
Victor Salva – El Camino a la Felicidad (Peaceful Warrior, 2006)
Nick Nolte es el buda no sólo en la película sino también de la actuación. Emerge de la pantalla como una aparición con su sosegada e intelectual presencia. La sabiduría un tanto exagerada en su expresión física (al moverse velozmente) pero muy directa previene que “El camino a la felicidad” será un filme explicativo pero más que eso, de reflexión.
Empezar delimitando la actuación de Nolte es importante porque su personaje contiene la base de todo lo que lo (nos) rodea. “El camino a la felicidad” es la historia de Dan Millman (Scott Mechlowicz), un chico que lucha por conseguir y alcanzar sus metas. Totalmente cierto y comprensible. Pero la historia va más allá.

Conseguir que una persona consiga vivir sólo en el presente, olvidando su pasado y dándose cuenta que no existe futuro, pues entonces que así sea, amén. Pero este proceso en la vida real puede ser tan complicado como la vida misma y puede tardar 20 ó 30 años a que suceda (pues en la película, éste cambio se da de la noche a la mañana).
Esta fórmula bien planteada como filosofía, no tiene coherencia con la vida real y si se aleja de ésta, pues estaremos caminando hacia la tristeza y no la felicidad (me refiero a una tristeza por la falta de destreza del director por no saber elegir bien una historia).

“El camino a la felicidad” tiene muchos aciertos pero muchos desaciertos. La historia de amor que terminan narrando al final de la película es casi caricaturesca. Y vivieron felices para siempre. Bueno, poco creíble pero no imposible, pues la chica con la que se casa el personaje, Joy (Amy Smart), también practicaba la filosofía que “Sócrates” (Nick Nolte) profesaba.
Esos pequeños aciertos que tiene la película son notables. El silencio acompañado de la concentración “en todo lo que nos rodea”, es fabuloso, como una práctica de meditación el verlo en la pantalla. Como decía “Sócrates” (que en verdad lo confundía por Buda): siempre ocurre algo a nuestro alrededor. Siempre existe algo. Siempre hay algo al costado de nosotros. Siempre tenemos algo que ver. Y si nos concentramos en el presente, en nuestro alrededor, en lo que nos rodea y en las sensaciones de nuestro cuerpo, entonces estaremos olvidando el pasado y con eso los traumas y mil cosas que ensucian con “basura” nuestra mente. El objetivo: vivir en paz (mental).

Ahí está la clave de todo, quedarse con las frases que nos regala Sócrates y adaptarlas a nuestra forma de vida. No hay milagro ni secreto ni nada, son cosas que entendemos y podemos hacer. Eso es lo más importante que deja la película, reflexiones para la vida. ¿Acaso es poco?
Paco Pulido Spelucin




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