Parlamento organiza MadeinPeru, foro sobre proyectos de ley de cine
El debate de los proyectos de ley de cine, presentados por los legisladores Johnny Peralta y Carlos Raffo, tendrá esta semana, en el Congreso de la República, una oportunidad para exponer las características de ambos a la representación nacional y la opinión pública. La Comisión de Educación, Ciencia, Tecnología, Cultura, Patrimonio Cultural, Juventud y Deporte, presidida por el parlamentario Werner Cabrera Campos, realizará el foro MadeinPeru: la Ley de Cinematografía Peruana y Retos de la Producción Nacional, este viernes 30 de octubre, a las 5 p.m., en el hemiciclo Raúl Porras Barrenechea, ex sede del Senado. Esta actividad, que merece una asistencia significativa de la gente de cine, será de ingreso libre, portando DNI.
El evento, dirigido a cineastas, entidades públicas y privadas, municipalidades, comunidad cinematográfica nacional, estudiantes y público en general, tiene como objetivo analizar los proyectos de ley 3091/2008-CR, Ley de Fomento a la Producción Cinematográfica Nacional (”Ley Peralta”), y 3339/2008-CR, Ley de Masificación del Cine y Fomento de la Producción Cinematográfica Nacional (”Ley Raffo”). La idea es “generar un espacio de reflexión, diálogo y concertación sobre este tema y permitir conocer las propuestas de diferentes sectores de la sociedad sobre los retos de la producción cinematográfica nacional y el rol del Estado en su promoción, así como verificar la pertinencia de tributos en comparación con otras realidades de la región”, como indica la nota de prensa enviada por la comisión congresal.
De acuerdo a la información suministrada por el grupo de trabajo, los ponentes son: Rosa María Oliart, presidenta del CONACINE; Javier Protzel, docente universitario y ex presidente del CONACINE; Mónica Ubilluz, gerente de la cadena UVK Multicines; Gustavo Sánchez, productor y representante de la Asociación de Productores Cinematográficos del Perú (APCP); Iván Vega Alferoff, gerente de Asuntos Jurídicos de la Asociación de Municipalidades del Perú (AMPE); Christian Wiener, presidente de la Asociación de Cineastas Peruanos (ACP); y Jorge Antonio Bravo Cucci, experto tributarista. El moderador será el crítico de cine y abogado Oscar Contreras.
MadeinPeru: Ley de Cinematografía Peruana y Retos de la Producción Nacional
Viernes 30 de octubre, 5 p.m. Ingreso libre con DNI.
Hemiciclo Raúl Porras Barrenechea del Congreso de la República
Organiza Comisión de Educación, Ciencia, Tecnología, Cultura, Patrimonio Cultural, Juventud y Deporte.
Si quieren saber más sobre este asunto hagan clic en el siguiente vínculo:
http://www.cinencuentro.com/2009/06/18/ley-de-cine-impuesto-fondo-oportunidad/
Delirios de una Obra Inconclusa
Andrzej Zulawski – El Globo de Plata (Na Srebrnym Globie, 1988)
¿Cómo llegué hasta “El globo de plata”?, pues gracias a una lista de “mejores películas de ciencia ficción”. Era la época en que empezaba interesarme por el mundo del cine; sin embargo, lo dejé pasar. Fue tiempo después cuando decidí investigar un poco más y pude ver fragmentos gracias a Internet: una amplia llanura, un ritmo vertiginoso. Era momento de conseguirla por cualquier medio, y lo hice.
¿Pero qué es exactamente “El globo de plata”?, primero hay que conocer un poco más sobre el director y la trágica historia de su grabación. Andrzej Zulawski es un director polaco poco conocido pero muy talentoso, al que le gusta mezclar la realidad y la fantasía sin dejar muy claro el límite entre ambas; a pesar de que por esta descripción pueda parecerse a otros directores de la actualidad, es un autor difícil de encasillar. Algunas de sus características son que es visceral, poco comercial, desaforado y brillante. Inició su carrera en Polonia con tropiezos, donde le financiaban, pero le limitaban la exhibición, o abiertamente le prohibían, todo lo que hacía.

Ante esta situación, Zulawski se fue a Francia, donde había estudiado cine, y realizó la aclamada y muy polémica “Lo importante es amar” (L’important c’est d’aimer, 1974). Ante esto, en Polonia, los encargados de cultura recapacitaron y lo llamaron, algo les decía que era necio perder a uno de sus mejores artistas, cuando tenerlo realizando sus obras bajo el apoyo de ellos podía demostrar que su sistema hacía los mayores esfuerzos por magnificar el patrimonio cultural del país (hay que recordar que en aquella época Polonia era un país socialista); así que le hicieron una oferta que un creador difícilmente podría rechazar: carta blanca para dirigir la película que él quisiera con fondos ilimitados, en fin, la posibilidad de realizar una súper-producción, sin preocuparse por el éxito comercial.
Así fue como Zulawski volvió a Varsovia con la firme intención de adaptar la novela de su tío abuelo Jerzy Zulawski, quien escribió entre 1901 y 1911 “La trilogía lunar”, una epopeya espacial que se adelantaba por varias décadas a Asimov y Bradbury, desarrollando una apasionante historia que transcurre a través de varias generaciones en la luna. Zulawski le hizo cambios al libro, concibiendo ahora un viaje a un planeta lejano.

En términos de producción, “Na Srebrnym Globie” (“El globo de plata”, nombre del primer tomo de la trilogía) tal vez sea la película más costosa y más ambiciosa que se haya filmado en los países socialistas: cientos de extras, escenarios de ensueño, una sofisticada dirección de arte y una fotografía completamente original, vestuarios alucinantes y un muy accidentado rodaje que abarcó los años de 1976 y 1977 en las montañas del Cáucaso, Crimea, el desierto de Gobi y las llanuras de Ucrania.
Sin embargo, ocurrió lo peor, estando filmadas las cuatro quintas partes de la película, el nuevo viceministro de cultura vio algunos pedazos, leyó todo el guión y decidió que aquello era una alegoría del totalitarismo en Polonia. El rodaje de “El globo…” fue cancelado, se emitió una orden de destruir los sets y quemar los vestuarios. Habiendo hecho todo lo posible para impedir que el proyecto se cancelara, Andrzej Zulawski tuvo que irse de Polonia antes de que el estado lo demandara por los costos que había implicado la producción.

En 1986 Mijail Gorbachov decretó la Perestroika, y los países del bloque socialista, casi al unísono, dejaron de ser socialistas. Zulawski regresó a Polonia, habían pasado diez años, resultaba temerario volver a hacer decorados y vestuarios, o concertar a actores que estaban diez años más viejos -algunos habían muerto-, no se contaba además con presupuesto, terminar la película como se tenía previsto, era completamente imposible. Zulawski armó lo que tenía como pudo, y en los pedazos que faltaban él mismo lee en off el guión de lo que estaba planificado filmar.1
Sin duda, es una obra compleja, esto debido a los saltos en el metraje, que nunca podrán ser llenados satisfactoriamente por la lectura en off del guión, y al aura onírica-filosófica-reflexiva que se aprecia en toda la cinta. Su argumento se puede resumir así: en el futuro la sociedad humana ha evolucionado a una aparente anarquía, con la humanidad divida entre tribus de cazadores y científicos. En este contexto un cazador encuentra una cápsula que cae del cielo y se la entrega a los científicos. La cápsula contiene el videodiario de Jerzy Trela, cosmonauta terrestre.

Nosotros mismos podemos contemplar el videodiario: la nave en la que llegan a un plantea desconocido se estrella, buena parte de la tripulación muere durante el accidente y en el trayecto hacia el mar. Sólo tres de los viajeros logran llegar y establecerse en el asentamiento final: Jerzy, Piotr y Marta (la única mujer). A partir de ellos surge una nueva civilización primitiva en este planeta salvaje.
Luego de la muerte de Piotr (¿por explosiones?) y Marta, se construye una mitología a partir de ellos: Piotr es el que trajo el fuego, Marta es la madre Tierra. Mientras tanto, Jerzy se convierte en un anciano no demasiado venerable, por su falta de locuacidad, que observa impávido la sociedad supersticiosa y pagana que está gestándose.

A punto de morir, Jerzy lanza al espacio su videodiario. Luego vemos (más bien nos narran) que al planeta llega Marek, un viajero que desconoce esta civilización, y que es acogido como un dios venido del cielo, el que los hará ganar la guerra contra los Zers ( pájaros homínidos y cíclopes que se han enredado en una encarnizada batalla con la incipiente humanidad por el control del planeta). Marek asumirá el lugar que le han impuesto a costa de perder su cordura y la credibilidad de que él es el mesías. Finalmente, son sus mismos súbditos los que lo martiricen en la que quizás es la revisión más impactante se ha hecho de la crucifixión.
En paralelo, Janz, el científico que vio el videodiario, llega al planeta en mención (de una forma que no logro entender) aunque pareciera que no puede ser reconocido por los habitantes (¿quizás se trate de un viaje mental?) y aparentemente muere (como nos es narrado), sólo para iniciar un viaje más asombroso.

Como ya mencioné, estamos ante una película delirante, que se podría clasificar como “demente”; aunque a mi parecer se trata de una obra espectacular, dado su afán de trascender, impactar y crear, a similitud de una cosmogonía, una nueva sociedad en la que sus parámetros serán totalmente distintos (y he aquí una de las dificultades para comprender lo que nos expresa).
“El globo…” es una obra inconclusa genial, pero también de acceso difícil (revisarla varias veces es fundamental) ya que la forma en la que se expresan los personajes no es la tradicional: hablan como si se encontraran en un éxtasis filosófico; además, la película en sí parece un largo sueño, o quizás una fantasía demente, de la que nos negamos a despertar.

Cabe mencionar también el hábil manejo de cámaras, el videodiario a un ritmo frenético, entrecortado que le da un aire distinto al tono de la cinta, ya que enriquece y crea una atmósfera adecuada a las frases delirantes de los personajes, que sin este trasfondo se apreciarían totalmente ridículas. “El globo…” también es rico en imágenes visuales: la mujer que persigue en auto a Janz, la misma crucifixión, las escenas de batallas filmadas de una forma anti-convencional o los delirios de Marek; uno no debe tratar de entender las imágenes sino tan solo saborearlas con paciencia, sin hacerse problemas. Una vez hecho esto, te asombraras ante la majestuosidad de la obra.
Referencias:
Por Marco Antonio Macavilca Cruz
Ratanaruang como explorador de los efectos de la invasión del “otro”

Pen-Ek Ratanaruang – Ploy (Ploy, 2007)
El panorama cinematográfico actual gira en gran parte en torno a un grupo de cineastas orientales con un talento indiscutible y que, aunque tienen señas de identidad comunes, (que parece que bastan para hacer soñar a Hou Hsiao Hsien con un cine “pan asiático“) su originalidad individualmente hablando no tiene discusión. Me estoy refiriendo no solo a los ya consagrados Wong kar wai, Hou Hsiao Hsien, Kim Ki-Duk, Kore-eda o incluso Jia Zhang ke. Hablo de directores como Apichatpong Weerasethakul, Shinji Aoyama, (el infravaloradísimo) Shunji Iwai, por supuesto Ratanaruang, Royston Tan y un largo etcétera.
Este cine se ha hecho con una importancia indiscutible en cualquier festival europeo o mundial que se precie. Pen-ek Ratanaruang es uno de estos personajes destacados y en 2007 presentó en la Quincena de Realizadores de Cannes su cinta “Ploy”. Ploy es una película en la que nos situamos en un hotel de Bangkok al que llega una pareja en un estado de su relación aburrido y monótono que incluso toma la forma de una relación hermética, angustiosa, no sin síntomas de ansiedad y de incertidumbre, en el momento en que Daeng (Lalita Panyopas), encuentra un papel con un número de teléfono y un nombre femenino.
El viaje (que por cierto es para asistir a un funeral) paradójicamente, va a traer otro problema a la pareja, y es el problema de la posesión, la posesión, en el sentido más animal. Es decir, el cambio de espacio que incluye en sí mismo un viaje, parece que normalmente nos hace concebir una situación o tomar conciencia de ella de manera más objetiva, como si ese cambio de espacio, en el que por cierto, el tiempo, como es normal, también tendrá una manera de concebirse diferente, nos librara de las cadenas de la estricta cotidianidad con el que observamos todo cuando el espacio siempre es el mismo.
Aquí, los personajes no se ven atados, se ven asfixiados, y todo por la intrusión del extraño, por la invasión que ejerce el Otro en el espacio que uno considera suyo. Hay que decir que la que se siente asfixiada es Daeng, una asfixia que es el efecto de la impotencia, del descontrol de su propia posesión, de su propio espacio, pero este sentimiento irá contagiando a los demás personajes creando una atmósfera de un hermetismo casi insoportable.

Daeng tiene algo en su interior que no deja de robarle el aire, pero sin embargo ella no puede manifestar sus sentimientos hasta sus últimas consecuencias de otra manera que en sueños, y es que este es otro aspecto del filme muy interesante. Ratanaruang ejerce un gran manejo de las escenas oníricas. Las maneja tan magistralmente que no se llega a diferenciar la vigilia del sueño (casi como si estuviéramos leyendo a Strindberg).
Lo verdaderamente interesante es que para lo que Ratanaruang quería expresar no había otra manera que manejar toda la película entre el sueño y la vigilia. Entendiendo el sueño, como el espacio donde la situación psicológica del personaje se hace realidad. De hecho la película narra una acción en un tiempo muy escueto, y todo de madrugada, un tiempo en el que los personajes o bien duermen como Ploy (ella es la invasora) la invasora no se preocupa y precisamente eso es lo que más duele normalmente al dueño de lo que está siendo arrebatado, la inconsciencia que tiene el invasor de lo que está haciendo con su presencia.

Ploy se mueve y actúa con una inocencia que duele a Daeng, pues está se siente cohibida, o mejor dicho invadida, por alguien que no cree estar haciendo nada, pero es que ¿no es acaso verdad? Ploy es totalmente inocente, Ploy va a dormir invitada por un hospitalario Wit que no pretende otra cosa que ser amable ¿o no? Y es que aquí se da otra cuestión central: la colérica Daeng se siente invadida y el espectador ve coherente y justificable su sentimiento hostil hacia la visitante por la nota sospechosa. Uno siempre tiende a identificarse con el dañado, aunque ni siquiera estudie detenidamente por qué lo está.
Toda la pelicula es una mirada al Otro, pero siempre se mantiene una barrera, una reserva con respecto al de enfrente, hasta que Ploy rompe esas barreras, pero sin saber que las está rompiendo, pues lo paradójico es que lo hace invitada por aquel que Daeng quiere defender.Es decir, a Daeng se siente invadida por una intrusa que no lo es por su propia voluntad, sino por la voluntad de quien ella misma quiere proteger. Aquí está lo paradójico.Ratanaruang está magistral al hacer que Ploy, la invasora, lo primero que hace al entrar al espacio que Daeng considera suyo (pero no sabe como defender) es defecar.

Pero ¿qué problema tiene Daeng? El problema de Daeng es la impotencia. En primer lugar, porque esta intentando defender un territorio neutral, pues ni siquiera se puede decir que está en su hogar (es un hotel), y en segundo lugar, porque ella quiere que el “enemigo” sea echado por aquel que le ha invitado, es decir la paradoja extrema.
La mejor escena de la película, es el momento en el que vemos que Daeng se despierta y camina hacia el sofá (donde duerme Ploy) con una almohada, vemos rápidamente que su intención es asfixiar a la intrusa. Cuando va a hacerlo, Ploy hace un movimiento y abre los ojos; Daeng mantiene la compostura y, gracias al ambiguo uso del instrumento que lleva en las manos, dice llevársela para que se encuentre más cómoda.

Hay un momento de incertidumbre en el que parece que Daeng se da cuenta de que está soñando (como si el propio personaje de repente fuese consciente de que en el terreno onírico en el que se halla puede llevar hasta sus últimas consecuencias todo aquello que ha deseado hacer desde que la ha visto invadir “su territorio” todo aquello que ha rondado por su mente).
Como si en este terreno, todo lo que hace el personaje no tuviese consecuencias en la ficción que a continuación va a seguir representando. Hay una frase muy buena que dice uno de los dos asesinos de la película “Funny Games” de Haneke casi al final de la cinta. Dice algo así como ¿Por qué es más real la vida real que lo que sucede en una película? (lo cito de memoria).

La única diferencia entre lo que sucede en una película con respecto a la vida “real” es que todo lo que sucede tras la pantalla no va a tener consecuencias en ésta. Es decir, se acaba la película, se acaba lo que cada personaje representaba en el filme. Lo que pasa en la escena en la que parece que la propia Daeng s da cuenta de que está soñando, es que se establece una especie de doble filtro.
Es decir está la “vida real”, la ficción que representan los personajes en la pantalla como primera capa respecto a lo “real” y luego un segundo filtro dentro de esta ficción donde todo lo que haga el personaje que está soñando no va a tener consecuencias “reales” dentro de la propia “ficción” que ese mismo personaje representa. Simplemente es una manera que Ratanaruang da a su personaje de dar rienda suelta a lo que piensa o siente sin que éstas acciones tengan consecuencias visibles en la película, pero sí en la manera que tiene el espectador de percibir ésta.

El final de la película se centra en una especie de sacrificio de Daeng. Dándose cuenta de que si lo que quiere es que su marido sea consciente de su vulnerabilidad, la pelota está en su tejado y no en el de él. Daeng contacta por teléfono en la cafetería del hotel con un fan (antes era actriz). Vemos que reniega de su matrimonio y afirma no estar casada ni tener ningún amante, de esta manera iba a descubrir que la única manera que tenía para conseguir lo que quería era poniendo en riesgo su vida, pues el hombre con el que se encuentra la agrede e intenta violarla. Daeng consigue así lo que quería, que Wit temiera perderla, es decir hacerle daño.
Lo que quería comprobar era si Wit era vulnerable por su pérdida, muy inteligentemente, ya que sólo el vulnerable puede amar y ser amado. Lacan tiene una frase muy interesante “Te amo , pero hay algo más que tú mismo que amo, por lo tanto te destruyo”. Zizek lo interpreta como la fórmula elemental de la pasión destructiva de lo Real, como el empeño por extraer de uno mismo el núcleo real de su ser.

Acaba la interpretación argumentando que esto es lo que hace aparecer la ansiedad en el encuentro con el deseo del Otro: lo que el Otro (en este caso Daeng) busca no es sencillamente a Wit, sino a ese núcleo real, eso que es en Wit más que él mismo, y lo que Daeng quiere es destruir a Wit para poder extraer ese núcleo, porque lo ama, lo ama demasiado.
Por Alejandro Matesanz Pineño
Bienvenida, … ¿Hija Mía?

Jaume Collet Serra – La Huérfana (Orphan, 2009)
Al hablar de una película de terror siempre la asociamos con la sangre o que necesariamente esta tiene que estar, sino no es terror. Bajo este concepto o cliché dejamos de lado el ingenio o las ganas de superación tanto de los escritores como los directores, aunque de estos se ve el trabajo plasmado en la pantalla.
Por eso es que vemos remakes de viejas películas o nuevas que han tenido influencias de otras, pero el resultado o la trama sigue siendo la misma, sangre o vísceras por todos lados. Pero siempre en todo ese universo hay su “oveja negra”, algo fuera de lo común y que jala la vista. Este es el caso de La Huérfana.

Esta película, a pesar de lo que voy a comentar más adelante, también tiene influencias de otras especialmente de La mala semilla (1956), y tal vez también se podría mencionar a El ángel malvado (1992), que fue interpretado por Macaulay Culkin. Ambas películas trataban temas sobre niños que tenían algún trastorno y mataban porque debían hacerlo. Claro que entre estas dos, los resultados son totalmente opuestos, ya que la primera es ya un clásico del cine de terror (con nominaciones al Oscar incluidas), la otra solo se le recuerda porque actuó en ella el ex Pobre Angelito.
Ahora es el turno de La Huérfana, tercer trabajo del director español Jaume Collet Serra, que le debemos entre sus trabajos la nada despreciable Casa de Cera (2005) y Gol 2 (2007). Esta película se desarrolla sobre una niña de nueve años llamada Esther (Isabelle Fuhrman), que es adoptada por la familia Coleman (Vera Farmiga y Peter Sarsgaard), que a pesar de tener dos niños, desean tener otro para compensar la pérdida que tuvieron cuando la madre estaba dando a luz a una niña.

La llegada de Esther cambiara, radicalmente el modo de vida que los Coleman tienen, solo que para mal cuando empiecen a suceder cosas extrañas en el entorno familiar involucrando en ellas a todos los miembros en especial a la madre que es la que se está dando cuenta que algo raro sucede con la niña.
Cuando fui a ver la película pensé en encontrarme con otra del montón que nos tiene acostumbrado Hollywood en estos últimos años, pero fue tal mi sorpresa cuando salí del cine y me sentí realmente satisfecho de lo que había visto, sin quejas o algo por el estilo (nótese que esto es una película de terror) y es muy raro esto en un género tan discutido como este, ya que la crítica no le presta la atención debida o simplemente no le da la importancia debida.

Bueno, tranquilamente, al menos de mi parte, podría ser la película de terror del año, por una simple razón: la excelente actuación de Isabelle Furhman, que con tan solo 12 años ha sabido llevar una gran responsabilidad y carga al mismo tiempo de manera notable, y al ver la película sabrán a lo que me refiero. Podríamos estar ante una de las revelaciones del año, ya que esta perfecta en su rol de la malvada Esther. Hay que estar atentos ante esta novel actriz en futuros proyectos, porque podría ser una de las nuevas engreídas de Hollywood si así lo deseara.
Pero regresando a la película, Esther es la que se roba las palmas, ya que sabe hacer su rol a la perfección. Es encantadora, pero al mismo tiempo cambia de actitud y se convierte en alguien fría, calculadora y despreciable. Su “aliada” en los crímenes es la hija de los Coleman, Max (Aryana Engineer), que es sordomuda, y es manejada a placer por ella a través de las señas y amenazas que recibe si es que comenta algo a los padres.

Mientras que el hermanastro Daniel (Jimmy Bennett), no ve con buenos ojos la llegada de Esther a la casa y no la trata con aprecio o cariño como si lo hace el resto. Por tal entre los dos habrá un enfrentamiento y también una de las escenas más fuertes en los que a dialogo y actuación se refiere por parte de Esther, que además a mi gusto es una de las escenas más logradas de la cinta.
Me parece que las actuaciones en general son buenas, destacando además de Isabelle Furhman, la de Vera Farmiga y Peter Sarsgaard. La primera se ve como empieza a decaer su comportamiento, cuando empieza a sospechar de Esther sin tener el apoyo moral de su esposo que cada día que pasa se lleva mejor con la niña aduciendo que las cosas que pasan son producto de eventualidades o casualidades, dejando pasar por alto todo lo que ella dice hasta el clímax que se da en la parte final de la película. Los escenarios también son propicios y algunas más logradas que otras, como la escena de los juegos en el parque donde el director se lució haciendo uso de acercamientos a los juegos y lugares sombríos en el lugar, donde también ocurrirá un evento lamentable a una niña por parte de Esther.

La Huérfana es una película que podría ser considerada como un clásico moderno, es buena y va a dejar huella para futuras realizaciones de este tipo. Y si no es así, ya que para algunos esta denominación puede resultar exagerada, al menos podemos disfrutar de una de las mejores actuaciones del año, y que no sorprenda si la tenemos al menos nominada entre alguna premiación que se hiciera de aquí en adelante. Ese es mi pronóstico.
Por César Cortés Gutiérrez


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