04
May

..::bienvenidos::..

Recien Actualizado: Especial Bafici 2008

Estimados Cinerastas:

Retomando el acostumbrado ritmo semanal de nuestro cinerástico blog, les ofrecemos un pequeño pero significativo recorrido del que se ha convertido en uno de los mejores festivales de cine del mundo, el BAFICI , en su edición número 10. Así, Mónica Delgado y Natalia Lucía Ozán (desde Argentina) le ponen color a esta nueva edición de También Los Cinerastas Empezaron Pequeños.

  • En la sección Cinema Dossier, la crítica peruana Mónica Delagado quien estuvo en el Festival Internacional de Cine de Buenos Aires 2008 (BAFICI), nos entrega un balance acerca del mismo. Natalia Lucía Ozán desde Argentina, tuvo la gentileza de enviarnos sus impresiones acerca de unas cuantas películas que pudo ver en dicho festival
  • Nuestro coeditor César Guerra Linares empieza un nuevo Ciclo de Cine, la programación en esta  edición.
  • En la sección Clásicos Contemporáneos,  José Miguel Herbozo (Poeta y egresado de Literatura) nos ofrece un artículo sobre una de las mejores cintas del prolífico Woody Allen.
  • En la sección PublicaCIoNEs les informamos acerca de la salida de un nuevo número de la revista Godard! para mayor información hacer click aquí.
  • Por último, en Cartel Fílmico les tenemos las siguientes críticas: Horton Hears a Who!  (Horton y el Mundo de los Quien), película de animación, codirigida por Jimmy Hayward y Steve Martino; Vantage Point (Justo en la Mira) dirigida por Pete Travis; inalmente, P.S I Love You (P.D Te Amo) cinta dirigida por Richard Lagravanse.

    Aquí, como siempre, esperamos que disfruten de nuestro contenido semanal , y que nos sigan enviando sus comentarios, sugerencias y críticas.

    Atentamente,
    César Guerra Linares,

  • José Sarmiento Hinojosa

Para nuestros nuevos visitantes, y ocasionales despistados, pueden enterarse de nuestras secciones aquí, o haciendo click en “nuestras secciones” en la parte superior del site.

04
May

especial bafici 2008: un balance

En La Ciudad de Sylvia (Jose Luis Guerín, 2007)

Por: Mónica Delgado

Hay dos cosas que destaco del festival y que precisamente tiene que ver con su carencia: uno, que las mejores películas, las que más me impactaron e interesaron, las encontré fuera de las competencias oficiales (la internacional y la del cine del futuro sobre todo, aunque no completé la argentina, lo que significa que me perdí Historias extraordinarias de Llinás), y que el BAFICI sigue siendo un espacio para conocer parte de la filmografía de directores que desconocía o que conocía de manera parcial.

Las mejores

El par de Guerín: En la ciudad de Sylvia y Unas fotos en la ciudad de Sylvia son de lo mejor que he visto en el BAFICI. La gracia está en verlas juntas.

Algunos filmes de Koji Wakamatsu: sencillamente bizarros (pinku eigas, con las clásicas escenas modosas de sexo debido a la censura, con actores pésimos, con una banda sonora sicodélica y con argumentos donde proliferan las críticas a la militancia comunista), sin mayores pretensiones que rodarlas en seis días y editarlas en dos. Si hay secuencias en blanco y negro, y luego Wakamatsu pasa al color, no hay por qué buscarle un origen estético, ya que como dice el autor “lo hice así porque tenía a mano un rollo a color y lo agregué”. Así de simple.

Koji Wakamatsu

El foco Jacques Nolot: Descubrí a un director impecable, cuyos filmes de corte autobiográfico y donde él mismo es el protagonista, giran en torno a la homosexualidad y sus espacios de socialización (la familia, una sala de cine porno o el círculo de gigolós) sin miramientos y con un tono personal.

Algunas películas de Ken Jacobs: estrictamente festivaleras o para salas multimedia de galerías o museos. Devoto del found footage, Jacobs es dueño de un montaje de la deconstrucción (un Derrida al pie de la letra llevado extremos), que se ha atrevido en toda su carrera a hacer del cine una experiencia donde la palabra clave es libertad creativa de las formas en strictu sensu.

Ken Jacobs

Jaques Nolot

Morceaux de conversations avec Jean Luc-Godard: imprescindible para devotos del cineasta francés. Este documental de Alain Fleischer nos permite escuchar a Godard en su búsqueda de nuevos horizontes estéticos (hay un memorable juego de Bonus/Malus a partir de imágenes o secuencias de películas a las cuales aprueba o desaprueba como parte de su teoría de lenguaje cinematográfico) mientras hace de “curador” de una muestra para el centro Pompidou.

Alain Fleischer

Ploy de Pen-ek-Ratanaruang: Es un filme sumamemte interesante en la medida que el jetlag, el trastorno físico causado por la diferencia horaria en los viajeros, se percibe en el tono adormilado, entre la vigilia y el sueño, de cada secuencia. Una pareja con siete años de matrimonio que acaba de llegar a un hotel en Tailandia desde Nueva York ve trastocado su endeble universo marital a causa de la súbita incursión de una nínfula discreta (Ploy). Ratanaruang elabora un filme desconcertante con pocos elementos: un hotel moderno, madrugada lenta, una pareja de amantes jóvenes que conforman el opuesto perfecto de los esposos en crisis, y una Lolita ingenua que no se da cuenta lo que está a punto a causar.

Ploy (Pen-ek Ratanuarang,2007)

Paranoid park de Gus van Sant: Lo más increible es el uso de diversas canciones para dar atmósfera al mundo instropectivo del personaje adolescente, desde Menomena, The revolts, Frances White o Elliot Smith hasta Beethoven o Nino Rota (las explícitas reesminiscencias a Fellini suenan estupendas). A partir de este uso el mundo de Paranoid Park en Portland se vuelve interior, para auscultar el sentimiento de culpa causado por una acción memorable ocasionada por un estudiante común y corriente.

Paranoid Park (Gus Van Sant, 2007)

También menciono entre las mejores a Bording gate de Olivier Assayas, Tirador de Brillante Mendoza, Profite motive and the whispering wind de John Gianvito, Retour en Normandie de Nicolas Philibert, The man from London de Bela Tarr y Le voyage du ballon rouge de Hou Hsiao-hsien.

Un lugar especial para a cinta de Todd Haynes, I’m not there, que se aleja completamente del biopic para contar casi una tesis sobre el imaginario bobdylanesco, a través de diversos alter egos extraídos de los temas o actuaciones del ídolo folk.

I’m Not There (Todd Haynes, 2007)

Las peores

En realidad una suele ver las peores películas cuando carece de mayor información a último momento y confía en las reseñas del catálogo, que casi son un tiro al aire, y que suelen dibujarte de la mejor manera un filme. Por ejemplo, la cinta argentina Luego de Carola Gliksberg es una cinta nula, sin gracia, pretenciosa (parejas con dudas existenciales en espacios minimalistas), y sin embargo en el catálogo la señalan como “una comedia lacaniana. Y encima, hace reír bastante“. Una verdadera estafa. Claro que después de leer la reseña me reí solitariamente. Debo que confesar que aguanté el metraje completo de la ópera prima de Gliskberg porque se trató de la primera película que vi llegando al festival (vaya manera de comenzar el BAFICI).

Luego (Carola Gliksberg,2008)

Pero creo que la peor de todo el festival fue la estadounidense Severed Ways: The norse discovery of América de Tony Stone del panorama Música, que trata sobre la llegada de una pareja de vikingos en el año 1007 D.C a América, pero porque caí por segunda vez en la trampa de las reseñas (desde ese momento juré que el mentado librito no me la volvía a hacer): “…una película contemplativa llena de rock pesado. Incluso hay una escena en que uno de los protagonistas headbanguea al ritmo de heavy. Hermoso. También lo es la música incidental del film, que pareciera salida de una película de sci-fi italiana de los 80“. Bueno, lo que menciona la reseña sólo duró ¡unos treinta segundos! Los demás 106 y medio minutos que faltaban me los tuve que soplar en una función de medianoche. Me mantuvo despierta el encuentro de los vikingos con algunos jesuitas que leían a Santo Tomás en medio de una cascada. El director de la película le hizo honor a su apellido.

Severed Ways: The norse discovery of América (Tony Stone,2007)

The rebirth de Masahiro Kobayashi es tan elaborada que resulta risible. El filme del japones, que se pasó como parte de su retrospectiva, tiene un argumento mínimo y algunos diálogos por ahí “subialescos”, tal como dijera Natalia Ames de otro filme del cineasta. La hora y media de The rebirth consiste en ver a un hombre y una mujer en una misma rutina diaria que los involucra: levantarse, bañarse, preparar los alimentos, comerlos, ir a la tienda, a la casa y a dormir, y así sucesivamente día tras día, noche tras noche, sin una palabra. Y obviamente que al revisar la reseña me encuentro con una obra maestra de la retórica: “las rutinas no son una pintura del vacío de la época sino una forma de vida feroz que se pretende terapeútica”. Lo que sí fue terapéutico fueron las carcajadas de los espectadores, con las cuales se me hizo amena la visión de este filme premiado en Locarno.

The Rebirth (Masahiro Kobayashi,2007)

04
May

especial bafici 2008: cuatro del festival

Ulrich Seidl - Import/Export, 2007

El cineasta chileno Silvio Caiozzi (Coronación, 1999; Cachimba 2004), respondía en una entrevista una pregunta que interrogaba acerca de cuál era su posicionamiento al mirar una película. No dudaba estar ante una película buena cuando se alejaba de su lugar de director y de sus conociemientos técnicos, no abordaba la película, sino que se sentía abordada por ella.

Cuando estamos sentados y vemos que la mayoría de las imágenes se corresponden con aquello que esperamos ver de una película, sabemos que luego será el momento para conjeturas y valoraciones acerca de la obra, su enfoque, etc. Y este es el caso de Import/Export, la segunda película de ficción del austríaco Ulrich Seidl que es actuada por actores no profesionales.

El relato se da entre dos historias paralelas que no se cruzan de hecho, pero que sin embargo tienen todo en común. Los protagonistas de las historias son jóvenes europeos, inmersos en una problemática económica que los obliga a emigrar, en la crudeza del invierno, a donde se pueda sobrevivir mejor. Son dos caras de la misma moneda, ambos están arrojados a la hostilidad del mundo, y en realidad poco importa qué parte de su vida se esté contando, la narración y su firmeza pasa, por un lado, por cómo está construido el dramatismo desde la imagen y su fotografía. La composición de cada cuadro es obsesivamente simétrica, son impecables los encuadres y cómo trata el espacio en locaciones interiores. Y por otro lado, por lo estrictamente verosímil de las situaciones, resultado de trabajar con no-actores y con lugares todos reales. (El geríatrico, bares, edificios, etc.)

Si bien la historia se da en la particularidad, cada una dice mucho más de lo que muestra. Las situaciones cotidianas se trascienden a ellas mismas, hablándonos de realidades sociales y de una Europa oculta. No es esta la Europa de las grandes ciudades y las calles relucientes de limpias. Es una Europa que suele estar tapada de basura, que carece de gas en invierno y que trata cruelmente a los trabajadores. Es una Europa de subsuelo.

Por eso resulta muy interesante ver (rescato que hay muchas películas que hablan sobre esto) a Europa mirándose a sí misma. No colocando la barbarie afuera (como fue hecho desde hace 500 años), sino reconociéndola en su propio seno y corriéndose de su trono. Las categorías de primer mundo y tercer mundo ya dejan de ser válidas (aunque a esta altura resulte obvio), y muestra que la realidad es mucho más compleja.

Robinson Devor - Zoo, 2007

Zoo nos intenta acercar a la idiosincracia de un grupo de zoofílicos de Seattle, Estados Unidos. Para lograrlo se vale de entrevistas en audio de integrantes de este grupo representadas con buenas actuaciones y un formato de narración discreto y efectivo. Escuchas las voces originales de los integrantes de este grupo le otorga un alto grado de credibilidad y realismo. La duración y el ritmo son super ajustados, el tiempo fluye naturalmente. El meollo del asunto se desencadena con la muerte de un integrante de este grupo, cuyo fin era disfrutar la companía de personas que compartían la misma afinidad y amor por los animales. Desde el punto de vista tradicional occidental estas personas están enfermas, pero está más que claro que es algo meramente social, no hay parámetros absolutos universales para definir el bien del mal, lo correcto de lo incorrento. Solamente podemos definir lo socialmente aceptado de lo que no está socialmente aceptado, lo legal de lo ilegal y lo cierto es que absolutamente nadie está en condiciones de definir la custión del consentimiento animal a la hora de hablar del sexo entre seres humanos y animales. Si nunca hubiese existido sexo entre estas personas y estos caballos, hubiese sido distinto? Es posible que un animal tenga sexo activo con un humano sin consentimiento? Podemos hablar de el consentimiento de un animal? Por otro lado en algún momento se sugiere una analogía entre la zoofilia y la pedofilia al mencional el aspecto de “abusador de menores” que tiene una de estas personas. De una u otra forma el ejercicio filosófico resulta enriquecedor. Gran película, original, interesante y muy bien filmada.

Lo mejor: La originalidad en cuanto a género y de tema.

Lo peor: La risa compulsa del público del BAFICI en la mayoría de las películas que venimos viendo. Celebro la buena predisposición de cualquier individuo a pasarla bien, a reirte y disfrutar. Pero reirte al leer que un tipo fue condenado a 10 años de prisión por tener sexo con un perro al final de ver esta película en particular me parece que habla de una falta de perspectiva muy muy jodida.

Todd Haynes - I’m Not There, 2007

Las múltiples facetas del artista más influyente (para muchos) del siglo XX. Cada aspecto de la vida pública de Dylan está representado por un actor encapsulado a su vez en un sub-personaje. Estas historias paralelas se van alternando e intentando complementar pero hacen agua en ese intento. Alguna trabajo actoral poco poderoso en comparación al de Cate Blanchett provoca un contraste completamente insostenible. Sumado a algunos fotogramas poéticos y la insípida historia de la pareja caracterizada por el malogrado Heath Ledger y la francesa Charlotte Gainsbourg suman lo peor del film, que se hace exageradamente largo para lo que tiene para decir. Bob Dylan es un artista que claramente no quiere ser tomado como nada más que eso, un artista, un músico, una persona que hace música. Esta película busca cierta complicidad en cuanto a esta idea pero termina pifiando estrepitósamente al ponerlo en un pedestal probablemente justo, pero al que no creo que le interese más que a aquél a quien Dylan quiso despertar alguna vez del eterno letargo de la vida burguesa made in siglo XX. Creo que si Dylan envía un mensaje es que cada uno se haga cargo de lo que le corresponde, y si no nadie más que uno mismo tiene que lidiar con las consecuencias. Algún día voy a ver si Todd Haynes tiene algo para decir de sí mismo, además de que adora, idolatra y ama a Robert Allen Zimmerman.

Lo mejor: Cate Blanchett y el planteamiento a reflexionar sobre el lugar del artista.

Lo peor: El humo en Bs As. Los intentos de imagenes poéticas sobre la vida de Dylan. Imagino que hay que ser un genio poeta para hacer poesía sobre un poeta.

Bela Tarr - A London Merfi, 2007

Los primerísimos planos de Béla Tarr en esta película fueron lo que más disfruté de la película. Siempre pensé que si una película no se sostiene en una pantallita de 4″ y con un auricular de radio de $2, no se sostiene en ningún lado. Pero esta máxima de mi apreciación fílmica tambalea ante la expresividad de cualquier rostro en el que se hunden las cámaras de Tarr. El lenguaje de la película se sostiene principalmente en estas tomas, la historia es bastante sencilla y cualquier aspecto importante delcarácter de los personajes sólo trasciende a partir de sus apariencias. No hay diálogos significativos ni acciones drásticas. Sin embargo esta película nos acerca un material bastante rico en detalles y espacios. De esos que disfrutamos si uno es de esas personas que encuentran profundo placer al detenerse y mirar a cualquier persona en una situación cotidiana. Como la serie de chistes de Liniers llamada Gente que anda por ahí salvando las distancias de contenido colorinche y buenaonda claro está, Béla Tarr es bastante dramático y terrible sin llegar a ser exageradamente solemne ni severo. Me hubiese gustado no verla un lunes a las 19.30hs después de un lunes de laburo, maldita la redundancia.

Lo mejor: El cine “distinto” en cuanto a tiempos, actuaciones y ritmos. El primer plano secuencia y todos los primeros planos.

Lo peor: El horario de proyección, demanda mucha lucidéz apreciar la película entera de estas características. Los diálogos podrían dar un poco más.

Natalia Lucía Otán (desde Funny Games)

04
May

especial bafici 2008 - chacun son cinema

Theodoros Angelopoulos, Olivier Assayas, Bille August, Jane Campion, Youssef Chahine, Kaige Chen, Michael Cimino, Ethan Coen, Joel Coen, David Cronenberg, Jean-Pierre Dardenne, Luc Dardenne, Manoel de Oliveira, Raymond Depardon, Atom Egoyan, Amos Gitai, Alejandro González Iñárritu, Hsiao-hsien Hou, Aki Kaurismäki, Abbas Kiarostami, Takeshi Kitano, Andrei Konchalovsky, Claude Lelouch, Ken Loach, David Lynch, Nanni Moretti, Roman Polanski, Raoul Ruiz, Walter Salles, Elia Suleiman, Ming-liang Tsai, Gus Van Sant, Lars von Trier, Wim Wenders, Kar Wai Wong y Yimou Zhang - Chacun Son Cinema, 2007

Una frase propia de lugar común para referenciar a este película sería “El cine en el espejo”. Pero más que reflejarse en un espejo lo que podríamos decir es que esta película es el cine a través de un caleidoscopio. De sensaciones, de técnicas, de historias, de actuaciones. Son 33 cortos en 119 minutos, un promedio de 3:36 minutos por corto. La sensación constante a lo largo de todo el film es similar a la de un zapping a través de una grilla de canales en la que cada señal tiene programas donde alguien siempre tiene algo para decir. Hasta en el brevísimo bodrio chato de Amos Gitai que intenta una analogía entre la segunda guerra mundial y el conflicto limitrofe entre Palestina e Israel. Me quedó grabada la fotografía del corto de Takeshi Kitano, la el despliegue musical de los actores del corto de Walter Salles y la actuación y el guión de Cronenberg. La fuerza que tiene el corto de este último más si se presta atención a la austeridad extrema de recursos es absolutamente brillante. Me extraña que no existan muchas más películas con este formato y si existen me extraña que no sean de más fácil acceso ni siquiera en el cine under.

Lo mejor: Poder ver tanto cine comprimido resulta un ejercicio y una experiencia genial. Y también cabe destacar la restauración del teatro 25 de Mayo la cual es impecable. No tuve la suerte de ver cómo estaba anteriormente pero el sistema de sonido y las instalaciones en general es muy buena.

Lo peor: El corto del Amos Gitai, por Dios, Alá, Jebus y todo el olimpo junto, patético.

Recontre Unique (Manoel de Oliveira)

Sería una tarea muy compleja abarcar en un simple texto la multiplicidad que ofrece Chacun son Cinéma. Sin embargo, esto no resulta para nada desalentador. No poder “agarrar” o hacer propio este gran mosaico no es un problema, sino la muestra de que el total de la obra sobrepasa por completo lo que uno pueda decir sobre ella. Creo que es así porque como espectador, el ritmo general del film, obliga a entregarse a él y a abrir 34 veces una misma puerta, para encontrar del otro lado, mundos completamente distintos.

De modo que no agregaría nada hablar sobre aquellos cortos más o menos logrados, pero sí sería provechoso ver qué es lo que está presente en cada uno de ellos. En la mayoría de las perspectivas, la puesta en escena cuenta más que la pequeña historia que se da en una sala de cine, refleja qué lugar tiene el cine en los distintos universos sociales, y muestra también cómo se vive y se disfruta el cine en las comunidades y cómo se accede a él. Lo vemos en África, en Japón después de un día de trabajo, en Francia.

Si bien me contradiría con lo dicho un poco más arriba, no quiero terminar sin destacar ciertos cortos. La comicidad de Nanni Moretti es exquisita, por su sensillez y espontaneidad y el clima del corto de Cronenberg logrado desde la total austeridad, también debe ser mencionado.

Puede ser cierto que resulte complicado querer retener y no perderse ningún detalle de los 34 cortos. Puede ser así, si se ve con esas pretensiones. Por el contrario, la experiencia sería mucho más disfrutable si dejamos ser llevados por lo vertiginoso del pasaje de un film a otro y por lo que surge cuando vemos los títulos de uno que está terminando, la expectativa de que lo que viene, puede ser aún mejor.

Natalia Lucía Otán (desde Funny Games)

04
May

Especial Bafici 2008: Glastonbury

Julien Temple - Glastonbury, 2006

¿Qué pasó con el rock? ¿Qué pasó entre Hendrix y The Chemical Brothers? Desde hace más de 25 años en la ciudad inglesa de Glastonbury se celebra el festival multiperformance más mítico de la historia. El documental mezcla imágenes de archivo de las primeras ediciones con las últimas que incluyen presentaciones de Bowie, Sissor Sisters y Coldplay. Desde el comienzo el contraste entre las primeras ediciones y las últimas es deliberadamente grande. Lo único que podemos identificar como factor común entre las distintas épocas es la lluvia y el barro. El rock como contracultura, como expresión netamente artística cesó de aparecer en algún momento entre los ‘80 y los ‘90. Ni siquiera la aparición de Radiohead logra un ínfimo instante de espontaneidad del calibre de las sesiones llevadas a cabo por los ignotos músicos que me van a hacer googlear varias horas hasta encontrar sus nombres.

Lo mejor: Los momentos ultra setentosos. Ver y escuchar jóvenes de los ‘70 a través de un documental en el cine nos acerca como nada a revivir la experiencia. Los músicos ignotos. El campo. La tierra. El barro. Y por otro lado verla a Björk contenta hay que admitir que es lindo.

Lo peor: El circo publicitario contemporáneo. Desde Greenpeace hasta J&B. Desde Coldplay hasta Bowie. Confirman que el rock no está muerto, está domesticado, adiestrado y bien bañadito, listo para ser la próxima gran cosa cool.

Glastonbury muestra sin necesidad de salir de su propia esfera, qué fue de aquel movimiento hippie que encarnaba los ideales de la liberación , qué dirección tomó y qué alcance logró tener.

Al comienzo, se ve un esfuerzo por dotar a ese inmenso lugar de cierto significado místico o religioso. Sus visitantes son comparados a los peregrinos de las cruzadas medievales. Aquellos que llegan parecen estar guiados por un sentimiento mucho más fuerte que el que puede motivar a ver sólo las bandas de rock favoritas. Por otro lado, la forma de vida y la defensa de la austeridad de estos nómades no resulta estar tan lejos del modo de vida de los epícureos griegos, salvando las extensas distancias.

Pero podemos no ir tan lejos y preguntarnos qué es aquello que vemos en las dos horas y cuarto de documental. Este espíritu de los ‘70, al menos como es representado aquí, nos evidencia que mas que un posicionamiento político, la movida hippie ha sido un claro ejemplo de un movimiento contracultural.

Yendo más allá de estas discusiones, lo interesante para rescatar por sobre todo, es la notable metáfora de las vallas. En los primeros años del festiva,l vemos una masa libremente expandida por el campo. Vemos rituales de diferente tipo: bailes, escenas eróticas, consumo de toda sustancia estimuladora, y todo se ve en expansión. La vasta visión del campo refleja eso: la ausencia de límites para este afán de liberación que parece haber explotado hace un instante.

Más adelante, una empresa familiar desagota los baños públicos para luego hacer correr los desechos por algún barranco. Y volvemos a la pregunta del principio: tanta efusión y energía, las consignas políticas contra la guerra y el imperialismo parecen haber quedado difuminadas en algún momento, y lo que queda no es más que eso que vemos caer como una catarata oscura.

Retrocede la rentabilidad del festival y a lo largo de los años, avanza la sofisticación de las vallas. No creo que haya sido así porque el festival y su gente hayan crecido en peligrosidad, sino por el contrario, el festival ha podido ser enquistado como un cáncer que amenazaba el orden de la sociedad británica.

Puede que algo de aquel espíritu quede en el “aire” del lugar, como se muestra hacia el final. Pero no lo suficiente como para que no pase lo que la escena de Fast Food Nation retrata: miles de vacas que teniendo las cercas levantadas, permanecen inconscientes de que su libertad se encuentra allí afuera.

Natalia Lucía Ozán (desde Funny Games)

04
May

CICLO DE CINE: RETRATOS DE OBSESIONES

Lunes 5 de Mayo:

La Angustia Corroe el Alma, de Rainer Werner Fassbinder (Angst essen Seele auf)

Alemania, 1974, 93 min).

Mira esta infelicidad y tal vez veas también tu rostro. Un cine de la conciencia individual siempre será más social. Fassbinder es la prueba. Míralo con distancia. La vida está hecha como un mal melodrama. Nada como un melodrama que se toma su distancia para desollarla.

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Lunes 12 de Mayo:

Climas, de Nuri Bilge Ceylan (Iklimler,Turquía/Francia 2006, 97 min).

Exquisito estudio de una crisis de pareja. Poesía de la nieve. Complejo a partir de la sencillez, de detalles insignificantes que pueden significarlo todo. El clima del corazón se pudre de inviernos aunque sea verano. El clima del paisaje de un rostro lo dice todo.

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Lunes 19 de Mayo:

Marat/Sade, de Peter Brook (Inglaterra, 1966, 116 min).

Una obra de teatro representada por locos y dirigida por el Marqués de Sade. Diversión garantizada. El teatro como el tubo de pruebas de la locura. Es que, si hablas de la sociedad y sus mecanismos: ¿existe otro tema a tratar?

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Lunes 26 de Mayo:

El Rito, de Ingmar Bergman (Riten, Suecia, 1969, 72 min).

Pocas locaciones. Pocos personajes. Intensidad absoluta. Tensión sexual. Fábula del juez que será condenado. Brillante, cruda, oscura. Una áspera joya.

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Lunes 2 de Junio:

Corazón de Cristal, de Werner Herzog (Herz Aus Glas, Alemania, 1976, 93 min).

Cuenta una leyenda, un mito. Hipnotiza a los actores. El mundo ha sido recién creado. Todo es fabuloso, nada es imposible. Un pueblo pierde la fórmula mágica y se hunde en la tragedia. Herzog lucha contra la naturaleza sabiendo que es El Símbolo. Película tan enigmática como inolvidable.

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Lunes 9 de Junio:

Despertando a la Vida, de Richard Linklater (Waking Life, Estados Unidos, 2001, 99 min).

Lo que despierta cuando duermes hace que quieras no volver a despertar. Film filosófico de animación. Búsqueda espiritual en clave de trip. Los actores fueron grabados, y luego, los fotogramas fueron pintados. La expresión ‘lógica onírica’ se llena de sentido aquí.

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Lunes 16 de Junio:

Hotel New Rose, de Abel Ferrara (New Rose Hotel, Estados Unidos 1998, 93 min).

Sin confusión y oscuridad no hay iluminación. Sin mentiras no hay verdad que descubrir. Sin desesperación no hay juego posible con la esperanza. El cine negro se reinventa desde la fragmentación y la repetición. Y para ferrara parece que no hay nada más laberíntico que una historia romántica.

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Lunes 23 de Junio:

Demonlover, de Olivier Assayas (Francia, 2002, 123 min).

Cine de superficies. Que son agujeros. Cine del caos. Thriller sobre transnacionales. La elegancia del vértigo. El cine del futuro cuando el futuro ya no exista. O el presente atascado en la pesadilla tecnológica sin rastros de elecciones morales por ninguna parte.

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Lunes 30 de Junio:

Voces Distantes, Vidas Quietas (Distant Voices, Still Lives, de Terence Davies (Inglaterra, 1988, 85 min).

El Musical más extraño de tu vida. Húndete en tu memoria, y todos los tesoros te serán revelados. Davies retrata, con delicadeza inaudita, una familia (la suya), y con ella, una época… Cuando la fe de alguien se cifra por completo en el poder de las emociones humanas.

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Lunes 7 de Julio:

Después del Ensayo, de Ingmar Bergman (Efter Repetitionen, Suecia, 1984, 70 min).

El viejo director versus la joven actriz. ¿Cómo olvidar que todo teatro refleja otro teatro que refleja otro teatro que refleja…? Apasionante y minimalista. El viejo gato parece un débil ratón. Un Bergman tan irónico como lúcido y lúdico.

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Lunes 14 de Julio:

Huesos, de Pedro Costa (Ossos, Portugal/Francia/Dinamarca, 1997, 94 min).

Cotidianidad obsesiva, impenetrable, extrema. Deambular sonámbulo, sencillo, desesperanzado. Para Costa, los ‘pobres’ son ante todo humanos. Fantástico descubrimiento. Lo digo de veras. Ahora. ¿Soportarás la invitación a compartir su vida, sentado frente a la pantalla?

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Lunes 21 de Julio:

Vuelvo a Casa, de Manoel de Oliveira (Je Rentre à la maison, Francia/Portugal, 2001,

90 min).

¿Quién eres cuando nadie te ve? Esconde tu tragedia. No la muestres. Refúgiate. Actúa. Sé otro. Gloria del teatro, pero el cine es otra cosa. Entonces: cuando ya no lo soportes más, regresa a casa, donde, si hay suerte, alguien te espera, tal vez tú mismo.

Hora: 7 P.M.

Lugar: Av. Armendáriz 445. Miraflores

INGRESO LIBRE

04
May

Manhattan: Una radiografía de lo trivial

Woody Allen - Manhattan, 1978

Los detractores de Woody Allen suelen decir que lo que no soportan de sus películas es que son películas que hablan demasiado de él mismo. Aunque a veces puede ser poco soportable, la filmografía de Allen basa sus mayores éxitos en el excelente desdoblamiento que realizan, en muchos casos, sus personajes egocéntricos. Por otro lado, otro de los elementos que se suelen reprochar del cine de Allen es el abordaje constante de la ciudad como escenario; sin embargo, en Manhattan asistimos al que considero el mejor abordaje sobre la influencia de un espacio físico en las relaciones personales. Sin duda, ello se refuerza por algunos elementos estéticos: la fotografía en blanco y negro, que parece poner en relieve más de una sensación; las tomas, que se concentran en lo aparentemente secundario, pero más relevante; y la música, que parece sugerir el espíritu de la ciudad.

Una costumbre frecuente en las películas de Woody Allen es esta especie de narrativa circunstancial que el espectador puede apreciar en Manhattan. Bajo la apariencia del relato diario sobre la vida en la ciudad, los enredos de una clase intelectual que se mueve en el ámbito de la adulación y la referencia a sí misma son el centro de atención. Lo que hace Woody Allen, bajo la máscara de la escritura de una novela, bajo la excusa de producir una obra, revela la naturaleza de muchos sujetos como el Isaac de esta película: gente que busca trascender su obsesión con la cultura en busca de éxito, aunque ello los lleve a tropezar en los asuntos más íntimos de la vida cotidiana.

La película aborda todos los enredos de la vida urbana moderna: el tedio, la infidelidad, la ironía, el egocentrismo, etc. De todos, estos dos últimos son, sin duda, las dinámicas, los motores de unas relaciones interpersonales que, vistas fríamente, parecen enlazar el mundo adulto con su práctica.

Inicialmente, Isaac Davis (Allen) intenta recuperarse de una separación, y mantiene un romance con una chica de 17 años, de la cual no esta totalmente enamorada. A la par, es espectador del romance entre su mejor amigo Yale (Michael Murphy), quien está casado, con Mary Wilke (Diane Keaton). A través de Yale, Isaac conoce a Mary, quien al principio le es sumamente antipático, pero del cual, después, se enamora. Sin embargo, en esa tensión existen otras emociones puestas en juego, como la reconciliación con uno mismo, que sucede al final de la película, y la búsqueda de la identidad. Sin duda, esto último aparece en la película como una de las mayores certezas: en la vida de la ciudad es prácticamente imposible existir tranquilamente sin la posibilidad del cambio; de ahí que la estabilidad sea vista con temor y produzca tedio, y que el cambio sea asociado con la posibilidad de lograr lo que cada uno se propone.

Si bien la sensación del vacío es lo que más inunda las escenas de Manhattan, la experiencia del mismo no es, para nada, algo tan trágico. Como sucede con Mary especialmente, la ironía es el gesto privilegiado para presentar al espectador la aparentemente simple experiencia urbana. Sin embargo, no es difícil advertir que el único contenido de la experiencia adulta son esas relaciones veloces y superficiales, llenas de un humor que constantemente intenta construir los caracteres de personas inseguras de sí mismas; llenar eso que aparece vacío, o al menos no mostrarlo. Sin duda, además de la obsesión por el mundo externo, por la ciudad impregnada de iconos y detalles, lo que hay en Manhattan es la experiencia de la debilidad frente a la ironía, un gesto que hace que lo desconocido parezca perfecto.

No hay que olvidar que Isaac Davis, antes de sentir el tedio y abandonar a su joven novia, acaba de ser dejado por su esposa (Meryl Streep), quien ha iniciado una relación con otra mujer (una herida en el orgullo masculino, según muestra el film) y que amenaza con publicar una novela, una narración con detalles de sus vidas íntimas. Manhattan muestra una autoreconciliación que comienza en la incertidumbre de Isaac ante el futuro, y termina en una serie de enredos (característica de las mejores narraciones) con el descubrimiento de un nuevo sentido del porvenir, visible en el final de la película. Así, lo que aparece con Tracy (Mariel Hemingway) bajo los nombres de infantilidad, de inocencia, que le atribuye Isaac, es la esperanza como valor, como posibilidad real, pero también la negación de ese mundillo de cinismo y humor fácil que hace que lo desconocido resulte encantador, y logre engañar.

Sin duda, Manhattan es un clásico del cine contemporáneo porque aborda frontalmente los grandes problemas privados del final de la modernidad. Estrenada en un año clave para usar esa palabra, la película es un fresco de muchas tensiones privadas, esas que suelen quedar fuera de las historias de un solo argumento, e incluso parece brindar la ilusión (fuera del principio y el final) de no tener un solo protagonista. Por otro lado, sería imposible advertir muchos de sus detalles si no fuera por su trato con las imágenes, que hace que pongamos los ojos en lo que queda fuera delos argumentos convencionales: el reposo en casa, la lectura de un libro, la conversación no pactada, la contestación del teléfono, el azar. Manhattan contiene fórmulas que el propio Allen ha repetido abiertamente, y que han sido reproducidas en diversas formas de narración, amanera de homenaje o reconocimiento de sus virtudes, de su dimensión real.

Jose Miguel Herbozo

04
May

elefante

Jimmy Hayward, Steve Martino - Horton y el Mundo de los Quién (Horton Hears a Who!, 2008)

Theodor Seuss Geisel, mejor conocido en el mundo literario como Dr. Seuss, creó algunos de los libros infantiles más conocidos de la lengua inglesa durante el siglo pasado. No sólo la versión televisiva narrada por el legendario Boris Karloff de su clásico “Cómo el Grinch robó la Navidad (How the Grinch Stole Christmas!, 1966) es uno de esos momentos perennizados en la historia de la cultura popular, sino que su obra sigue inspirando adaptaciones como la que en el año 2000 protagonizó Jim Carrey sobre el mismo título, y la que vamos a comentar a continuación, Horton y el mundo de los Quién (Horton Hears a Who!, 2008).

Es ésta una película que en su reparto cuenta con las voces del propio Carrey, Steve Carell y la sensacional Carol Burnett, y que ha sido realizada con las más avanzadas técnicas de la animación computarizada. Además, el argumento provisto por la imaginación de Seuss es de una gracia e inteligencia notables.

El conjunto es, pues, cine que puede ser disfrutado por gente de cualquier tamaño, color y credo religioso, siempre y cuando posean la lucidez necesaria para aceptar la ingenuidad junto con la ironía y ésta junto con la emoción sincera que apela a los mejores sentimientos de la audiencia.

Tal es así que, como en el caso de otras cintas animadas, de las cuales probablemente destaque en el contexto Aladino de Disney (Aladdin, 1992), en Horton y el mundo de los Quién conviven las citas cinéfilas de noble origen -Apocalipsis ya de Francis Ford Coppola (Apocalypse Now, 1979) y 2001: Una odisea del espacio (2001: A Space Odyssey, 1968) de Stanley Kubrick son clásicos con sendos homenajes– con un sentido del humor que a algunos les podrá parecer demasiado blanco o infantil, pero que en realidad ni insulta al coeficiente intelectual ni tampoco se aproxima siquiera a la vulgaridad o a la grosería, apuntando a un estilo sostenidamente equilibrado que se extiende hacia todo el metraje, tan distinto en este sentido a películas del género como Shrek (2001) y sus secuelas.

Por otro lado, Horton y el mundo de los Quién es una efectiva fábula acerca de la sociedad y el individuo, la tolerancia de lo que es diferente y por tanto incomprensible, y el valor incalculable de la fe y de la perseverancia. La historia que contiene todo ello es, sin embargo, sabiamente simple: Horton es un simpático elefante, lo bastante excéntrico como para ser mal visto por los autoproclamados guardianes de la correcta moral pública de la selva, entre ellas y en primer lugar la señora Canguro, quien desde el principio de su vana autoridad desarrolla una campaña de desprestigio del pobre paquidermo que tendrá consecuencias sorprendentes para todos, literalmente.

Porque la influencia supuestamente nociva que Horton ejerce sobre los niños de la comunidad, empieza a alcanzar grados antes inconcebibles cuando algo le dice que en una partícula de polvo existe vida, existen personas, tan valiosas como cualesquiera otras. La conducta del ya previamente mal reputado héroe de nuestra película llega a incomodar a sus propios amigos, quienes temen no sólo por su salud mental sino también por su seguridad física.

Claro que Horton no está loco ni mucho menos. En aquella partícula diminuta que se ha convertido en su obsesión reside toda una sociedad; de hecho, se trata de un mundo entero. El Alcalde de la Ciudad de los Quién es, curiosamente, el Horton local.

Irrespetado por los ancianos y las demás autoridades, incluso temido en cierto modo por su melancólico hijo único -el alcalde tiene noventa y nueve hijas–, y en general tenido por una figura endeble y casi postiza, a merced de la opinión pública, que lo considera quizá con justicia un títere pero también una personalidad incapacitada para su cargo, lo que no es cierto en absoluto, el Alcalde de la Ciudad de los Quién es el intermediario ideal entre el elefante y su microscópico mundo, ignorante del peligro de extinción que los acecha.

A partir del instante en que Horton y el Alcalde hacen contacto, la cinta dirigida por Jimmy Hayward (animador de Toy Story, Monsters Inc. y Finding Nemo) y Steve Martino hace un despliegue de suspense y melodrama que no tiene mucho que envidiar al de ninguna película de acción real.

Esto se da gracias a dos cualidades en particular: a pesar de que la realización parece detenerse y perder ritmo por causa de prolongar escenas que visitan el lugar común y enfatizan innecesariamente los efectos cómicos, que por eso les abandona parte de su gracia en algún momento de la primera mitad, el trabajo de edición y de montaje es encomiable, lo que redunda en un experiencia grata, llena de agilidad; lo segundo es que los personajes de la historia original han sido tan bien trasladados a la pantalla, que la tecnología digital logra pasar a un segundo plano en virtud de la sustancia a la que anima.

Christian Doig

04
May

¿El Efecto Rashomon?

Pete Travis - Justo en la Mira (Vantage Point, 2008)

Vantage Point, el título original de Justo en la mira (2008), significa algo así como “posición que permite una amplia visión o perspectiva general con respecto de un lugar o de una situación”. Correctamente, pues, el título de este thriller apunta a una estructura que mucho más que con las distintas versiones personales que sobre la compleja intriga internacional de la que da cuenta ofrecen sus personajes centrales, tiene que ver con la técnica narrativa del punto de vista múltiple consagrada por David W. Griffith en los albores del cine como arte, y depurada en la post-modernidad por maestros del relato como Quentin Tarantino.

La conferencia política que reúne en España a las naciones occidentales en pos de una alianza que efectivamente y de una vez por todas detenga al terrorismo y su vertiginosa escalada mundial, al menos enfatizada desde la opinión del gobierno estadounidense luego de la pesadilla del 11 de Setiembre del año 2001, tiene como figura principal, cómo no, al propio jefe del estado americano. El atentado que se cometerá contra su vida será el desencadenante de unas consecuencias de efecto tipo, no Rashomon sino más bien algo así como lo que propuso en su momento Irreversible (Gaspar Noé, 2002) o la bastante sobrevalorada cinta de Christopher Nolan Amnesia (Memento, 2000). De lo que se trata aquí es de revelar los secretos mecanismos de un plan tan inescrupuloso que involucra la muerte violenta y masiva de hombres, mujeres y niños totalmente al margen de los intereses a los que sirve, no de descubrir el corazón del conflicto humano que es capaz de impulsar tal destrucción.

Por eso, la técnica empleada en Justo en la mira promete tanto para terminar sólo cumpliendo lo que propuso al espectador desprevenido desde un principio, eso sí, en un nivel acaso inferior y de todas formas superficial. El estilo se muestra impudorosamente maniqueo y manipulador antes de sacarse de la manga cualquier truco narrativo, lo cual casi exime a los realizadores de cualquier responsabilidad estético-ética que no sea la de entretener, aunque sea a costa de un asunto que debería ser considerado siempre cuidadosamente.

Nos encontramos ante una cinta de acción que no cesa, gracias una edición veloz puesta al servicio de una trama en la cual parece no haber cabida para el suspenso debido precisamente a la preeminencia de la sorpresa y del golpe de efecto. Pero además, la película es de una ingenuidad emotiva que sin embargo termina siendo uno de sus valores, ya que evita que el espectador vea su atención difuminada entre las persecuciones y las balaceras que amenazan con convertirse en una rutina tópica y sin mucho sentido -lo que afortunadamente no ocurre.

La historia supuestamente narrada desde muchos ángulos está en realidad hecha de los fragmentos más o menos subjetivos aportados por el devenir biográfico de los actores, voluntarios o no, de un evento explosivo y sangriento que empieza puntualmente a las doce del mediodía. En aquella fecha, como en un vértice geométrico, confluyen estas vidas manipuladas por el destino que les ha impuesto, con suficiente inteligencia para mantener la curiosidad de la audiencia despierta, el guionista: El Presidente, interpretado por el eternamente ambiguo William Hurt; su guardaespaldas, el atormentado y redimible Dennis Quaid; el sospechoso guardaespaldas del alcalde de Salamanca, un Eduardo Noriega con barba de guerrillero del ETA y nostalgia de Mateo Gil y Alejandro Amenábar; un inocentón -¡después de ganar el Oscar por su retrato de Idi Amin!– y descontrolado turista americano con el continente físico de Forest Whitaker, quien, todo hay que decirlo a veces, ha tenido más sutiles desempeños en otras ocasiones; la pequeña Anna (Alicia Jaziz Zapien), quien en compañía de su madre es el objeto de las atenciones de aquél en medio de tan caótica situación; y, finalmente, el miembro de la seguridad del Presidente interpretado por Matthew Fox, un personaje que el televisivo actor llena con suma discreción.

Justo en la mira da inicio a la montaña rusa sobre la cual pretende montar a su audiencia con una secuencia donde se observa el movimiento de la manipulación que los medios de comunicación suelen llevar a cabo; la televisión es el ejemplo ideal, y la película ofrece aquí su único instante trascendente, con el aura de una intriga heredada de ese gran cineasta irónicamente salido de los foros televisivos que es el aún en activo Sidney Lumet, a cuya Network (1976) el segmento referido parece aludir. Conciente o inconcientemente, Justo en la mira es una pieza de artesanía medianamente lograda que trata de la manipulación: la del espectador, habituado a las peripecias folletinescas de esta era de cable e internet en la que cada segundo pasa volando, literalmente; y la de unos personajes condenados a repetir su status de piezas de ajedrez en una partida que les dispensa el derecho de conservar las fibras nerviosas imprescindibles para sobrevivir la encrucijada moral que una ficción tan apegada a la ambivalencia característica de nuestros tiempos los obliga a confrontar.

Christian Doig

04
May

Amor a la americana

Richard LaGravenese - P.D. Te Amo (P.S. I Love You, 2007)

P.D., Te amo es un drama romántico con sabor a comedia, o una comedia romántica que sabe a drama, y cuenta la historia de Holly (Hilary Swank), una joven mujer que pierde sorpresivamente a su marido Gerry (Gerard Butler), y que debe afrontar con aplomo su prematura viudez, aunque contará con el apoyo moral del difunto que, desde el más allá, le hará llegar, misteriosamente, cartas y mensajes.

P.D., Te amo es una cinta inofensiva, bastante sencilla, diseñada para espectadores que creen en los mitos que el romanticismo comercial ha fabricado. Una película asentada en la gran urbe neoyorquina, embellecida con el paisaje posmoderno y los recursos de sofisticación distintivos del primer mundo.

En P.D., Te amo están, también, Denise (Lisa Kudrow) y Sharon (Gina Gershon), las dos inseparables amigas de Holly, que juntas forman un trío de mujeres con clase, neoyorquinas del siglo XXI, con una apariencia de Sex and the city y los estereotipos y clichés de las películas de este formato.

En el comienzo, la cinta nos presenta a Holly y Gerry, dos jóvenes esposos que tienen una escaramuza y que -gritones pero sentimentalones- terminan recordándose lo mucho que se aman, en la cama. Así, pues, la película se anuncia como lo que es. P.D., Te amo es, pues, de las películas que, antes de los diez primeros minutos, adivinamos cuál será el final.

Luego de esta primera parte, la historia sigue un hilo temporal que dura un año y se separa por las cuatro estaciones, hasta llegar de nuevo al invierno, pues es en invierno cuando Holly queda viuda. La película recorre el itinerario emocional de Holly, guiada por las cartas que aparentemente Gerry le manda desde el más allá, dándole pautas y derroteros que deberá seguir para sobrellevar la pena. Así, entre algunos nostálgicos flashbacks, vemos a Holly acudir a discotecas gay, cantar en el karaoke y hasta viajar a Irlanda, la patria de Gerry. Todo por la orientación que el difunto, en apariencia, traza en las cartas.

P.D., Te amo quiere recordarnos todo el tiempo que es una película romántica, y para ello se apoya en el uso recurrente de baladas sentimentales, un instrumento que busca conmover al espectador pero que resulta artificioso pues se hace reiterativo y no revela los dotes de creatividad que pudiera tener el realizador.

Por otra parte, la madre de Holly, Patricia (Kathy Bates, veterana actriz y ganadora del Oscar), juega un rol importante en el filme y le da fuerza. Su presencia es como pinceladas de madurez y ponderación, algo que la película carece en su conjunto, pero que Kathy Bates está para atenuarlo.

Ahora bien, en P.D., Te amo -quizás accidentalmente- se hacen presentes varios asuntos de orden sicológico, como el freudiano argumento de qué busca la mujer, o la ausencia del padre, o la figura consejera y sabia de la madre. De forma impensada, estas cuestiones tratan de resolver el dilema de la cinta.

Una grande que se opaca

La imagen de Hilary Swank se hizo emblemática desde su sorprendente participación en Los muchachos no lloran -por la que se llevó el Oscar-, y se reforzó por su papel notable en Million dollar baby, de manera que ver su rostro anunciando una nueva película es de por sí prometedor. Lástima que el resultado no esté a la altura de lo que se esperaba de la gran Hilary Swank; ella es una actriz con mucha fuerza y una capacidad interpretativa de muy alto nivel. Por eso, lamentamos que en P.D., Te amo esté tan desperdiciada y que se haya prescindido de su valioso ahínco presentando una película tan floja.

El director de P.D., Te amo, Richard LaGravenese, fue el guionista de Los puentes de Madison, una formidable cinta de amor y una de las mejores realizaciones de Clint Eastwood, y llama la atención que teniendo ya la experiencia de haber acertado en el guion de esta película, no haya tenido el mismo tino a la hora de dirigir una. Y es que, claro, queda probado una vez más que hablar de amor, sobre todo en cine y en literatura, es harto complicado.-

Tito Jiménez Casafranca




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(es.) - El cinerasta, a diferencia del "Cinéfilo" (el que ama el cine), es la persona cuyo sentimiento apasionado y desmedido por el séptimo arte, lo ha llevado por caminos poco afortunados.
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Mayo 2008
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