
Eduardo Mendoza de Echave - Mañana te Cuento 2 , 2008
El debut de Eduardo Mendoza como director de un largometraje fue en el 2005, con Mañana te cuento. Ahora, su segunda entrega quiere ser la secuencia de la historia que empezó hace tres años, y nos cuenta lo que pasa al presente con tres de los cuatro amigos que protagonizaban la cinta anterior.
En Mañana te cuento 2 están de nuevo Bruno Ascenzo (Manuel) y Melania Urbina (Viviana), y también José Manuel Peláez (El Gordo) y Óscar Beltrán (Efraín). Han pasado algunos años y ahora son jóvenes en tránsito a la adultez que comparten un departamento. La aparición inesperada de Melania Urbina, la prostituta de quien Bruno Ascenzo se enamoró en la anterior película, es el punto de partida del eje de Mañana te cuento 2. Está también Giovanni Ciccia, el celoso y enfermizo novio de Melania, que hará todo lo maliciosamente posible por encontrarla y acabar con ella y con Ascenzo.
La de Mañana te cuento 2 es una historia urbana juvenil, sencilla, facilísima de ver, donde se combinan la acción, el peligro, el humor y, claro, el romance, es decir, los ingredientes esenciales que componen el cliché. Con el agregado de que, por estar ambientada en la Lima actual y dirigirse a un público mayoritariamente juvenil, tiene un grueso contenido de lisuras, y también, cómo no, las tradicionales escenas eróticas, con mujeres despampanantes (Vanessa Jerí y Leysi Suárez) que suelen ser la comidilla de la farándula limeña y la delicia de los golosos espectadores.
En Mañana te cuento 2 asistimos a un cuento que no dice nada: muchas de las secuencias son poco verosímiles, y los chistes, más de una vez, lindan con el mal gusto y la huachafería. La escena de Vanessa Jerí simulando un streap tease junto a su casual acompañante, al margen de las febriles sensaciones que provoca en el público, es notoriamente forzada. Carente de originalidad y verosimilitud, la escena de la huida de Urbina y Ascenzo, y el modo como se deshacen de los malhechores, es quizás una de las peor elaboradas en la historia del cine peruano de los últimos tiempos.

Por otra parte, el vínculo amoroso entre ellos dos no obedece más que a un solo encuentro que tuvieron hace años, y no se sabe el origen de tanta fraternidad, como si fueran una pareja sólida con años de compromiso. Aquí, se hace presente una vez más la falta de originalidad pues pareciera que la cinta quisiera repetir la fórmula de la pareja de Titanic, con su llama de amor eterno y su romanticismo a toda prueba. El amor que profesa Bruno Ascenzo por Melania Urbina es, pues, gratuito, y su altruismo y generosidad desmedidos tienden a ser empachosos.
El papel que desempeña Melania Urbina tampoco convence. Ella en el filme es una prostituta retirada, pero se la ve ingenua y candorosa, como una colegiala romántica que se mete en problemas con su enamorado. Su actuación no es mala; al contrario, Melania siempre es brillante. El problema es que ella ha desempeñado papeles que le exigían un compromiso muy serio -con el cine y la propia realidad nacional-, pero que ahora, en esta nueva película, parece que se le olvidaron por completo. Qué lejos está la deslumbrante Melania Urbina de Ojos bien cerrados, o el impecable papel de la novia del asesinado abogado Guido Pasos que encarnó en Mariposa negra. Ojalá veamos a Melania próximamente en representaciones más memorables.
Lo mismo pasa con Giovanni Ciccia, un actor carismático, talentoso y con interpretaciones destacadas. Basta recordar Tinta roja o inclusive Django: la otra cara -un film de pálidos méritos pero donde Ciccia demuestra sus notables atributos para la actuación- para darse cuenta de que es un gran actor. En Mañana te cuento 2, sin embargo, no es ni la pálida sombra de sus otros papeles. Aquí carece totalmente de originalidad; no es un personaje elaborado, es sólo un chico malo y su papel se limita a cumplir un rol funcional: dar problemas.
Magdiel Ugaz, por su parte, que por lo demás tiene una participación menor en esta cinta, parece preguntarse: «¿Qué hace una actriz como yo en una película como ésta?» No olvidemos el notable rol de reportera «chicha» que interpretó en Mariposa negra, un papel que la catapultó como figura destacadísima del cine nacional.

Así, pues, pareciera que Eduardo Mendoza, el director de Mañana te cuento 2, se olvidó que en su reparto tenía actores de primer nivel, y privilegió el espectáculo de la trivialidad en esta cinta que, por más taquillera que pueda ser, le hace un flaco favor al ya escuálido cine nacional.
El problema del cine
Independientemente de los méritos o desaciertos de esta película, lo que particularmente nos molesta es que actores de la talla de Melania Urbina o Magdiel Ugaz tengan que desaprovechar su impecable talento en películas que poco o nada aportan a la calidad del cine peruano
No queremos sugerir que Mañana te cuento 2 sea una película seria y de élite, que congregue a un público selecto o que motive hondas reflexiones sobre el sentido de la existencia, pero creemos, modestamente, que el Perú es una opulenta cantera de historias, un país riquísimo que si revisamos su historia y su realidad, ofrece mil posibilidades para explotar. Historias como la de Mañana te cuento 2 dan muestra de la escasa creatividad de los directores peruanos, y desmerecen el abanico de alternativas que tiene nuestro país para hacer cine o cualquier otra rama del arte.
Pensamos, finalmente, que es urgente replantear los conceptos del cine peruano, un cine que casi nunca responde a lo que ocurre en la realidad y que más bien quiere ser un remedo del cine norteamericano o europeo, y si las cosas siguen así, no sería descabellado pensar que si, de pronto, el día de mañana desapareciera de golpe y porrazo todo el cine que se ha hecho en el Perú, no pasaría nada, absolutamente nada, y el país no habría perdido nada.
Tito Jiménez
Fotos: www.Cinencuentro.com


HOla amigo tito Jimènez bueno, creo que tienes razòn en casi todo lo que has dicho, ya vi la pelicula y efectivamente es mediocre, pero eres injusto al decir:” Historias como la de Mañana te cuento 2 dan muestra de la escasa creatividad de los directores peruanos, y desmerecen el abanico de alternativas que tiene nuestro país para hacer cine o cualquier otra rama del arte” En primer lugar Eduardo Mendoza no representa la creatividad de los directores peruanos,la pelicula es suya y por la tanto la responsabilidad sòlo es de èl y de nadie màs , pretender incluir ,o ponerlos a todos en el mismo saco no es justo, ni apropiado, existe talento, pero que de ahi algunos pretenden (Como Mendoza y su productor)solò hacer dinero como en esta pelicula !ah eso es otra cosa!. y claro aunque estàn en todo su derecho de hacer las producciones que quieran lo cierto es que la cinta es convencional, su ritmo es lento, !y eso que dura hora y media! màs suerte para la proxima eduardo.