo algo terrible va a suceder.

 

Una mañana, como todas las mañanas, Wallace cae de su cama al comedor de su casa para tener su desayuno automáticamente. Gromit oculta el queso que tiene adicto a su amo, pues lo ha hecho subir de peso y se atora en el agujero que desemboca en el comedor.

 

 

La llamada de una mujer de alcurnia, la señorita Tottington, interrumpe su desayuno y salen inmediatamente a capturar a los conejos que hay en su jardín junto con su equipo “Anti-pesto”. La captura de los conejos fue muy rápida gracias a uno de los inventos de  Wallace que succiona a los conejos de los agujeros que realizan, además de una lucha con el prometido de Tottington, Victor Quartermaine.

 

Al haber tantos conejos, que se alojan en la casa de Wallace, decidió probar uno de sus inventos nuevos que trastorna la mente y hace que un sujeto piense o haga lo que la otra mente (también conectada) le dice. En este caso, Wallace tomó a un conejo y lo conectó al aparato mientras que él le daba indicaciones para que no coma vegetales. Se cumplió la teoría de Wallace, sin embargo algo salió mal porque en la noche apareció un terrible monstruo en la iglesia de la ciudad.

 

 

A la mañana siguiente, todos los aldeanos sufrieron un caso similar con este terrible monstruo que lo nombró el sacerdote como “el conejo-lobo”. Victor, que era un cazador a sangre fría, se ofrece para eliminar a la bestia con su rifle. Sin embargo, Tottington pide que le den una nueva oportunidad a Anti-pesto para atrapar al conejo gigante. Wallace acepta el reto junto con Gromit y preparan un plan para atraparlo.

 

El plan consistía en hacer un muñeco de una coneja gigante para atraer a la bestia. Sin embargo, la bestia aparece cuando Wallace no estaba y Gromit no pudo atraparlo. Al día siguiente, Gromit, luego de la gran persecución que tuvo en la noche, siguió las huellas del conejo gigante que entraban a la casa. Wallace no se había percatado de eso y siguió el rastro hasta encontrar a los conejos alojados en su casa temblando de miedo viendo al conejo que había crecido más que los demás.

 

 

Ante esto, capturaron al conejo y le hicieron una jaula muy grande. Wallace y Gromit fueron considerados como héroes. Victor decide pelear contra Wallace en un bosque, por la sospecha que tenía sobre el engaño de Wallace con su prometida. Sin embargo, apareció la luna llena y Wallace se transformó en el conejo gigante dejando perplejos a Victor y a Gromit.

 

El sacerdote del pueblo recibió a Victor en la capilla y éste le pidió información acerca del conejo-lobo. El sacerdote le informó que este ser solamente puede eliminarse con balas de oro, de las cuales sólo tenía tres. Víctor las tomó y salió en busca de su presa.

 

 

Al día siguiente, Wallace se levantó con dos orejas de conejo, y Gromit confirmó que era él el conejo-lobo, mientras que el conejo trastornado se transformaba más en Wallace, pues ya podía hablar y tenía la misma adicción al queso. Lamentablemente, la noche apareció rápidamente y Wallace huyó transformado en conejo hacia el festival de vegetales, mientras Victor gastó dos balas tratando de cazarlo.

 

La noche de la competencia de los vegetales gigantes había empezado como lo acordado. Victor no había podido matar al conejo gigante y los pobladores se desesperaron ante el terror. Gromit decidió llamar la atención del conejo con su cabalaza gigante. Victor falló la última bala y tuvo que romper el trofeo de oro (que tenía forma de zanahoria) para utilizarla como una munición más.

 

 

La persecución terminó cuando el conejo gigante se encontraba en un edificio alto (como King Kong) y a punto que le tope la bala, Gromit lo salva con el avión que estaba piloteando. Sin embargo, el avión descendió con gran velocidad y Wallace, como conejo, se lanza para salvar a su amigo cayendo en una tienda. Luego de eso, Wallace recobra su forma humana y la señorita Tottington convierte su hogar en un refugio para los conejos.

 

La batalla de los Vegetales, realizada por Dreamworks Animations y Aardman, se ha convertido en la mejor de las aventuras de Wallace y Gromit luego de tantos años sin saber de ellos y recibiendo así un premio de la academia como mejor película animada.

 

Nick Park, que ha realizado estos personajes, no ha dejado atrás las actitudes de estos dos grandes amigos y ha resaltado, especialmente, la lealtad de una amistad inigualable.

 

 

Esta película duró cinco años de rodaje y ha presentado, además de entretenimiento infantil, una de las mejores películas que se han hecho en stopmotion utilizando la tecnología digital para perfeccionarla.

 

Luis Augusto Venegas Gandolfo

04
Jun

la gran transformación

Nelson Shin: Transformers: The Movie (1986)

Transformers la película (1986), deja la nostalgia de una animación clásica en un mundo tecnológico.

La película data sobre los acontecimientos ocurridos entre la segunda y tercera temporada de esta increíble serie animada de los años ochenta. Luego de 20 años de las batallas de los Autobots y los Decepticons por el poder de su planeta natal Cybertron, hace la misteriosa aparición un planeta artificial que come mundos, llamado Unicron. Este nuevo enemigo presenta un gran peligro para el universo en especial a Cybertron que vivía ya en una dictadura comandada por el líder de los Decepticons, Megatron.

Los grupos rebeldes que buscaban la democracia y libertad de sus hermanos robots, los Autobots, se alojaban escondidos en las lunas de Cybertron comandados por su líder Optimus Prime, mientras preparaban una estrategia para eliminar el reinado de Megatron. Sin embargo, uno de los espías de los Decepticons descubre su plan y envía el mensaje a Megatron para realizar un contraataque y terminar con el grupo rebelde de los Autobots.

El ataque empieza con la llegada de los Decepticons a una de las lunas de Cybertron derrotando a los rebeldes y escapando en una de sus naves al planeta Tierra para pasar desapercibidos. Sin embargo, Daniel Witwicky que disfrutaba de un día de pesca con su guardián y compañero Hot Rod, se percataron de esta presencia en el planeta y avisaron a los otros Autobots para proteger la base principal junto con la ayuda de los Dinobots.

La batalla termina con la huida de los Decepticons luego de que Megatron eliminó a Optimus Prime, aunque éste quedó gravemente herido durante el combate que tuvieron. Cuando finalmente los Decepticons estuvieron a salvo, Astrotrain (el robot que los transportaba), no podía continuar por el exceso de peso, en tanto Starscream, mano derecha de Megatron, decide sacar a los robots débiles y heridos, incluyendo a su líder.

Optimus Prime, en sus últimos momentos de vida, sede el poder de liderazgo y la matriz de la sabiduría a su sucesor Ultra Magnus quien deberá proteger el planeta Tierra y recuperar Cybertron. Ante la agonía de Megatron, Unicron lo rescata y lo convierte en un nuevo robot llamado Galvatron. Éste trabajará para él y eliminará a los Autobots junto a la matriz que posee Ultra Magnus, pues es el único elemento que puede destruirlo.

Durante los ataques de la nueva generación de Decepticons, los Autobots se sienten obligados a huir de la luna de Cybertron. Unicron devora una de éstas lunas, donde se encontraban Bumblebee y el padre de Daniel Witwicky. Ultra Magnus y los otros Autobots escapan de los soldados de Galvatron llegando al planeta Junk pero son interceptados rápidamente. La matriz, en poder de Ultra Magnus, era la esperanza para salvarlos del peligro pero ésta no se activó, siendo tomada por Galvatron, quien derrotó a Ultra Magnus.

Los Autobots conocen nuevos compañeros: los junkions, gracias al saludo universal que efectúa Hot Rod,  y los ayudan a recuperar la matriz, armando a Ultra Magnus nuevamente y les obsequian una nave para que viajen hacia donde se encuentra Unieron, quien estaba llegando a Cybertron para destruirla.

Al llegar con Unicron, Galvatron lo amenaza mostrándole la matriz pero falla. Unicron se burla de él y deja su forma de planeta para convertirse en un inmenso robot. Unicron menciona que deseaba perdonar a Cybertron pero, ante la traición de Galvatron, empieza a destruir el planeta con sus manos. Los Decepticons luchan para proteger su planeta atacando a Unicron desde el espacio. Galvatron hace lo posible por detenerlo, pero Unicron lo aprisiona entre sus dedos y lo ingiere. Al llegar los Autobots a Cybertron, logran entrar al cuerpo de Unicron para destruirlo por dentro. Recuperan a los robots que habían sido ingeridos por éste, incluyendo al padre de Daniel y Bumblebee.

Finalmente, Hot Rod llega donde se halla Galvatron. Empiezan a luchar hasta que Hot Rod recupera la matriz teniendo la oportunidad de activarla, convirtiéndose en Rodimus Prime y derrotando a Galvatron y a Unicron. Los Autobots al haber vencido, salen inmediatamente de Unicron dejándo que explote quedando su cabeza orbitando al planeta Cybertron.

Esta película, presenta acontecimientos importantes en la trama de la serie de televisión, la muerte de ambos líderes, tanto la muerte de Optimus Prime en el cual cedió el poder a Ultra Magnus; y a Megatron que luego, de haber sido abandonado por su mano derecha Starscream, Unicron le da nuevos poderes convirtiéndose en Galvatron.

La música es de una maravillosa calidad, ya que se puede apreciar un buen rock de los ochenta como “The Touch”, “Dare”, “Hunger” y el tema de transformers en un estilo de rock clásico que a muchos fanáticos de esta animación les agradó. Cabe destacar los papeles y voces de los personajes principales, en especial el de Unicron que fue uno de los últimos trabajos de Orson Welles antes de fallecer.

La animación, hecha por Toei Animation, ha resaltado como todo género Mecha japonés en unos detalles insuperables, tales como la estructura de Unicron y el mismo planeta Cybertron. Esta es considerada una de las obras más difíciles de realizar en una animación clásica hecha en technicolor. Los efectos, que aunque hayan sido básicos, no desmerece la admiración como una película de acción y de aventura; además, de que en la actualidad, por la alta tecnología que vivimos, no se trabajan animaciones de este tipo muy seguido.

Francamente, Transformers ha mostrado, no solamente ser una gran película de aventura, sino también una lucha de diferente pensamiento político. Tal es el pensamiento de los Decepticons, que va hacia un gobierno inclinado al autoritarismo, y el de los Autobots que desean un gobierno demócrata; tal hecho se puede presenciar junto a su frase insignia: “Hasta que todos seamos uno”. Un pensamiento en el cual el pueblo llega a tener el poder junto a su líder.

Ante todo esto, Hasbro fabricó estos robots transformables, originando una gran historia, donde comparten la animación occidental junto con la oriental originando así, una historia que ninguna persona ha dejado de escuchar desde entonces.

Luis Augusto Venegas Gandolfo

30
Mar

La fragilidad de la clase trabajadora

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Ken Loach - Raining Stones, 1993

El año pasado, se exhibió en Lima El viento que agita la cebada, película que ganó la Palma de oro en el Festival de Cannes 2006. La cinta, dirigida por el cineasta británico Ken Loach, trataba sobre el nacimiento del IRA, el ejército republicano irlandés. Las mayores virtudes de la película se encontraban en su estilo para mostrar los momentos más terribles de la lucha en Irlanda: Loach mantenía la cámara alejada, observando a través de planos largos como la violencia hacía su aparición. No había ningún golpe de efecto o recurso dramático que buscara generar tensión o dramatizar la escena: la violencia aparecía de la nada, de la forma más normal y natural del mundo. La fuerza de esos momentos era lo que hacía que El viento que agita la cebada fuera una película de gran interés.

El cine de Ken Loach siempre se ha caracterizado por tener una mirada fuertemente social y comprometida políticamente. Loach, trotskista de la línea dura, dirigió en el año 1993 Raining Stones, película que le valió un importante reconocimiento internacional. La resaca que habían dejado los 11 años en el poder de la conservadora Margaret Thatcher estaba todavía muy latente, y Raining Stones busca justamente retratarla, darle forma y nombres a aquellos que se vieron más golpeados por las políticas neoliberales de la “Dama de hierro”.

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La película nos narra la historia de Bob, un desempleado que no puede conseguir trabajo y que se ve obligado a robar ovejas para tratar de ganarse algo. Su hija está muy próxima a realizar su primera comunión, y por lo tanto se empeña en comprarle un nuevo vestido. Todo se le complica cuando le roban su furgoneta, quizá lo único que le daba alguna chance de conseguir algo que hacer. Es así que Bob buscará hacer todo lo posible para poder comprar el vestido a su hija, incluso pidiéndole dinero prestado a personas no muy confiables.

Lo social y como afectan las características más básicas de la vida cotidiana de las personas es la base de Raining Stones. Loach pone énfasis en la vida familiar de Bpob para justamente retratar como es que la situación difícil que se vive durante el gobierno de los conservadores en Inglaterra afecta lo más cotidiano de la vida de las personas. La anécdota que sirve de base a la película (el protagonista luchando por conseguirle un vestido a su hijita) revela y desnuda los aspectos más difíciles de la vida cotidiana en el país británico.

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Lo más interesante de la cinta es como Loach va cambiando constantemente el tono sin afectar el resultado final: la película pasa del humor más negro (el comienzo, con Bob y du mejor amigo robando ovejas) a la violencia más crispada (el enfrentamiento final entre Bob y su prestamista) sin necesariamente variar el ritmo de la narración. Loach mantiene siempre su cámara a una cierta distancia de los personajes, dejando que las acciones discurran de forma casi natural. Loach nunca marca el acento cómico en las escenas graciosas ni tampoco aumenta la tensión en las escenas dramáticas: todo aparece naturalmente ante nuestro ojos, dejando que la espontaneidad de la escena misma sea la que marque el tono de la situación. Es así que lo divertido como lo trágico, lo agradable como lo violento, lo bello como lo desagradable conviven no sólo en la película, sino incluso en una misma escena, en una misma situación. Loach marca la fragilidad con la cual viven sus protagonistas a partir de los constantes cambios de tono que nacen no de una manipulación de la puesta en escena, sino de la fluctuación misma de lo cotidiano. es esa sensación de fragilidad, de que uno puede pasar de reír a llorar en cualquier momento el mayor mérito de la película.

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Pero esta hiostoria tan cotidiana, como ya lo hemos dicho, le sirve a Loach para hacer una radiografía de los efectos que tuvieron las políticas thatcherianas. De por sí la puesta en escena, al hacer que lo cómico y lo trágico aparezcan en un mismo saco, normaliza cualquier situación que pueda producirse, por terrible que sea. La violencia aparece de la nada, casi como un elemento más dentro de la vida cotidiana de los protagonistas. Pero es muy interesante ver, por ejemplo, como la película trata a la iglesia, una institución que justifica una muerte porque es lo mejor para todos. Al final, vemos a Bob comiendo su ostia como buen feligrés después de haber tomado la justicia por sus propias manos. Loach parece querer decirnos que los valores son relativos, que todo parece dar igual en Inglaterra. Y lo hace a partir de una puesta en escena que, como lo hemos dicho, jamás enfatiza. La muerte como la vida son filmadas por Loach de la misma manera tan natural, y eso resulta inquietante.

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La película se resiente un poco cuando los personajes explicitan sus opciones políticas y sus visiones sobre los problemas sociales, pero eso no perjudica el resultado final de un film muy interesante.

 Rodrigo Bedoya

17
Feb

ORNITOLOGÍA DE UN MÚSICO DE JAZZ

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Clint Eastwood - Bird (1988)

Antes de Bird (1988), Clint Eastwood había dirigido grandes películas como Honkytonk Man (1982) y Obsesión mortal (Play Misty for me, 1971) donde la música ocupaba un lugar estelar y conectaba con su percepción clásica del cine, llena de simplicidad en la narración, serenidad en el encuadre y cariño por los personajes. Para 1988 -y sin negar sus instintos artísticos- Eastwood dirige una película biográfica o biopic (género movedizo en códigos y sustrato ideal para el ejercicio de liberalidades cinematográficas) sobre una de las leyendas del jazz: Charlie “Bird” Parker, visionario y autodestructivo saxofonista, creador del be bop.

Desarrollada como homenaje al pionero negro, quien junto a Dizzie “Birks” Gillespie y Miles Davis crearon un nuevo sentido musical a partir de la improvisación y la descarga de armonías, se puede decir que Bird es una cinta muy “Clint Eastwood” porque está construida enteramente desde el fanatismo por el jazz. Que lo lleva a apartarse por un momento y por primera vez del relato lineal, apelando a constantes retrocesos en el tiempo que le dan a la narración una estructura fragmentaria. Un tono contrastado por la iluminación compuesta, en clave baja. Una gran expresividad por el movimiento de cámaras -que incluye un gran plano secuencia de cinco minutos- y por las actuaciones realistas, turbulentas. Todo ese estilo manierista y recargado opuesto a la personalidad clásica del autor obedece a la necesidad melómana de dar cuenta de una leyenda.

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Y los personajes de leyenda se enfrentan a grandes enemigos, que los superan en tamaño y poder. Bird se refiere a Charlie Parker (genial Forrest Whitaker, Palma de Oro en Cannes a la mejor actuación) desde sus años de adolescencia hasta su madurez musical y su decadencia personal atada a su vicio por la heroína, de oscuro y desgarrador origen. Su travesía vital ocupa un pregenérico rural y llega hasta los clubes nocturnos de Nueva York de los años 40 y 50, donde la sofisticación absoluta en la ejecución del saxo anuncia su calvario, su ascenso al Gólgota del jazz donde el sistema social norteamericano -corrupto, racista y antidemocrático- dicta la sentencia y se lava las manos al mismo tiempo. Ese camino realista que podría transitar la película se transfigura en reflexión moral.

Porque este biopic puede ser visto también como un gran melodrama, o sea un drama puesto en música. Y donde la figura de Chan Parker, la esposa del Yardbird, cumple una función sistémica. Chan (Diane Venora, superlativa) corresponde con humor judío y con comprensión maternal los excesos de Charlie: sus infidelidades, sus vicios, su vehemencia por asistirla -a ella y a los hijos- renunciando a su naturaleza lunar, grabando música romántica con arreglos de cuerdas, ingresando a hospitales voluntaria e involuntariamente, viajando al Sur profundo con Red Rodney para ganarse la vida, llegando a tiempo a las sesiones de grabación. Pero pudieron más su dependencia por las drogas y el alcohol, su debilidad física, su ecuanimidad al ejecutar el saxo, su endemoniada genialidad despreciada en EE.UU y amada en Europa, que le transportaron hasta el regazo de bellas mujeres blancas a las que amó con pasión.

Tan antigua como la crucifixión, la vida de Charlie Parker amerita una revisión a cargo de un clásico. Que quiere seguir entendiendo las posibilidades expresivas del cine y se aparta del camino natural a través del cual pudo contar la misma historia. Y entonces construye su propia ruta: anticelebratoria, antinaturalista, anticomplaciente. Más bien atemporal, dolorosa, quebrada. Y obtiene un sumo de contradicción y fiebre; de cadalso y liberación; de alegría y martirio; de amor y lujuria por la música.

Clint Eastwood valoriza el poder del montaje y lo instrumentaliza como eje dramático. Las actuaciones ponderadas están por encima de las desgracias reales. Y sin embargo transmiten tristeza de alto voltaje. La imagen contrastada y de grano grueso se proyecta como intenso icono de la pasión y muerte de un músico genial. Hijo natural de la droga a quien Eastwood no encumbra en ningún Olimpo ni trata de entender a través de una moraleja reductora. Solo la transmite al mundo y la convierte en la representación de uno de los personajes más interesantes de su filmografía, donde también hay espacio para los diferentes y clandestinos. Que esconden en sus síndromes de abstinencia y en sus persecuciones reales -que los injustos sistemas sociales perpetran contra ellos- el espíritu más noble y enaltecedor jamás visto. Hablamos de su dimensión moral sacudida por los impactos de platillos de batería lanzados al aire y que les llegan como dardos vitales, traumáticos, que les hacen regresionar desordenadamente a su pasado tormentoso.

Bird es un filme estupendo, al alcance de los iniciados o no en el jazz o en el cine. Porque ofrece una apreciación de la vida muy sentida; comparte una filia noble y entiende el valor de los medios cinematográficos aplicados para contar la historia de un personaje liviano y libre como un pájaro, que alcanza notas elevadísimas con su música y está expuesto a los hondazos de la vida que terminan por descalabrarlo. Bird es un valioso tomo de “ornitología cinemática y urbana” y también una gran película del director de Un mundo perfecto (A perfect World, 1993), Los imperdonables (Unforgiven, 1992) y Los puentes de Madison (The bridges of Madison County, 1995).

Óscar Contreras




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